Transcribimos la conferencia de Alfonso Esteban (colaborador del Centro Krishnamurti de Madrid) En la Sociedad Teosófica de Madrid (Marzo 2012) 


6.2.12 Conferencia en la Sociedad Teosófica: El Aprendizaje del Sufrimiento

No traigo nada preparado. Hay dos modos de afrontar este tipo de cuestiones vitales, humanas: 
1. prepararse a través de los libros toda una disertación para ser compartida con todos vosotros.
vivirlo de una forma vital, quiero decir, construir juntos en este momento. 
En ultima instancia es un encuentro entre un grupo de seres humanos, un grupo de amigos.

Me gustaría reflexionar con vosotros sobre algo muy concreto: estas celadas estos enmarañamientos que la vida nos entreteje. Cómo abordarlos, cómo afrontarlos; de tal manera que no seamos atrapados por ellos. 
La Enseñanza, el arte de vivir, se demuestra en esos retos vitales. Es donde se pone a prueba la vitalidad, la fuerza, la verdad de aquello con lo que hemos entrado en contacto.
La mayoría de nosotros ya somos talluditos, es decir, nos ha tocado pasar por multitud de experiencias. Si echamos la vista atrás, las circunstancias en las que vivimos son las de una vida regalada, sin un sufrimiento descarnado, como se pueda haber vivido en otras épocas de la historia del ser humano. Más allá de eso, el sufrimiento nos une a la humanidad, bien sea por la perdida de un ser querido, bien por los anhelos no cumplidos. 
Si nos diesen a elegir antes de nacer entre una vida cómoda, tranquila, sin sobresaltos, de disfrute, en última instancia insulsa, y una vida de plenitud, de aprendizaje, de comprensión y desarrollo, seguramente, desde la lejanía de lo que está por venir, la inmensa mayoría elegiríamos la segunda opción. 
El sufrimiento y el dolor es un acicate tremendo de aprendizaje, es el que nos hace vivir con ese descontento vital, que nos permite cuestionarlo todo, todos los días de nuestra vida, y como tal vivir en un estado de continuo aprendizaje. Ese descontento interno nos lleva a cuestionarnos todos y cada uno de los lugares vitales a los que tan aficionados somos a instalarnos. 
El sufrimiento nos va a permitir, si no nos daña, si no nos deteriora, si no nos estropea, crecer y ahondar dentro de lo que somos como seres humanos; de ahondar en nuestra capacidad de afecto, de amor, de comprensión, en definitiva de comunión con el resto de la humanidad.
Este movimiento de ir de lo particular, de lo personal,  a lo universal, es uno de los hitos de la obra de Krishnamurti. Darse cuenta que aquello que uno vive no es personal, que pertenece al acerbo de la conciencia total del ser humano,  es decir, pertenece a lo holístico de la existencia de cada persona. 

Voy a intentar explorar dos formas básicas de abordar el dolor y el sufrimiento, para fijarme finalmente de modo especial en una de ellas.
Por un lado  está la multitud de prescripciones con las que llevamos nuestra vida. Vivimos mediatizados por nuestras lecturas, por nuestra formación académica, por las experiencias vividas, por las personas a las que hemos seguido; pareciera que vivimos tirando de nuestras vidas, como un auriga, un conductor que va llevándonos, con más o menos éxito, no se sabe muy bien donde. 
Pero, ¿qué sucede cuando la vida se nos cruza? Pues o bien nos desgastamos y nos consumimos, o bien, aprendemos a crecer, a hacernos fuertes con las contrariedades. Este es el aspecto del sufrimiento sobre el que quiero ahondar. 

No sé si realizáis ejercicios extenuantes, si alguna vez habéis experimentado con ello. Uno puede realizar ese ejercicio desde el esfuerzo o bien desde el abandono. En los entrenamientos de los atletas de élite se descubrió que el salto cualitativo en el rendimiento se produce en el abandono. 

¿Podemos vivir el sufrimiento como un proceso de abandono, un proceso de libertad, un proceso de no estar? 

¿Puede uno tener en su existencia temporal, no una sola vida sino multitud de primaveras, multitud de nacimientos? 

En los periodos de dolor estamos pasando el invierno, todo lo que esta por venir es gracias a todas esas hojas que han muerto y han ido así abonando la tierra para lo que ha de llegar. 
Todo lo que en nuestra vida se ha ido marchitando tiene ese potencial para el florecimiento. ¿Podemos vivir ese florecimiento en nuestra vida? ¿No una, decenas de veces? Eso implica vivir en libertad. Vivir en libertad no significa hacer lo que a uno se le pase por la cabeza, significa vivir con un orden extraordinario, un orden que a uno no le pertenece, un orden que no está en este ámbito de lo conocido, un orden de armonía, de conexión con lo universal, con la muerte y el nacimiento, en definitiva con la Creación. ¿Puede uno vivir con ese orden? ¿Con algo que no es nuestro?¿Ser una marioneta en manos de esa inteligencia?

Supongamos que uno tiene un dolor profundo, algo que arrastra su vida, que te ha aprisionado, que te ha dejado ahí, tocado, malherido. ¿Qué vas a hacer con ello? Si realmente es un dolor vital, fundamental, ¿Qué vas a hacer con ello? No hay muchas cosas que puedas hacer. 
Cualquier juego que te traigas con ese sufrimiento, al final va a estar siempre ahí para atraparte, para ‘cogerte’. 

Aquí entramos en un aspecto fundamental de la obra de Krishnamurti, que es la muerte, la muerte psicológica. Esta lección solo la podemos aprender cuando uno ha perdido algo en lo que ha puesto todo su corazón, todo su ser. En ese caso la única opción que te da la vida es morir, morir psicológicamente. Ese invierno del que hablábamos antes, en el cual uno no tiene que esperar a morirse físicamente para recibir una supuesta próxima reencarnación. 
El ser humano, la conciencia humana, el cerebro humano, tiene la capacidad de regenerarse, de volver a ser, de volver a nacer. Es decir, ¿qué es de ese yo, que es de este Alfonso muerto psicológicamente?

