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LO IMPORTANTE ES CÓMO MIRAMOS EL PROBLEMA, CON LA VIEJA MIRADA O CON OJOS NUEVOS

  “… ¿Por qué no lo sabe? ¿Por qué no es consciente del estado de su mente si ha abandonado en realidad el enfoque tradicional? Tanto si lo ha abandonado como si no lo ha hecho, ¿por qué no lo sabe? Si lo ha abandonado debe saberlo; si lo ha hecho, su mente se ha vuelto inocente y puede mirar el problema como si fuese la primera vez; si realmente es así, ¿existe realmente el problema del conflicto? Debido a que mira el problema con los ojos del pasado, no sólo lo fortalece, sino que también se mueve en un camino muy conocido. Por tanto, lo importante es cómo miramos el problema, con la vieja mirada o con ojos nuevos. Los ojos nuevos están libres de las reacciones condicionadas que le damos al problema, pero reconocer el problema y nombrarlo es encararlo de forma tradicional. La justificación, la condena o interpretar el problema en términos de placer y dolor, todo ello está relacionado con el habitual enfoque tradicional de actuar sobre él. Eso se considera generalmente una acción positiva en relación con el problema; sin embargo, cuando la mente descarta todo eso como algo ineficaz y poco inteligente, se vuelve altamente sensible, ordenada y libre.

   … Lo sensorio es lo dominante, y mientras la estructura social esté erigida sobre eso, los medios de subsistencia tórnanse extraordinariamente difíciles.

   ¿Cuáles son pues, los buenos medios de subsistencia? A esta pregunta podrá responderse tan sólo cuando haya una revolución completa en la presente estructura social, no de acuerdo con la fórmula de la derecha ni de la izquierda, sino una completa revolución en los valores, que no se basarán en lo sensorio. Ahora bien, si los que disponen de tiempo, como las personas de edad que cobran sus pensiones, que han pasado sus años jóvenes buscando a Dios o entregadas a diversas formas de destrucción, consagrarán realmente su tiempo y su energía a descubrir la verdadera solución, actuarían como intermediarios o instrumentos para producir la revolución en el mundo. Pero ellos no se interesan. Quieren seguridad. Han trabajado muchos años para jubilarse y desean vivir cómodamente el resto de su existencia. Tienen tiempo, pero son indiferentes; sólo se interesan por alguna abstracción a la que llaman Dios, y que nada tiene que ver con lo real. Su abstracción no es Dios sino una forma de evasión. Y los que llenan su vida con incesante actividad están imposibilitados, no disponen de tiempo para encontrar respuesta a los diversos problemas de la vida. De suerte que sólo es posible cifrar esperanzas en los que se interesan por estas cosas, por producir una transformación radical en el mundo mediante la comprensión de sí mismos.

   … Digo pues, que no busquen un camino, un método. No hay método ni camino hacia la verdad. No busquen un camino, más bien tomen conciencia de los impedimentos. La percepción alerta no es algo meramente intelectual, es tanto mental como emocional, es integridad en la acción. Entonces, en esa llama de la percepción alerta, se disuelven todos estos impedimentos porque uno los penetra. Al hacerlo puede percibir directamente, sin opción, aquello que es verdadero. Nuestra acción nacerá entonces de esa integridad, no de la insuficiencia de la seguridad; y en esa integridad, en esa armonía de mente y corazón, está la realización de lo eterno.

   … Digamos ahora, por ejemplo, que quien les habla dice: «No hay técnicas para alcanzar la verdad, la verdad es una tierra sin caminos». Hace esa afirmación, ya la hizo hace cincuenta años, ¿y cómo la reciben ustedes? Sigamos.

   ¿Cómo reciben esa afirmación? Esto es un diálogo. La reciben con su opinión, diciendo: «Eso no puede ser verdad porque todo el mundo habla de una técnica, de un método, de un sistema», y ahora este hombre viene y dice: «No hay caminos, no hay técnicas para alcanzar la verdad». Así que ustedes se preguntan: «Bien, ¿quién tiene razón, la tiene este o la tiene aquel otro?». ¿Se ponen ustedes a discutir, a comparar, a juzgar o a escuchar esa afirmación sin saber si es verdadera o falsa? Porque, en realidad, ustedes no lo saben, ¿no es cierto? Diez personas o un millón de personas han dicho: «Hay una técnica», y ahora viene alguien y dice: «No existe técnica alguna». Este hombre puede estar completamente equivocado.

   Pero él explica lo que quiere decir. Una técnica implica práctica, tiempo, un proceso mecánico. Nuestra mente es ya suficientemente mecánica y esto la hace todavía más. De modo que él explica todo eso, pero usted sigue diciendo: «Un millar de personas tienen técnicas».

   Sopesa ambas cosas y dice: «Bien, prefiero esto a aquello» ¿O recibe lo que él ha dicho con un objetivo y completo silencio, sin saber lo que es verdadero? Cuando ha escuchado con auténtico silencio, es decir, con completa atención, entonces descubre, tiene una percepción directa de lo que se está diciendo, y de esa manera eso ya es suyo, no mío. No sé si ven esto. Es decir, averiguar lo que es verdadero y lo que es falso, encontrar la verdad en lo falso. La mente ha de ser extraordinariamente abierta y vulnerable. ¿Nos comprendemos?

   … Señor, ¿cómo podéis inquirir si tenéis la mente sujeta? Esto no es más que cuestión de simple razón, de sentido común. Si vuestro gurú dice: ‘Este es el camino’, y eso os sujeta, ¿cómo podéis mirar más allá? Vais al gurú para inquirir y quedáis presos de sus palabras, hipnotizados por su personalidad, envueltos en todas las cosas que él sostiene. Vuestro impulso original es inquirir, pero este impulso se basa en vuestro deseo de alguna clase de esperanza, satisfacción y todo lo demás. Digo pues, que para inquirir tiene que haber primero libertad. No tenéis que buscar la libertad.”


