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APRENDER IMPLICA AMAR LA COMPRENSIÓN Y AMAR HACER UNA COSA POR SÍ MISMA

   “… Nuestros cerebros se hallan ocupados, jamás están quietos. Para aprender cómo observar a nuestra esposa, a nuestro prójimo, a nuestro gobierno, cómo observar la brutalidad de la pobreza, los horrores de las guerras, tiene que haber libertad para observar. Sin embargo, nos oponemos a ser libres porque ello nos atemoriza, tenemos miedo de quedarnos solos.

   … Vamos a averiguar ahora si existe una forma diferente de aprender, que no consista en la acumulación de conocimientos. Permítanme decirlo de otro modo. Primero está la experiencia, y de la experiencia surge el conocimiento, del conocimiento, la memoria, y la respuesta de la memoria es el pensamiento. Luego actúa el pensamiento y de esa acción usted aprende más, y así se repite el ciclo. Esta es la secuencia de nuestra vida. Nosotros decimos que esa forma de aprender nunca resolverá nuestros problemas porque es una repetición. Es evidente que no los hemos resuelto. Ahora bien, ¿existe otra forma de aprender? Aprender, no en el contexto del conocimiento, sino de una forma distinta, una percepción-acción no acumulativa.

   … Aprender sobre uno mismo puede ser muy difícil debido a que uno está en constante movimiento. Uno cambia a cada momento; nadie es permanentemente codicioso, permanentemente sexual o violento. Uno está vivo, todo en él fluctúa, cambia, y es de ese ser vivo de quien se ha de aprender. Para ello hemos de observar con mirada siempre nueva, aprender todo de nuevo a cada instante. ¿Se dan cuenta de la dificultad que entraña? Uno es una entidad viva, no es un fósil, y es ese ser vivo al que tenemos que observar. Y lo que uno aprende acerca de él en un momento concreto, debe abandonarlo, para que al volver a mirarse un segundo después, lo que aprenda sea siempre nuevo; no es que uno haya aprendido y, con ese conocimiento que ahora tiene, observe lo que es un ser vivo. Descubrirán, si lo hacen, que es en verdad fascinante lo que sucede al mirar y aprender así; porque entonces es muy poca la información que la mente retiene, se reduce a los conocimientos técnicos esenciales, nada más. De ese modo, la mente está atenta al movimiento del "yo", que es una entidad tan compleja, no sólo en el nivel superficial, sino en los niveles más profundos.

   … La función de la mente es investigar y aprender. Por aprender no entiendo el mero cultivo de la memoria o la acumulación de conocimientos, sino la capacidad de pensar clara y sensatamente sin ilusión, partiendo de hechos y no de creencias e ideales. No existe el aprender, si el pensamiento se origina en conclusiones previas. Adquirir meramente información o conocimiento no es aprender. Aprender implica amar la comprensión y amar hacer una cosa por sí misma. El aprender sólo es posible cuando no hay coacción de ninguna clase. Y la coacción adopta muchas formas, ¿no es así? Hay coacción a través de la influencia, a través del apego o la amenaza, mediante la estimulación persuasiva o las sutiles formas de recompensa.

   … Pero el depender de alguien, por excelente que pueda ser, les impide aprender acerca de sí mismos, de lo que son. Y es muy, muy importante aprender lo que uno es, porque lo que uno es produce esta sociedad tan corrupta, tan inmoral, donde hay una extensión tan enorme de la violencia; esta sociedad tan agresiva, donde cada cual busca su propio éxito particular, su propia forma de realización. Aprendan lo que son, apréndanlo, no por intermedio de otra persona, sino observándose a sí mismos, sin condenar, sin decir: «esto está muy bien, soy así, no puedo cambiar», para seguir como antes. Cuando uno se observa a sí mismo sin ninguna forma de reacción o de resistencia, entonces ese mismo observar actúa; como una llama, quema las estupideces, las ilusiones que uno tiene.

   … Solo aprende la mente joven, no la mente que está atiborrada de conocimientos. Y aprender significa observarse uno mismo sin división, sin análisis, sin el censor, dividiendo lo bueno de lo malo, lo «que debe ser» de «lo que no debe ser». Esta es una de las cosas más importantes, porque si observamos de esa manera, la mente descubrirá que todo el conflicto termina. En eso hay bondad total. Solo una mente de esa clase puede actuar correctamente, y en ello hay gran júbilo, no el júbilo estimulado por el placer.

   … Vea, nosotros hemos sido educados de la manera más absurda. Nunca se nos ha enseñado el acto de aprender. Vierten en nuestras cabezas una gran cantidad de información, y desarrollamos una muy pequeña parte del cerebro, aquella que nos ayudará a ganarnos la subsistencia. El resto del cerebro lo descuidamos. Es como cultivar un pequeño rincón de un campo inmenso, mientras el resto del campo permanece cubierto de cizaña, cardos y abrojos.

   … Si no conoce el significado y la belleza de la meditación, usted no sabe nada de la vida. Puede que tenga el último modelo de auto, que pueda viajar libremente por todo el mundo, pero si no sabe lo que es la verdadera belleza, la libertad y la dicha de la meditación, usted se está perdiendo gran parte de la vida. El propósito no es que usted diga, «debo aprender a meditar». Esto es algo que sucede de forma natural. Una mente que está indagando debe inevitablemente llegar a esto; una mente que está despierta, que observa «lo que es» en su propio seno, es una mente que se comprende y se conoce a sí misma.

   … El conocimiento acerca de uno mismo pesa, lo ata a uno, lo restringe; no hay libertad para moverse, y uno actúa y se mueve dentro de los límites de ese conocimiento. Aprender acerca de uno mismo nunca es igual que acumular conocimientos acerca de uno mismo. Aprender implica el presente activo y el conocimiento es el pasado; si uno está aprendiendo con el fin de acumular, ello deja de ser un aprender; el conocimiento es estático, puede sumársele o puede restársele, pero el aprender es activo, nada puede sumársele o restársele porque no hay acumulación en ningún momento. El conocer, el aprender acerca de uno mismo no tiene principio ni fin, mientras que el conocimiento lo tiene. El conocimiento es finito, y el aprender, el conocer es infinito”.

        J. Krishnamurti



ES IMPORTANTE COMPRENDER EL MUNDO DE ARTIFICIO EN QUE VIVIMOS SI QUEREMOS ESTAR LIBRES DEL DOLOR

   “… Ustedes han escuchado a los expertos hablar sobre alguna nueva guerra; no hablan de los seres humanos que habrán de morir, sino de destruir campos de aviación, de volar esto o aquello. Existe esta confusión total en el mundo, y uno está completamente seguro de que todos somos conscientes de ella. ¿Qué hemos de hacer entonces? Como un amigo le dijo hace un tiempo a quien les habla: ‘Usted no puede hacer nada, se está dando de cabeza contra una pared. Las cosas continuarán como hasta ahora indefinidamente, seguiremos atrapados en múltiples formas de ilusión, luchando, compitiendo, destruyéndonos unos a otros. Esto habrá de continuar. No malgaste su tiempo y su vida’. Dense cuenta ustedes de la tragedia del mundo, de los terribles sucesos que podrían tener lugar si algún loco oprimiera un botón de la computadora que se está haciendo cargo de las capacidades humanas, pensando con mucha mayor exactitud y rapidez. ¿Qué va a ocurrir con el ser humano? Este es un enorme problema al que nos enfrentamos.

   … Se aducen muchas razones para explicar por qué es necesario matar, y también hay muchas razones para no matar. Pero no se vean arrastrados por el razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón para no matar, y mañana tendrán una razón mucho más poderosa para hacerlo. Primero vean la verdad de esto, sientan cuán esencial es no matar. Sin importar lo que digan otros, desde la más alta autoridad al más inferior, descubran por ustedes mismos la verdad de la cuestión. Cuando tengan interiormente en claro esto, entonces podrán razonar los detalles. Pero no comiencen con razones, porque cada razón puede confrontarse con una contrarrazón y se verán atrapados en la red del razonamiento. Lo importante es ver directamente por ustedes mismos qué es la verdad y entonces podrán comenzar a usar la razón. Cuando perciban por ustedes mismos qué es verdad, cuando sepan que matar a otro no es amor, cuando sientan en su interior la verdad de que no debe haber enemistad en sus relaciones con otros, entonces ningún razonamiento podrá destruir esa verdad. Entonces ningún político, ningún sacerdote, ningún padre podrá sacrificarlos por una idea o por su propia seguridad.

   … El pensamiento está siempre buscando o alimentando, o evitando el miedo; está además produciendo placer, continúa nutriendo aquello que ha sido agradable. Siendo presa del temor y del placer, que producen dolor, ¿cómo puede terminar todo esto? ¿Cómo puede cesar naturalmente la maquinaria del pensamiento, que engendra todo este movimiento del placer y del temor? Ese es el problema. ¿Qué hará uno con él? ¿Abandonarlo o continuar como ha estado hasta ahora, viviendo en el placer y el sufrimiento, que es la propia naturaleza de la mente burguesa, a pesar de que uno tenga el cabello largo, aunque duerma sobre el puente y se rebele, arroje bombas, grite ‘paz’ mientras pelea la guerra predilecta? Haga uno lo que hiciere, el estar atrapado en el miedo y el placer es parte de la propia naturaleza de la mente burguesa. Afrontémoslo.

