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SIN AMOR Y BELLEZA ESO QUE USTED LLAMA DIOS NO TIENE NINGÚN VALOR

  “… Veamos, usted es un gran erudito en budismo. Ha estudiado mucho y tiene un gran conocimiento sobre él. Sabe lo que dijo el Buda, conoce todos los intrincados detalles del análisis y la exploración budista y sus extraordinarias estructuras. Ahora bien, si el mismo Buda se le apareciese y le dijera: «escuche»; ¿le escucharía usted? Por favor, no se ría porque esto es muy serio. Señor, conteste a mi pregunta; si el Buda viniese aquí hoy, ahora, si estuviera sentado frente a usted y le dijese: «por favor, señor, escuche»; ¿le escucharía? Y si además añadiese: «si me escucha, esa es su transformación». Solamente escuchar. Ese ‘escuchar’ es el escuchar de la verdad. Usted no podría discutir con el Buda.

   … ¿Qué relación tiene el placer de la autoexpresión con la belleza y el amor? El hombre de ciencia tiene que conocer la verdad de las cosas. ¿Es la verdad algo estático para el ser humano, no para el filósofo especializado, el científico, el técnico, sino para el ser humano interesado en la vida diaria, en ganarse la vida, en la familia, etc.? ¿O es algo que descubre usted mientras avanza, algo nunca estacionario, nunca permanente, sino que siempre está en movimiento? La verdad no es un fenómeno intelectual, no es un asunto emotivo o sentimental, y nosotros tenemos que encontrar la verdad del placer, la verdad de la belleza y la realidad de lo que es el amor.

   … Comprender ‘lo que es’ requiere una enorme capacidad, una mente veloz y sin prejuicios. Es porque no queremos enfrentar ni comprender lo que es, que inventamos las muchas vías de escape y les damos hermosos nombres, tales como ideal, creencia, Dios. Sólo cuando veo lo falso como falso, por cierto, mi mente es capaz de percibir lo que es verdadero. Una mente que se halla confusa en lo falso nunca puede hallar la verdad. Por lo tanto, debo comprender lo que es falso en mis relaciones, en mis ideas, en las cosas que me rodean, porque el percibir la verdad requiere comprensión de lo falso. Sin suprimir las causas de la ignorancia no puede haber esclarecimiento; y el buscar esclarecimiento cuando la mente no está esclarecida, resulta absolutamente vano y sin sentido. Debo pues, empezar a ver lo falso en mis relaciones con las ideas, con las personas, con las cosas. Cuando la mente ve aquello que es falso, surge aquello que es verdadero, y entonces hay éxtasis, hay felicidad.

   … ¿Qué es la vida, después de todo? Es algo nuevo en cada instante, ¿verdad? Es algo que está siempre sufriendo un cambio, creando un nuevo sentir. El día de hoy nunca es igual al de ayer y esa es la belleza de la vida. ¿Puedo yo, podéis vosotros, hacer frente a cualquier problema de un modo nuevo? ¿Podéis, cuando vais a vuestro hogar, encontraros con vuestra esposa y vuestro hijo de un modo nuevo, hacer frente al reto de un modo nuevo? No lo podréis si estáis cargados de los recuerdos de ayer. Por lo tanto, para comprender la verdad acerca de un problema, de una relación, debéis abordarla de un modo nuevo, no con “mente abierta”, pues eso carece de sentido. Debéis abordarla sin las cicatrices de los recuerdos de ayer, lo cual significa que, al surgir cada reto os dais cuenta de todas las reacciones de ayer; y captando el residuo, los recuerdos de ayer, encontraréis que ellos se os desprenden sin lucha, y por lo tanto vuestra mente está fresca.

   … El saber siempre está relacionado con el pasado, por eso el saber le ata al pasado. Al contrario que el saber, el comprender no es una conclusión ni una acumulación. Si de verdad ha escuchado, entonces ha comprendido, porque la comprensión es atención. Uno comprende cuando presta atención completa. Por tanto, comprender el miedo es la terminación del miedo. Así pues, su creencia no puede seguir siendo el factor predominante, lo predominante es comprender el miedo, porque cuando no hay miedo hay libertad y tan sólo entonces uno puede encontrar la verdad. Si el miedo no distorsiona «lo que es», eso «que es» es la verdad. La verdad no es una palabra. No podemos medir la verdad con palabras. El amor no es una palabra ni lo es una creencia o algo que uno pueda poseer y de lo que pueda decir: «es mío». Sin amor y belleza eso que usted llama Dios no tiene ningún valor.