    J. Krishnamurti 



EL ESPACIO Y EL SILENCIO SON NECESARIOS PARA IR MÁS ALLÁ DE LAS LIMITACIONES DE LA CONCIENCIA

   “… El espacio y el silencio son necesarios para ir más allá de las limitaciones de la conciencia, pero ¿cómo puede una mente aquietarse si está incesantemente activa con sus propios intereses?

   … Este silencio es espacio, pero nosotros vivimos en un espacio muy reducido, en un espacio que la mente ha creado con sus propias ideas. La mente es el resultado del condicionamiento de una sociedad y cultura concretas, vive en un espacio muy pequeño y todas sus luchas, sus relaciones y sus ansiedades están dentro de ese espacio tan limitado. Sin embargo, en el momento en que la mente a través de la observación sin esfuerzo, de forma natural y simple, se vuelve silenciosa, sale de ese pequeño espacio; en el momento en que la mente permanece en completo silencio ve que nada limita el espacio, que la realidad no crea el espacio, sino que hay espacio, un espacio sin fin. Cuando eso sucede una mente así es la verdadera mente religiosa y de esa mente surge la acción. 

   … La mente comienza a conocerse a sí misma con todas sus desviaciones, sus resistencias, creencias, búsquedas, ambiciones, temores, su impulso por realizarse. Al darse cuenta la mente de todo esto, ¿no puede, aunque sólo sea por un instante, estar totalmente silenciosa, conocer un silencio en el cual hay libertad? Y cuando existe esa libertad del silencio, ¿acaso la mente misma no es eterna? Para experimentar lo desconocido, la mente misma debe ser lo desconocido. La mente, hasta aquí, es el resultado de lo conocido. ¿Qué son ustedes sino la acumulación de lo conocido, de todos sus infortunios, sus vanidades, sus ambiciones, penas, realizaciones y frustraciones? Todo eso es lo conocido, lo conocido en tiempo y espacio; y mientras la mente esté funcionando dentro del campo del tiempo, de lo conocido, nunca puede ser lo desconocido, sólo puede continuar experimentando lo que ha conocido. Por favor, esto no es nada complicado ni misterioso. Estoy describiendo hechos obvios de nuestra existencia cotidiana. Cargada con lo conocido, la mente busca descubrir lo desconocido. ¿Cómo es posible? Todos hablamos de Dios, en todas las religiones, en todas las iglesias y los templos se usa esa palabra, pero siempre es la imagen de lo conocido. Solo los muy, muy pocos que dejan todas las iglesias, los templos, los libros, van más allá y descubren. 

   … Otra cosa muy necesaria es darse cuenta cuán condicionados estamos por la sociedad, por las innumerables experiencias que hemos tenido, lo que significa que debemos darnos cuenta por completo de toda nuestra conciencia, no sólo de ciertas partes de ella. Darse cuenta implica observación a través del espacio; es decir, teniendo espacio en vuestra mente para que podáis observar sin opinión, sin valoración, sin conclusión. La mayoría de nosotros no tenemos espacio en nuestras mentes, porque llegamos a todo lo que observamos con una conclusión, con una idea, con una opinión, con un juicio o valoración; condenamos, aprobamos o justificamos lo que vemos, o nos identificamos con ello, de modo que no hay espacio alguno en que observar.

   … Silencio y espacio van juntos. La inmensidad del silencio es la inmensidad de la mente en la que no existe un centro.

   … Sólo hay una posibilidad de amor cuando comprendamos la verdadera relación entre uno y otro, pero el amor se desconoce cuando tenemos imágenes. Por tanto, es importante que usted comprenda no intelectualmente, sino de hecho en la vida diaria, cómo ha creado sus imágenes de la esposa, el esposo, el vecino, el hijo, el país, los líderes, los políticos, los dioses, y usted sólo tiene imágenes. Estas imágenes crean el espacio entre usted y lo que observa, y en ese espacio hay conflicto, de modo que vamos ahora a examinar juntos si es posible librarnos de ese espacio que creamos, no sólo fuera, sino también dentro de nosotros mismos, el espacio que divide a las personas en todas las relaciones.

   … Cuando hay destrucción del tiempo como pensamiento, no hay movimiento en ninguna dirección ni hay espacio que recorrer, sólo existe la inmovilidad del vacío. Esto es la total destrucción del tiempo como ayer, hoy y mañana, como memoria de la continuidad, del devenir. Entonces el ser es intemporal, sólo existe el presente activo, pero ese presente no es del tiempo. Es atención sin las fronteras del pensamiento y sin las palabras, los símbolos no tienen en sí mismos significado alguno. La vida está siempre en el presente activo; el tiempo pertenece siempre al pasado y, por lo tanto, al futuro. Y la muerte con respecto al tiempo es vida en el presente. Es esta vida la que es inmortal, no la que está dentro de la conciencia. El tiempo es el pensamiento en la conciencia, y la conciencia está contenida en su estructura. Hay siempre miedo y dolor dentro de la malla del pensamiento y del sentimiento. El fin del dolor es el cese del tiempo.

   … ¿Puede la mente mantenerse vacía? Entonces existe esa energía. Usted ni siquiera tiene que pedirla. Cuando hay espacio la mente está vacía y, por tanto, llena de energía. Así, al limpiar la casa, al terminar con las cosas que contiene, con el sufrimiento, ¿puede la mente hallarse por completo vacía, sin ningún motivo, sin ningún deseo? Cuando uno está trabajando en esto, manteniendo la casa limpia, las otras cosas llegan naturalmente. No es usted quien está preparando el terreno para ello. Eso es la meditación.

   … Para tener orden, que es el florecer de la bondad y de la belleza, debe haber libertad, y no hay libertad si no hay espacio.”

