Amor y Muerte



Y la meditación no era algún viaje de moda hacia algún tipo de visión ilusoria, sino ver el hecho e ir más allá; adentrándose en el terreno del amor y de la muerte, porque los dos son inseparables.
La muerte es el final absoluto y la destrucción, de igual manera lo es el amor. El amor no es esa cosa civilizada y mansa del hombre, convertida en respetable por el pensamiento, modelada en tradición. Es nuevo y peligroso, y no es del pensamiento. Es una llama que no deja cenizas de recuerdos o autocompasión.
Porque no se puede discutir con la muerte; tú no puedes llevarla a los rincones oscuros de la mente. La muerte y el amor siempre están juntos , esperando, observando; acogedores. Sabrás de ellos cuando la meditación abra la puerta del tiempo. Con la carga del tiempo no puedes adentrarte en el terreno del amor y de la muerte; has de destruir el tiempo, el pasado ha de desaparecer. Desaparece cuando ves; cuando ves sin la proyección de la tradición, sin la protección del conocimiento. Los ojos han de ser jóvenes y distantes para ver, entonces, ahí están los dos inseparables. Entonces ahí hay algo que esta más allá y por encima, que les incluye a ambos.

Diario I
pag. 288, 28 de enero de 1962