    ¿Cómo resolveremos este problema? Tenemos que resolverlo, si deseamos una vida totalmente distinta, una sociedad diferente, una moralidad diferente; tenemos que resolver este problema. Si uno es joven puede que diga: ‘No es importante’, ‘tendré placer al instante, temor al instante’. Pero es absolutamente lo mismo; el problema crece y un buen día se encuentra uno atrapado. Es nuestro problema y ninguna autoridad puede resolverlo por nosotros. Hemos recurrido a las autoridades, los sacerdotes y las autoridades psicológicas, y no han sido capaces de resolverlo. Nos han ofrecido escapes, tales como drogas, creencias, rituales, y todo el circo que se desarrolla en nombre de la religión; ellos nos han ofrecido todo esto, pero nunca han resuelto el problema básico del temor y del placer. A nosotros nos corresponde resolverlo. ¿Cómo? ¿Qué vamos a hacer? Recordemos esto, pues sabemos que nadie va a resolvernos el problema. Cuando nos damos cuenta de que nadie podrá hacerlo por nosotros, estamos ya comenzando a ser libres del mundo burgués.

   … La regeneración del individuo no es en el futuro, sino ahora; y si aplazáis para mañana vuestra regeneración, provocáis confusión y quedáis atrapados en la ola de tinieblas. La regeneración es ahora, no mañana, porque la comprensión es sólo en el presente. No comprendéis ahora porque no dedicáis vuestro corazón y vuestra mente, toda vuestra atención a aquello que deseáis comprender. Si consagráis vuestra mente y corazón a comprender tendréis comprensión. Señor, si usted consagra su mente y su corazón a descubrir la causa de la violencia, si se da plena cuenta de ella estará libre de violencia ahora. Mas, por desgracia, habéis condicionado de tal modo vuestra mente por el aplazamiento religioso y la ética social, que sois incapaces de considerar la violencia directamente, y esa es nuestra dificultad. La comprensión pues, es siempre en el presente, jamás en el futuro. La comprensión es ahora, no en los días que vendrán.

   … De modo que, por favor, comprendan que si se aferran a sus opiniones y yo a la mía nunca nos encontraremos. Debemos estar libres de opiniones y valores para no quedar atrapados en nuestras opiniones y utilizarlas como hachas para golpear al otro, para matarnos unos a otros. Las opiniones son limitadas y, por tanto, es inevitable que creen conflicto. Cuando uno se aferra a sus conclusiones limitadas y otro se aferra a sus conclusiones y experiencias limitadas, entonces debe haber conflicto, guerras y destrucción. Si vemos eso con mucha claridad, entonces las opiniones se vuelven muy superficiales, pierden su valor. No tengan opiniones, sean libres para investigar y dejen que esa investigación actúe".

        J. Krishnamurti






LA MENTE CREYENTE NO ES INQUISITIVA, Y POR ESO PERMANECE DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA FÓRMULA O DEL PRINCIPIO

   “… ¿Cómo se miran a sí mismos y cómo miran el mundo? Les ruego que observen, que estén atentos a lo que sucede en ustedes cuando hago esta pregunta. ¿Cómo se ven a sí mismos? ¿Desde dónde miran el mundo? Si lo miran como hindúes o comunistas no están observando el hecho, están mirando desde sus prejuicios, desde un determinado punto de vista o desde su conclusión particular y, por tanto, son incapaces de mirar de verdad este inmenso problema. Y si miran esta inmensidad que es la vida desde su estrecha perspectiva de hindúes, musulmanes o budistas, serán incapaces de ver la extraordinaria belleza de la vida con toda su complejidad. Así pues, ¿cómo lo miran?, ¿desde el punto de vista de su tradición?, ¿con mirada de científico, de ingeniero o de miembro de una determinada secta?, ¿cómo? Deben ustedes ver la falta de lógica, el sinsentido de identificarse con algo. La casa está en llamas, el mundo entero está en llamas y siguen empeñados en apagar el fuego como hindúes, musulmanes, parsis o Dios sabe qué. De manera que antes de preguntar qué pueden hacer como seres humanos respecto a la locura del mundo, lo más importante es que comprendan lo que significa mirar el mundo. ¿Seguimos caminando juntos o se han quedado en su territorio hindú o comunista?

   … Cuando uno está aprendiendo tiene la mente despejada, abierta, no es una mente vieja, marchita, deteriorada. Sin importar la edad que uno tenga, cuando aprende, la suya es una mente inmaculada, una mente que acaba de nacer. Por eso la costumbre, la tradición, es una carga tan letal porque impide que uno aprenda. Así pues, ¿qué es el amor? No se formen ninguna opinión al respecto, no lleguen a ninguna conclusión, ya que en ese caso habrán dejado de aprender.

   … Este país, casi todos los países, está agobiado por el peso de la tradición, que se atrinchera en lugares de alto rango y en la choza de la aldea. No hay nada sagrado en la tradición, ya sea antigua o moderna. El cerebro contiene la memoria del ayer, que es la tradición, y teme perderla porque no puede enfrentarse a algo nuevo. La tradición se convierte en nuestra seguridad y cuando la mente se siente segura está deteriorándose. Uno debe emprender el viaje sin carga alguna, con gusto y sin esfuerzo; jamás ha de detenerse ante ningún altar, ante monumento alguno, o por ningún héroe social o religioso, sólo acompañado de la belleza y el amor.

   … La creencia jamás puede conducir a la realidad. La creencia es el producto del condicionamiento, o consecuencia del miedo, o el resultado de una autoridad externa o interna que conforta. La realidad no es ninguna de estas cosas. Es algo totalmente distinto, y no hay tránsito de una a la otra. El teólogo parte de una posición fija. Cree en Dios, en un Salvador, o en Krishna, o en Cristo, y entonces hilvana teorías de acuerdo con su condicionamiento y con la destreza de su mente. Como el teórico comunista, está atado a un concepto, a una fórmula, y lo que discurre es el resultado de sus propias deliberaciones. Los incautos son apresados en ello, de igual manera que la mosca imprudente es atrapada en la tela de araña. La creencia nace del temor o de la tradición. De dos mil a diez mil años de propaganda, está hecha la estructura religiosa de palabras, con sus rituales, dogmas y creencias. La palabra llega a ser entonces extremadamente importante, y su repetición hipnotiza al crédulo. Este siempre desea creer, aceptar, obedecer, sea malo o bueno lo que se le ofrezca, dañino o beneficioso. La mente creyente no es inquisitiva, y por eso permanece dentro de los límites de la fórmula o del principio. Es como el animal que, atado a un poste, camina sólo hasta el límite que le fija la soga.

   … La libertad está fuera de los muros, fuera del patrón de la sociedad; sin embargo, para liberarse de ese patrón uno tiene que comprender todo su contenido, lo cual significa comprender la propia mente. La mente ha creado la civilización actual, esa cultura y esa sociedad esclavas de la tradición, y sin comprender la mente misma, el simple hecho de rebelarse como comunista, socialista, esto o aquello, tiene muy poco valor. Por esa razón es tan importante conocerse uno mismo, darse cuenta de todas las actividades, de nuestros pensamientos y sentimientos; en esto consiste la educación, ¿verdad? Porque si uno se da plena cuenta de sí mismo, la mente se vuelve muy sensible y atenta. Haga la prueba, no algún día en un futuro lejano, sino mañana o esta tarde.

   … El hombre que dice «lo intentaré» está perdido porque el tiempo no existe, únicamente existe el ahora. En caso de que lo estén haciendo en este momento verán que, si entregan su corazón, eso es una acción total, no una acción fragmentaria, forzada, ni una acción conforme a determinado patrón, modelo o fórmula. Si entrega todo su corazón a algo verá que lo comprende de inmediato, al instante, lo cual no tiene nada que ver con el sentimentalismo, la emotividad o la devoción, todo eso es demasiado pueril. Para entregar el corazón se necesita inmensa comprensión, energía, mucha claridad, y uno no puede ver con claridad si no está libre de su tradición, autoridad, cultura, civilización y de todos los modelos de la sociedad. No se trata de escapar de la sociedad, de retirarse a las montañas o hacerse ermitaño si quiere comprender la vida, todo lo contrario. Para comprender hasta el final el extraordinario movimiento de la vida, el cual es relación, acción, uno debe tener esa libertad que sólo llega cuando entrega su mente, su corazón y todo su ser. En ese estado hay comprensión, y cuando hay comprensión no hay esfuerzo, es un acto instantáneo.