    J. Krishnamurti



LO QUE TRAERÁ LA PAZ ES LA TRANSFORMACIÓN INTERNA QUE CONDUCIRÁ LA ACCIÓN EXTERNA

    “… Casi todos actúan de manera mecánica en un sistema, por eso es esencial que se enfrenten cara a cara con estos valores e impedimentos de los que son inconscientes. En esto radica el despertar de la verdadera inteligencia, lo único que puede dar origen a la plenitud de realización. Esta inteligencia, que es única, revelará lo eterno. Tal como el Sol asoma claro y radiante a través de las nubes oscuras, así a través de nuestro propio discernimiento, y en la pureza de nuestra propia acción, surge la realización de esa vida que es renovación eterna.

   ¿Cuál es el incentivo que hay tras la búsqueda de Dios? ¿Es real esa búsqueda? Para la mayoría de nosotros es una manera de escapar de la realidad. Por lo tanto, debe estar muy claro en nosotros si este ir en busca de Dios es un escape o si es una búsqueda de la verdad en todo, la verdad en nuestras relaciones, la verdad en el valor de las cosas, la verdad en las ideas. Si estamos buscando a Dios meramente porque nos sentimos cansados de este mundo y sus desdichas, entonces esa búsqueda es un escape. Entonces creamos a Dios, por consiguiente, eso no es Dios. El Dios de los templos, de los libros, no es Dios, obviamente es un escape maravilloso. Pero si tratamos de encontrar la verdad, no en una serie exclusiva de acciones sino en todas nuestras acciones, ideas y relaciones, si buscamos la correcta evaluación del alimento, la ropa y la vivienda que necesitamos, entonces debido a que nuestras mentes son capaces de tener claridad y comprensión, cuando busquemos la realidad la encontraremos. No será un escape.

   … Confiar en los demás es absolutamente vano, los demás no nos traerán la paz. Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna que conducirá la acción externa. La transformación interna no es aislamiento, no consiste en retirarse de la acción externa. Por el contrario, sólo puede haber acción verdadera cuando hay verdadero pensar, y no hay pensar verdadero cuando no hay el conocimiento propio. Si no os conocéis a vosotros mismos no hay paz.

   … Es porque nuestra mente está llena de tecnicismos y supersticiosas musitaciones que nuestra vida es tan vacía, y es por eso por lo que buscamos un objeto más allá de nosotros mismos. Para encontrar el objeto de la vida debemos pasar por la puerta de nosotros mismos, pero consciente o inconscientemente evitamos enfrentar las cosas como son en sí mismas, y de ese modo deseamos que Dios nos abra una puerta que está más allá. Esta pregunta sobre el objeto de la vida la formula tan sólo aquel que no ama, y el amor sólo puede hallarse en la acción, que es relación.

   … La palabra sánscrita karma significa acción. Usted puede actuar profunda y plenamente sólo cuando la mente y el corazón no se hallan limitados. Cuando hay temor, este engendra por fuerza ilusión, limitación. Esta limitación crea insuficiencia en la acción y causa sufrimiento. La mente busca escapar de este sufrimiento mediante alguna ilusión, una creencia o un ideal, lo cual sólo crea una limitación mayor en el actuar y, por ende, más dolor. En este círculo vicioso se halla atrapada la mente. Mientras la acción emane del temor, que se origina en el egoísmo, tiene que haber insuficiencia. Toda acción que nazca de una mente y un corazón cerrados debe crear conflicto y sufrimiento. Como nuestras mentes están llenas de numerosas frustraciones causadas por el temor, es necesario darse cuenta de esas limitaciones, y la mente debe liberarse con espontaneidad de ellas a través de la acción. Entonces la acción es completa, hay plenitud de realización.

   … La acción surgida del pensamiento integral, exento de identificación e interpretación, despertará la inteligencia creativa. Si son profundamente observadores comenzarán a ver lo que es verdadero, entonces despertarán la inteligencia, la cual se halla libre del conflicto continuo de la opción. La mera conducta conforme a una norma es imitativa, no creativa. La acción inteligente no es imitación. Solo la mente condicionada está ajustándose siempre a normas porque teme conocer ‘lo que es’. Si uno percibe lo real con absoluta claridad, tal como es, sin interpretación ni identificación, entonces en el instante mismo de la percepción está el amanecer de la nueva inteligencia. Solo esta inteligencia podrá resolver los problemas tremendamente complicados, conflictivos y dolorosos de la vida.

   … Poner primero una cosa o la otra, el bienestar individual o la acción colectiva, debe finalmente obstaculizar la realización plena del hombre. La verdadera realización origina tanto el bienestar de la totalidad como el del individuo. ¿Qué es eso que llamamos la masa? Son ustedes. No puede haber una genuina acción colectiva sin la comprensión individual. Un movimiento de masas semejante es en realidad el resultado de un claro pensar y actuar por parte de cada individuo. Si cada uno de ustedes se limita a decir que debe haber una acción colectiva, entonces tal acción jamás tendrá lugar, porque estarán eludiendo la responsabilidad individual que les corresponde en la acción. Cuando un hombre depende de la acción de la masa, él mismo está, de hecho, temeroso de actuar.

   … Por eso es importante, como ya lo dije, que se comprenda el proceso, las modalidades de nuestro propio pensar. El conocimiento propio no puede adquirirse por intermedio de nadie, ni de ningún libro, ni de ninguna confesión, psicología o psicoanalista. Tiene que ser descubierto por vosotros mismos porque es nuestra vida, y sin ampliar y ahondar ese conocimiento del “yo”, hagáis lo que hagáis, así alteréis cualesquiera de las circunstancias e influencias externas o internas, ello será siempre una fuente de desesperación, de pena y de dolor. Para ir más allá de las actividades en que la mente se encierra a sí misma tenéis que comprenderlas, y el comprenderlas significa darse cuenta de la acción en la vida de relación, relación con las cosas, con las personas y con las ideas. En esa vida de relación, que es el espejo, empezamos a vernos a nosotros mismos sin condenación ni justificación, y partiendo de ese conocimiento más amplio y profundo de las modalidades de nuestra mente, es posible proseguir adelante. Entonces es posible que la mente esté quieta y reciba aquello que es lo real.”

    J. Krishnamurti


 

¿SENTIMOS LA TOTALIDAD DEL GÉNERO HUMANO?

