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USTEDES TIENEN IDEAS PRECONCEBIDAS DE DIOS, DE LA INMORTALIDAD, DE LA VIDA

    “… Ustedes me preguntan acerca de mi concepción de Dios, de la verdad, de la belleza, del amor. Pero yo digo que si alguien describe la verdad, si alguien les habla de la naturaleza de la verdad, cuídense de esa persona. Porque la verdad no puede ser descrita, no puede ser medida por las palabras. Ustedes inclinan sus cabezas en señal de asentimiento, pero mañana tratarán nuevamente de medir la verdad, de encontrar una descripción de ella. La actitud que tienen hacia la vida se basa en el principio de crear un molde, y entonces encajarse a sí mismos dentro de ese molde. El cristianismo les ofrece un molde, el hinduismo otro, el mahometismo, el budismo, la teosofía, les ofrecen los suyos. ¿Pero, para qué quieren ustedes un molde? ¿Por qué sienten estima por las ideas preconcebidas? Todo lo que pueden conocer es la pena, el sufrimiento y algunas alegrías efímeras. Pero quieren escapar de la pena sin conocer su causa, quieren escapar del sufrimiento sin conocer su profundidad. Antes bien, recurren a lo opuesto en busca de consuelo. En medio de su dolor dicen que Dios es amor, que Dios es justo, misericordioso. Mental y emocionalmente acuden a este ideal de amor, de justicia, y se moldean a sí mismos conforme a ese patrón. Pero el amor podrán comprenderlo solo cuando ya no sean posesivos, todo el dolor surge de ese afán de poseer. Sin embargo, todo su sistema de pensamiento y emoción se basa en ese instinto posesivo; ¿cómo pueden, entonces, saber del amor?

   … No me encuentro aquí para justificarme, no estoy interesado en justificarme. La pregunta es: ¿por qué está decepcionado usted, si es que lo está? Usted habrá pensado ponerme en cierta jaula y dado que no encajé en esa jaula, es natural que se haya sentido decepcionado. Tenía una idea preconcebida de lo que yo debería ser, de lo que debería decir, de lo que debería pensar.

   Yo digo que existe la inmortalidad, un devenir eterno. La cuestión no es que yo lo sé, sino que existe. Cuídense del hombre que dice: ‘yo sé’. Existe el devenir eterno de la vida pero, para realizarlo nuestra mente debe estar libre de todas las ideas preconcebidas acerca de lo que eso es. Ustedes tienen ideas preconcebidas de Dios, de la inmortalidad, de la vida. ‘Esto está escrito en los libros’, dicen, o ‘alguien me ha dicho esto’. De ese modo, han elaborado una imagen de la verdad, una representación mental de la inmortalidad y de Dios. Quieren aferrarse a esa imagen, a esa representación, y se sienten decepcionados de cualquiera cuyas ideas difieran de las de ustedes o no se adapten a las de ustedes. En otras palabras, si no se convierte en la herramienta de ustedes se sienten decepcionados de él. La decepción de ustedes no se basa en la reflexión, ni en la inteligencia, ni en el afecto profundo, sino en alguna imagen de hechura propia, por falsa que pueda ser.

   Encontrarán a personas que les dirán que yo las he decepcionado, y que crearán un conjunto de opiniones sosteniendo que he fracasado. Pero no creo que dentro de cien años importará mucho que ustedes estén decepcionados o no. La verdad de la que hablo es lo que permanecerá, no las fantasías o las decepciones de ustedes.

   … Las generaciones pasadas con sus ambiciones, tradiciones e ideales, han traído al mundo miseria y destrucción. Tal vez las generaciones venideras, con la verdadera clase de educación, puedan poner fin a este caos y establecer un orden social más feliz. Si los jóvenes tienen el espíritu de investigación y buscan constantemente la verdad de todas las cosas, ya sean políticas o religiosas, personales o ambientales, entonces la juventud tendrá una gran significación y hay esperanza de un mundo mejor.

