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UNA MENTE QUE SE RINDE CULTO A SÍ MISMA NO PUEDE CONOCER LA VERDAD

   “… Estamos manteniendo un diálogo, lo cual quiere decir una conversación entre personas que están interesadas por ciertos problemas de los seres humanos, y desean profundizar en ellos con cuidado y afecto, no con imposiciones y discusiones. Un método dialéctico trata de averiguar la verdad mediante opiniones.

   Pero aquí no estamos investigando dialécticamente. Más bien somos como dos amigos que hablan juntos sobre los problemas humanos, con la esperanza de poder resolverlos y descubrir la verdad.

   Me temo que existe una gran equivocación al tratar de encontrar una técnica para alcanzar la verdad, lo cual significa aprender, practicar un método que nos ayude a alcanzarla. Rechazamos el que exista tal técnica. Por favor, tengan esto muy claro. La técnica implica aprender un método. Evidentemente, para enviar una nave a Marte, lo que constituye una hazaña extraordinaria, se necesita mucha tecnología, una gran acumulación de conocimientos científicos. Pero como la verdad es una tierra sin caminos, no se puede trazar una vía, una dirección, un sendero hacia ella, y después practicar, establecer una disciplina, aprender una técnica.

   Aquí no se ofrece una técnica ni hablamos de técnicas, de métodos o de sistemas. Estamos mentalizados de una manera tan mecánica que creemos que, al practicar una técnica, una repetición verbal o un silencio, eso liberará de algún modo la mente de toda su actividad mecánica, y me temo que no es así. Lo que decimos es que debemos tener el interés, el impulso, la intensidad para averiguar, para averiguar por uno mismo, y no que sea otro quien le diga cómo hacerlo. Entonces lo que descubra será suyo; entonces estará libre de todos los gurúes, de todas las técnicas, de toda autoridad. Por favor, tenga esto presente mientras dialogamos sobre estos temas.

   … Creer que hay un camino que los «maestros» enseñan a sus «discípulos» es también algo fantástico, ¿no es cierto? Porque la sabiduría no se encuentra en el discípulo o en el maestro. La felicidad no se logra a menos que se abandone la idea de que nosotros estamos entre los pocos elegidos que caminan por una senda especial. Esta idea solo nos proporciona una sensación de seguridad, de engrandecimiento. La idea de que el suyo es el camino directo y de que el nuestro nos llevará más tiempo, es el resultado de una forma de pensar inmadura. ¿No se divide así a la humanidad en caminos sistematizados?

   Aquellos que son sensatos encontrarán la verdad. Aquel que es sensato nunca seguirá el camino de los «maestros», o el camino del conocimiento, de la ciencia, de la devoción o de la acción. Una persona que se ha comprometido con un determinado camino es inmadura, y tal persona jamás encontrará lo eterno, lo intemporal, porque ese determinado camino con el que se ha comprometido pertenece al tiempo. Mediante el tiempo nunca se podrá alcanzar lo eterno. Mediante el sufrimiento nunca se podrá alcanzar la felicidad. Hay que apartar el sufrimiento si se quiere que haya felicidad. Si uno ama, en ese amor no puede haber controversia ni conflicto. En medio de la oscuridad no hay luz, pero cuando uno se libera de la oscuridad obtiene la luz. De igual modo, hay amor cuando no existe posesión, cuando no existe condena, cuando no existe realización de las ambiciones personales.

   Aquellos de nosotros que se han comprometido con un camino tienen intereses personales, mentales, emocionales o físicos, y por ese motivo se nos hace extremadamente difícil llegar a ser personas sensatas. ¿Cómo podremos abandonar aquello a lo que hemos estado aferrados durante cincuenta o sesenta años? ¿Cómo podrá dejar uno su casa y convertirse nuevamente en un mendigo, que es lo que era cuando estaba realmente buscando? Ahora uno se ha comprometido con una organización de la cual es el jefe, el secretario o un simple afiliado. Para la persona que está buscando, esa misma búsqueda es amor, es devoción, es conocimiento. La persona que se ha comprometido con una determinada acción o con un determinado camino se ve atrapada en un sistema, y no encontrará la verdad. A través de la parte nunca se encontrará el todo. A través de una pequeña rendija de la ventana no podemos ver el cielo, el claro y maravilloso cielo; la persona que puede ver con claridad el cielo es la que está en campo abierto, lejos de todos los caminos, lejos de todas las tradiciones.

