Después de La Vid, Otoño 2013, Miren

De Miren


Hola a todos,

Comentando el Encuentro de La Vid 2013, empezaré diciendo que estuvimos algunos de los que solemos ir a estos Encuentros y también vinieron otras personas nuevas. De estos últimos, algunos estaban en contacto con la Enseñanza, pero otros apenas nada. Estaban allí (según ellos dijeron), por curiosidad de saber como son esos encuentros. Así, el diálogo del viernes por la noche comenzó con tres preguntas que plantearon diferentes asistentes: 
¿todos los que habéis venido a este Encuentro estáis dispuestos a aniquilar vuestro ego en él?
¿qué es lo verdaderamente importante en nuestra vida?
¿qué es lo que nos quita la paz?.

Nadie contestaba las preguntas, puesto que quizás no fueron formuladas para ser contestadas de manera inmediata. Entonces una persona entre los nuevos asistentes pedía con exigencia una autoridad que contestase a las preguntas. Esta exigencia provocó la reacción de algunos asistentes que estaban interesados en la Enseñanza y vivirla. Esa reacción tomó la forma de ruptura del diálogo con bruscas palabras y violencia contenida, disolviéndose el grupo. Así perdimos la oportunidad de poder ver lo que estaba ocurriendo allí, y actuar exponiendo que en un Encuentro el orden sólo puede generarse entre todos compartiendo la comprensión.

No se dio esa sensibilidad, que es Inteligencia y Amor, para ver al "otro" sea la circunstancia que sea en el instante. Me parece que la clave es la sensibilidad con el otro, y no el deseo de lograr "algo".

El siguiente diálogo, el sábado por la mañana, fue calmo y más fluído, y el participante que pedía con exigencia una autoridad que le contestara las preguntas la noche anterior, y otros que dijeron que aquello no valía nada, permanecieron callados hasta el final del Encuentro.

Por la tarde, después del diálogo de la tarde se dio lo peor de nosotros refiriéndonos, como dices Gonzalo, a nuestro egoísmo e intransigencia. Una asistenta al Encuentro, terapeuta en su vida profesional, fue invitada por otro asistente, con la aprobación de los organizadores del Encuentro, a exponer su trabajo recogido en un Manual que hace unos años había creado, dirigido a descondicionar  algunos atributos del Ego, de manera plástica, con dibujos. Personalmente no veo que eso fuera mezclar churras con merinas, sino más bien nuestra actitud, muy poco respetuosa, e incluso violenta hacía la terapeuta interrumpiéndole a menudo, fue la que dio como resultado que hubiera churras y merinas, identificándonos con unas y rechazando a las otras, haciendo juicios y comparaciones.  Esto es el movimiento de separación en esencia, que tan claramente lo expresó José Luis Rodriguez (Palencia) y que estuvo en el diálogo de las 4,30. Así,  la división, la fragmentación puede ser algo consustancial a nuestra naturaleza (como también ella se muestra en otros seres y cosas de la Naturaleza), pero la separación es el movimiento del Observador que se cree diferente de lo Observado. El Observador puede incluso identificarse con Krishnamurti como modelo a seguir y por tanto a comparar en detrimento de otros.

El trato que se dio a la terapeuta asistente al Encuentro fue penoso, se la trató mal por parte de todos: por los que la compararon,  por los que la interrumpían sin dejar de terminar su exposición y por los que callaron sin darle un apoyo. Seguramente no hubo consciencia de ello, (al menos a mi me pasó), lo digo con todo afecto, no como juicio de nada, y apelo a la sensibilidad.

Me parece muy necesario que nos demos cuenta que solamente sensibilizándonos, cuestionándolo todo (incluso a K, como él mismo pedía, con todo respeto y afecto), no dando por supuesto nada que no sabemos, ni tomando nada personalmente, la Inteligencia que es Amor obrará correctamente. Esto es vivir en el presente sin elección, fuera del tiempo psicológico donde ocurre el movimiento de separación que origina el conflicto.



Se trata de que en uno de los diálogos del sábado por la tarde, un asistente mencionó la callada participación de otro asistente durante todo lo que iba de Encuentro. El participante que había permanecido en silencio, explicó que "él podía no estar de acuerdo y estar en silencio". ( Aunque esta observación me pareció muy importante a tener en cuenta cuando le escuché decirlo, en este momento me viene especialmente en toda su dimensión, y me parece que es de compartir). 
Entonces, parece que aún no estando él de acuerdo con lo que se estaba dando allí en aquel momento y pudiéndole originar, por tal motivo, una reacción de rechazo, podía él callarla. Sin embargo, también pudiera él vivir (sentir) el desacuerdo sin experimentar ningún rechazo, es decir, vivirlo (sentirlo) desde la totalidad, lo que es acción en verdadero silencio.

Gracias de corazón por todo esto.

Un fuerte abrazo para todos.

Miren 

Miren