  “… Hay que descubrir un modo de observar que nos permita ver todas las cosas que están ocurriendo dentro y fuera de nosotros, como un proceso unitario, como un movimiento total. O se mira el mundo desde un punto de vista particular, adoptando una postura verbal o ideológica, comprometiéndose con una acción particular, aislándose por tanto de todo lo demás, o bien se mira todo este fenómeno como un proceso vivo y en movimiento, un movimiento total del cual uno es parte y no está separado.

   Somos el resultado de la cultura, de la religión, de la educación, la propaganda, el clima, el alimento. Lo que somos, eso es el mundo. ¿Podemos ver la totalidad de esto, no lo que habría que hacerse al respecto? ¿Sentimos la totalidad del género humano? No es cuestión de identificarnos con el mundo, puesto que somos el mundo. La guerra es el resultado de lo que cada uno es. La violencia, el prejuicio, la brutalidad espantosa que hay en el mundo es parte de nosotros.

   A menudo uno se revela ante otros, pero ¿qué es lo que importa? ¿Importa que usted mismo se vea tal como es, o que se revele ante otro? He estado tratando de explicar que, si lo permitimos, toda relación actúa como un espejo en el cual podemos percibir claramente lo que está torcido y lo que está derecho. Ese espejo nos da el enfoque necesario para ver con exactitud, pero como lo expliqué, si estamos cegados por el prejuicio, las opiniones, las creencias, por intensa que sea la relación no podemos ver claramente, sin parcialidad; en tal caso, la relación humana no es un proceso de autorrevelación.

    Nuestra consideración fundamental es: ¿qué nos impide percibir con exactitud? No podemos percibir porque nuestras opiniones acerca de nosotros mismos, nuestros temores e ideales, nuestras creencias, esperanzas y tradiciones, todas estas cosas actúan como velos. Sin comprender las causas de estas perversiones tratamos de cambiar lo percibido o de aferrarnos a ello, y esto crea más resistencias y sufrimientos. Lo principal a tener en cuenta debería ser no el cambio o la aceptación de lo que percibimos, sino el estar atentos a las numerosas causas que dan origen a esta perversión. Algunos podrán decir que no tienen tiempo para estar atentos, que se hallan muy ocupados y demás, pero esto no es una cuestión de tiempo sino más bien de interés. Entonces, ese interés es el comienzo de la atención, sea lo que fuere en qué estén ocupados. Buscar resultados inmediatos es destruir la posibilidad de una comprensión completa.

   … Como sabéis, es una cosa extraordinaria descubrir por uno mismo lo que significa comprender algo inmediatamente, sin muchas palabras; ver un hecho como hecho, por completo, sin argumentación. Partiendo de ese acto de ver puede uno argumentar, discutir, entrar en detalles; pero primero tiene que tener esa asombrosa intensidad de ver, porque es el acto mismo de ver, ver sin pensamiento, que produce transformación. Esto puede parecer algo absurdo, mas no lo es. Miramos todo, escuchamos todo, como estáis escuchando ahora. Solo oís las palabras y estas producen ciertas reacciones, conscientes o inconscientes; y esas reacciones interpretan lo que oís. Ya sabéis de lo que está hablando el orador, porque lo habéis oído durante treinta años; o habéis leído mucho, no solo sobre lo que él dice, sino también sobre otras cosas. Desde ese trasfondo, las palabras hacen surgir una respuesta, y esta os impide escuchar, os impide ver.

   … El hecho real es que toda acción, todo sentimiento, todo pensamiento está amoldado, condicionado, influido. Por ejemplo: un buen hombre se le acerca y, con su retórica, sus gestos, su aspecto, citando esto y aquello, le influye. Queremos ser influenciados. Tenemos miedo de apartarnos de cualquier tipo de influencia, y de ver si podemos ir a lo profundo y descubrir si hay un estado de ser que no constituya el resultado de la influencia. ¿Por qué nos dejamos influir?

   En la política, como sabe usted, el trabajo de los políticos es el de influenciarnos; y todo libro, todo maestro, todo gurú, cuanto más poderoso y elocuente sea más nos gusta; nos impone su pensamiento, su modo de vida, su forma de conducta. Así que la vida es una batalla de ideas, una batalla de influencias, y su mente es el campo en el que se da esa batalla. Los políticos quieren su mente, el gurú también la quiere, el santo le dice: «haz esto y no hagas aquello», y también él quiere conseguir su mente; y toda tradición, toda forma de hábito o de costumbre, influencia, modela, guía y controla su mente. Creo que eso es muy evidente y sería absurdo negarlo. Los hechos están ahí.

   … Por tanto, ‘claridad’ es ver las cosas tal como son dentro de uno mismo, porque uno forma parte del mundo, uno es el movimiento del mundo, uno se expresa en la actividad externa dependiendo de su propia actividad interna, es como el flujo y reflujo de la marea. El mero concentrarse u observarse uno mismo separándose del mundo conduce al aislamiento y a toda clase de rarezas, neurosis, temor a la soledad, etc. Pero si uno observa y sigue el movimiento del mundo fluye con él, igual que si viniera de su propio interior, entonces no hay división entre uno y el mundo; uno no es un individuo separado de la colectividad.

   … Debemos tener esa capacidad de observar, que a la vez es investigar, explorar, y observar, escuchar y darse cuenta. Estoy utilizando la palabra ‘observar’ en ese sentido. El mismo acto de observar es el acto de investigar, y uno no puede investigar si no es libre. Por consiguiente, para investigar, para observar, debe haber claridad; investigar profundamente en uno mismo debe hacerse como si fuera la primera vez. En otras palabras, la investigación nunca puede buscar un resultado, nunca puede escalar posiciones, nunca puede decir: «ahora ya sé»; no hay posiciones que escalar. No obstante, si uno ha estado escalando debe bajar inmediatamente para que la mente tenga realmente la sensibilidad para observar, mirar y escuchar.” 