     ¿No es lamentable que haya instructores y seguidores espirituales? En el momento en que tiene un instructor y usted se convierte en su seguidor, ¿no ha destruido esa llama que debe mantenerse constantemente encendida si es que ha de inquirir y descubrir? Cuando espera ayuda de un instructor, ¿no se vuelve el instructor más importante que la verdad que busca? Descartemos, por lo tanto, la actitud del instructor y del seguidor, eliminémosla completamente de nuestras mentes y consideremos el problema en sí, tal como afecta a cada uno de nosotros. Ningún instructor, evidentemente, puede ayudarle a encontrar la verdad, hay que hallarla dentro de uno mismo; hay que pasar por el dolor, el sufrimiento, la indagación; hay que descubrir y comprender las cosas por uno mismo. Pero al convertirse en seguidor de determinado instructor, ¿no ha cultivado la inercia, la pereza, no hay una ofuscación mental? Y por supuesto, los distintos instructores con sus respectivos grupos se oponen entre sí, compiten, hacen propaganda. Ya conoce todos los desatinos que se dan en torno a esto.

   … No creo que aquello de lo que estoy hablando sea tan difícil como parece. Realmente es bastante sencillo. La mayor parte de nosotros desea encontrar algo, que por el momento podemos llamar Dios o la verdad, no importa lo que ello pueda significar. ¿Cómo sabemos lo que es la verdad o Dios? Sabemos lo que es porque hemos leído sobre ello o porque lo hemos experimentado, y cuando llega esa experiencia podemos reconocerla como la verdad o Dios. Su reconocimiento sólo puede surgir del trasfondo de conocimiento previo, lo cual significa que aquello que se reconoce no es nuevo; por lo tanto, no es la verdad, no es Dios. Es lo que pensamos que es.

    … Solo el descubrimiento de la verdad traerá felicidad, y para descubrir es necesaria la comprensión de uno mismo. Para comprenderse uno mismo tiene que haber intención de comprender, y con la intención surge una mente indagadora, una mente que es alerta y perceptiva sin condenación, justificación ni identificación, y esa alerta percepción trae una inmediata liberación del problema. Toda nuestra búsqueda, por lo tanto, no es de la respuesta a un problema, sino de la comprensión del problema en sí. Y el problema no está fuera de vosotros, es vosotros, vosotros sois el problema. Para comprender el problema, para comprender al creador del problema, que sois vosotros mismos, tenéis que descubriros espontáneamente día tras día tal cuales sois, porque es tan solo en el momento en que surgen vuestras respuestas, que podéis comprenderlas.” 

        J. Krishnamurti



LA INVESTIGACIÓN ESCÉPTICA ES EL AUTÉNTICO PROCESO ESPIRITUAL

   “… Tal vez no las vivan, pero son muy rápidos en captar las cosas con el intelecto, en analizarlas y explicarlas, aunque no en actuar de acuerdo a ellas. Si mi observación es correcta, no relacionan sus percepciones intelectuales con sus actividades diarias.

   … Yo no me atrevería a llamarlos hipócritas, pero no son religiosos. El occidental es más escéptico, más argumentador. Pero cuando capta algo, aunque lo capte con lentitud, lo lleva a la práctica. Debido a la frialdad de los climas en los que vive, debe estar haciendo algo. Tiene que excavar y trabajar. No puede recostarse dedicándose a interminables análisis, como ocurre en la India en la época de los monzones. Durante la estación lluviosa, varios meses seguidos cada año, es imposible trabajar a cielo abierto. Tal vez las diferencias existentes entre el oriental y el occidental tengan mucho que ver con el clima.

   … El cerebro hindú ha estudiado filosofía. Los hindúes son un pueblo mucho más antiguo, pues tiene entre tres y cinco mil años de antigüedad. Y entre ellos siempre hubo un grupo muy especial, los brahmanes, que cultivaron su cerebro. Para ellos lo importante era el conocimiento. Lo importante era aprender y la llamada vida espiritual.

   … Por supuesto. Pero aquí, en Occidente, en cuestiones religiosas, la duda, el escepticismo y el cuestionamiento son absolutamente negados. La fe es lo más importante aquí. En la religión india, en el budismo y demás, la duda, el cuestionamiento, la investigación, adquieren absoluta importancia.

   … ¿Existe una acción que no provenga del deseo? Si formulamos una pregunta así, y raramente lo hacemos, podremos inquirir sin motivo alguno y descubrir una acción que sea de la inteligencia. La acción del deseo no es inteligente, lleva a toda clase de problemas con sus secuelas. ¿Existe una acción de la inteligencia? Uno tiene que ser siempre algo escéptico en estas cuestiones; la duda es un extraordinario factor de purificación del cerebro, del corazón. La duda, cuidadosamente aplicada, trae una gran claridad, libera. En las religiones orientales, dudar, cuestionar, es una de las necesidades para encontrar la verdad, pero en la cultura religiosa de la civilización occidental, la duda es una abominación del demonio. No obstante, en la libertad, en una acción que no es del deseo, tiene que existir la chispa de la duda.

