La propiocepción



La ‘propiocepción’ es la capacidad inherente de nuestro organismo físico de darse cuenta de lo que hace mientras lo está haciendo. Cuando uno alza el brazo sabe que está actuando por propia voluntad, que no es otro quien lo está haciendo por él. Pero por lo general el pensamiento carece de esta capacidad. Por ejemplo, no se percibe que la actitud que uno tiene en relación a otra persona está profundamente afectada por la forma de pensar y sentir respecto de la conducta de esa persona o respecto a la de otros que acaso compartan algunas características similares. Más bien uno asume que la actitud hacia la otra persona surge directamente de la conducta real de esa persona. El problema del pensamiento es que el tipo de atención que se requiere para darse cuenta de esta fuerte propensión hacia la incoherencia parece no estar a menudo disponible en el momento en que más se necesita.

David Bohm, Donald Factor, Peter Garrett
Una propuesta de diálogo