Voy a tratar de explicar lo de ‘muerte psicológica’ ya que puede sonar un poco neurótico. ¿Qué es un ser humano que muere psicológicamente? ¿Qué queda de el?  Queda lo que somos: seres vivos, en conexión con la creación, en conexión con el universo, con todo lo que se esta dando en cada instante, es decir, con la Vida. Y ahí tenemos una nueva oportunidad de volver a ser, de re-crearnos.

La muerte psicológica es algo que K en su obra trata en profundidad. De lo que él habla… -ojo con esto, porque no son movimientos positivos, direccionales- él siempre utilizaba la pregunta, el cuestionarse, como una forma de vida básica, de movimiento interno; no es moverse positivamente hacia algo, sino pararse e inquirir. Un poco en la línea de lo que hizo el buda: sentarse y no volverse a levantar hasta que las respuesta aparecieron.  Ese morir psicológicamente implica la capacidad… 
17’ 55’’
Vamos a retomarlo desde otro ámbito ¿vale?  Aquí tengo mi conciencia: todo lo que soy, todo mi pasado, todo lo que he construido, todo lo que he creado, todo lo que he conseguido, todas mis relaciones, todas mis amistades, mi nombre, mi pasado; todo lo que llevo: mi cuenta bancaria, etc. ¿Puede uno morir a todo eso?

 Esa es la pregunta básica: ¿puedo morir a mi cuenta bancaria? ¿A mi mujer? ¿A mi hijo? ¿Puedo morir a mi mismo: a mis creencias, a mis estudios, a mis pensamientos? ¿Puedo morir a todo eso? Si así fuese, ¿qué nos queda?
¿Puedo vivir libre de mi mismo? No en la libertad de poder hacer no se sabe qué, influido, movido por dios sabe qué. Estamos hablando del estar libre de toda influencia: ¿puede uno vivir con percepción, con  inteligencia? No con mi inteligencia, sino con Inteligencia, la cual no se cuida, no se cultiva; la cual nos cuida. 
Algo que no me pertenece toma cuidado de todo y esta en armonía y armonizando el todo. 
¿Es posible vivir con una cualidad de orden de un salto cualitativo, evolutivo, no relacionado con nada de lo conocido?

Fijaros en una cosa, tenemos un cerebro y tenemos un pensamiento, pero tenemos muchas más cosas y cualidades, dicen los científicos que muchas de ellas aun por descubrir, multitud de neuronas sin utilizar. Mientras este ser este vivo, es capaz de crear, es capaz de aportar. La dimensión como seres humanos esta aquí, latente, es nuestro legado, es nuestra dotación de seres vivos.

¿Puede este ser humano, que soy yo, vivir con una cualidad atemporal? ¿No influido por la sociedad que nos ha tocado vivir? Lo que tenemos ahora: televisión, ordenador, móvil, moda, comida industrial, todo tipo de entretenimiento, tenemos de todo tipo de elementos de consumo, acceso a multitud de productos, y sobre todo tenemos mucha soledad… Toda esta multitud de aspectos, condicionan nuestras  vidas, y máxime en una gran ciudad. Multitud de libros, multitud de no se sabe cuantas cosas, y al mismo tiempo multitud de carencias vitales humanas. 
Pero mas allá de todo eso, ¿es posible vivir con una cualidad atemporal, de fuera de nuestro tiempo, de no pertenencia a tiempo alguno? ¿Podemos conectarnos con aquello que está aquí desde siempre?
No sé si os habéis fijado cuando veníais que había una luna llena hermosísima, un atardecer con una luz extraordinariamente limpia, fría, diáfana, estaban las nubes plenas de luz y las gaviotas surcando los cielos en bandadas. Todo eso lleva ahí miles, millones de años. Mas allá de que estemos entre el asfalto, entre las grandes construcciones, hay seres, hay cualidades, que perviven ahí, con las cuales al conectarnos nos reubican en nuestro ser verdadero, nos conectamos, volvemos a ser parte de lo que realmente formamos parte. Es decir, uno puede vivir con esa energía, uno puede vivir con esa cualidad, uno puede vivir todos los días de su vida con esa creación, con esa afectación, en esa conmoción…

22’55 Vuelvo al reto del sufrimiento. En las encrucijadas de la vida va a poner de verdad a prueba  aquello con lo que hemos trabajado, va a poner a prueba nuestro aprendizaje. 
Si a la primera de cambio nos dan un zarpazo y estamos fuera de juego, entonces es claro que nuestro recorrido ha sido escaso. El sufrimiento es el que nos va a permitir ver de que estamos hechos. Cual es el recipiente, como decía  San Juan de la Cruz, con el que voy a poder recoger de la fuente donde mana. 
Ese dolor, ese sufrimiento, nos va a permitir tener todo aquello que nos da la cualidad de ser humano, de poder estar en contacto con el otro.

Antes de entrar en las preguntas me gustaría incidir un poco más sobre ese aspecto, de que hay una posibilidad dentro de todo ser humano de crecerse en las dificultades. Es algo extraordinario, es ver como las dificultades se convierten en leños que alimentan, que avivan todo ese fuego con el que uno vive. 
No se trata de masoquismo, se trata de que esas dificultades y contrariedades, son las que nos hacen grandes o nos dañan y anulan. 
Todo reto es un desafío, una oportunidad, una oportunidad vital, el cómo lo afrontemos, cómo seamos capaces de abordarlo, va a significar el ser o no ser de nuestra existencia. 
Si a las primeras de cambio lo único que hacemos es refugiarnos en nuestros vicios, en nuestras pequeñas celdas de vida (apegos, hábitos, etc), en una pose...  Estos retos nos ponen a prueba, y ahí vamos a tener la posibilidad de dar ese salto cualitativo. De tal manera que la vivencia, la experiencia, no sea capaz de condicionarte de afectarte, es decir, si uno puede estar mas allá de uno mismo.