   … Señor, este es un viejo problema. Creemos necesitar un gurú, un maestro que despierte nuestras mentes, pero ¿qué está implicado en todo eso? Implica uno que sabe y el otro que no sabe. Procedamos despacio, no en una forma prejuzgada. El que sabe se convierte en la autoridad y el que no sabe llega a ser el discípulo, y el discípulo está perpetuamente siguiendo, esperando alcanzar al otro, ponerse al nivel del maestro. Por favor, seguid esto. Cuando el gurú dice que sabe, deja de ser el gurú; el hombre que dice que sabe, no sabe. Os ruego veáis por qué. Puesto que la verdad, la realidad, o aquello ‘otro’ no tiene punto fijo, es evidente que a ello no podemos acercarnos por ningún sendero, sino que ha de ser descubierto de instante en instante. Si tiene un punto fijo, entonces ese punto está dentro de los límites del tiempo. Hacia un punto fijo puede haber un sendero como lo hay a vuestra casa, mas para una cosa que es viviente, que no tiene morada, que no tiene principio ni fin, no puede haber ningún sendero.

   … Por verdad me refiero a la verdad del vivir diario, del hablar cotidiano, la verdad o la falsedad de lo que pensamos, de lo que sentimos; me refiero a descubrir la verdad de los motivos, de las actividades diarias, y desvelar al instante nuestros sentimientos y la verdad que se esconde debajo de ellos. De esa verdad es de la que estoy hablando y no de la verdad suprema, porque no es posible llegar a ese principio extraordinario, a lo realmente inconmensurable sin comprender la verdad de la vida cotidiana, que es la actividad diaria, el pensamiento diario. Uno tiene que percibir la verdad al instante, no tener ideas sobre la verdad, y ver la verdad en un instante es actuar de inmediato. Si vemos una serpiente actuamos al instante, no viene primero la idea y después la acción; hay un peligro y la respuesta total a ese peligro es inmediata, no interviene ese intervalo de tiempo que es la idea. La respuesta es instantánea y esa respuesta instantánea es la verdadera acción.

   … Si la mente ve el hecho sin interpretarlo, basándose en lo viejo, entonces hay percepción inmediata.”

    J. Krishnamurti





LO IMPORTANTE ES CÓMO MIRAMOS EL PROBLEMA, CON LA VIEJA MIRADA O CON OJOS NUEVOS

  “… ¿Por qué no lo sabe? ¿Por qué no es consciente del estado de su mente si ha abandonado en realidad el enfoque tradicional? Tanto si lo ha abandonado como si no lo ha hecho, ¿por qué no lo sabe? Si lo ha abandonado debe saberlo; si lo ha hecho, su mente se ha vuelto inocente y puede mirar el problema como si fuese la primera vez; si realmente es así, ¿existe realmente el problema del conflicto? Debido a que mira el problema con los ojos del pasado, no sólo lo fortalece, sino que también se mueve en un camino muy conocido. Por tanto, lo importante es cómo miramos el problema, con la vieja mirada o con ojos nuevos. Los ojos nuevos están libres de las reacciones condicionadas que le damos al problema, pero reconocer el problema y nombrarlo es encararlo de forma tradicional. La justificación, la condena o interpretar el problema en términos de placer y dolor, todo ello está relacionado con el habitual enfoque tradicional de actuar sobre él. Eso se considera generalmente una acción positiva en relación con el problema; sin embargo, cuando la mente descarta todo eso como algo ineficaz y poco inteligente, se vuelve altamente sensible, ordenada y libre.

   … Lo sensorio es lo dominante, y mientras la estructura social esté erigida sobre eso, los medios de subsistencia tórnanse extraordinariamente difíciles.

   ¿Cuáles son pues, los buenos medios de subsistencia? A esta pregunta podrá responderse tan sólo cuando haya una revolución completa en la presente estructura social, no de acuerdo con la fórmula de la derecha ni de la izquierda, sino una completa revolución en los valores, que no se basarán en lo sensorio. Ahora bien, si los que disponen de tiempo, como las personas de edad que cobran sus pensiones, que han pasado sus años jóvenes buscando a Dios o entregadas a diversas formas de destrucción, consagrarán realmente su tiempo y su energía a descubrir la verdadera solución, actuarían como intermediarios o instrumentos para producir la revolución en el mundo. Pero ellos no se interesan. Quieren seguridad. Han trabajado muchos años para jubilarse y desean vivir cómodamente el resto de su existencia. Tienen tiempo, pero son indiferentes; sólo se interesan por alguna abstracción a la que llaman Dios, y que nada tiene que ver con lo real. Su abstracción no es Dios sino una forma de evasión. Y los que llenan su vida con incesante actividad están imposibilitados, no disponen de tiempo para encontrar respuesta a los diversos problemas de la vida. De suerte que sólo es posible cifrar esperanzas en los que se interesan por estas cosas, por producir una transformación radical en el mundo mediante la comprensión de sí mismos.