   … Ver lo falso como falso es empezar a comprenderlo, ¿no es así? ¿Cómo podemos ver la verdad o lo falso si nuestras mentes están atrincheradas en la tradición, en palabras y explicaciones? Si la mente está atada a una creencia, ¿cómo puede llegar lejos? Para viajar lejos, la mente tiene que estar libre. La libertad no es algo que deba ganarse al fin de un largo esfuerzo, tiene que estar en el principio mismo del viaje”.

        J. Krishnamurti




LA CONCIENCIA DEL HOMBRE ES EL RESULTADO DEL TIEMPO

   “… La conciencia del hombre es el resultado del tiempo. Es el resultado de la cultura en la que vive, la cual incluye la literatura, la música, la religión; todo eso lo ha condicionado. Y ha constituido una sociedad de la que ahora es esclavo. ¿Está claro? De modo que el hombre está condicionado por la sociedad que él ha creado, y esa sociedad lo condiciona todavía más. El hombre le está siempre buscando una salida a esto, ya sea consciente o inconscientemente. Usted medita conscientemente, lee, asiste a ceremonias religiosas y todo lo demás, tratando de escapar de este condicionamiento. Inconsciente o conscientemente hay un tantear a ciegas, una búsqueda de algo más allá de las limitaciones de la conciencia.

   ¿Significa algo la religión para ustedes? No las ceremonias, sino el sentimiento religioso, la bendición de lo religioso, el carácter sagrado de algo. Religión, miedo, amor, ¿no están acaso muy relacionados entre sí? No es posible comprender lo uno sin lo otro. Existe el miedo, existe esta espantosa carencia de amor, quiero decir la pasión del amor, su intensidad, y luego está este sentimiento de bendición que no es mera recompensa, que no es un premio en pago de alguna acción virtuosa, que nada tiene que ver con las organizaciones religiosas.

   En tanto exista este espíritu adquisitivo, esta búsqueda de seguridad propia, habrá guerras, habrá distinciones de castas. Ustedes no pueden librarse del veneno mediante la mera discusión, hablando, organizando. Cuando, como individuos, despierten al absurdo, a la falsedad, a lo horrible de todas estas cosas, cuando realmente sientan dentro de ustedes la vulgar crueldad de todo esto, sólo entonces crearán organizaciones de las que no se convertirán en esclavos. Pero si no despiertan, nacerán organizaciones que habrán de esclavizarles. Eso es lo que está sucediendo en todo el mundo. Por Dios, estén despiertos a la percepción de estas cosas. Al menos háganlo aquellos de ustedes que piensan. No inventen nuevas ceremonias, no creen nuevos templos, nuevas órdenes secretas, que son meramente otras formas de exclusividad. No puede haber comprensión, sabiduría, mientras exista este espíritu de exclusividad, mientras están buscando seguridad, ganancia. La sabiduría no es proporcional al progreso, existe en la plenitud de la realización.

   … No soy duro con ustedes, honestamente les digo que no me importa si practican ceremonias. Es lo que quiero decir. No es que sea tolerante, porque comprendo, al menos así lo pienso, por qué practican ceremonias, por qué las ceremonias son tan importantes para ustedes, al igual que la búsqueda del Maestro, el discipulado y todas esas cosas. Comprendo que es porque les proporciona cierta clase de sensación esta idea de que son cuidados, de que tienen un Dios personal, seguridad, certidumbre, consuelo.

   … Nuestro pensar se basa actualmente en el miedo, en la ganancia, en la recompensa, en la autoridad; pensamos de acuerdo con una fórmula, y ese pensar es positivo, con sus propias negaciones. Pero nosotros estamos hablando de negar lo falso sin saber qué es verdadero. ¿Podemos decirnos: ‘sé que el análisis es falso, que no destruirá las limitaciones de la conciencia ni producirá una mutación, de modo que no lo consentiré’? O bien: ‘Sé que el nacionalismo es un veneno, tanto si es el de Francia como el de Rusia o la India, de modo que lo rechazo. Sin saber qué otra cosa puede haber, puedo ver que el nacionalismo es un mal’. Y para ver que los dioses, los salvadores, las ceremonias que el hombre ha inventado, tanto si son de hace diez mil años, de dos mil años, o de los últimos cuarenta años, para ver que carecen de validez y para rechazarlos por completo, para eso hace falta una mente, un cerebro muy claro, que no tengan miedo en su negación. Y entonces, al negar lo que es falso, estáis ya empezando a ver lo que es verdadero, ¿no es así? Para ver lo verdadero tiene que haber primero negación, la negación de lo que es falso. No sé si estáis siguiendo todo esto.

   Lo total deben abordarlo completamente y sus acciones tienen que ser completas. Eso significa que pensar es actuar, no pueden separarlos, sentir es actuar. No es posible dividirlos y decir: ‘Sentiré una cosa y haré otra’, o ‘pensaré una cosa y sentiré otra’. En una acción así hay siempre una finalidad y, en consecuencia, hay miedo a la muerte, a las oportunidades no realizadas; por lo tanto, hay un permanente mirar hacia el futuro.

   Pero cuando uno actúa completamente, esa acción es infinita, y ustedes no comprenderán qué es esa acción hasta que sus vidas en los negocios, en lo social y en lo religioso estén completamente armonizadas. Tal vez no teman a lo que pueda haber en el más allá o a la autoridad espiritual, puede que hayan abandonado todas sus religiones y sus ceremonias, pero tienen miedo de lo que pueda pasar cuando envejezcan; por lo tanto, dicen: ‘Tengo que guardar para el futuro’. O temen inconscientemente a lo que otro pueda decir. Vean, cuando abordan el temor como algo total, este desaparece. No lo dividan en temor espiritual, social y económico. Es temor. Así, cuando aborden el temor y traten de comprenderlo, sus acciones no serán separativas.

   Por lo tanto, amigos, la verdad no es una cosa que pueda ser encontrada, obtenida o realizada. Puedo haber utilizado esas palabras en el pasado, y las he utilizado, pero no implicaban que la verdad fuera un objetivo que debía lograrse, tal como ustedes las interpretaron. No estaba en mi mente o en mi corazón darles el significado de que es una meta por alcanzar. Además, mi deseo es que ustedes desechen todo el pasado y empiecen de nuevo. Esa plenitud de la vida tampoco puede ser descubierta por medio de una acción, sino que ese perfume, esa riqueza, ese éxtasis, sólo puede ser descubierto en la plenitud de la acción; no por medio de la acción, sino en la acción misma, cualquiera que sea esa acción, sus ganancias, sus ceremonias, sus problemas sexuales. Es en la acción misma donde radica toda la gloria de la vida. No a través de la acción. La gloria se encuentra intrínsecamente en la acción misma, cuando ustedes la encaran, con plena percepción alerta, en el movimiento de la experiencia".

    J. Krishnamurti


¿ESTÁ EL CEREBRO DE USTEDES PROGRAMADO PARA PENSAR DE UNA MANERA CONVENCIONAL, ESTRECHA, LIMITADA?

   “… Vamos a considerar juntos por qué el hombre ha llegado a ser lo que es, cruel, destructivo, violento, idealista, mientras que en el mundo de la tecnología realiza cosas sorprendentes que la mayoría de nosotros desconoce. Veremos por qué después de miles de años de guerras, de derramar tantas lágrimas, el ser humano se comporta actualmente de esta manera. El hombre ha dividido el mundo en nacionalidades; lo ha dividido religiosamente en católico, protestante, hindú, musulmán y así sucesivamente. Donde hay división como árabe y judío, hindú y musulmán, etc., tiene que haber conflicto. Esta es una ley natural y eso es lo que de hecho ocurre en el mundo. ¿Por qué existe esta división? ¿Quién ha producido esto? ¿Por qué el hombre ha llegado a ser lo que es, no obstante, su gran experiencia, sus enormes conocimientos y su inmenso progreso tecnológico? ¿Por qué ha permanecido siendo más o menos lo que ha sido por 40.000 años? ¿Por qué? ¿Es porque nuestra mente, nuestro cerebro está programado igual que una computadora?

   La computadora es programada por profesionales, y puede repetir quizá más rápidamente, más velozmente que el hombre, ofreciendo infinita información. ¿Es que todos los seres humanos de este mundo han sido programados para ser bengalíes, musulmanes, hindúes y así sucesivamente? ¿Está el cerebro de ustedes programado para pensar de una manera convencional, estrecha, limitada? El cerebro contenido en el cráneo es limitado. Pero la capacidad que tienen de inventar, de progresar tecnológicamente es extraordinaria. Tal vez la mayoría de nosotros desconoce lo que actualmente está ocurriendo en el campo biológico, en el campo tecnológico, en el campo de los armamentos, porque casi todos nosotros nos interesamos en nuestra existencia cotidiana, en nuestros propios problemas particulares, en nuestros propios logros. Y así, olvidamos generalmente que el inmenso progreso de la humanidad se está haciendo en una sola dirección, la del mundo tecnológico, y que el mundo psicológico, el mundo del comportamiento humano, el mundo de la conciencia se descuida completamente, de manera total. ¿Cuáles son las causas de todo esto? ¿Por qué los seres humanos han sido programados como cristianos por 2000 años, creyendo en ciertas doctrinas, profesando ciertas creencias, buscando un único Salvador; y los musulmanes, programados también por los últimos 1000 años o más, para creer en ciertos principios y llamarse a sí mismos ‘musulmanes’; y los hindúes, programados como tales quizá por los últimos tres o cinco mil años? Nuestros cerebros están pues, condicionados. ¿Se da cuenta uno de cómo su cerebro actúa, piensa, mira? Donde hay limitación hay conflicto.