26’38’’
Si queréis entramos un poco en dialogo.
Fijaros en una cosa, os decía al principio, uno puede prepararse una conferencia de estas: leer, realizar una buena exposición… Pero la vida no te va a dar esa posibilidad,  mañana se te muere un ser querido, tu madre, tu mismo, y la vida no te va a dar la posibilidad de decir me leo 10 libros sobre el asunto y a ver como afronto la muerte, estoy solo en esto, lo que otros hayan escrito sobre esto no te sirve absolutamente de nada. 
Por eso, quería compartir con vosotros un movimiento vital de cómo uno se relaciona con la vida en presente activo, del inquirir que el aprendizaje requiere vivirlo con vosotros sin mediatización alguna, sin preparación previa; que vivamos junto esta creación única que se esta desplegando en este instante. Por tanto, aprender a inquirir en el momento sobre si lo que está sucediendo nos va a dejar enmarañados en todas estas espadañas de las que estamos rodeados, y cómo movernos al instante dentro de un ámbito aparentemente o a menudo tan complejo como es el vivir. Estamos hablando de la posibilidad de vivir con ligereza, vivir de una forma liviana, de volar sobre los problemas. 
Los problemas están ahí, pero hay mucho mas que problemas en la vida. Estamos hecho para volar, nos esclavizamos y nadie nos esclaviza, nos esclavizamos nosotros mismos. Podemos echar la culpa al gobierno, a la economía, a los problemas, a lo que quieras; cada uno va a tener sus dificultades en la vida. El que no es por el dinero, es por la enfermedad, o porque es maltratado, el que no porque es bajo y el que no porque es ciego, dificultades vamos a tener todos; pero lo importante es cómo uno se vive a si mismo, desde donde construimos, si está en contacto con esa creatividad. Porque si esa intuición, si esa percepción esta ahí, despreocúpate, puedes hacer lo que quieras, puedes volar, moverte en libertad, porque donde estés el camino se va a ir dando según vayas andando; no vas a caer en la ciénaga, te vas a mover y saber salir.

También hay algo que me gusta recordar del discurso de K y es como definía la palabra mediocre, mediocre es aquel que se queda a mitad de camino. ¿Podemos no ser mediocres en nuestra vida? ¿Poner todo nuestro ser en lo que hagamos,  darlo todo?

P: Entonces, dices que estas en el dolor, en la circunstancia y entonces ¿cómo afrontarlo? Dices que ¿interiorizando?

R: Lo primero, algo que K siempre decía en sus conferencias: no sigan a nadie,  no hagan caso ni de quien les habla, no sigan ningún libro ni nada semejante, cada vida es única y es la suya, tienen la responsabilidad de no dársela a nada ni a nadie. 
Entonces, tengo mi sufrimiento ¿cómo afronto algo semejante? 
Tengo que ser mi propia luz, ser mi propia luz es un arte, ese es el arte. 
El sufrimiento lo vamos a tener en cualquier momento de nuestras vidas, va a salir a nuestro encuentro y se nos va a poner enfrente nuestro. El arte esta en saberse mover con eso. Hay muchas herramientas que están a nuestro alcance. Normalmente somos monotemáticos, hemos ido circunscribiéndonos tanto, hemos ido en un movimiento de acrecentamiento y concreción  durante tantos años que al final nos hemos vuelto absolutamente estériles, es decir, no somos un vergel, somos un tronco con tres o cuatro hojas, y que no venga un pedrisco porque como se vayan esa hojas adiós el tronco y a todo el árbol. 
¿Podemos crear un jardín, podemos ser seres extraordinarios, múltiples, variados? 
Como K decía: como un junco. Viene un vendaval y al tronco robusto e inmenso lo arranca de cuajo (no se si habéis vivido algún vendaval, una vez viví uno tremendo en Inglaterra y árboles de mas de 6 metros de diámetro fueron arrancados como si fueran setas, el que era liviano, finito y flexible, el aire le empujo todo lo que le tuvo que empujar y dio todos lo vaivenes que  tuvo que dar, pero allí seguía vivito y coleando a la mañana siguiente).
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A lo que voy es que nadie nos lo podrá explicar, pero si es un arte, en ese arte habrá muchas cosas por aprender, y quizás nos hemos descuidado demasiado en nuestra vida, probablemente porque en esos procesos de acrecentamiento nos hemos ido autolimitando tanto que al final no guardamos relación con la vida. La vida si algo tiene es variedad, es multiplicidad. Entonces, por favor, lo primero no seamos rectores de nuestra vida.
Es decir, hay un orden de una cualidad superior que no nos pertenece, y ese es nuestro reto vital. Si algo nos enseña el mensaje de K es eso, que nosotros tenemos capacidad para conectarnos con ese orden, da igual lo que uno viva o donde este. El reto importante es ese: ¿si es posible vivir, con esa llama,  con esa conmoción, con esa vitalidad?  No un día, todos los días de nuestra vida; ya sea con la muerte de un ser querido, con toda perdida, o con el dolor de la humillación, o con el del quedarnos sin trabajo, o con tantas de las desgracias conocidas, la enfermedad, etc. Ahí esta todo, y lo que quiera que sea, forma también parte de la vida. Cada cosa tiene su belleza, su vida y su muerte, forma parte de la creación. 
Quizás estemos también muy condicionados por nuestra cultura, de modo que, todo lo que es muerte o cosa semejante, lo tapamos; solo queremos ver lo bonito de la vida, pero la belleza y la fealdad son todo parte del movimiento del vivir; de todo ello podemos aprender.
No es que podamos aprender con todo ello, es que tenemos esa obligación vital, si la vida nos la planteamos realmente de un modo serio.
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P: ¿Cómo aprendemos con el sufrimiento? Aprendemos con el sufrimiento, para llevarlo bien ¿como se puede…?  
R: Ese es un tema también importante, ¿vale? Lo primero es que con el sufrimiento uno no lo puede llevar bien, entonces no sería sufrimiento. Con el sufrimiento uno lo pasa mal, y tiene que ser capaz de sufrir como un perro.
K., sabéis que murió su hermano, estaba en contacto con los maestros, con Maitreya, con Kutumi, y recibe el mensaje de que se podía ir a India desde California porque ellos cuidarían de su hermano y no le pasaría nada. Y en mitad del Pacífico recibe el mensaje de que su hermano había muerto. Aquello fue devastador para K porque todo su lazo afectivo lo tenia con su hermano, no tenia otro lazo familiar, y había muerto, y también habían muerto sus creencias (los maestros). Al cabo de los años el tenía como retazos de aquel recuerdo, decía que había sido una muerte completa, el murió con su hermano, su vida nunca volvió a ser igual. 
Hay cuestiones en la vida en las cuales, la única que te queda es morir con ellas; no vas a volver a ser el mismo nunca más. Es decir, es como decíamos antes: una reencarnación en vida. Es darte la  posibilidad de tener  una oportunidad para volver a tener otra vida en vida, o  terminas tirándote a la vía del tren (sea de modo literal o metafórico). 

