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POR MEDIO DE ESTOS SISTEMAS DE EDUCACIÓN HEMOS SIDO ALENTADOS A OBTENER Y ADORAR EL ÉXITO

   “… Un cambio es posible solo de lo conocido a lo desconocido, no de lo conocido a lo conocido. Por favor, reflexione sobre esto conmigo; en el cambio de lo conocido a lo conocido está la autoridad, hay una perspectiva jerárquica de la vida, ‘usted sabe, yo no sé’. Por consiguiente, yo lo venero, creo un sistema, voy tras un gurú, lo sigo porque usted me da lo que quiero saber, me da una certidumbre acerca de la conducta que habrá de producir el resultado que deseo, el éxito. El éxito es lo conocido. Sé qué es lo que debe tener éxito. Eso es lo que deseo. Procedemos pues, de lo conocido a lo conocido, y en eso debe existir la autoridad, la autoridad de la sanción, la autoridad del líder, del gurú, de la jerarquía, del que sabe frente al que no sabe; y el que sabe debe garantizarme el éxito, el éxito en mi esfuerzo, en mi cambio, de modo que seré feliz, tendré lo que deseo. ¿No es ese el motivo que la mayoría de nosotros tiene para cambiar? Observe, por favor, su propio pensar, y verá las modalidades de su propia vida y conducta. Cuando lo mira bien, ¿es cambio eso? El cambio, la revolución, es algo de lo conocido a lo desconocido, en lo cual no hay autoridad, en lo cual puede haber un completo fracaso. Pero si a usted le aseguran que lo logrará, que tendrá éxito, que será feliz, que tendrá una vida eterna, entonces no tiene problema. Entonces continúa el consabido curso de acción, el cual consiste en que usted mismo está siempre en el centro de las cosas.

   … Mientras el éxito sea nuestra meta no podemos liberarnos del temor, porque el deseo de triunfar inevitablemente engendra el temor al fracaso. Por eso a los jóvenes no se les debe inculcar el culto al éxito. La mayor parte de la gente busca el triunfo en una u otra forma, ya sea en una cancha de tenis, en el mundo de los negocios o en la política. Todos queremos estar en primer puesto, y ese deseo crea constante conflicto en nosotros mismos y con nuestros vecinos, nos lleva a la rivalidad, la envidia, la animosidad y finalmente a la guerra.

   … Por medio de nuestros diversos sistemas de educación, que pueden ser la enseñanza universitaria o el seguimiento de un gurú o la dependencia respecto del pasado en la forma de una tradición o un hábito, sistemas que crean insuficiencia en el presente; por medio de estos sistemas de educación hemos sido alentados a obtener y adorar el éxito. Todo nuestro sistema de pensamiento, así como toda nuestra estructura social, se basan en la idea de la ganancia. Acudimos al pasado porque no podemos comprender el presente. Para comprender el presente, que es la experiencia, la mente debe descargarse de las tradiciones y los hábitos del pasado. En tanto nos abrume el peso del pasado no podemos captar plenamente el perfume de una experiencia. Por consiguiente, en tanto haya búsqueda de ganancia tiene que haber insuficiencia. No es mera suposición hipotética de mi parte afirmar que todo nuestro sistema de pensamiento se basa en la ganancia, es un hecho. Y la idea central de toda nuestra estructura social es la ganancia, el logro, el éxito.

   … De la misma manera que los mayores, la juventud busca éxito y seguridad, aunque al principio esté descontenta pronto se torna respetable y no se atreve a ir en contra de la sociedad. Los muros de sus propios deseos empiezan a encerrarlos, se alinean con los demás y finalmente asumen las riendas de la autoridad. Su descontento, que es la propia llama de la investigación, de la búsqueda, de la comprensión, se apaga y muere; y en su lugar aparece el deseo de encontrar un puesto mejor, un matrimonio ventajoso o una carrera de porvenir, todo lo cual es la manifestación del ansia de mayor seguridad.

   … Habiendo obtenido lo que deseamos, ya sea la felicidad, la solución a un problema o la satisfacción del logro o del éxito, deseamos propagarlo a otros, forzándolos dentro de ese patrón al que hemos llegado. Queremos obligar a otras personas a que adopten ese punto de vista. Llamamos a eso ayudar al mundo, atraer a otro hacia un punto de vista particular en el que hemos encontrado satisfacción, que nos ha producido cierto contentamiento, ciertas sensaciones, un sentimiento de éxito. Así, habiendo obtenido algo ustedes se preguntan: ¿Qué haré con esto? ¿Cómo lo usaré? ¿De qué manera puedo emplearlo para atraer a otros a la misma actitud mental?