   Nuestros cerebros están condicionados para ser esto o aquello, para conducirse de cierta manera, para gozar, para sufrir, para soportar una gran carga de temor, incertidumbre, confusión, y el miedo final a la muerte. Estamos condicionados para eso, y hay todo un grupo de personas, profesores, eruditos, escritores, incluidos los comunistas con su gurú Marx, que sostienen que el cerebro humano estará siempre condicionado, que jamás podrá ser libre, que uno puede modificar ese condicionamiento mediante la influencia ambiental o por medio de la ley. Siempre puede modificarse, cambiar aquí y allá, pero de hecho el cerebro humano –dicen– jamás puede ser libre. Por favor, comprendan la implicación que eso tiene. En consecuencia, los gobiernos totalitarios controlan el pensamiento humano no permitiendo que la gente piense con libertad; y quienes piensan libremente son remitidos a pabellones psiquiátricos o a campos de concentración. Es sumamente importante descubrir por uno mismo si el cerebro humano, que ha sido condicionado por la experiencia, por el conocimiento; si ese cerebro puede alguna vez ser libre, si puede no tener miedo, si puede no estar condicionado. Donde hay condicionamiento tiene que haber conflicto, porque todo condicionamiento es limitado.

   Mientras consideramos juntos todo esto, podemos percibir nuestro propio pensar, nuestras propias reacciones y respuestas, lo limitadas, lo condicionadas que están y cómo dependemos del conocimiento pasado. Vemos cómo nuestra vida se vuelve muy estrecha, bastante desordenada, confusa, y cómo hay miedo a la inseguridad. Si uno se da cuenta de todas sus propias actividades internas, de sus pensamientos y sentimientos, de sus reacciones, entonces descubre por sí mismo lo condicionado que se encuentra, lo limitado que es. Cuando reconocemos ese hecho, comprendemos las consecuencias de ese condicionamiento, de esa limitación. Dondequiera que exista una limitación como hindú o musulmán, tiene que haber conflicto. Dondequiera que haya una división entre esposo y esposa, tiene que haber conflicto.

   … No sé si lo habéis observado en vosotros mismos, como seres humanos, no como seres fragmentarios en un mundo fragmentado; un ser humano no tiene nacionalidad, sea indio, hindú, musulmán, sikh, cristiano, comunista o socialista. Y como seres humanos no pertenecéis a ninguna religión, partido político o ideología. Si os habéis observado como seres humanos veréis en vosotros, y por consiguiente en los demás, que la fuente de nuestro ser, de nuestra existencia, el sentido de nuestra vida, la lucha que llevamos diariamente, todo ello no tiene ya ningún sentido. Por lo tanto, tenemos que encontrar por nosotros mismos la fuente que se ha secado, y también si es posible hallar de nuevo las aguas de esa inmensa realidad, y actuar desde esa realidad.

   La verdadera educación es consecuencia de la transformación de nosotros mismos. Tenemos que reeducarnos para no matarnos los unos a los otros por cualquier causa, por buena que sea, o por cualquier ideología no importa lo prometedora que aparentemente sea para la futura felicidad del mundo. Debemos aprender a ser misericordiosos, a contentarnos con poco y a buscar lo Supremo, porque sólo así se conseguirá la verdadera salvación de la humanidad”.

        J. Krishnamurti




CADA UNO DEBE COMPRENDER Y CAMBIAR RADICALMENTE ESTAS CAUSAS INTERNAS QUE PRODUCEN EL CONFLICTO Y LA DESDICHA EXTERNA

    “… ¿Proviene el carácter de la imitación, de lo que la gente dirá o no dirá? ¿Es el carácter un resultado del mero fortalecimiento de las propias tendencias basadas en el prejuicio, de seguir la tradición de la India, o la de Europa, o la de América? A eso por lo general se le llama carácter, ser un hombre fuerte, ser respetado. Pero cuando imitáis, cuando sois miedosos, ¿hay acaso inteligencia, hay acaso carácter? Cuando imitáis, cuando seguís, cuando rendís culto a alguien, cuando tenéis ideales que seguís, ese camino conduce a la respetabilidad pero no a la comprensión. Un hombre de ideales es hombre respetable, pero él nunca estará cerca de Dios, jamás sabrá qué es amar. Los ideales son un medio de encubrir su miedo, sus imitaciones, su soledad.

   De suerte que, sin comprenderte a ti mismo, es decir, sin saber cómo piensas, si copias o imitas, si eres miedoso, si eres envidioso, si buscas el poder; sin comprender todo esto que obra en ti y que es tu mente, no puede haber inteligencia; y es la inteligencia la que crea el carácter, no el culto de los héroes, ni el ideal, ni la efigie. La comprensión de uno mismo, del propio ‘yo’ extraordinariamente complicado, es el principio de la inteligencia que trae consigo carácter.

  … Para una distribución equitativa de comida, ropa y alojamiento, es necesaria otra clase de organización social, ¿no es cierto? Las naciones separadas y sus gobiernos soberanos, los bloques de poder y las estructuras económicas en conflicto, así como el sistema de castas y de religiones organizadas, cada uno de ellos proclama que su camino es el único y verdadero. Todo esto debe cesar, lo cual significa que cualquier actitud jerárquica y autoritaria hacia la vida debe terminar. Se trata de producir una revolución psicológica y esa revolución es imprescindible si el hombre quiere cubrir sus necesidades físicas básicas. La Tierra es de todos, no es inglesa, rusa o americana, ni pertenece a ningún grupo ideológico; somos seres humanos, no hindús, budistas, cristianos o musulmanes.

   … Nadie puede sacarle de su trampa: ningún gurú, ningún maestro, ninguna droga, ningún mantra, nadie, ni yo mismo; en especial yo. Todo lo que tiene que hacer es darse cuenta desde el principio hasta el fin, no distraerse en medio del camino, porque esa nueva cualidad de darse cuenta es atención, y en esta atención no existe frontera alguna establecida por el ‘yo’. Esta atención es la expresión más alta de la virtud y, por tanto, es amor, es inteligencia suprema; pero esa atención no puede existir si no somos sensibles a la estructura y a la naturaleza de estas trampas creadas por el hombre.

   … Lo más importante es cómo terminar con todas las guerras, no con esta o aquella guerra particular. Usted puede tener su guerra favorita y yo puedo tener la mía; si soy ciudadano británico odiaré a Hitler y, por tanto, lucharé contra él, pero no lucharé contra los vietnamitas porque esa no es mi guerra favorita, no me conviene políticamente o por las razones que sean. Así que el tema central es que el hombre ha elegido el camino de la guerra, del conflicto, y a menos que eso cambie totalmente, quedará atrapado en la pregunta en la que el mismo interlocutor está atrapado. Para que eso cambie totalmente, por completo, uno debe vivir en paz, no matar, ni de palabra ni de hecho.

   Eso significa no a la competitividad, no a la división de los gobiernos soberanos, no al ejército. Puede que diga: «Es imposible», «no puedo detener la guerra», «no puedo suprimir el ejército», pero me parece a mí que lo importante es ver la estructura completa de la violencia humana y esa brutalidad que se expresa en la guerra. Si uno lo ve totalmente, entonces, en ese mismo acto de ver hará lo correcto, y lo correcto puede ocasionar alguna clase de consecuencia, pero no importa. Sin embargo, para ver la totalidad de esta desdicha se necesita mucha libertad a la hora de observar, y esa observación es por sí misma la disciplina de la mente, trae su propia disciplina; de esa libertad nace el silencio, y ahí está la respuesta a su pregunta.

    … Habéis cultivado el intelecto y la mente. La cuestión es que, como la crisis es de carácter excepcional, para enfrentarla tiene que haber una revolución en el pensamiento; y esta revolución no puede producirse por intermedio de otra persona, de ningún libro, de ninguna organización. Debe llegar a través de nosotros mismos, de cada uno de nosotros. Sólo entonces podremos crear una nueva sociedad, una nueva estructura alejada de este horror, ajena a estas fuerzas extraordinariamente destructivas que se están acumulando, amontonando. Y esa transformación ocurre tan sólo cuando vosotros, como individuos, empezáis a daros cuenta de vosotros mismos en todo pensamiento, acción y sentimiento.

   … Nosotros, como individuos y como grupo, hemos creado esta lucha y confusión económica y social; somos los únicos responsables de todo eso y, en consecuencia, como individuos, quizá también como grupo, podemos establecer orden y claridad. Para actuar colectivamente debemos empezar con lo individual; para actuar como grupo, cada uno debe comprender y cambiar radicalmente estas causas internas que producen el conflicto y la desdicha externa.