P: ¿Cómo se puede hacer todo esto de lo que ustedes hablan, porque es muy difícil? Yo es la segunda vez que vengo, yo no estoy en esto. No llego a entender todo lo que se habla pero me parece estupendo. 
Pero, ¿cómo podemos vivir una vida buena? Yo procuro hacerlo pero siempre hay algo que falla. Yo las muertes las veo una cosa normal, estamos aquí en este mundo y no es ninguna tragedia, la tragedia es lo que te pueden hacer  las otras personas , ¿eso como se puede superar? ¿Igual no me he explicado bien?

R: Si, a ver , es un poco de lo que estamos hablando. Espero haberte entendido. 
Es decir, si me permites, porque es algo que hacemos todos. Tratamos de situarnos en un ámbito de la vida desde el que tratamos de protegernos de aquellas cosas que consideramos que pueden ser dañinas, pero el reto, de lo que trataba de hablar… Porque al final de aquello de lo que uno huye, es con lo que te vas a relacionar. Quiero decir, de las personas de las que uno huye porque no son beneficiosas o no son buena influencia, pues resulta que con eso es con lo que te estas relacionando. Es decir, aquello que rechazas pasa a formar parte de ti de alguna manera. Yo de lo que estoy hablando es si podemos dar un salto cualitativo en este proceso de acción-reacción en el que estamos acostumbrados a vivir, bien sea como decía antes por concreción, es decir, voy a ir aquilatando mi vida, mi existencia, de tal manera que este es mi camino y no quiero saber nada mas, o bien sea, voy a ir sorteando las dificultades para que no me afecten, y me dañen lo menos posible. Proceso por el cual finalmente lo que me mueve son las dificultades, ¿no se si me doy cuenta de esto? Es decir,   resulta que son los problemas los que me están viviendo la vida.
Entonces, mas allá de problemas, mas allá de dificultades, ¿puedo vivir de un modo en el cual uno esta siendo conmovido, más allá de la vivencia de la cotidianidad? 
En última instancia esa vivencia es algo tan nimio, porque el día que yo me muera a quien le va a importar todas las tonterías que yo he vivido, de mi trabajo, de si me ascendieron, si fui economista, si me pusieron una estatua ¿a quien le va a importar eso? Tiene importancia para mi, pero no deja de ser algo minúsculo, a los siete mil millones de personas que estamos compartiendo la vida, en este momento aquí en este planeta les están pasando cosas, y mientras eso sucede, están desapareciendo estrellas y se están creando otros universos, y al mismo tiempo están desapareciendo especies, etc., es decir, esta habiendo una cantidad tan ingente de vida en este momento nuestro que fijarnos solamente en nuestra pequeñez es algo disparatado. 
Visto de una forma objetiva, lo que estamos haciendo con nuestras vidas es neurótico absolutamente, porque estamos dotados de un cerebro y de unas cualidades, tanto sensoriales, y de percepción, de todo tipo no solo de sentidos, sino de transcendencia, de religión, de religare, de unirse con esa creación,  que fijarse solo en nuestra nimiedad, es perdernos la vida completamente. 
¿No sé si te he entendido?

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P: Sí, pero hay mil cosas que no llego a entender.

P: Me parece entender que nos deja plasmado que hay una vida, un algo de trascendencia, a lo cual de cierto modo nos estás invitando a entrar; fuera de esa vida, como bien has dicho de acción y de reacción; eso está en nosotros. 
Yo me pregunto: ¿esta posibilidad, no es la auto-observación? Cómo percibimos que en ese silencio interior, en dejar ese vacío, en observar esa vida conflictiva desde una cierta perspectiva, ¿no es ahí, digamos un punto de apoyo para entrar en ese aspecto trascendente que lo deja todo como un poco desactivado?  La auto-observación.