   … La civilización moderna ha contribuido a adiestrar nuestra mente y nuestro corazón para que no sientan con intensidad. La sociedad, la educación, la religión nos han alentado a buscar el éxito, a confiar en la ganancia. Y en este proceso de éxito y ganancia, en este proceso de logro y crecimiento espiritual, hemos destruido esmerada y diligentemente la inteligencia, la profundidad en el sentir.

   Cuando ustedes sufren realmente, como ocurre cuando muere alguien a quien de verdad amaban, ¿cuál es su reacción? Están tan presos en sus emociones, en su sufrimiento, que momentáneamente se encuentran paralizados por el dolor. ¿Qué sucede entonces? Anhelan tener de regreso nuevamente al amigo muerto. Por lo tanto, persiguen todos los medios y recursos para llegar a esa persona, el estudio del más allá, la creencia en la reencarnación, el uso de un médium..., persiguen todas estas cosas a fin de entrar en contacto con el amigo que han perdido. ¿Qué ha sucedido pues? La agudeza de la mente y del corazón que percibieron en medio de su dolor se ha embotado, ha muerto. Por favor, traten de seguir inteligentemente lo que estoy diciendo. Aun cuando puedan creer en el más allá, tengan la bondad de no cerrar la mente y el corazón a lo que he de decir.

   … Desean tener al amigo que han perdido, y ese deseo mismo destruye la agudeza, la plenitud de percepción. Porque después de todo, ¿qué es el sufrimiento? El sufrimiento es una conmoción para despertarnos, para ayudarnos a comprender la vida. Cuando ustedes experimentan la muerte de alguien, sienten una soledad absoluta, la pérdida de un apoyo; son como el hombre al que han privado de sus muletas. Pero si buscan inmediatamente las muletas de nuevo en la forma de consuelo, compañía, seguridad, despojan a la conmoción de su significado. Llega otra conmoción y pasan otra vez por el mismo proceso. Así, aunque tengan muchas experiencias durante su vida, conmociones de sufrimiento que deberían despertar su inteligencia, su comprensión, ustedes mitigan gradualmente esas conmociones al desear y perseguir el consuelo.”

        J. Krishnamurti



CADA UNO DE USTEDES, COMO INDIVIDUO, TIENE QUE DESCUBRIR POR SÍ MISMO LA VERDAD


   
“… Del mismo modo, tomemos la palabra ‘cooperación’. El Estado quiere que ustedes cooperen con él. Si cooperan con algo sin comprenderlo están meramente imitando, copiando. Pero si comprenden, si descubren la verdad de algo, entonces al cooperar están viviendo, moviéndose con ello y ello forma parte de ustedes. Es entonces muy necesario percatarnos de las palabras, de los símbolos e imágenes que mutilan nuestro pensar. Percatarnos de eso y descubrir si podemos ir más allá es esencial, si hemos de vivir creativamente sin desintegrarnos.

   ¿Saben?, permitimos que la palabra ‘deber’ nos mate. La idea de que tienen un deber hacia sus padres, hacia sus relaciones, hacia el país, los sacrifica. Hace que salgan y vayan a pelear, a matar y a ser muertos o lisiados. El político, el líder dice que es necesario destruir a otros para proteger la comunidad, el país, la ideología o el estilo de vida; así el matar se vuelve una parte de nuestro deber y pronto nos vemos envueltos en el espíritu militar. El espíritu militar les vuelve obedientes, hace que sean físicamente muy disciplinados; pero en lo interno sus mentes son destruidas poco a poco porque están imitando, siguiendo, copiando. Se convierten en una herramienta de los mayores, del político, en un instrumento de la propaganda. Llegan a aceptar la matanza para proteger a su país como algo inevitable porque alguien dice que es necesaria. Pero sin importar quién lo diga, ¿no deberían examinarlo muy claramente por sí mismos?

   Matar es, obviamente, la más destructiva y corrupta de las acciones en la vida, especialmente matar a otro ser humano, porque cuando uno mata está lleno de odio, por mucho que pueda racionalizarlo, y crea también antagonismo en los demás. Podemos matar con una palabra igual que con una acción, y matar a otros seres humanos jamás ha resuelto ninguno de nuestros problemas. La guerra jamás ha curado ninguna de nuestras enfermedades económicas o sociales, ni ha dado origen a una comprensión mutua en las relaciones humanas; no obstante, todo el mundo está preparándose perpetuamente para la guerra. Son muchas las razones que se exponen para explicar por qué es necesario matar gente, y también hay muchas razones para no matar. Pero no se dejen arrastrar por ningún razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón para no matar, y mañana podrán tener una razón mucho más fuerte para matar.