   Mediante leyes es posible obtener ciertos resultados positivos, pero sin transformar las causas internas y fundamentales del conflicto y del antagonismo, estos resultados se revertirán y de nuevo aparecerá la confusión.

   Las reformas externas siempre necesitan nuevas reformas, y ese camino conduce a la opresión y a la violencia. El orden externo duradero y la paz creativa, tan sólo pueden existir si cada uno genera ese orden y esa paz dentro de sí mismo”.

        J. Krishnamurti



¿CÓMO PODRÉIS DESCUBRIR LO NUEVO SI ESTÁIS AGOBIADOS POR LO VIEJO?

   “… Creo necesario hacer una reflexión sobre los graves incidentes que están ocurriendo realmente en el mundo, no solo en este país, sino en diferentes partes del planeta. Se formulan preguntas muy profundas y pienso que desde un principio debemos considerar muy objetivamente lo que en realidad está pasando. Existe general deterioro, de esto no hay duda. En lo moral y lo religioso los viejos valores se han esfumado por completo. En todas partes del mundo hay gran perturbación y descontento. Se pone en tela de juicio el propósito de la educación, el objeto mismo de la existencia del hombre, no solo en forma muy limitada como se hace en este país, sino honda y extensamente. Y uno puede ver, tanto en Occidente como aquí, que este cuestionar, este reto, no está siendo afrontado adecuadamente. En este país, lo sabéis tanto como yo, probablemente mejor, por cuanto yo soy un residente ocasional que viene tres o cuatro meses cada año, pero observo que hay un rápido declinar, la gente está dispuesta a quemarse por causas muy triviales, por ejemplo, sobre si debe haber uno o dos gobernadores.

   Estáis dispuestos a ayunar por una cuestión nimia y tonta; los hombres santos están preparados para atacar a la gente, y así por el estilo; un enfoque trivial ante un tremendo problema.

   … Uno pierde el entusiasmo o el gusto por la vida cuando no hay plenitud de realización. Mientras uno es tan sólo el esclavo de un sistema, o se ha adiestrado meramente para encajar en un determinado molde social, o para ajustarse irreflexivamente a una norma establecida de conducta, no puede haber verdadera realización. Responder simplemente a una reacción y pensar que eso es la expresión plena de nuestro ser, genera inevitablemente frustración; y donde hay frustración tiene que haber vacuidad y sufrimiento.

    Si uno es profundamente consciente de esa frustración, entonces hay alguna esperanza, porque la frustración origina tanta desdicha y descontento, que uno está obligado a despojarse de las numerosas tendencias que ha desarrollado a causa del anhelo, y a liberarse de las ilusiones e imposiciones de la opinión. Esto exige recto esfuerzo, porque es necesario abandonar el viejo y establecido hábito de pensamiento y acción. Donde hay frustración es inevitable que haya vacuidad, un vacío doloroso y sufrimiento. Pero realizarse plenamente es arduo, requiere comprensión y una mente-corazón alerta.

   … Una mente que está deseosa de una transformación futura, o que encara la transformación como objetivo final jamás podrá hallar la verdad. La verdad, en efecto, es algo que tiene que surgir de momento a momento, que debe ser descubierto cada vez de nuevo y, por cierto, no puede haber descubrimiento alguno por medio de la acumulación. ¿Cómo podréis descubrir lo nuevo si estáis agobiados por lo viejo? Es tan solo cuando desaparece esa carga que descubres lo nuevo. Para descubrir lo nuevo, lo eterno, en el presente y de momento a momento, se requiere una mente extraordinariamente alerta, una mente que no busque resultados, una mente que no trate de llegar a ser algo. Una mente que se esfuerce por llegar a ser algo no puede nunca conocer la plena beatitud del contentamiento, no del contento de la fácil satisfacción, ni del contento que trae el logro de un resultado, sino del contento que se produce cuando la mente ve la verdad en lo que es y lo falso en lo que es. La percepción de esa verdad es de instante en instante, y esa percepción se detiene al hablar de ese instante.

    La transformación no es una finalidad, un resultado. La transformación no es un resultado. El resultado implica residuo, una causa y un efecto. Donde hay causalidad, tiene forzosamente que haber efecto; el efecto es simplemente el resultado de vuestro deseo de transformación. Cuando deseáis veros transformados, seguís pensando en términos de devenir; y aquello que es devenir no puede nunca conocer aquello que es ser. La verdad es ser de momento en momento, y la felicidad que continúa no es felicidad. La dicha es el estado atemporal del ser. Ese estado atemporal puede producirse tan sólo cuando hay tremendo descontento, no el descontento que ha hallado una vía de escape, sino el descontento que no tiene salida ni escapatoria y que ya no busca realización. Sólo entonces, en ese estado de supremo descontento, puede surgir la realidad. Esa realidad no se compra, ni se vende, ni se repite, no puede ser captada en libros. Tiene que ser captada de momento a momento, en la sonrisa, en la lágrima, bajo la hoja muerta, en los pensamientos errabundos, en la plenitud del amor. El amor no es diferente de la verdad. El amor es ese estado en el cual el proceso del pensamiento en función del tiempo ha cesado completamente. Y donde hay amor hay transformación. Sin amor la revolución carece de sentido, pues en tal caso ella es mera destrucción, decadencia, una miseria, desgracia creciente y cada vez mayor. Donde hay amor hay revolución, porque el amor es transformación de instante en instante.

   … La paz pertenece al corazón, no a la mente, y para conocer esa paz hay que comprender lo que es la belleza. La forma de hablar, las palabras que empleamos, los gestos que hacemos; todas estas cosas tienen mucha importancia, porque a través de eso uno descubre el refinamiento del propio corazón. La belleza no puede definirse, no puede ponerse en palabras, sólo es posible comprenderla cuando la mente está en silencio”.

        J. Krishnamurti



VER LA VERDAD NO ES UNA CUESTIÓN DE TIEMPO, O LA VEMOS O NO LA VEMOS

   “… Estamos discutiendo acerca del conocimiento que se emplea como medio para la seguridad, para el deseo íntimo y psicológico de ser algo. ¿Qué obtenéis por medio del conocimiento? La autoridad del conocimiento, el peso del conocimiento, el sentido de importancia, de dignidad, el sentido de vitalidad y tantas otras cosas. Un hombre que dice: “yo sé”, “hay”, o “no hay”, ha dejado ciertamente de pensar, ha dejado de seguir todo este proceso del deseo.

   Entonces nuestro problema, tal como yo lo veo, es este: “estamos atados, oprimidos por la creencia, por el conocimiento, ¿y es posible para una mente estar libre del ayer, y de las creencias que han sido adquiridas a través del proceso del ayer?” ¿Comprendéis la pregunta? ¿Es posible para mí como individuo y para vosotros como individuos, vivir en esta sociedad y, sin embargo, estar libres de las creencias en que la mente ha sido educada? ¿Es posible para la mente estar libre de todo ese conocimiento, de toda esa autoridad? Leemos las diversas escrituras, los libros religiosos. Allí han descrito con mucho esmero qué se ha de hacer, qué no se ha de hacer, cómo se ha de alcanzar la meta, qué es la meta y qué es Dios; sabéis eso de memoria y eso habéis perseguido. Ese es vuestro conocimiento, eso es lo que habéis adquirido, eso es lo que habéis aprendido, por ese sendero seguís. Es obvio que lo que perseguís y veis, eso encontraréis. ¿Pero es ello la realidad? ¿No es la proyección de vuestro propio conocimiento? Eso no es la realidad. ¿Es posible comprender esto ahora, no mañana sino ahora, y decir: “veo la verdad de ello”, y no ocuparse más de ello, para que vuestra mente no esté mutilada por este proceso de imaginación, de proyección?

   … Creemos porque queremos asirnos de algo, porque queremos seguridad. En nosotros mismos estamos tan inciertos, tan descontentos; somos tan pobres interiormente, que necesitamos alguna riqueza como sostén. Así como el hombre mundano se aferra a sus propiedades, el que se denomina “creyente” se aferra a su creencia. No hay mucha diferencia entre uno y otro. Ambos quieren seguridad, ambos quieren comodidad, ambos quieren certeza. Y como esas creencias son autoproyectadas no conducen a la realidad.

   Nosotros creemos, al parecer, que siguiendo determinado sistema de filosofía, o una creencia, o un método de pensamiento, podremos no sólo disipar la confusión que hay en nosotros, sino también la que reina en torno nuestro. Tenemos innumerables creencias, doctrinas y esperanzas; y al tratar de seguirlas, al procurar ser sinceros con respecto a nuestros ideales, esperamos despejar el sendero hacia la felicidad, o el sendero del conocimiento y la comprensión. Hay, ciertamente, una diferencia entre sinceridad y seriedad. Uno puede ser fiel a una idea, a una esperanza, a una doctrina, a determinado sistema; pero el mero hecho de copiar, de seguir una idea, o de someternos a determinada doctrina, todo lo cual puede llamarse sinceridad, no nos ayudará, por cierto, a disipar la confusión en nosotros mismos, y con ello la confusión ambiente.