R: Os comentaba antes, de esta, digamos, disección que hacen de la Enseñanza el científico David Bohm y Krishnamurti en el libro de Más Allá del Tiempo, en el cual la observación era como la puerta de entrada, a ese otro mundo de trascendencia, que todo ser humano tiene como legado.
Me gustaría poner algo ahí. Evidentemente de todo esto que estamos hablando la primera es parar. Parar significa observar, mirar, ponerse al acecho, porque si no ¿de qué estamos hablando, de una forma de juego para poder seguir con nuestras pequeñas vidas ? Seríamos como un ser sin cabeza, reactivo, de movimiento espasmódicos, un moverse sin capacidad de cuestionarse. 
Poner nuestro propio koan a nuestra vida, eso es parar. 
Pero también estaba hablando de una actitud vital, porque al mismo tiempo parece –y esto es muy interesante si me lo permitís- una actitud muy oriental el aspecto de percepción sin acción, y yo estaba queriendo poner también encima de la mesa, algo fundamental, y es una acción vital, es decir, un modo vital de afrontar lo que es el reto del vivir, porque al final esa no-acción se puede convertir en un movimiento de auto-enclaustramiento. 
Entonces, permitidme que..., somos seres vitales, vitales quiere decir que estamos vivos, que vivimos en relación, que somos relación. 
Una vez en un diálogo con K, le preguntaban y cómo, y cómo, y cómo... Y él contestó: ¿cómo se levanta uno de una silla? Pues poniéndose de pie. Es decir, la acción forma parte de la vida.  Vamos a estar activos de una manera u otra siempre.
Entonces, esa actitud de ponerse de pie, que significa que con las dificultades, uno crece, uno es más, porque ese reto es un reto vital, y uno es consciente de lo que se esta jugando ahí. 
No se trata de que te han dado un palo y te vas corriendo a refugiarte en tu guarida, sino que ese palo eres capaz de recibirlo, de asentarlo, y ver que pasa desde ahí; uno no huye, uno no escapa, uno se queda ahí con el problema. Para eso hay que tener redaños, porque la actitud básica que llevamos dentro de nosotros es huir, escapar, es quitárnoslo de en medio como podamos, es reaccionar de un modo u otro. Pero quedarse ahí, es algo..., evolutivamente es un pasito a nivel interno.

P: ¿Estilo Ghandi?

R: Cuando uno es capaz de quedarse ahí en el sufrimiento y en el dolor, ahí se produce un salto cualitativo, y esa es nuestra oportunidad, nuestro desafío. El de quedarnos en el camino, de quedarnos en el fango, el que podamos terminar en un psiquiatra, empastillados hasta las cejas,   o que realmente tomemos una dimensión de vida que conlleve que a la siguiente vez sea tremendamente difícil que te doblen. Y también en función de todo ese reto, tu podrás afrontar en tu vida niveles de conciencia que sólo están hechos para los pocos. 
Es decir, lo que está en juego es si queremos ser seres mediocres o vivir con esa excelencia. Vivir con esa excelencia es fácil siempre y cuando seamos conscientes desde el principio de lo que nos estamos jugando.
Que vienen dificultades, que vengan, bienvenidas sean; ¡si estas son nuestro pan vital! 

P: Que en la aceptación sincera y profunda, se produce la transmutación que nos capacita para ese otro estado de consciencia que nos dices.

51:08 
R: es posible que sea así. Es decir, la transmutación como tú le llamas 

P: La no-reacción y asumir, entonces hay una fuerza ahí que está trabajando. 

R: Ahí hay algo, al menos como uno lo vive, que es: ese estar conmovido,  ese estar accesible. 
Ahí hay una energía que no te pertenece que no es tuya, porque la energía que uno tiene es fácil de cargársela: somos muy pequeños, somos muy minúsculos.  
No sé si alguno de vosotros ha vivido alguna tormenta, o alguna situación realmente dura en la montaña, y te das cuenta, o una riada, o algo semejante, que somos frente a la fuerza de la naturaleza, somos algo muy, muy pequeño. Pero al tiempo, somos participes de esa energía que crea la riada, y ahí hay algo extraordinario que no nos lo puede robar nadie. Es dar ese salto de lo personal a lo trascendental, a lo universal;  formamos parte de esa danza universal. Decía Mary Cadogan: vivir con los ojos vueltos hacia la eternidad.
Sería con la mirada puesta, no en la cotidianidad, sino en todo este aspecto que sustenta nuestra vida, que hace que seamos seres vivos, que estemos insuflados de vida. Y estar insuflados de vida es estarlo en todos y cada uno de los días que nos toque vivir en esta tierra, da igual que tengas 80 años o 20, puedes ser un pobrecito con 20, o puedes ser un ser extraordinario con 80. Eso no te lo va a quitar nadie. Solo el cómo hayas sido capaz de moverte con ese arte del que estamos hablando, y ese es el arte. Uno puede aprender de cualquier cosa y ese es el reto.

P: O sea ¿qué está en nuestra propia naturaleza, no es una entelequia que tengamos que trabajar, está ahí?

R: El tema de la entelequia es también parte de lo que trataba de expresar al principio, es decir, estamos tan condicionados por todo lo que hemos leído, por todo lo que nos han dicho, por todas nuestras creencias, etc, que al final no tenemos una relación directa con las cosas, ni con las personas. Cuando algo se nos atraviesa, rápidamente vamos a buscar ayuda, o ver que decía fulanito o menganito sobre no sé qué; por favor, es tu vida, es tu vida,  ¿quién te va a vivir tu vida?
Si no has tenido esa capacidad felina, de ver la presa y moverte al acecho con ella, ¿quien te la va a dar? ¿Un libro?  Si es que eso va a pasar en un instante, o lo agarras en ese momento, o se ha ido para siempre, al instante siguiente ya no está.

P: Es la artificialidad que hemos creado. 

P: Cuando hablas de dolor y sufrimiento, ¿lo distingues, lo tienes como sinónimo, crees que hay alguna diferencia, podría alumbrar algo?

