El Arte de Vivir

"La mayoría de la gente piensa que estar libre de las cosas materiales del mundo es el primer paso hacia la religión. No lo es. Ésa es una de las cosas más fáciles de hacer. El primer paso es estar libre para pensar de manera plena, completa e independiente, lo cual implica no estar atado por ninguna creencia ni agobiado por las circunstancias, por el medio, de manera que uno sea un ser humano integrado, capaz, vigoroso y confiado en sí mismo. Sólo entonces puede nuestra mente, estando libre, libre de prejuicios, de condicionamientos, descubrir lo que es Dios. Ciertamente, ése es el propósito básico por el cual debe existir cualquier centro educativo: ayudar a cada individuo que llega allí a estar libre para descubrir la realidad. Esto significa no seguir ningún sistema, no aferrarse a ninguna creencia o ritual y no venerar a ningún gurú. El individuo tiene que despertar su inteligencia, no mediante alguna forma de disciplina, resistencia, compulsión o coacción, sino gracias a la libertad. Es sólo gracias a la inteligencia nacida de la libertad, como el individuo puede descubrir aquello que está más allá de la mente. Esa inmensidad, lo innominable, lo ilimitado, aquello que no puede ser medido por las palabras y en lo cual existe el amor que no es de la mente- debe ser experimentada de manera directa. La mente no puede concebirla; por lo tanto, la mente tiene que estar muy quieta, asombrosamente silenciosa, sin la exigencia de ningún deseo. Sólo entonces es posible que revele su existencia aquello que puede ser llamado Dios o la realidad." (El Arte de Vivir)