   … El cerebro funciona dentro de un área muy estrecha y depende de nuestros sentidos, los que también son limitados, parciales; los sentidos jamás son libres ni están despiertos en su totalidad. No sé si han hecho la prueba de observar algo con la totalidad de sus sentidos, observar el mar, los pájaros y, por la noche, la luz de la luna sobre el césped verde; en tal caso vean si observan parcialmente o si lo hacen con todos los sentidos plenamente despiertos. Ambos estados son por completo diferentes. Cuando uno observa algo parcialmente está afirmando más aún la actitud separativa, egoístamente centrada con respecto al vivir. Pero si ustedes observan esa luz lunar que traza un sendero de plata sobre el agua, si la observan con todos sus sentidos, o sea, con la mente, con el corazón, con los nervios, si a ese observar le dedican toda la atención, entonces verán por sí mismos que no hay un centro desde el cual estén escuchando.

   Nuestro ego, nuestra personalidad, toda nuestra estructura como individuos se ha formado enteramente a base de la memoria, somos memoria. Por favor, este es un tema que debe ser investigado, no lo acepten. Obsérvenlo, escuchen. Quien les habla está diciendo que el ‘tú’, el ego, el ‘yo’, es totalmente memoria. No hay sitio ni espacio donde haya claridad; pueden creer, tener esperanza, fe de que existe algo en ustedes que es incontaminado, que es Dios, que es una chispa de lo intemporal; pueden creer todo eso, pero tal creencia es meramente ilusoria. Todas las creencias lo son. Pero el hecho es que nuestra existencia se compone enteramente de memoria, de recuerdos. No hay un punto ni hay un espacio que, internamente, sea otra cosa que memoria. Ustedes pueden investigar esto; si están inquiriendo seriamente en sí mismos, verán que el ‘yo’, el ego es todo memoria, reminiscencias. Y esa es nuestra vida. Funcionamos, vivimos a base de memoria. Y para nosotros la muerte es el fin de esa memoria.

   … La meditación no es un truco de la mente que se enfrenta a un problema insoluble y entonces se obliga a sí misma a permanecer quieta. Es obvio que una mente aturdida se ha vuelto insensible, irresponsable y, por tanto, incapaz de ver nada nuevo. Y lo nuevo no es lo opuesto de lo viejo.

   La meditación es el descubrimiento de todo este proceso del devenir y del ser, la negación del devenir a fin de ser. Una mente meditativa puede ver todo esto de una sola mirada, y esta mirada no incluye en absoluto el tiempo. Ver la verdad no es una cuestión de tiempo, o la vemos o no la vemos. La incapacidad de ver no puede volverse capaz de ver.

   Por lo tanto, la negación es el movimiento de la meditación, y no hay camino ni sendero ni sistema que puedan conducir a una mente superficial y parlanchina hasta las alturas de la bienaventuranza. El ver esto instantáneamente es la verdad que libera de sí misma a la mente superficial.

   Y la humildad está siempre al principio, pero no hay principio ni final. Y esto es bienaventuranza más allá de toda medida”.

        J. Krishnamurti



DEBEMOS VER LA IMPORTANCIA, LA NECESIDAD DE COMPRENDERSE UNO MISMO

    “… Primero debemos ver la importancia, la necesidad de comprenderse uno mismo, porque sin comprenderse uno mismo no puede resolverse ningún problema y, por tanto, las guerras, los antagonismos, la envidia y las luchas seguirán.

   … Tenemos que aprender a ver las cosas como son realmente, no como ustedes están programados para mirarlas. Vean la diferencia. ¿Podemos estar libres de la programación y mirar? Si miramos como cristianos, demócratas, comunistas, socialistas, católicos o protestantes, que son todos prejuicios, no podremos comprender entonces la enormidad del peligro, de la crisis que estamos afrontando.

   … Mi cuerpo puede ser diferente de otro cuerpo, el organismo físico puede ser diferente de otro organismo físico, pero el cuerpo nunca dice: “yo soy”; el cuerpo nunca dice: “yo soy algo especial”; nunca dice: “mi progreso, mi éxito, yo debo encontrar a Dios”, y todas esas cosas. El cuerpo jamás es consciente de que está separado de alguna otra persona. Es el pensamiento el que dice que yo soy diferente. Es importante ver cómo el pensamiento divide. Por lo tanto, lo que primero uno advierte cuando mira este vasto movimiento de la vida, es cómo el hombre se ha dividido, cómo se ha separado de los otros hombres al considerarse a sí mismo como americano, judío, ruso, árabe, hindú, y así sucesivamente. ¿No reparan ustedes en esta extraordinariamente dividida entidad humana? ¿Se dan cuenta de eso? Si lo hacen, lo primero que ven es cómo el mundo se halla dividido geográfica, nacional, racial y religiosamente. Esta división está causando inmensos conflictos, está originando las guerras, el hindú contra el musulmán, el ruso contra el afgano, etc. Acaso no es eso lo primero que ven ustedes en este mundo, ¿cómo el hombre ha creado esta división? Esta división tiene que existir inevitablemente porque es el pensamiento el que la ha creado.

   … Si uno es realmente sencillo, de ahí puede comprender la enorme complejidad de las cosas. Pero empezamos con todas las complejidades y nunca vemos la sencillez. Nos han educado así. Hemos entrenado nuestro cerebro para ver la complejidad, y luego encontrar una respuesta a esa complejidad. No vemos esa extraordinaria sencillez de la vida, de los hechos, mejor dicho.

   … Ver o comprender no es una cuestión de tiempo, no es una cuestión de niveles, lo ve, o no lo ve. Y no es posible ver sin darse cuenta profundamente de sus propias reacciones, de su propio condicionamiento. Cuando uno se da cuenta de su condicionamiento, debe observarlo sin elección, debe ver el hecho sin opinión o juicio alguno acerca del hecho. En otras palabras, uno debe mirar el hecho sin pensamiento. Entonces surge el darse cuenta, ese estado de atención sin centro, sin fronteras, donde lo conocido no interfiere.

   … Estamos en constante lucha con nosotros mismos y con nuestro prójimo; somos ambiciosos, queremos más poder, más prestigio, la mejor posición; y esta adquisividad se expresa a través del grupo, de la nación. Queremos ser poderosos para defendernos, o para ser agresivos; y así continúa todo ello. Lo importante pues, no es lo que vosotros o yo pensemos del comunismo o de la democracia, sino descubrir cómo libertar la mente, porque solo la mente libre es la que puede comprender lo que es la verdad, lo que es Dios, y sin esa comprensión la vida tiene muy poco sentido. Es la realización de la verdad, o de Dios, la experiencia efectiva, no la creencia en ella, lo que es de la más alta importancia, especialmente ahora que el mundo está en semejante caos y miseria.

   … Uno puede ver cómo las creencias religiosas, políticas, nacionales y de diversos otros tipos, separan a los hombres, cómo crean conflicto, confusión y antagonismo, lo cual es un hecho evidente y, sin embargo, no estamos dispuestos a renunciar a ellas. Os gusta creer que hay un Dios que atiende con solicitud a vuestras pequeñeces. Es obvio que este pensamiento es infantil y sin madurez. Creéis que el Gran Padre está observando a cada uno de nosotros. Eso es simple proyección de vuestro gusto personal. La verdad debe ser algo enteramente diferente.

   … Solo la verdadera educación, y no las ideologías, los líderes y las revoluciones económicas, puede ofrecernos una solución duradera para nuestros problemas y miserias; y ver la verdad de este hecho no es cuestión de persuasión intelectual o emocional, ni de argumentos perspicaces.

   … Ahora bien, ¿puede haber una sociedad que ayude al hombre, al individuo a ser bueno, a no ser codicioso, a estar libre de envidia, de ambición? Seguramente eso es lo que importa. El hombre puede ser bueno sólo cuando es libre, no para hacer lo que quiera, sino libre para comprender todo el movimiento de la vida. Eso requiere una diferente clase de escuela, otra clase de educación; exige padres y maestros que comprendan todas las implicaciones de la libertad. De lo contrario tendremos más tiranía, no menos, porque el Estado reclama eficiencia. Tenéis que ser eficientes para tener una nación industrializada, debéis ser eficientes para luchar, para matar, para destruir, y eso es todo lo que persiguen los gobiernos tales como son ahora.

   Y los gobiernos están separados, además, por lo que llamamos religiones. Ninguna religión organizada se atreve a romper con el gobierno y decirle: ‘estáis equivocados’; al contrario, ellas bendicen los cañones y los acorazados. Durante la última guerra, un hombre que arrojó bombas que mataron a millares de personas escribió un libro titulado: ‘Dios fue mi copiloto’. Por supuesto, aquí en Madanapalla no tenéis que ver directamente con todo eso, pero seguramente la guerra es tan solo una expresión extremada de nuestra vida diaria.