   … La búsqueda escéptica, la investigación escéptica es el auténtico proceso espiritual. Esto es verdadera religión. Estamos preguntando, ¿es esa la causa básica de nuestro conflicto? ¿Está el hombre condenado, mientras viva en esta maravillosa tierra, al conflicto perpetuo? Uno puede racionalizar el conflicto, decir que la naturaleza está en conflicto, que el esfuerzo del árbol para alcanzar el sol es conflicto, y que el conflicto es parte de nuestra naturaleza porque mediante el conflicto, mediante la competitividad hemos evolucionado, hemos crecido hasta convertirnos en este maravilloso ser humano que somos, no lo digo de forma sarcástica. Nuestro cerebro está programado para el conflicto. Tenemos un problema que nunca hemos sido capaces de resolver. Puede que escapen neuróticamente hacia alguna fantasía y se sientan del todo satisfechos en esa fantasía, puede que imaginen que en lo interno han logrado algo y se sientan del todo satisfechos con ello; una mente inteligente debe cuestionar todo eso, debe dudar, debe ser escéptica. ¿Por qué los seres humanos durante millones de años, desde el principio del ser humano hasta nuestros días han vivido en conflicto? Aceptamos el conflicto, lo toleramos, decimos que está en nuestra naturaleza competir, ser agresivos, imitar, amoldarse; decimos que el conflicto es una parte del eterno patrón de la vida.

   … Por lo general, dar una conferencia significa impartir o explicar cierta materia para que usted se instruya, aprenda. Esta no es una conferencia. Aquí estamos manteniendo una conversación juntos, como dos amigos que tal vez caminan por un sendero tranquilo, lleno de árboles y de la belleza de las flores, del canto de muchos pájaros; amigos que se sientan en un banco poco frecuentado, solitario, y que sostienen un diálogo porque nos preocupa a usted y al que habla, no algo más allá, romántico y fantástico, sino nuestra vida diaria. Porque si no aclaramos nuestras propias vidas, si no las hacemos imperturbables, no caóticas, hagamos lo que hagamos no tendrán sentido alguno.

   … El tercer punto de esta pregunta, ¿verdad?, es este: ¿cómo sabéis que yo ‘camino en la luz?’ Presumís que lo hago pero, ¿cómo podéis saber algo al respecto? Este extraordinario deseo de aceptar las cosas, y darlas por sentadas, es uno de los indicios de una mente torpe. Por el contrario, deberíais ser escépticos. El escepticismo no es cinismo ni negación; es el estado de una mente que no concuerda prontamente, que no acepta ni da por supuestas las cosas. Una mente que acepta no busca esclarecimiento o sabiduría, sino refugio. Lo que importa saber, por cierto, no es si yo camino en la luz, sino si vosotros lo hacéis. Es vuestra vida, no la mía; es vuestra felicidad, vuestra lucha, vuestra miseria. ¿De qué sirve pensar que otra persona camina en la luz? Puede o no que lo haga; ¿y qué valor tiene ello para vosotros cuando vosotros mismos sufrís desdicha? Si sólo creéis en la luz de otro, os convertís en un secuaz, en un copista, en un imitador, lo cual significa que sois un disco fonográfico que repite una y otra vez alguna tonada, sin una canción en vuestro corazón.”

        J. Krishnamurti



LA VIDA ES CONVIVENCIA. SER ES ESTAR RELACIONADO Y SIN RELACIONES NO HAY VIDA

   “… ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas, sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo pues, no es una abstracción, sólo existe con relación a algo.

   … Cuando dice que el miedo está condicionando su vida, ¿se da cuenta de ese miedo? ¿O es porque ha leído sobre eso o me ha escuchado hablar al respecto y repite: el miedo es condicionante?" El miedo no puede existir por sí mismo, sino sólo en relación con algo.

   … Ahora bien, cuando usted dice que está consciente del miedo, ¿entiende que es causado por algo exterior, o por algo que está dentro de usted? Uno teme un accidente o le teme al vecino o a alguna relación cercana o a cierta reacción psicológica, etc. En algunos casos son las cosas externas de la vida las que nos atemorizan, y pensamos que si podemos librarnos de ellas ya no sentiremos temor.