        J. Krishnamurti

    



SI NO NOS COMPRENDEMOS A NOSOTROS MISMOS, ¿CÓMO PODREMOS COMPRENDER LA VERDAD?

   “… ¿Qué es la meditación? Según el diccionario, la palabra meditar significa reflexionar, pensar sobre algo. También tiene un significado diferente tanto en sánscrito como en latín, que es el de medir, lo cual implica, desde luego, comparación. No hay medida sin que haya comparación. ¿Puede entonces el cerebro estar libre de la medida? No la medida de la regla, de las yardas, kilómetros, millas, etc., sino estar libre de toda medida que implique devenir y no devenir, comparar y no comparar. ¿Puede el cerebro liberarse de este sistema de medida? Necesito medir para hacerme un traje. Necesito la medida para ir de aquí a otro lugar; la distancia es medida, el tiempo es medida. ¿Puede pues, el cerebro liberarse de la medida, o sea, de la comparación? ¿No tener ninguna clase de comparación y, de ese modo, ser totalmente libre? ¿Es eso posible viviendo en el mundo moderno con todo el ruido, la vulgaridad, el circo que tiene lugar en el nombre de la religión, haciendo dinero, teniendo sexo, engendrando hijos? ¿Puede uno estar libre de todo eso? No con el fin de obtener algo, simplemente estar libre. 

   De modo que la meditación no es meditación consciente, no es meditación colectiva, meditación grupal, meditación solitaria, meditación según los sistemas zen, budistas e hindúes. La meditación no puede ser un sistema, porque entonces uno practica, practica y practica, y su cerebro se embota más y más, se vuelve más y más mecánico. ¿Existe pues, una meditación que no tenga dirección alguna, que no sea consciente, deliberada? Descúbranlo.

   Eso requiere gran energía, atención, pasión. Entonces, esa misma pasión, esa energía, su intensidad, es silencio. No un silencio ideado. Es el inmenso silencio en que no existen el tiempo y el espacio. Entonces existe aquello que es innominable, sagrado, eterno.

   … Casi todos nosotros estamos acostumbrados a los sistemas, a diversas formas de yoga, a diversas formas de gobierno, de normas burocráticas, todas las cuales se basan en los sistemas. El gurú que tienen les dará un sistema de meditación o bien tomarán ustedes un libro y de ese libro aprenderán un sistema. El sistema implica la comprensión del todo a través de la parte. Estudiando la parte esperan ustedes comprender la totalidad de la existencia. Nuestro cerebro, nuestra mente está adiestrada para seguir sistemas, sistemas de yoga o nuestros propios sistemas. Cuando uno sigue un sistema está metido en un surco y esa es la forma más cómoda de vivir. Un sistema es como una vía férrea, y los seguidores de un sistema no se dan cuenta de que son como el tren que marcha restringido a los rieles.

   Por lo tanto, todos los sistemas –el sistema zen, el sistema hindú o el sistema cristiano–, carecen por completo de sentido. Una mente que practica un sistema, un método, un mantra, es incapaz de percibir lo verdadero. Ustedes saben que están escuchando esa música –se oía el sonido de la música que llegaba desde la residencia vecina–. Hay una melodía y si la escuchan cuidadosamente, si le prestan atención, no a las palabras, sino a la totalidad, al sonido; es como si ese sonido se produjera dentro de ustedes. Y la mente puede cabalgar sobre esa melodía, sobre ese sonido y ello le da a uno una extraordinaria sensación de movimiento. Y a eso pueden llamarlo meditación, la repetición de un conjunto de palabras que producen el sonido, un sonido interno, y ustedes pueden moverse con el sonido o dejarse llevar por él o acompañarlo.

   Pero, ¿es meditación eso? ¿Jugar un truco así, hipnotizarse uno a sí mismo por medio de un sonido o de unas palabras? Semejantes formas de meditación son formas de autohipnosis, no conducen a ninguna parte. Por el contrario, tornan a la mente extraordinariamente torpe, la vuelven una mente que no es moral en el más profundo sentido de esa palabra, no en el sentido de la moralidad social que no es moralidad en absoluto.

  … Si el meditador no se conoce a sí mismo, su meditación tendrá poco valor e incluso se volverá un estorbo para la comprensión. Sin el conocimiento de sí mismo no es posible la meditación, y no hay conocimiento de sí mismo alguno si se carece de consciencia meditativa. Si no nos comprendemos a nosotros mismos, si no comprendemos nuestros deseos, nuestros motivos, nuestras contradicciones, ¿cómo podremos comprender la verdad?

   … Ante todo, ¿cómo me observo a mí mismo? ¿Me miro de acuerdo con lo que han dicho las autoridades, los especialistas y psicólogos, lo cual obviamente ha condicionado mi mente? Puede que no me gusten Freud, Jung, Adler y los psicólogos y psicoanalistas más recientes, pero como sus afirmaciones han penetrado en mi cerebro, me miro a mí mismo con los ojos de ellos. ¿Puedo verme de manera objetiva, sin ninguna reacción emocional, simplemente viendo lo que soy? Y para ver lo que soy, ¿es necesario el análisis?

   … Y la meditación no es devoción a una idea, a una imagen o a un principio, porque las cosas de la mente siguen perteneciendo a la idolatría. Puede que uno no adore una estatua por considerarlo idolátrico y una tontería, una superstición; pero uno ciertamente adora, como casi todo el mundo, las cosas de la mente, y eso es también idolatría. Ser devoto de una imagen o de una idea, de un Maestro, no es meditación. Es evidentemente una forma de huir de uno mismo. Es una evasión muy reconfortante, pero no por eso deja de ser una evasión.

  … Así pues, la mente que desea comprender la meditación debe empezar por comprenderse a sí misma, comprenderse a sí misma en sus relaciones, no en el aislamiento. Una mente que es el producto del tiempo puede estar libre del tiempo, no eventualmente sino de inmediato; y esa libertad sólo adviene cuando hay enfoque correcto, y la meditación es el enfoque correcto de todos los problemas humanos. El enfoque positivo está condicionado por una norma de acción. La meditación es el enfoque negativo, y es por lo tanto la más elevada forma del pensar, que es el no pensar. Todo pensar es del tiempo. Si queréis comprender un problema humano no tiene que haber proceso de pensamiento, y el librar a la mente del proceso de pensar es meditación; y no podéis meditar sin conocimiento propio. Sólo cuando hay conocimiento propio, del que la meditación es el comienzo, la realidad se manifiesta y es la realidad lo que libera.” 