   … Toda nuestra vida se basa en el pensamiento que es mensurable. Toma la medida de Dios, de su relación con otro a través de la imagen. Trata de mejorarse de acuerdo con lo que cree que debería ser. De modo que vivimos innecesariamente en un mundo de medición, y con ese mundo queremos entrar en el mundo en el que no hay medida alguna. La meditación es ver ‘lo que es’, ir más allá, ver y trascender la medida”.

        J. Krishnamurti 




USTEDES TIENEN IDEAS PRECONCEBIDAS DE DIOS, DE LA INMORTALIDAD, DE LA VIDA

    “… Ustedes me preguntan acerca de mi concepción de Dios, de la verdad, de la belleza, del amor. Pero yo digo que si alguien describe la verdad, si alguien les habla de la naturaleza de la verdad, cuídense de esa persona. Porque la verdad no puede ser descrita, no puede ser medida por las palabras. Ustedes inclinan sus cabezas en señal de asentimiento, pero mañana tratarán nuevamente de medir la verdad, de encontrar una descripción de ella. La actitud que tienen hacia la vida se basa en el principio de crear un molde, y entonces encajarse a sí mismos dentro de ese molde. El cristianismo les ofrece un molde, el hinduismo otro, el mahometismo, el budismo, la teosofía, les ofrecen los suyos. ¿Pero, para qué quieren ustedes un molde? ¿Por qué sienten estima por las ideas preconcebidas? Todo lo que pueden conocer es la pena, el sufrimiento y algunas alegrías efímeras. Pero quieren escapar de la pena sin conocer su causa, quieren escapar del sufrimiento sin conocer su profundidad. Antes bien, recurren a lo opuesto en busca de consuelo. En medio de su dolor dicen que Dios es amor, que Dios es justo, misericordioso. Mental y emocionalmente acuden a este ideal de amor, de justicia, y se moldean a sí mismos conforme a ese patrón. Pero el amor podrán comprenderlo solo cuando ya no sean posesivos, todo el dolor surge de ese afán de poseer. Sin embargo, todo su sistema de pensamiento y emoción se basa en ese instinto posesivo; ¿cómo pueden, entonces, saber del amor?

   … No me encuentro aquí para justificarme, no estoy interesado en justificarme. La pregunta es: ¿por qué está decepcionado usted, si es que lo está? Usted habrá pensado ponerme en cierta jaula y dado que no encajé en esa jaula, es natural que se haya sentido decepcionado. Tenía una idea preconcebida de lo que yo debería ser, de lo que debería decir, de lo que debería pensar.

   Yo digo que existe la inmortalidad, un devenir eterno. La cuestión no es que yo lo sé, sino que existe. Cuídense del hombre que dice: ‘yo sé’. Existe el devenir eterno de la vida pero, para realizarlo nuestra mente debe estar libre de todas las ideas preconcebidas acerca de lo que eso es. Ustedes tienen ideas preconcebidas de Dios, de la inmortalidad, de la vida. ‘Esto está escrito en los libros’, dicen, o ‘alguien me ha dicho esto’. De ese modo, han elaborado una imagen de la verdad, una representación mental de la inmortalidad y de Dios. Quieren aferrarse a esa imagen, a esa representación, y se sienten decepcionados de cualquiera cuyas ideas difieran de las de ustedes o no se adapten a las de ustedes. En otras palabras, si no se convierte en la herramienta de ustedes se sienten decepcionados de él. La decepción de ustedes no se basa en la reflexión, ni en la inteligencia, ni en el afecto profundo, sino en alguna imagen de hechura propia, por falsa que pueda ser.

   Encontrarán a personas que les dirán que yo las he decepcionado, y que crearán un conjunto de opiniones sosteniendo que he fracasado. Pero no creo que dentro de cien años importará mucho que ustedes estén decepcionados o no. La verdad de la que hablo es lo que permanecerá, no las fantasías o las decepciones de ustedes.

   … Las generaciones pasadas con sus ambiciones, tradiciones e ideales, han traído al mundo miseria y destrucción. Tal vez las generaciones venideras, con la verdadera clase de educación, puedan poner fin a este caos y establecer un orden social más feliz. Si los jóvenes tienen el espíritu de investigación y buscan constantemente la verdad de todas las cosas, ya sean políticas o religiosas, personales o ambientales, entonces la juventud tendrá una gran significación y hay esperanza de un mundo mejor.

     ¿No es lamentable que haya instructores y seguidores espirituales? En el momento en que tiene un instructor y usted se convierte en su seguidor, ¿no ha destruido esa llama que debe mantenerse constantemente encendida si es que ha de inquirir y descubrir? Cuando espera ayuda de un instructor, ¿no se vuelve el instructor más importante que la verdad que busca? Descartemos, por lo tanto, la actitud del instructor y del seguidor, eliminémosla completamente de nuestras mentes y consideremos el problema en sí, tal como afecta a cada uno de nosotros. Ningún instructor, evidentemente, puede ayudarle a encontrar la verdad, hay que hallarla dentro de uno mismo; hay que pasar por el dolor, el sufrimiento, la indagación; hay que descubrir y comprender las cosas por uno mismo. Pero al convertirse en seguidor de determinado instructor, ¿no ha cultivado la inercia, la pereza, no hay una ofuscación mental? Y por supuesto, los distintos instructores con sus respectivos grupos se oponen entre sí, compiten, hacen propaganda. Ya conoce todos los desatinos que se dan en torno a esto.

   … No creo que aquello de lo que estoy hablando sea tan difícil como parece. Realmente es bastante sencillo. La mayor parte de nosotros desea encontrar algo, que por el momento podemos llamar Dios o la verdad, no importa lo que ello pueda significar. ¿Cómo sabemos lo que es la verdad o Dios? Sabemos lo que es porque hemos leído sobre ello o porque lo hemos experimentado, y cuando llega esa experiencia podemos reconocerla como la verdad o Dios. Su reconocimiento sólo puede surgir del trasfondo de conocimiento previo, lo cual significa que aquello que se reconoce no es nuevo; por lo tanto, no es la verdad, no es Dios. Es lo que pensamos que es.

    … Solo el descubrimiento de la verdad traerá felicidad, y para descubrir es necesaria la comprensión de uno mismo. Para comprenderse uno mismo tiene que haber intención de comprender, y con la intención surge una mente indagadora, una mente que es alerta y perceptiva sin condenación, justificación ni identificación, y esa alerta percepción trae una inmediata liberación del problema. Toda nuestra búsqueda, por lo tanto, no es de la respuesta a un problema, sino de la comprensión del problema en sí. Y el problema no está fuera de vosotros, es vosotros, vosotros sois el problema. Para comprender el problema, para comprender al creador del problema, que sois vosotros mismos, tenéis que descubriros espontáneamente día tras día tal cuales sois, porque es tan solo en el momento en que surgen vuestras respuestas, que podéis comprenderlas”. 

        J. Krishnamurti



LA INVESTIGACIÓN ESCÉPTICA ES EL AUTÉNTICO PROCESO ESPIRITUAL

   “… Tal vez no las vivan, pero son muy rápidos en captar las cosas con el intelecto, en analizarlas y explicarlas, aunque no en actuar de acuerdo a ellas. Si mi observación es correcta, no relacionan sus percepciones intelectuales con sus actividades diarias.

   … Yo no me atrevería a llamarlos hipócritas, pero no son religiosos. El occidental es más escéptico, más argumentador. Pero cuando capta algo, aunque lo capte con lentitud, lo lleva a la práctica. Debido a la frialdad de los climas en los que vive, debe estar haciendo algo. Tiene que excavar y trabajar. No puede recostarse dedicándose a interminables análisis, como ocurre en la India en la época de los monzones. Durante la estación lluviosa, varios meses seguidos cada año, es imposible trabajar a cielo abierto. Tal vez las diferencias existentes entre el oriental y el occidental tengan mucho que ver con el clima.

   … El cerebro hindú ha estudiado filosofía. Los hindúes son un pueblo mucho más antiguo, pues tiene entre tres y cinco mil años de antigüedad. Y entre ellos siempre hubo un grupo muy especial, los brahmanes, que cultivaron su cerebro. Para ellos lo importante era el conocimiento. Lo importante era aprender y la llamada vida espiritual.

   … Por supuesto. Pero aquí, en Occidente, en cuestiones religiosas, la duda, el escepticismo y el cuestionamiento son absolutamente negados. La fe es lo más importante aquí. En la religión india, en el budismo y demás, la duda, el cuestionamiento, la investigación, adquieren absoluta importancia.

   … ¿Existe una acción que no provenga del deseo? Si formulamos una pregunta así, y raramente lo hacemos, podremos inquirir sin motivo alguno y descubrir una acción que sea de la inteligencia. La acción del deseo no es inteligente, lleva a toda clase de problemas con sus secuelas. ¿Existe una acción de la inteligencia? Uno tiene que ser siempre algo escéptico en estas cuestiones; la duda es un extraordinario factor de purificación del cerebro, del corazón. La duda, cuidadosamente aplicada, trae una gran claridad, libera. En las religiones orientales, dudar, cuestionar, es una de las necesidades para encontrar la verdad, pero en la cultura religiosa de la civilización occidental, la duda es una abominación del demonio. No obstante, en la libertad, en una acción que no es del deseo, tiene que existir la chispa de la duda.