   Primero vean la verdad de ello, perciban lo esencial que es no matar. Sin tener en cuenta lo que puedan haber dicho otros, desde la más alta a la más baja de las autoridades, descubran por sí mismos la verdad de la cuestión; y cuando estén internamente claros al respecto, entonces podrán analizar los detalles. Pero no empiecen razonando, porque cada razón puede ser enfrentada por una razón contraria y quedan atrapados en la red de los razonamientos. Lo importante es que vean directamente por sí mismos cuál es la verdad, y entonces pueden empezar a usar la razón. Cuando perciben por sí mismos lo verdadero, cuando saben que matar a otro no es amor, cuando internamente sienten la verdad de que no debe haber antagonismo en la relación con otro, ninguna cantidad de razonamientos puede destruir esa verdad. Entonces no hay político, ni sacerdote, ni padre que puedan sacrificarles por una idea o por la propia seguridad de ellos.

   Los viejos siempre han sacrificado a los jóvenes. Cuando ustedes sean mayores, ¿sacrificarán a su vez a los jóvenes? ¿No quieren poner fin a este sacrificio? Porque esta es la más destructiva forma de vivir, es uno de los mayores factores de deterioro humano. Para terminar con ello, cada uno de ustedes, como individuo, tiene que descubrir por sí mismo la verdad. Sin pertenecer a ninguna organización, tienen que descubrir la verdad que hay en no matar, en sentir amor, en no tener antagonismo. Entonces, ninguna cantidad de palabras, de agudos razonamientos, podrán persuadirles para que maten o sacrifiquen a otro ser humano.

   … ¿Entiende usted que la gente necesita ser guiada? Yo digo que la gente no necesita guía, necesita despertar. Si usted es guiado hacia ciertas acciones virtuosas, esas acciones dejan de ser virtuosas, son meramente imitativas, obligadas. Pero si usted mismo cuestiona si está continuamente alerta y descubre los valores genuinos, y eso sólo usted mismo puede hacerlo y nadie más, entonces toda la cuestión del seguir, del ser guiado, pierde su significación. La sabiduría no es una cosa que adviene por medio de la guía, del seguimiento, de la lectura de libros. Uno no puede aprender sabiduría de segunda mano, si bien esto es lo que ustedes tratan de hacer. Dicen: ‘Guíeme, ayúdeme, libéreme’. Pero yo digo que se cuiden del hombre que los ayuda, que los libera.

   … El amor solo puede surgir cuando la mente no interviene. Es solo cuando sabemos amarnos los unos a los otros, cuando puede haber cooperación, cuando puede funcionar la inteligencia, cuando puede haber acuerdo sobre cualquier cuestión. Solo entonces resulta posible descubrir qué es Dios, qué es la Verdad.”

        J. Krishnamurti


CUANDO VE ALGO VERDADERO, ESA MISMA PERCEPCIÓN ES ACCIÓN

   “… No es posible producir la sabiduría, la sabiduría es algo natural, espontáneo, libre. No es una mercancía que se pueda comprar a un gurú o a un maestro con la disciplina como precio. La sabiduría no tiene nada que ver con el conocimiento.

   … La observación implica que no haya acumulación de conocimientos, aun cuando el conocimiento sea evidentemente necesario en cierto nivel: El conocimiento de un médico, de un científico, el de la historia de todas las cosas que han sido. Después de todo eso es el conocimiento, información sobre las cosas que han sido. No hay conocimiento del mañana, solo conjeturas sobre lo que puede ocurrir mañana basadas en vuestro conocimiento de lo que ha sido. Una mente que observa con conocimiento es incapaz de seguir velozmente la corriente del pensamiento. Es sólo observando sin la pantalla del conocimiento que comenzáis a ver toda la estructura de vuestro propio pensar. Y mientras observáis, cosa que no es condenar ni aceptar, sino sólo estar atento, hallaréis que el pensamiento termina. Observar ocasionalmente un pensamiento no conduce a ninguna parte. Pero si observáis el proceso del pensar sin convertiros en un observador separado de lo observado, si veis todo el movimiento del pensamiento sin aceptarlo ni condenarlo, entonces esa misma observación pone fin inmediatamente al pensamiento, y por lo tanto la mente es compasiva, se halla en estado de constante mutación.