    J. Krishnamurti



        



GRACIAS AL DISCERNIMIENTO LLEGARÁN LA COMPRENSIÓN Y LA FELICIDAD

   “… Me temo que el interlocutor no ha comprendido lo que he estado diciendo. He dicho que hay una energía, una fuerza que es única para cada individuo. No la he calificado, no he dicho que es superinteligente o divina. He dicho que, mediante su propio desarrollo autónomo, crea su propia sustancia. A causa de su ignorancia, crea por sí misma limitación y dolor. No es cuestión de permitir que algo superinteligente actúe a través de su creación, el individuo. Sólo existe la conciencia como individuo, y la conciencia es creada por esa fricción entre la ignorancia, el deseo y el objeto de su deseo. Cuando usted considere esto, discernirá que es totalmente responsable por sus pensamientos y acciones, y que no hay ninguna otra cosa actuando a través de usted. Si se considera a sí mismo y a otros seres humanos como meros instrumentos en manos de otras energías y fuerzas desconocidas para usted, entonces me temo que será juguete de ilusiones y engaños, confusión y dolor.

   ¿Cómo puede una fuerza de inteligencia superior actuar a través de un hombre cuya mente-corazón es limitada y tortuosa? ¿Sabe?, esta es una idea sumamente engañosa que ha sido desarrollada a fin de que no ahondemos en nosotros mismos y descubramos así nuestro propio ser. Para conocernos a nosotros mismos necesitamos constante reflexión y esfuerzo, pero somos pocos los que sentimos ansias de discernir; por eso tratamos vanamente de convertirnos en instrumentos convenientes para alguna superinteligencia, para Dios. Este concepto existe, en diversas formas, a lo largo de todo el mundo. Si de veras piensa fundamentalmente al respecto verá que, si eso fuera cierto, el mundo no se encontraría en esta condición caótica y nada inteligente, de odio e infelicidad. Hemos creado esta confusión y este dolor debido a la ignorancia acerca de nosotros mismos, al anhelo egoísta y a las resistencias autoprotectoras, y sólo nosotros mismos podemos acabar con estas limitaciones y barreras que generan odio, desdicha y falta de ajuste a la acción de la vida.

   Como esta es mi última plática aquí, me gustaría hacer un breve resumen de lo que he estado diciendo durante las últimas semanas. Aquellos de ustedes que realmente se interesan pueden reflexionar sobre ello y poner a prueba su verdad por sí mismos, de modo tal que no sigan a nadie, ningún dogma, ninguna explicación, ninguna teoría. Gracias al discernimiento llegarán la comprensión y la felicidad.

   … A causa de las constantes afirmaciones hechas por los líderes acerca de lo que es y lo que no es, hay contradicción de ideas, de teorías, y mucha confusión. Algunos dicen que Dios existe, algunos dicen que no; algunos sostienen que el individuo vive después de la muerte; los espiritistas afirman haber probado por sí mismos que hay una continuación de la mente individual, y otros dicen que solo hay aniquilación. Algunos creen en la reencarnación y otros la niegan. Se amontonan teoría sobre teoría, incertidumbre sobre incertidumbre, afirmación sobre afirmación. El resultado de todo esto es que uno se siente totalmente inseguro; o si no, está uno tan obstruido, tan atado por determinados conceptos y formas de creencia, que se niega a considerar lo que es realmente verdadero. Es decir, o bien está uno inseguro, confundido, o está seguro en su propia creencia, en su propia forma particular de pensamiento. Ahora bien, para un hombre que de verdad está inseguro, hay esperanza; pero para el que está atrincherado en la creencia, en lo que llama intuición, hay muy poca esperanza, porque ha cerrado la puerta a la incertidumbre, a la duda, y encuentra apoyo y consuelo en la seguridad.

   Casi todos los que vienen aquí se sienten, creo, inseguros, confusos, y por eso desean profundamente comprender qué es la realidad, qué es la verdad. La incertidumbre engendra temor, el cual da origen a la depresión y la ansiedad. Entonces, consciente o inconscientemente, uno comienza a escapar de estos temores y de sus consecuencias. Observen sus propios pensamientos y percibirán cómo funciona este proceso. Debido a que anhelan estar seguros acerca del propósito de la vida, del más allá, de Dios, empiezan a darse cuenta de sus deseos y, a causa de esta investigación, surgen la duda y la incertidumbre.

   Entonces, esa incertidumbre misma, esa duda, crean temor, un sentimiento de soledad, un vacío dentro y alrededor de uno. Es necesario que la mente se encuentre en este estado, porque entonces está dispuesta a afrontar y comprender la realidad. Pero el sufrimiento que implica este proceso es tan grande, que la mente busca refugio y crea para sí misma lo que llama intuiciones, crea conceptos, creencias y se aferra desesperadamente a todo eso en la esperanza de lograr la certidumbre. Este proceso de escapar de la realidad, de la incertidumbre, debe por fuerza derivarse en ilusión, anormalidad, neurosis y desequilibrio. Aun cuando acepten estas intuiciones, estas creencias, y encuentren amparo en ellas, si las examinan a fondo por sí mismos verán que sigue habiendo temor, porque la incertidumbre continúa.