54:00
R: No lo sé. La verdad, no lo sé. Para mi básicamente, lo defino como sufrimiento, dolor lo identifico más con el dolor físico y psicológico, pero ese aspecto universal de descontento vital , lo identifico más con la palabra sufrimiento.  No sé el origen de la palabra sufrimiento, pero en ese sentido de carga. Al final, seres sufrientes que llevamos una carga tremenda, de no sé cuantas historias que nos han pasado, y que es triste. Nos ponemos a contar nuestra vida y es triste.
Con todo ese sufrimiento, el reto es: ¿podemos vivir sin carga? ¿Podemos movernos con ligereza? Esto de lo que estamos hablando requiere de un ser ligero, liviano, rápido: estás en lo que toca estar, pero solamente el tiempo que necesita que se esté, al momento siguiente ya no estás, porque la vida se mueve a esa velocidad. 
Es decir, lo que hacemos es recrearnos en lo que nos ha tocado y ahí nos damos toda la importancia que queramos darnos, pero ¿podemos vivir con esa liviandad?
Es decir, dedico todo lo que tengo que dedicarle, con toda la intensidad, con todo lo que soy, y muriendo con lo que haya que morir, pero al momento siguiente ya no estoy, vuelvo otra vez a estar pleno, a estar lleno, a estar disponible,  a estar vital, no me he dejado ninguna pierna por el camino, ni ningún brazo, ni ningún ojo, vuelvo a estar completo, con los ojos, los brazos, con todo.
El ir saliendo de un modo vital de cada una de esas encrucijadas, es lo que nos va a permitir vivir una vida de calidad, con una cualidad propia para los pocos, pero que se encuentra alcance de cualquiera, no sólo para dos o tres. 
Es decir, la dimensión que tenemos como seres humanos es nuestro reto y nadie nos lo puede contar y solo nosotros podemos descubrirlo, nadie  lo puede descubrir por nosotros.
¿Tú querías hacer alguna distinción entre dolor y sufrimiento?
58:14 
P: Me parecía relevante, no tanto por lo leído, pero supongo que todos sabemos que el budismo si hace esa diferencia entre dolor y sufrimiento, pero personalmente por lo que he llegado a vislumbrar en mi propia vida he visto que efectivamente el dolor es..., el budismo señala que el sufrimiento es evitable, el dolor no. El dolor es algo connatural al ser humano, el dolor ante esa muerte del ser querido, todos esos ejemplos que a todos nos vienen, perder la salud, perder lo que sea,  y el sufrimiento es evitable en el sentido que es una carga que le pone uno, con el discurso, con el diálogo interno, con aquello que me digo. Es decir, esa persona con la que he tenido un conflicto, pues asumir: esta es la realidad, hay un dolor porque he perdido a alguien en mi vida, y el sufrimiento sería: ¿por qué a mi? ¡Que desgraciado soy! Yo no me lo merecía. Y eso si que es una carga. Y que estar atento, unido con la observación, estar atento al diálogo interno que uno tiene, a sus pensamientos, emociones etc, puede aminorar el nivel de sufrimiento, no así del dolor que es algo consustancial del ser humano.
Si a alguien le parece relevante y le sirve bien, si no...

R: Únicamente, con el tema de la observación, en estos movimientos orientales, la observación es un poco un mirarse el ombligo, parece que se esta mirando uno así mismo todo lo que le pasa. Tenemos que ser capaces de trascender eso, este aspecto... De dar ese salto cualitativo, vital, en el sentido de que: uno, como dices, si queremos hacer esa distinción del dolor, como hechos que van a suceder en nuestra vida, y el sufrimiento, la carga psicológica que le ponemos a ello. Uno puede quedarse observando el dolor, pero voy a algo más: el dolor va a estar ahí , pero nosotros somos mucho más que el dolor,  el ser humano es mucho más que el dolor, es alegría, es amor, es religión, somos una multitud de cosas,  entonces uno puede constreñir su atención a no sé que, pero en ese sentido que decía K la atención es percepción de todo, pero principalmente percepción de nuestra percepción.
Yo percibo, pero ¿puedo percibir cómo percibo?  Ese es el salto cualitativo, porque entonces no estoy en mi percepción, estoy en otra cosa, esa no es mi percepción, esa es la Percepción. ¿Me explico?
1:01:55 
P: Entonces surge el ser consecuentes.
R: Ahí surge un orden que no es de uno. Es a lo que iba.
Eso que llamas consecuente, es ese orden..., es decir, la libertad te permite abordar un salto cualitativo en el orden interno. No es el orden de la prescripción, 
P: Es el orden universal.
R: Es el orden de la armonía. Es el orden de la intuición, de la percepción, de la realización, del contacto con algo que no te pertenece, que no es del yo.
P: ¿Todo esto se llegará a aprender?
R: Hemos dicho que es un arte.
P: ¿Pero si queremos llegar a ese arte, mejor o peor..?
Yo es que me gusta preguntar porque me gusta enterarme, sé que a lo mejor no es la pregunta adecuada, pero yo creo que tú si me entiendes aunque sea poquito.
P: Y yo digo, si una persona esta en medio de un medio hostil, para crecer ¿tiene que permanecer ahí? O ¿es mejor buscar otro más adecuado?
R: Esto es muy interesante, porque lo primero en todo esto es no hacerse daño. Si tú te haces daño, si te dañas, si te perjudicas, estropeas el instrumento de trabajo y no vas a poder hacer nada con ella, entonces hay ocasiones en las que uno ha de retirarse, pero retirarse porque de lo contrario te vas a destrozar. Uno cuando está en medio de las llamas, la única que te queda es por todos los medios tratar de  huir. No te vas a poner ahí en mitad del fuego a ver qué pasa; ya sabes lo que pasa: que te vas a achicharrar entonces no tienes más que hacer, huir. 
Hay veces que uno tiene que huir, y uno tiene que ver las fuerzas, las herramientas, la capacidad, la inteligencia, la resistencia, todo eso es, como decía el compañero, mirarte, mirarte, y ver; lo primero estar en contacto contigo, no estar enajenado. Igual te estás montando una película, pero no es tu realidad. Lo primero que tienes que ver es tu realidad, desde ahí construir y construir a veces es salir corriendo. 
Hemos hablado de que esto es inteligencia, e inteligencia no es quemarse a lo bonzo, eso es estupidez. Por eso decimos que ningún libro te va a poder explicar. Es ir con todas las herramientas que tenemos y entrar en contacto con esa inteligencia. Esa inteligencia es un legado que tenemos como seres humanos, todos nosotros tenemos esa inteligencia. En esa inteligencia el ver y el actuar van juntos, no están separados, se dan al mismo tiempo