   … La búsqueda escéptica, la investigación escéptica es el auténtico proceso espiritual. Esto es verdadera religión. Estamos preguntando, ¿es esa la causa básica de nuestro conflicto? ¿Está el hombre condenado, mientras viva en esta maravillosa tierra, al conflicto perpetuo? Uno puede racionalizar el conflicto, decir que la naturaleza está en conflicto, que el esfuerzo del árbol para alcanzar el sol es conflicto, y que el conflicto es parte de nuestra naturaleza porque mediante el conflicto, mediante la competitividad hemos evolucionado, hemos crecido hasta convertirnos en este maravilloso ser humano que somos, no lo digo de forma sarcástica. Nuestro cerebro está programado para el conflicto. Tenemos un problema que nunca hemos sido capaces de resolver. Puede que escapen neuróticamente hacia alguna fantasía y se sientan del todo satisfechos en esa fantasía, puede que imaginen que en lo interno han logrado algo y se sientan del todo satisfechos con ello; una mente inteligente debe cuestionar todo eso, debe dudar, debe ser escéptica. ¿Por qué los seres humanos durante millones de años, desde el principio del ser humano hasta nuestros días han vivido en conflicto? Aceptamos el conflicto, lo toleramos, decimos que está en nuestra naturaleza competir, ser agresivos, imitar, amoldarse; decimos que el conflicto es una parte del eterno patrón de la vida.

   … Por lo general, dar una conferencia significa impartir o explicar cierta materia para que usted se instruya, aprenda. Esta no es una conferencia. Aquí estamos manteniendo una conversación juntos, como dos amigos que tal vez caminan por un sendero tranquilo, lleno de árboles y de la belleza de las flores, del canto de muchos pájaros; amigos que se sientan en un banco poco frecuentado, solitario, y que sostienen un diálogo porque nos preocupa a usted y al que habla, no algo más allá, romántico y fantástico, sino nuestra vida diaria. Porque si no aclaramos nuestras propias vidas, si no las hacemos imperturbables, no caóticas, hagamos lo que hagamos no tendrán sentido alguno.

   … El tercer punto de esta pregunta, ¿verdad?, es este: ¿cómo sabéis que yo ‘camino en la luz?’ Presumís que lo hago pero, ¿cómo podéis saber algo al respecto? Este extraordinario deseo de aceptar las cosas, y darlas por sentadas, es uno de los indicios de una mente torpe. Por el contrario, deberíais ser escépticos. El escepticismo no es cinismo ni negación; es el estado de una mente que no concuerda prontamente, que no acepta ni da por supuestas las cosas. Una mente que acepta no busca esclarecimiento o sabiduría, sino refugio. Lo que importa saber, por cierto, no es si yo camino en la luz, sino si vosotros lo hacéis. Es vuestra vida, no la mía; es vuestra felicidad, vuestra lucha, vuestra miseria. ¿De qué sirve pensar que otra persona camina en la luz? Puede o no que lo haga; ¿y qué valor tiene ello para vosotros cuando vosotros mismos sufrís desdicha? Si sólo creéis en la luz de otro, os convertís en un secuaz, en un copista, en un imitador, lo cual significa que sois un disco fonográfico que repite una y otra vez alguna tonada, sin una canción en vuestro corazón.”

        J. Krishnamurti



LA VIDA ES CONVIVENCIA. SER ES ESTAR RELACIONADO Y SIN RELACIONES NO HAY VIDA

   “… ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas, sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo pues, no es una abstracción, sólo existe con relación a algo.

   … Cuando dice que el miedo está condicionando su vida, ¿se da cuenta de ese miedo? ¿O es porque ha leído sobre eso o me ha escuchado hablar al respecto y repite: el miedo es condicionante?" El miedo no puede existir por sí mismo, sino sólo en relación con algo.

   … Ahora bien, cuando usted dice que está consciente del miedo, ¿entiende que es causado por algo exterior, o por algo que está dentro de usted? Uno teme un accidente o le teme al vecino o a alguna relación cercana o a cierta reacción psicológica, etc. En algunos casos son las cosas externas de la vida las que nos atemorizan, y pensamos que si podemos librarnos de ellas ya no sentiremos temor.

   ¿Puede usted librarse de su prójimo? Quizá pueda escapar de una persona en particular, pero dondequiera que se encuentre siempre estará en relación con alguien. Puede crear una ilusión y refugiarse en ella, o construir un muro entre usted y su vecino y, de tal modo, protegerse. Puede separarse de otro mediante la división social, por medio de virtudes, creencias, adquisiciones, y así librarse de su prójimo. Pero esto no es libertad. Luego está el miedo a las enfermedades contagiosas, a los accidentes y demás, contra lo cual uno toma las precauciones naturales sin exagerarlas indebidamente.

   La voluntad de sobrevivir, de tener satisfacciones, de continuar..., esa es la verdadera raíz del miedo. Sabe usted que es así. Si lo sabe, ¿qué entiende entonces por “saber?” ¿Lo sabe tan sólo intelectualmente, como una imagen verbal, o se da cuenta de ello integralmente, incluido lo emocional?

    Conocemos el miedo como una reacción cuando se debilita nuestra resistencia, cuando se han derrumbado los muros con que nos protegemos; entonces tomamos conciencia del miedo y nuestra reacción inmediata es reparar nuevamente esos muros protectores, reforzarlos a fin de estar seguros.

   … También debemos considerar juntos en la investigación de un instrumento nuevo, si el hombre puede alguna vez verse libre del miedo. Siempre tenemos miedo de algo, sea del pasado o del futuro o del presente activo; estamos inseguros en nuestras actividades diarias, inseguros con respecto al proceso del presente. Siempre sentimos este miedo, el hombre jamás ha resuelto el problema, ha escapado de él. Tiene múltiples modos de reprimirlo, de negarlo, de evadirlo, pero jamás ha solucionado este problema. Cuando hay miedo, tienen lugar actividades terribles, ocurren toda clase de acciones erróneas. Todo nuestro cuerpo, toda nuestra mente se contraen cuando hay miedo al peligro. Este es un problema que debemos resolver, no teóricamente sino, de hecho, y tenemos que estar completamente libres del miedo. ¿Es eso posible?

   ¿Cuál es la causa del miedo? Donde hay una causa siempre hay un final para esa causa. Esto es lógico, es natural. Puedo experimentar dolor y la causa puede ser el cáncer. Si descubro la causa el dolor cesará o será el dolor final. Nosotros investigamos la causa a través del síntoma. Estamos mirando juntos no los síntomas del miedo, miedo a la oscuridad, miedo a nuestros padres o abuelos, miedo a la esposa o al marido, miedo al político, etc. Esos son todos síntomas, los objetos del miedo, pero nosotros nos preguntamos cuál es la raíz del miedo. Es como derribar un árbol, como ir a la raíz misma de las cosas.

   … Quiero descubrir cómo surge el temor. No sé si nos damos cuenta de nuestros propios temores y de cómo nos damos cuenta de ellos. ¿Somos conscientes meramente de una palabra o es que estamos en contacto directamente con lo que causa el temor? ¿Es fragmentaria la cosa que produce el temor? ¿O es una cosa total que tiene diversas expresiones de temor? Yo puedo temer la muerte, vosotros podéis temer a vuestro vecino, a la opinión pública, otro puede temer ser dominado por la esposa o ella por el marido,  pero la causa tiene que ser una sola. Por cierto, no hay varias causas distintas que produzcan diversos tipos de temor. ¿Y librará a la mente del temor el descubrir la causa de este? Saber, por ejemplo, que tengo miedo de la opinión pública, ¿libra eso del miedo a la mente? El descubrimiento de la causa del temor no nos libera del temor.

   … El miedo es producto del pensamiento. El miedo en cualquiera de sus formas es un pensamiento en acción relacionado con el pasado, que cruza a través del presente hacia el futuro. Le tengo miedo a lo que sucederá, y le tengo miedo a lo que he hecho en el pasado y que quiero ocultar. Al igual que el pensamiento, el miedo es el movimiento del tiempo; y si queremos liberarnos del miedo, es muy importante entender este movimiento del tiempo, que es esencialmente el proceso del pensamiento.

   … La observación desde el silencio es pasión, es energía, y uno puede observar sus miedos. La mayoría de las personas tiene miedo, miedo a la muerte, miedo a esta vida vacía e inútil, y debemos afrontar ese miedo, observarlo sin ningún movimiento, sin intentar trascenderlo ni oponer resistencia, sin intentar liberarnos de él. El intentar eliminarlo, superarlo o reprimirlo es un derroche de energía, mientras que, si uno observa el movimiento completo del miedo, esa observación desde el silencio aporta la energía necesaria y el problema del miedo desaparece.”

        J. Krishnamurti