“… Vamos a considerar
juntos por qué el hombre ha llegado a ser lo que es, cruel, destructivo,
violento, idealista, mientras que en el mundo de la tecnología realiza cosas
sorprendentes que la mayoría de nosotros desconoce. Veremos por qué después de
miles de años de guerras, de derramar tantas lágrimas, el ser humano se
comporta actualmente de esta manera. El hombre ha dividido el mundo en
nacionalidades; lo ha dividido religiosamente en católico, protestante, hindú,
musulmán y así sucesivamente. Donde hay división como árabe y judío, hindú y
musulmán, etc., tiene que haber conflicto. Esta es una ley natural y eso es lo
que de hecho ocurre en el mundo. ¿Por qué existe esta división? ¿Quién ha
producido esto? ¿Por qué el hombre ha llegado a ser lo que es, no obstante, su
gran experiencia, sus enormes conocimientos y su inmenso progreso tecnológico?
¿Por qué ha permanecido siendo más o menos lo que ha sido por 40.000 años? ¿Por
qué? ¿Es porque nuestra mente, nuestro cerebro está programado igual que una
computadora?
La computadora es
programada por profesionales, y puede repetir quizá más rápidamente, más
velozmente que el hombre, ofreciendo infinita información. ¿Es que todos los
seres humanos de este mundo han sido programados para ser bengalíes,
musulmanes, hindúes y así sucesivamente? ¿Está el cerebro de ustedes programado
para pensar de una manera convencional, estrecha, limitada? El cerebro
contenido en el cráneo es limitado. Pero la capacidad que tienen de inventar,
de progresar tecnológicamente es extraordinaria. Tal vez la mayoría de nosotros
desconoce lo que actualmente está ocurriendo en el campo biológico, en el campo
tecnológico, en el campo de los armamentos, porque casi todos nosotros nos
interesamos en nuestra existencia cotidiana, en nuestros propios problemas
particulares, en nuestros propios logros. Y así, olvidamos generalmente que el
inmenso progreso de la humanidad se está haciendo en una sola dirección, la del
mundo tecnológico, y que el mundo psicológico, el mundo del comportamiento
humano, el mundo de la conciencia se descuida completamente, de manera total.
¿Cuáles son las causas de todo esto? ¿Por qué los seres humanos han sido
programados como cristianos por 2000 años, creyendo en ciertas doctrinas,
profesando ciertas creencias, buscando un único Salvador; y los musulmanes,
programados también por los últimos 1000 años o más, para creer en ciertos
principios y llamarse a sí mismos ‘musulmanes’; y los hindúes, programados como
tales quizá por los últimos tres o cinco mil años? Nuestros cerebros están
pues, condicionados. ¿Se da cuenta uno de cómo su cerebro actúa, piensa, mira?
Donde hay limitación hay conflicto.
Nuestros cerebros
están condicionados para ser esto o aquello, para conducirse de cierta manera,
para gozar, para sufrir, para soportar una gran carga de temor, incertidumbre,
confusión, y el miedo final a la muerte. Estamos condicionados para eso, y hay
todo un grupo de personas, profesores, eruditos, escritores, incluidos los
comunistas con su gurú Marx, que sostienen que el cerebro humano estará siempre
condicionado, que jamás podrá ser libre, que uno puede modificar ese
condicionamiento mediante la influencia ambiental o por medio de la ley.
Siempre puede modificarse, cambiar aquí y allá, pero de hecho el cerebro humano
–dicen– jamás puede ser libre. Por favor, comprendan la implicación que eso
tiene. En consecuencia, los gobiernos totalitarios controlan el pensamiento
humano no permitiendo que la gente piense con libertad; y quienes piensan
libremente son remitidos a pabellones psiquiátricos o a campos de
concentración. Es sumamente importante descubrir por uno mismo si el cerebro
humano, que ha sido condicionado por la experiencia, por el conocimiento; si
ese cerebro puede alguna vez ser libre, si puede no tener miedo, si puede no
estar condicionado. Donde hay condicionamiento tiene que haber conflicto,
porque todo condicionamiento es limitado.
Mientras
consideramos juntos todo esto, podemos percibir nuestro propio pensar, nuestras
propias reacciones y respuestas, lo limitadas, lo condicionadas que están y
cómo dependemos del conocimiento pasado. Vemos cómo nuestra vida se vuelve muy
estrecha, bastante desordenada, confusa, y cómo hay miedo a la inseguridad. Si
uno se da cuenta de todas sus propias actividades internas, de sus pensamientos
y sentimientos, de sus reacciones, entonces descubre por sí mismo lo
condicionado que se encuentra, lo limitado que es. Cuando reconocemos ese
hecho, comprendemos las consecuencias de ese condicionamiento, de esa
limitación. Dondequiera que exista una limitación como hindú o musulmán, tiene
que haber conflicto. Dondequiera que haya una división entre esposo y esposa,
tiene que haber conflicto.
… No sé si lo habéis
observado en vosotros mismos, como seres humanos, no como seres fragmentarios
en un mundo fragmentado; un ser humano no tiene nacionalidad, sea indio, hindú,
musulmán, sikh, cristiano, comunista o socialista. Y como seres humanos no
pertenecéis a ninguna religión, partido político o ideología. Si os habéis
observado como seres humanos veréis en vosotros, y por consiguiente en los
demás, que la fuente de nuestro ser, de nuestra existencia, el sentido de
nuestra vida, la lucha que llevamos diariamente, todo ello no tiene ya ningún
sentido. Por lo tanto, tenemos que encontrar por nosotros mismos la fuente que
se ha secado, y también si es posible hallar de nuevo las aguas de esa inmensa
realidad, y actuar desde esa realidad.
La verdadera
educación es consecuencia de la transformación de nosotros mismos. Tenemos que
reeducarnos para no matarnos los unos a los otros por cualquier causa, por
buena que sea, o por cualquier ideología no importa lo prometedora que
aparentemente sea para la futura felicidad del mundo. Debemos aprender a ser
misericordiosos, a contentarnos con poco y a buscar lo Supremo, porque sólo así
se conseguirá la verdadera salvación de la humanidad”.
J. Krishnamurti