1:05:43 –un silencio tremendo de 1’ 30’’-

P: Antes hablábamos de que cuando tenemos un problema vamos a lo que otros han dicho y K hablaba de esto como de escapes. A veces los escapes son tan sutiles que uno ni es conciente de que esta escapando. ¿Cómo puede ser uno consciente de que lo que esta haciendo no es un escape?
R: Esto que señalas es sumamente importante, referente a algo que K decía siempre en sus charlas, que era: ‘el primer paso es el último’. Uno tiene que darse cuenta desde el principio que no existe la búsqueda, que toda búsqueda es un escape, y que hay que renunciar a la búsqueda desde el mismo inicio. El arte sin búsqueda, es decir, sin ‘deseo de’, es una cosa extraordinaria, porque estamos acostumbrados a movernos con el llegar a ser,  estamos buscando constantemente. 
Este es el primer paso: darse cuenta que toda búsqueda es autoengaño, toda búsqueda es una proyección de nuestro estado psicológico, por tanto, uno ha de renunciar a toda búsqueda desde el mismo inicio. Esta es la primera conmoción, eso necesita un indagar en ello profundo y comprenderlo completamente, que se vea, que se mastique, que se vean todas sus aristas, todas sus ilusiones; de modo que uno no vuelva a buscar nada en su vida nunca más. 
Para ser sencillo, para ser directo, para tener ese instinto felino, uno tiene que haber explorado mucho, es decir, ese ir directamente a las cosas, exige una gran sencillez. Pero somos al mismo tiempo seres complejos, tan educados, que tenemos que desandar el camino andado, y eso significa desbrozar, desmenuzar algunos aspectos fundamentales; y uno de ellos es el de la búsqueda.
La renuncia a toda búsqueda ha de estar en el principio de todo, de tal manera que si uno ha renunciado, ha visto el movimiento ilusorio de la búsqueda, la inutilidad de ello, todas esas sutilezas, si has ahondado suficientemente, va a ser difícil que se sigan dando.¿No sé si me explico? ¿Entiendes el movimiento fundamental? ¿Comprendes la conexión entre ambos, entre el movimiento fundamental y la búsqueda, que ambos no pueden convivir? Uno no puede decir: estoy buscando profundamente.

P: Entiendo, pero a un problema de la física entre comillas. ¿Pero si el problema es algo real?
R: Algo real es. El que a veces estemos condicionados sin darnos cuenta, va a suceder sí o sí. No somos seres descondicionados, somos seres condicionados. Ahora bien, lo que podamos estar de descondicionados, va a estar en función del trabajo que hayamos hecho en el vernos, de comprendernos, y de renunciar a toda esa construcción en la que nos hemos estado moviendo. Si todo eso hemos ido viéndolo, que nuestro condicionamiento va a estar ahí. Pero estas formas más groseras, digámoslo así, no nos van a atrapar; que va a haber un mar de fondo..., ese es nuestro reto de vida. Es decir, ¿hasta donde podemos llegar con ese movimiento de libertad de no condicionamiento, de liberación? Ese es nuestro reto de vida.
Entonces conforme vayan surgiendo los retos y esas sutilezas, tu propia percepción se va afinando; ese es el arte. Es decir, tu mismo te vas a autodescubrir en el mismo proceso de  creación, celadas de tu propia existencia.

1:12:28
P: ¿Ese salto puede darse aunque no sea totalmente absoluto?
R- K habla de que no hay estadios en esto, porque si entramos en estadios volvemos otra vez al principio de todo.
P. ¿Un ser humano sin deseo deja de ser un ser humano?
R- No, a lo que voy es que si en esto volvemos a poner otra vez estadios, más liberado, menos liberado, etc., estamos como al principio. Es decir, es fácil atraparse. Lo que hablábamos antes es: yo puedo percibir mi condicionamiento, pero el condicionamiento básico de fondo, es: ¿cómo percibo mi condicionamiento? Ese es el salto cualitativo. Es decir, ¿puedo percibirme percibiendo? ¿Entiendes? ... Con lo cual ya no estoy atrapado en la  percepción, estoy en algo que no es de mi campo.
P: ¿La atención a la atención? La atención que se presta atención a si misma.
P: ¿Lo dejamos aquí o queréis hacer alguna pregunta más?