   … Así pues, no existen caminos hacia la verdad ni tampoco existen dos verdades. La verdad no pertenece al pasado ni al presente, es intemporal. El hombre que cita la verdad de Buda, de Shankara, de Cristo, o simplemente repite lo que digo, no encontrará la verdad porque la repetición no es la verdad, la repetición es mentira. La verdad es un estado de ser que surge cuando la mente, que trata de dividir, de excluir, que sólo es capaz de pensar en términos de resultados, de logros, deja de intervenir; únicamente entonces la verdad existe. La mente que se esfuerza, que se autodisciplina para alcanzar una meta, no puede conocer la verdad porque esa meta es su propia proyección, y perseguir esa proyección, por más noble que sea, es una forma de culto a sí misma. Una mente que se rinde culto a sí misma no puede conocer la verdad.

   La verdad sólo puede conocerse cuando uno comprende el proceso completo de la mente, es decir, cuando no hay conflicto. La verdad es un hecho, y el hecho sólo puede comprenderse cuando se han eliminado las diferentes interferencias entre el hecho y la mente. El hecho es la relación de uno con la propiedad, su esposa, los seres humanos, la naturaleza, las ideas; y mientras uno no comprenda el hecho de la relación, la búsqueda de Dios sólo incrementará la confusión porque es una sustitución, una forma de evasión y, por consiguiente, no tiene ningún valor.

   … La mente serena no es una mente que se condicione o que se entrene para serenarse. La quietud llega sólo cuando la mente comprende sus propios caminos que son los caminos de la personalidad”.

    J. Krishnamurti

 



LA INVESTIGACIÓN ES LA LLAMA DE LA ATENCIÓN

   “… El descontento general que casi todos, jóvenes o viejos, experimentamos, pronto encuentra una vía de satisfacción y, de esa manera, nuestras mentes se echan a dormir. El descontento se despierta de vez en cuando a causa del sufrimiento, pero la mente vuelve a buscar una solución gratificadora. Se halla atrapada en esta rueda de la insatisfacción y la gratificación, y el constante despertar a través del dolor es parte de nuestro descontento. El descontento es la vía de la investigación, pero no puede haber investigación si la mente está atada a la tradición, a los ideales. La investigación es la llama de la atención. 

   Por descontento entiendo el estado en que la mente comprende ‘lo que es’, lo real e investiga constantemente para descubrir más. Es un movimiento para ir más allá de las limitaciones de lo que es, y si uno encuentra caminos y medios con los cuales sofocar o superar el descontento, entonces aceptará las limitaciones de la actividad egocéntrica y de la sociedad en que vive.

   El descontento es la llama que quema los desechos de la satisfacción, pero la mayoría de nosotros busca disiparla de diversas maneras. Nuestro descontento se convierte entonces en la persecución del ‘más’, en el deseo de una casa más grande, un automóvil mejor, etc., todo lo cual se halla dentro del campo de la envidia, y es la envidia la que sostiene un descontento semejante. Estoy hablando de un descontento en el que no existen la envidia ni la codicia del ‘más’, un descontento que no está alimentado por ningún deseo de satisfacción. Este descontento es un estado puro que existe en cada uno de nosotros, si no se lo apaga a causa de una mala educación, mediante soluciones gratificadoras, la ambición o la persecución de un ideal. Cuando comprendamos la naturaleza del verdadero descontento, veremos que la atención forma parte de esa llama ardiente que consume la pequeñez, y deja a la mente libre de las limitaciones que implican las búsquedas y gratificaciones que la encierran dentro de sí misma.

   Así, la atención surge solamente cuando existe una investigación que no se basa en el progreso propio o en la gratificación. Esta atención debe ser cultivada en el niño desde el comienzo mismo. Ustedes encontrarán que cuando hay amor, que se expresa mediante la humildad, la cortesía, la paciencia, la delicadeza, ya están libres de las barreras que erige la insensibilidad; de ese modo están ayudando a generar este estado de atención en el niño desde una edad muy temprana.

