La belleza y el sexo


La belleza no es el placer del pensamiento, pero es el pensamiento el que da placer a la belleza. De la misma manera, cuando amamos y hay sexo, el pensamiento da continuidad al placer a través de la imagen de lo que se ha experimentado y de lo que ha de repetirse mañana. En esta repetición hay un placer que no es belleza. La belleza, la ternura y el sentido total del amor no excluyen el sexo. Pero en estos días cuando todo es permitido, parece que el mundo ha descubierto de pronto el sexo, y este se ha vuelto extraordinariamente importante. Probablemente ese es el único escape y la única libertad que el hombre tiene ahora; en todo lo demás es atropellado, amedrentado, profanado intelectual y emocionalmente; y en toda forma es un esclavo, está destruido y se siente libre sólo durante la experiencia sexual. En esa libertad disfruta de cierto deleite y quiere repetirlo. Al ver todo esto ¿dónde está el amor? Solo una mente y un corazón plenos de amor pueden percibir el movimiento total de la vida. Entonces, cualquier cosa que haga, un hombre que posee amor es moral, bueno, y lo que hace es bello.


"El vuelo del águila" pag. 82 Ed. Paidós