   … Sería muy interesante y valioso que pudiéramos compartir juntos una mente no torturada, una mente que, en lo fundamental sea libre, que no tenga barreras, que vea las cosas como son, que vea el intervalo de tiempo que separa al hombre de la naturaleza y de otros seres humanos, que vea el significado del temible tiempo-espacio, que sepa cuál es realmente la cualidad del amor. Si pudiéramos compartir esto, no intelectualmente, no de un modo astuto, elaborado, filosófico o metafísico, sino en verdad participar de ello, si pudiéramos hacerlo pienso que terminarían todos nuestros problemas. Pero esto no puede compartirse con otro si uno no lo tiene primero. Entonces, cuando ustedes lo tienen, lo tienen en abundancia. Y cuando existe esta abundancia, el uno y los muchos son la misma cosa, como un árbol que está lleno de hojas y en el cual una hoja es perfecta y es parte del árbol total.”

    J. Krishnamurti










VER LA VERDAD EN UN INSTANTE ES ACTUAR DE INMEDIATO

   “… Vamos a investigar juntos qué es la realidad, cuáles son las limitaciones del pensamiento y si el pensamiento puede alguna vez percibir la verdad. ¿O se encuentra la verdad más allá del ámbito del pensamiento?

   … Hay que estar libre de la respuesta del condicionamiento que es el pensamiento. Cada problema se resuelve sólo cuando no existe la idea, la conclusión; la conclusión, la idea y el pensamiento son la agitación de la mente. ¿Cómo puede haber comprensión cuando la mente está agitada? El fervor debe estar atemperado con el veloz juego de la espontaneidad. Encontraréis, si habéis oído todo lo que se ha dicho, que la verdad vendrá en momentos en que no la estáis esperando. Si me permitís decirlo, sed abierto, sensible, daos plena cuenta de lo que es de instante en instante. La comprensión no es un don reservado a los pocos, sino que viene a los que son serios en su autoconocimiento. La comparación no trae comprensión; la comparación es otra forma de distracción, así como el juicio es evasión. Para que la verdad sea, la mente tiene que estar sin comparar y sin evaluar. Cuando la mente está comparando, evaluando, no está quieta, está ocupada. Una mente ocupada es incapaz de clara y sencilla percepción.

   … Mire, el pensamiento es materia, el pensamiento es la respuesta de la memoria, y la memoria reside en las propias células cerebrales, es materia. Por tanto, solo si las células cerebrales están completamente quietas podrá averiguar la verdad. Pero decir que existe o que no existe algo no tiene ningún sentido. Para averiguarlo debe poner su vida en ello, entregarse por entero, igual que se entrega a un trabajo para ganarse la vida, al que dedica muchas horas día tras día durante cuarenta años...

   Qué derroche tan espantoso. Cuando uno necesita inmensa energía y una gran pasión para descubrir, lo que hace es beber de la fuente de otras personas, de una fuente que está seca. Uno ha de ser luz para sí mismo, pues en ello está la libertad.

   … Si uno tiene un determinado talento, cuide de él, pues le dará la oportunidad de desarrollar el deseo de alcanzar poder, posición y prestigio. Ya lo han observado, ¿verdad? Una persona con talento, ya sea para el piano o la política, que tiene el don de la palabra o de lo que sea, lo utiliza para llegar a ser alguien. ¿No se han dado cuenta de estas cosas? Si a un violinista de renombre mundial se le despoja de su violín, no es nadie. Por tanto, si uno quiere averiguar qué es la verdad debe estar muy atento a su talento y no emplearlo de forma indebida; debe utilizar su talento con gran humildad. Y humildad significa no ascender nunca por la escalera del éxito, nunca llegar a ser ‘alguien’ en este mundo. Cuando se cuenta con esa humildad, el talento no es un peligro.

   … Ahora bien, para descubrir qué hay más allá, para saber si la vida es algo más que el hecho de ser uno formado por la sociedad para la sociedad; para hallar la verdad al respecto, todas las influencias tienen que terminar, toda experiencia, que es la medida, debe cesar. Para descubrir la verdad no debe haber medición, porque la medición es resultado de vuestro ‘condicionamiento’; y lo que es condicionado solo puede percibir su propia proyección, y por lo tanto jamás puede percibir aquello que es real. Es importante que halléis por vosotros mismos la verdad acerca de este asunto, porque solo la verdad puede libertaros. Y entonces seréis verdaderos revolucionarios, no meros repetidores de palabras.

   … Todo tiene que ser considerado, por consiguiente, para ver su verdad o su falsedad. Cuando veis la verdad de esto, ella libera la conciencia del ayer. Podéis ponerlo a prueba por vosotros mismos. Para ver la verdad acerca del nacionalismo y no ser atrapados por los argumentos en pro o en contra, tendréis que examinarlo y estar abiertos a todas las intimaciones de ese problema. Al daros cuenta del problema del nacionalismo sin condenación ni justificación, al ver la verdad de que él es falso, encontraréis que se produce una completa liberación del problema en su totalidad. De suerte que solo la percepción de la verdad libera; y para ver, para recibir la verdad, tiene que haber atención concentrada, lo cual significa que debéis consagrar vuestro corazón y vuestra mente a ver y a comprender.

   … El extraordinario estado que la verdad revela, y la inmensidad de la realidad, nadie puede proporcionárselos. No existe autoridad, no hay guía. Tienen que descubrirlo ustedes mismos y, con ello, dar algo de sentido a todo este caos al que llamamos vida. Es un viaje que hay que emprender completamente solo, sin compañero, sin marido ni esposa ni libros. Sólo pueden iniciar este viaje cuando realmente ven la verdad de que deben caminar completamente solos, Entonces están solos, no por amargura, no por cinismo ni por desesperación, sino porque ven el hecho de que la soledad es absolutamente necesaria. Este hecho y su percepción son lo que le liberan a uno para caminar solo. Uno es el libro, el salvador y el maestro. Tienen pues, que investigar, tienen que aprender de ustedes mismos, lo cual no significa acumular conocimientos de uno mismo, y mirar con estos la actividad de su propio pensamiento.