   … Digo pues, que no busquen un camino, un método. No hay método ni camino hacia la verdad. No busquen un camino, más bien tomen conciencia de los impedimentos. La percepción alerta no es algo meramente intelectual, es tanto mental como emocional, es integridad en la acción. Entonces, en esa llama de la percepción alerta, se disuelven todos estos impedimentos porque uno los penetra. Al hacerlo puede percibir directamente, sin opción, aquello que es verdadero. Nuestra acción nacerá entonces de esa integridad, no de la insuficiencia de la seguridad; y en esa integridad, en esa armonía de mente y corazón, está la realización de lo eterno.

   … Digamos ahora, por ejemplo, que quien les habla dice: «No hay técnicas para alcanzar la verdad, la verdad es una tierra sin caminos». Hace esa afirmación, ya la hizo hace cincuenta años, ¿y cómo la reciben ustedes? Sigamos.

   ¿Cómo reciben esa afirmación? Esto es un diálogo. La reciben con su opinión, diciendo: «Eso no puede ser verdad porque todo el mundo habla de una técnica, de un método, de un sistema», y ahora este hombre viene y dice: «No hay caminos, no hay técnicas para alcanzar la verdad». Así que ustedes se preguntan: «Bien, ¿quién tiene razón, la tiene este o la tiene aquel otro?». ¿Se ponen ustedes a discutir, a comparar, a juzgar o a escuchar esa afirmación sin saber si es verdadera o falsa? Porque, en realidad, ustedes no lo saben, ¿no es cierto? Diez personas o un millón de personas han dicho: «Hay una técnica», y ahora viene alguien y dice: «No existe técnica alguna». Este hombre puede estar completamente equivocado.

   Pero él explica lo que quiere decir. Una técnica implica práctica, tiempo, un proceso mecánico. Nuestra mente es ya suficientemente mecánica y esto la hace todavía más. De modo que él explica todo eso, pero usted sigue diciendo: «Un millar de personas tienen técnicas».

   Sopesa ambas cosas y dice: «Bien, prefiero esto a aquello» ¿O recibe lo que él ha dicho con un objetivo y completo silencio, sin saber lo que es verdadero? Cuando ha escuchado con auténtico silencio, es decir, con completa atención, entonces descubre, tiene una percepción directa de lo que se está diciendo, y de esa manera eso ya es suyo, no mío. No sé si ven esto. Es decir, averiguar lo que es verdadero y lo que es falso, encontrar la verdad en lo falso. La mente ha de ser extraordinariamente abierta y vulnerable. ¿Nos comprendemos?

   … Señor, ¿cómo podéis inquirir si tenéis la mente sujeta? Esto no es más que cuestión de simple razón, de sentido común. Si vuestro gurú dice: ‘Este es el camino’, y eso os sujeta, ¿cómo podéis mirar más allá? Vais al gurú para inquirir y quedáis presos de sus palabras, hipnotizados por su personalidad, envueltos en todas las cosas que él sostiene. Vuestro impulso original es inquirir, pero este impulso se basa en vuestro deseo de alguna clase de esperanza, satisfacción y todo lo demás. Digo pues, que para inquirir tiene que haber primero libertad. No tenéis que buscar la libertad.”


    J. Krishnamurti 



EL ESPACIO Y EL SILENCIO SON NECESARIOS PARA IR MÁS ALLÁ DE LAS LIMITACIONES DE LA CONCIENCIA

   “… El espacio y el silencio son necesarios para ir más allá de las limitaciones de la conciencia, pero ¿cómo puede una mente aquietarse si está incesantemente activa con sus propios intereses?

   … Este silencio es espacio, pero nosotros vivimos en un espacio muy reducido, en un espacio que la mente ha creado con sus propias ideas. La mente es el resultado del condicionamiento de una sociedad y cultura concretas, vive en un espacio muy pequeño y todas sus luchas, sus relaciones y sus ansiedades están dentro de ese espacio tan limitado. Sin embargo, en el momento en que la mente a través de la observación sin esfuerzo, de forma natural y simple, se vuelve silenciosa, sale de ese pequeño espacio; en el momento en que la mente permanece en completo silencio ve que nada limita el espacio, que la realidad no crea el espacio, sino que hay espacio, un espacio sin fin. Cuando eso sucede una mente así es la verdadera mente religiosa y de esa mente surge la acción. 