   La atención no es algo que pueda aprenderse, pero ustedes pueden ayudar a despertarla en el estudiante, no creando a su alrededor ese sentido de compulsión que produce una existencia contradictoria en sí misma. Entonces, la atención del niño puede ser enfocada en cualquier momento sobre un tema determinado, y no será la estrecha concentración producida por el impulso compulsivo de adquisición o logro.

   … Surge pues, la cuestión, ¿por qué estamos siempre buscando satisfacción? En todas nuestras relaciones y en cualquier cosa que hagamos siempre está el deseo de quedar satisfechos, de quedar complacidos y de seguir con esa satisfacción. Lo que llamamos descontento sólo surge cuando las cosas no nos complacen, y tal descontento no hace sino engendrar otra serie de reacciones.

   Pues bien, yo pienso que una persona que sea muy seria y vea todo esto, la forma en que los seres humanos han vivido durante miles de años en completa confusión y desdicha, nunca en una acción completa, tiene que descubrir por sí misma si es capaz de desenvolverse con una mente que no esté contaminada por la sociedad; y eso sólo lo puede averiguar cuando esté libre de la sociedad. Hablo de la liberación de la estructura psicológica de la sociedad, que es 1a codicia, la envidia, la ambición y el afán de engreimiento. Cuando se ha comprendido y desechado toda esa estructura psicológica, uno está libre de la sociedad y puede seguir yendo a la oficina, comprando pantalones, etc., pero uno está libre de la estructura psicológica que tanto distorsiona la mente.

   Llega uno pues, a un punto en que descubre por sí mismo que la completa liberación de la estructura psicológica de la sociedad es inacción total, y esa inacción completa es acción total que no crea contradicción y, por tanto, tampoco deterioro.

   … Es la investigación constante, la verdadera insatisfacción, lo que despierta la inteligencia creadora, pero mantener despierto el espíritu de investigación y descontento es extremadamente difícil, y la mayor parte de la gente no quiere que sus hijos tengan esa clase de inteligencia, porque es muy embarazoso vivir con alguien que constantemente está cuestionando los valores aceptados.

   …Sólo estimulando al niño a que cuestione el libro, cualquiera que sea, a que investigue la validez de los valores sociales existentes, de las tradiciones, de las formas de gobierno, de las creencias religiosas, etc., pueden los educadores y los padres de familia tener la esperanza de despertar y mantener la comprensión crítica y la profunda intuición del niño”

    J. Krishnamurti



O SEA, QUE LO PRIMERO QUE TIENE QUE HACER ES DETENERSE, INVESTIGAR, MIRAR, ESCUCHAR

   “… Miren lo que está sucediendo en el mundo, estamos condicionados por la sociedad, por la cultura en la cual vivimos, y la cultura es un producto de la humanidad; no hay nada sagrado, divino, eterno en la cultura. La cultura, la sociedad, los libros, la radio, todo eso que vemos y escuchamos, las múltiples influencias que recibimos, tanto conscientes como inconscientes, nos estimulan a vivir en un pequeño fragmento de este enorme campo de la mente.

   … Pero, como se puede ver, nuestra dificultad es que estamos tan fuertemente condicionados que nunca miramos, nunca preguntamos, nunca cuestionamos, nunca ponemos en duda. Somos todos seguidores, unos conformistas. Y la crisis actual requiere que usted no sea seguidor de nadie. Usted, debido a su confusión, no puede seguir a nadie, pues cuando está confuso y sigue a alguien lo está siguiendo debido a la confusión, no porque posee claridad. Si tiene las cosas claras no seguirá nunca a nadie. Y cuando siga a alguien porque está confuso ocasionará mayor confusión. O sea, que lo primero que tiene que hacer es detenerse, investigar, mirar, escuchar.

   … Así condicionados, somos agresivos. Los sociólogos, los antropólogos y los economistas explican esta agresión. Hay dos teorías: o ha heredado usted del animal este espíritu agresivo, o bien la sociedad que cada ser humano ha contribuido a establecer, le impele, le obliga, le fuerza a ser agresivo. Pero el hecho es más importante que la teoría. No importa si la agresión viene del animal o de la sociedad. Somos agresivos, brutales, no somos capaces de mirar y examinar imparcialmente las sugerencias, el punto de vista o el pensamiento de otro.