R: Únicamente con lo de la atención... Esta dentro de ese mismo campo. ¿Puede uno descubrirse en el descubrir? 
Es decir, el descubrir, no pertenece ni a ti ni a mi, no es un movimiento personal. El descubrirme a mi, sí es un movimiento personal, yo me puedo mirar a mi, pero mirar al que me mira, es algo que esta fuera de mi.
Hay un movimiento mecánico en el cerebro, que es todo el movimiento del pensamiento, que es todo el movimiento del aprender de los libros, del aprender mecánico cartesiano, digámoslo así. Pero el cerebro es mucho más que mecanicidad; conectarnos con esa parte del cerebro no mecánica es lo que nos da la cualidad que nos diferencia de los ordenadores. 
Un ordenador en ese campo es mucho más perfecto que nosotros, no olvida. Te metes en la wikipedia, y ahí están disponibles las 24 horas  millones de referencias. Pero hay un hemisferio del cerebro que esta conectado con todo lo que nos distingue como seres humanos, de intuición, de lo que se ha dado en llamar amor, compasión, religión, que nada tiene que ver con la adoración a no sé que figura, sino religión en el sentido de trascendencia, de que formamos parte de esta creación que es el universo.
1.18.27
P: Habéis hecho una distinción muy clara entre lo que es el dolor y el sufrimiento. Y quería decir que esta muy implicado con nuestra cultura, y que es una actitud con la que obtenemos muchos beneficios. Como tal, el mismo concepto de  sentimiento y sufrimiento, forma parte de ese condicionamiento que nos han inculcado en nuestra sociedad. 
Yo creo que, si como tu dices, vives en el sufrimiento, te das cuenta y se desmonta, todo ese condicionamiento que nos han hecho, sobre el mismo, sobre el mismo sufrimiento, y lo percibes como algo que forma parte de tu esencia, y lo ves como algo normal, y lo ves como algo útil incluso.
Yo creo que el trabajo sobre el sufrimiento consiste en desmontar todo el condicionamiento que nos han hecho sobre el sufrimiento. 

R: Sólo una cosa, si se me permite. Cuando uno está sufriendo realmente, seguramente ninguna teoría sobre el sufrimiento a uno le vale.  Quiero decir, cuando uno esta sufriendo la única que le queda es sufrir. Si es real, no tienes muchas salidas, es decir, solo te queda vivir con él. Uno puede construirse... pero como sea devastador, te lleva y te lleva.
P: Como una enfermedad, es una forma neurótica de sufrimiento. Es una forma de expresarse en sufrimiento, por eso es cultural, se nos ha educado a vivir en ese estado, y encima a disfrutarlo y a sacarle una atención social.
R: Entonces a lo que iba es que uno lo puede vivir como un pedrusco y terminas en el fondo, o como un corcho: te pueden dar mil vueltas, pero en cuanto te dejen un poco tranquilo, otra vez vuelves a flote. Y este es el arte del abandono. 
P: El arte del abandono es el conocernos y el darte cuenta de lo que no es el sufrimiento. 
R: Como vayas con una teoría, es un lastre. No lo sé, todo esto nos podría llevar lejos, pero está bien.
P: A mi me parece que en ocasiones sí, pero cuando se sufre se sufre, entonces hay cosas que se pueden desmontar como tú dices, pero hay otras que no, porque la muerte, el que se te acerque la muerte, la perdida de energías, es un quedarte en nada es un sufrimiento, eso no se desmonta. Puede haber otros que con una elucubración mental a lo mejor se mejoran. 
P: Yo quería decir que no todos los sufrimientos son porque estás condicionado. Si hay sufrimientos que el condicionamiento impide que dejes de sufrir, pero hay montones de cosas que es inevitable, con condicionamiento y  sin él. K que moría psíquica, física, mentalmente cuando la muerte del hermano, ahí no hay ningún condicionamiento. 
Luego hay otra cosa que nosotros discutimos mucho allí en el Centro, es la diferencia entre dolor y sufrimiento. Y habíamos llegado a una conclusión de que el dolor, como decía esta compañera mía, que sí se puede evitar con una medicina, y lo hemos aclarado un poco como el dolor físico y el dolor psíquico. Y hablamos de dolor para lo físico, y sufrimiento para lo psíquico, no sé si se puede distinguir así un poco. ¿Si puede haber sufrimiento además de psíquico?
1.25.49
R: Si me permitís una cosa. Mirad, al hilo de las últimas intervenciones, hemos estado hablando del ser liviano. Ser liviano significa que uno se mueve sin palabras, las palabras son losas, ¡tan pesadas! Al final te enganchan. Están llenas de anzuelos, y cuando pasas entre la vegetación te quedas enganchado, trabado, hasta que finalmente no te mueves, te resulta imposible cualquier avance. 
Todo esto requiere silencio, eso es parte de ese abandono, todo esto requiere libertad. Es que nos enganchamos. 
Este arte está hablando... yo trataba de comunicar con vosotros, un movimiento, un movimiento en vivo sobre la Enseñanza, algo vivido, que compartamos aquí. 
Una encrucijada de vida, ¿cómo la afronta uno como ser humano? Uno como ser humano es el resto de la humanidad, es cualquiera de nosotros, ¿puede uno moverse en libertad? En libertad de uno mismo. Ese es el reto: en libertad de uno mismo. En libertad de uno mismo es esa capacidad de morir para ser. 
Para eso, algo tiene que conmovernos, que quemarnos, que no formar parte de nosotros.  Porque sin esa trascendencia, de una manera u otra, siempre estamos ahí. Y podemos no estar. Y el no estar es lo que nos va a permitir que nada de todo eso nos atrape. Pero no a este ser, sino porque somos, porque somos no individuos sino vida. No somos ego, somos vida. Nos podemos situar como vida, antes que como ego. Y esa es nuestra oportunidad, somos seres vivos antes que ninguna otra cosa. Y como seres humanos, tenemos ahí una capacidad extraordinaria, que la tenemos olvidada, nos dejamos llevar de un modo entupido por la cotidianidad: de sentirnos solos, de sentirnos hastiados, sin intereses vitales. Tenemos toda la vida, todo a nuestro alcance, todo alrededor nuestro, ¿con tan poco ya nos hemos quitado de en medio? Nos han dado cuatro zarandajas y ¿ya estamos rendidos? ¿Ya estamos eliminados? ¿Ya se acabo lo nuestro? ¿Qué tipo de personajes somos?

1.28.00
 P: Gracias, Alfonso, porque nos has dejado aquí un inmenso océano de puntos de reflexión. Muy interesantes. Agradecemos vuestra presencia y compañía.