   … La mente comienza a conocerse a sí misma con todas sus desviaciones, sus resistencias, creencias, búsquedas, ambiciones, temores, su impulso por realizarse. Al darse cuenta la mente de todo esto, ¿no puede, aunque sólo sea por un instante, estar totalmente silenciosa, conocer un silencio en el cual hay libertad? Y cuando existe esa libertad del silencio, ¿acaso la mente misma no es eterna? Para experimentar lo desconocido, la mente misma debe ser lo desconocido. La mente, hasta aquí, es el resultado de lo conocido. ¿Qué son ustedes sino la acumulación de lo conocido, de todos sus infortunios, sus vanidades, sus ambiciones, penas, realizaciones y frustraciones? Todo eso es lo conocido, lo conocido en tiempo y espacio; y mientras la mente esté funcionando dentro del campo del tiempo, de lo conocido, nunca puede ser lo desconocido, sólo puede continuar experimentando lo que ha conocido. Por favor, esto no es nada complicado ni misterioso. Estoy describiendo hechos obvios de nuestra existencia cotidiana. Cargada con lo conocido, la mente busca descubrir lo desconocido. ¿Cómo es posible? Todos hablamos de Dios, en todas las religiones, en todas las iglesias y los templos se usa esa palabra, pero siempre es la imagen de lo conocido. Solo los muy, muy pocos que dejan todas las iglesias, los templos, los libros, van más allá y descubren. 

   … Otra cosa muy necesaria es darse cuenta cuán condicionados estamos por la sociedad, por las innumerables experiencias que hemos tenido, lo que significa que debemos darnos cuenta por completo de toda nuestra conciencia, no sólo de ciertas partes de ella. Darse cuenta implica observación a través del espacio; es decir, teniendo espacio en vuestra mente para que podáis observar sin opinión, sin valoración, sin conclusión. La mayoría de nosotros no tenemos espacio en nuestras mentes, porque llegamos a todo lo que observamos con una conclusión, con una idea, con una opinión, con un juicio o valoración; condenamos, aprobamos o justificamos lo que vemos, o nos identificamos con ello, de modo que no hay espacio alguno en que observar.

   … Silencio y espacio van juntos. La inmensidad del silencio es la inmensidad de la mente en la que no existe un centro.

   … Sólo hay una posibilidad de amor cuando comprendamos la verdadera relación entre uno y otro, pero el amor se desconoce cuando tenemos imágenes. Por tanto, es importante que usted comprenda no intelectualmente, sino de hecho en la vida diaria, cómo ha creado sus imágenes de la esposa, el esposo, el vecino, el hijo, el país, los líderes, los políticos, los dioses, y usted sólo tiene imágenes. Estas imágenes crean el espacio entre usted y lo que observa, y en ese espacio hay conflicto, de modo que vamos ahora a examinar juntos si es posible librarnos de ese espacio que creamos, no sólo fuera, sino también dentro de nosotros mismos, el espacio que divide a las personas en todas las relaciones.

   … Cuando hay destrucción del tiempo como pensamiento, no hay movimiento en ninguna dirección ni hay espacio que recorrer, sólo existe la inmovilidad del vacío. Esto es la total destrucción del tiempo como ayer, hoy y mañana, como memoria de la continuidad, del devenir. Entonces el ser es intemporal, sólo existe el presente activo, pero ese presente no es del tiempo. Es atención sin las fronteras del pensamiento y sin las palabras, los símbolos no tienen en sí mismos significado alguno. La vida está siempre en el presente activo; el tiempo pertenece siempre al pasado y, por lo tanto, al futuro. Y la muerte con respecto al tiempo es vida en el presente. Es esta vida la que es inmortal, no la que está dentro de la conciencia. El tiempo es el pensamiento en la conciencia, y la conciencia está contenida en su estructura. Hay siempre miedo y dolor dentro de la malla del pensamiento y del sentimiento. El fin del dolor es el cese del tiempo.

   … ¿Puede la mente mantenerse vacía? Entonces existe esa energía. Usted ni siquiera tiene que pedirla. Cuando hay espacio la mente está vacía y, por tanto, llena de energía. Así, al limpiar la casa, al terminar con las cosas que contiene, con el sufrimiento, ¿puede la mente hallarse por completo vacía, sin ningún motivo, sin ningún deseo? Cuando uno está trabajando en esto, manteniendo la casa limpia, las otras cosas llegan naturalmente. No es usted quien está preparando el terreno para ello. Eso es la meditación.

   … Para tener orden, que es el florecer de la bondad y de la belleza, debe haber libertad, y no hay libertad si no hay espacio.”

    J. Krishnamurti