   … La acción no está separada de la percepción. Cuando ve algo verdadero, esa misma percepción es acción. No se trata de percibir o comprender y luego actuar, eso es tener un concepto intelectual y posteriormente actuar en base a ese concepto. Ver es actuar. Ver que el mundo está fragmentado por el tribalismo: El inglés, el alemán, el suizo, el hindú, el budista; todo son tribus. Veréis el hecho de que somos tribus glorificadas como naciones, y ese tribalismo hace estragos y genera guerras en todo el mundo. Cada tribu piensa en su propia cultura como opuesta a otra cultura, pero la raíz es el tribalismo y no la cultura. Observar ese hecho es la acción que libera el cerebro de la condición del tribalismo. Se trata de ver realmente el hecho de que el tribalismo glorificado como nación es una de las causas de la guerra; verlo de verdad y no teórica o ideológicamente. Eso es un hecho. Existen otras causas de la guerra: La economía, etc., pero una de las causas es el tribalismo. Cuando uno se da cuenta, cuando lo percibe y ve que eso no puede traer la paz, esa misma percepción libera el cerebro de su condicionamiento tribal.

   … En tanto tenga uno renuencia a ser nada, que es lo que ocurre con ustedes, debe inevitablemente engendrar dolor y antagonismo. La buena disposición a ser nada no es una cuestión de renunciamiento, de esfuerzo interno o externo, sino de ver la verdad de ‘lo que es’. El hecho de ver la verdad de lo que es nos libera del miedo a la inseguridad, del miedo que engendra apego y nos lleva a la ilusión del desapego, de la renunciación. El amor a ‘lo que es’, es el principio de la sabiduría. Sólo el amor comparte, sólo en el amor hay comunión, pero el renunciamiento y el autosacrificio son los caminos del aislamiento y de la ilusión.

   … Vamos a ver qué entendemos por condicionamiento. ¿Cuándo nos damos cuenta de que estamos condicionados? ¿Alguna vez nos damos cuenta? ¿Se da cuenta de que está condicionado o tan sólo se da cuenta del conflicto, de la lucha en los diferentes niveles de su ser? De hecho, no podemos darnos cuenta de nuestro condicionamiento; sólo es posible darse cuenta del conflicto, del dolor y del placer.

   … No lo traduzcan rápidamente en términos de lo que ahora creen o no creen, porque todo eso forma parte del ‘yo’; y el pensamiento, que es la reacción del ‘yo’, no puede actuar sobre el ‘yo’ sin agrandarlo, ¿entienden? Sin embargo, eso es lo que hacemos todo el tiempo; si perciben la verdad de que el pensamiento no puede eliminar ese condicionamiento, porque todo pensamiento, análisis, verificación e introspección son una simple reacción al estado actual de uno, entonces sólo observarán el condicionamiento. En la observación no hay elección, porque si hay elección, de nuevo se introduce el pensamiento. Es decir, darse cuenta del condicionamiento significa que no hay elección, condena, justificación ni comparación, sino tan solo observación. Si observan de ese modo la mente se libera del condicionamiento. Con el simple hecho de darse cuenta de todo el proceso del condicionamiento, verán que surge algo completamente nuevo, algo que no se identifica ni se opone al ‘yo’; ese algo libera, termina con todo el condicionamiento. Por eso les sugiero que lo experimenten hasta que volvamos a reunirnos, que observen de esa manera, que se den cuenta.

   … Cuando ves lo que eres no hay aburrimiento. El aburrimiento surge solo cuando uno rechaza lo que ve y desea ser alguna otra cosa. De igual manera, cuando puedes mirarte internamente y ver exactamente lo que eres, el verlo no es aburrido. Es extraordinariamente interesante porque cuanto más ves, más hay para ver. Más puedes avanzar, entonces, en profundidad y anchura, y eso es algo que no termina nunca. En ello no existe el aburrimiento. Si puedes hacerlo, entonces amas lo que haces, y cuando uno ama lo que hace el tiempo no existe. Cuando plantas árboles y lo haces con amor porque te gusta hacerlo, los riegas, los cuidas, los proteges. Cuando sepas qué es lo que realmente te gusta hacer en la vida, verás que los días son demasiado cortos.

   … La mente puede inquirir si hay en la vida permanencia psicológica, puede tratar de descubrir si de algún modo es posible tal estado. ¿O no puede ser que descubra que la vida es un constante movimiento, un estado en que siempre está ocurriendo lo nuevo? Pero la mente no puede ver lo nuevo porque constantemente está viviendo en el pasado. El pasado, que es el sistema. Cuando usted dice: ‘soy cristiano’ o ‘soy hindú’, el que habla es el pasado y usted no puede ver nada nuevo. Y la vida puede ser algo extraordinario en su movimiento mismo, precisamente ese movimiento que es lo nuevo y que nosotros rechazamos. Este movimiento es la libertad.”

        J. Krishnamurti