   ¿Puede usted librarse de su prójimo? Quizá pueda escapar de una persona en particular, pero dondequiera que se encuentre siempre estará en relación con alguien. Puede crear una ilusión y refugiarse en ella, o construir un muro entre usted y su vecino y, de tal modo, protegerse. Puede separarse de otro mediante la división social, por medio de virtudes, creencias, adquisiciones, y así librarse de su prójimo. Pero esto no es libertad. Luego está el miedo a las enfermedades contagiosas, a los accidentes y demás, contra lo cual uno toma las precauciones naturales sin exagerarlas indebidamente.

   La voluntad de sobrevivir, de tener satisfacciones, de continuar..., esa es la verdadera raíz del miedo. Sabe usted que es así. Si lo sabe, ¿qué entiende entonces por “saber?” ¿Lo sabe tan sólo intelectualmente, como una imagen verbal, o se da cuenta de ello integralmente, incluido lo emocional?

    Conocemos el miedo como una reacción cuando se debilita nuestra resistencia, cuando se han derrumbado los muros con que nos protegemos; entonces tomamos conciencia del miedo y nuestra reacción inmediata es reparar nuevamente esos muros protectores, reforzarlos a fin de estar seguros.

   … También debemos considerar juntos en la investigación de un instrumento nuevo, si el hombre puede alguna vez verse libre del miedo. Siempre tenemos miedo de algo, sea del pasado o del futuro o del presente activo; estamos inseguros en nuestras actividades diarias, inseguros con respecto al proceso del presente. Siempre sentimos este miedo, el hombre jamás ha resuelto el problema, ha escapado de él. Tiene múltiples modos de reprimirlo, de negarlo, de evadirlo, pero jamás ha solucionado este problema. Cuando hay miedo, tienen lugar actividades terribles, ocurren toda clase de acciones erróneas. Todo nuestro cuerpo, toda nuestra mente se contraen cuando hay miedo al peligro. Este es un problema que debemos resolver, no teóricamente sino, de hecho, y tenemos que estar completamente libres del miedo. ¿Es eso posible?

   ¿Cuál es la causa del miedo? Donde hay una causa siempre hay un final para esa causa. Esto es lógico, es natural. Puedo experimentar dolor y la causa puede ser el cáncer. Si descubro la causa el dolor cesará o será el dolor final. Nosotros investigamos la causa a través del síntoma. Estamos mirando juntos no los síntomas del miedo, miedo a la oscuridad, miedo a nuestros padres o abuelos, miedo a la esposa o al marido, miedo al político, etc. Esos son todos síntomas, los objetos del miedo, pero nosotros nos preguntamos cuál es la raíz del miedo. Es como derribar un árbol, como ir a la raíz misma de las cosas.

   … Quiero descubrir cómo surge el temor. No sé si nos damos cuenta de nuestros propios temores y de cómo nos damos cuenta de ellos. ¿Somos conscientes meramente de una palabra o es que estamos en contacto directamente con lo que causa el temor? ¿Es fragmentaria la cosa que produce el temor? ¿O es una cosa total que tiene diversas expresiones de temor? Yo puedo temer la muerte, vosotros podéis temer a vuestro vecino, a la opinión pública, otro puede temer ser dominado por la esposa o ella por el marido,  pero la causa tiene que ser una sola. Por cierto, no hay varias causas distintas que produzcan diversos tipos de temor. ¿Y librará a la mente del temor el descubrir la causa de este? Saber, por ejemplo, que tengo miedo de la opinión pública, ¿libra eso del miedo a la mente? El descubrimiento de la causa del temor no nos libera del temor.

   … El miedo es producto del pensamiento. El miedo en cualquiera de sus formas es un pensamiento en acción relacionado con el pasado, que cruza a través del presente hacia el futuro. Le tengo miedo a lo que sucederá, y le tengo miedo a lo que he hecho en el pasado y que quiero ocultar. Al igual que el pensamiento, el miedo es el movimiento del tiempo; y si queremos liberarnos del miedo, es muy importante entender este movimiento del tiempo, que es esencialmente el proceso del pensamiento.

   … La observación desde el silencio es pasión, es energía, y uno puede observar sus miedos. La mayoría de las personas tiene miedo, miedo a la muerte, miedo a esta vida vacía e inútil, y debemos afrontar ese miedo, observarlo sin ningún movimiento, sin intentar trascenderlo ni oponer resistencia, sin intentar liberarnos de él. El intentar eliminarlo, superarlo o reprimirlo es un derroche de energía, mientras que, si uno observa el movimiento completo del miedo, esa observación desde el silencio aporta la energía necesaria y el problema del miedo desaparece.”

        J. Krishnamurti