   … Desgraciadamente, este país tiene una larga historia en lo que respecta a su supuesta cultura. «Cultura» es una palabra excelente, pero ha sido desprestigiada por los políticos, por la gente que tiene muy poca capacidad de reflexión o muy poco que decir que sea original. Así que han empleado la palabra «cultura» para encubrir su propia falta de inteligencia. Pero para producir una cultura diferente, cultura significa crecer, florecer, no permanecer estancado, y para comprenderla uno tiene que empezar consigo mismo. Porque usted es el resultado de esta cultura, de la cultura de la India con todas sus tradiciones, con todas sus supersticiones, todos sus miedos; la cultura en la que existen la religión, las divisiones sociales y lingüísticas. Usted forma parte de todo eso, usted es eso, usted no es distinto de eso. De modo que en el momento en que se da cuenta y presta su total atención a lo que usted es, entonces verá que ha descartado todo eso instantáneamente. Entonces está por completo libre del pasado. Sólo cuando es consciente de su condicionamiento este se desprende de usted de forma natural, no mediante ningún acto de voluntad, ni por medio de hábito alguno, de ninguna reacción, sino que simplemente se desprende porque usted está prestando atención.

   … Sabiendo lo que es el mundo que ha creado cada uno de nosotros, con toda su fragmentación y su división, con sus brutalidades, trapacerías, engaños, con su violencia, sus guerras y todos los horrores que ocurren, tenemos dos problemas fundamentales. El primero, si es posible volver la espalda a este mundo, o sea, rechazar la cultura, la civilización, todo lo que el hombre ha producido a través de los siglos, y así liberar la mente de ese condicionamiento. Ese es un problema. El segundo es si en el proceso mismo de liberar la mente es posible vivir en este mundo y, sin embargo, no pertenecer a él, no estar involucrado en él.

   … Ahora bien, ¿puede la mente, nuestra mente, liberarse de esta cultura? Y, ¿qué quiere decir liberarse de la cultura? ¿Es una cuestión de análisis? ¿Es una cuestión de tiempo? ¿Es cuestión de conclusiones más racionales y lógicas del pensamiento? ¿O es un no-movimiento del pensar? Por favor, penetren un poquito en esto junto con quien les habla. Puede que sea algo difícil, puede que no estén habituados a esta clase de pensar, puede que no hayan pensado en ello para nada. Así que, por favor, tengan un poco de paciencia y compartamos juntos este interrogante extraordinario. El condicionamiento de la mente, que ha tenido su origen en el tiempo, en la experiencia y el conocimiento, ¿puede ser disuelto por el análisis? Ese es un punto.

  … Como pueden ver, la investigación del conocimiento de sí mismo es un movimiento hacia el exterior, que luego se vuelve hacia el interior; primero miramos a las estrellas y luego miramos dentro de nosotros mismos. Del mismo modo, buscamos la realidad, Dios, la seguridad y la felicidad en el mundo objetivo, y cuando no se encuentra ahí nos volvemos hacia el interior. Esta búsqueda del Dios interno, del yo superior o lo que sea, cesa por completo mediante el conocimiento de uno mismo, y luego la mente se vuelve muy tranquila, no por medio de la disciplina, sino simplemente a través del entendimiento, de la observación, de la conciencia no selectiva de sí misma en todo momento. No diga: «tengo que estar atento en todo momento», porque esa es otra manifestación de nuestra idiotez cuando queremos llegar a alguna parte, cuando queremos alcanzar un determinado estado. Lo que importa es darse cuenta de uno mismo y seguir dándose cuenta sin acumular, porque en el momento en que se acumula, se juzga desde ese centro. La autognosis no es un proceso de acumulación, es un proceso de descubrimiento, de instante en instante, en la relación.

    … Si vemos que un problema no puede ser resuelto desde el pasado, que en ninguna circunstancia puede uno responder plenamente, totalmente, a este reto inmenso en términos del pasado; si vemos esto, la acción que emerge es completamente nueva. ¿Han comprendido? ¿Alcanzan a ver esa respuesta? ¿O sólo la ven intelectualmente, vale decir verbalmente? Si la ven verbalmente la están viendo de una manera fragmentaria y, por lo tanto, no es una respuesta total. Pero si realmente ven el peligro del propio condicionamiento, de la cultura en que fueron educados, hay una acción inmediata de la libertad.”

    J. Krishnamurti