   … La meditación, si la comprende, es una de las cosas más extraordinarias; pero usted no puede comprenderla en absoluto a menos que haya llegado al final de la búsqueda, del tanteo, de anhelar aquello que considera ser la verdad, la cual es proyección suya. Usted no puede llegar a ello a menos que ya no demande experiencia alguna, a menos que comprenda la confusión en la que vive, el desorden de su propia vida. El orden, que no es un patrón establecido, surge de la observación de ese desorden. Cuando usted ha hecho esto, que en sí es meditación, entonces no solo puede preguntar lo que es meditación, sino también lo que no es, porque en la negación de lo falso se encuentra la verdad. 

   … Ver la verdad en un instante es actuar de inmediato”.

         J. Krishnamurti 



PRIMERO DIVIDIMOS LA VIDA EN LO EXTERNO Y LO INTERNO Y LUEGO TRATAMOS DE INTEGRARLOS

   “… Si dejo a un lado lo interno e intensifico lo tecnológico, cualquier cosa que haga será desequilibrada. Así es que debo encontrar la manera, debo descubrir un movimiento que abarque los dos campos. Hasta ahora los hemos separado, y al separarlos hemos puesto énfasis en uno olvidando el otro. Lo que ahora intentamos hacer es unirlos, y si la educación es como debe ser, el estudiante no los enfocará como si fueran dos campos separados, sino que tendrá la capacidad de moverse en ambos como lo que son: un movimiento único. ¿Estamos de acuerdo? Al capacitarse excelentemente en lo técnico, también se convertirá en un valioso ser humano. ¿Les transmite algo todo eso, o no?

   Un río no es siempre el mismo, varían sus riberas y el agua puede ser utilizada industrialmente o para otros propósitos, pero siempre es agua. Por tanto, ¿por qué hemos separado el mundo tecnológico del otro mundo? Hemos dicho: «Si pudiéramos lograr un mundo tecnológico perfecto tendríamos alimento, ropa y techo para todos, de modo que vamos a interesarnos por lo tecnológico». Y por otro lado están aquellos que sólo se interesan por el mundo interno, que sólo ponen énfasis en el llamado mundo interior, y se aíslan cada vez más, se vuelven cada vez más egocéntricos, más evasivos, persiguiendo sus propias creencias, dogmas y visiones. Por tanto, existe esta tremenda división y lo que estamos diciendo es que, de algún modo, debemos unir ambos mundos. Primero dividimos la vida en lo externo y lo interno y luego tratamos de integrarlos; a mi entender, este camino crea aún más conflicto. Mientras que si pudiéramos encontrar una sola unidad, un solo movimiento, un enfoque que no divida, funcionaríamos por igual en ambos mundos, el interno y el externo.

   … Ante todo, comprendamos esto. Ahora basa usted sus ideas en el amoldamiento. Piensa que hay un patrón, un camino mediante el cual puede encontrar la verdad; pero si examina esto, descubrirá que no hay sendero que conduzca a la verdad. Para poder ser conducido a la verdad, usted debe saber qué es la verdad, y el líder que lo conduce también debe saberlo. ¿No es así? Yo digo que un hombre que enseña la verdad puede ser que la tenga, pero si ofrece conducirlo hacia la verdad y usted es conducido, entonces ambos están en una ilusión. ¿Cómo puede uno conocer la verdad si todavía está preso en la ilusión? Si la verdad está ahí se expresa a sí misma. Un gran poeta tiene el deseo, la llama del escribir creativo y escribe. Si usted tiene ese deseo aprende la técnica. Yo siento que nadie puede conducir a otro hacia la verdad, porque la verdad es infinita, es una tierra sin senderos, y nadie puede decirle a usted cómo encontrarla. Nadie puede enseñarle a ser un artista; otro sólo puede darle los pinceles y la tela y mostrarle los colores que hay que usar. Nadie me enseñó, se lo aseguro, ni he aprendido de los libros lo que digo. Pero he observado, me he abierto paso y he tratado de descubrir. Sólo cuando usted está absolutamente desnudo, libre de todas las técnicas, libre de todos los maestros, puede descubrir.

   … A mi entender, el pasado es una carga, siendo el pasado nada más que vacíos en la comprensión; y si usted basa realmente su acción en el pasado, en la así llamada intuición, esa acción le hará errar el camino. Mientras que si hay una acción espontánea en el siempre móvil presente, en esa acción hay inteligencia y esa inteligencia es intuición. A la mayoría de las personas le gusta separar la intuición de la inteligencia, porque la intuición da a la gente cierta seguridad y esperanza. Muchos dicen que actúan ‘por intuición’, o sea, que actúan sin razonar, sin una reflexión profunda. Muchas personas aceptan una teoría, una idea, porque sostienen que su ‘intuición’ les dice que es verdadera. No hay raciocinio tras ello, meramente aceptan esa teoría o idea porque les provee alguna solución, alguna modalidad. La razón no está realmente funcionando, sino que son sólo sus propias esperanzas, sus propios anhelos los que gobiernan sus mentes. Mientras que la inteligencia es independiente del medio y, por lo tanto, tras ella está la razón, la reflexión profunda.

   … Mirad lo que ocurre. Más y más gobiernos están tomando a su cargo la educación, lo cual significa que quieren producir seres humanos eficientes, ya sea como técnicos o para la guerra; y por eso hay que ‘regimentar’ a los niños, hay que enseñarles, no a pensar, sino qué han de pensar.

   Se les enseña a vivir de propaganda, de ‘slogans’. Como los que están en el poder no desean ser molestados y quieren mantenerse en el poder, ha llegado a ser función de gobierno la de conservar el statu quo con pequeñas alteraciones acá y allá. Tomando en cuenta pues, todo estos factores, tenéis que averiguar cuál es el significado de la existencia, por qué vivís, por qué engendráis hijos; y debéis descubrir cómo crear un nuevo medio ambiente, porque lo que el ambiente es, eso es vuestro hijo.

    Él os escucha hablar y repite lo que sus mayores piensan y hacen. Tenéis pues, que crear un ambiente propicio, no sólo en el hogar sino fuera de él, o sea en la sociedad; y tenéis que crear un nuevo tipo de gobierno que sea radicalmente diferente, que no se base en el nacionalismo, en el Estado soberano con sus ejércitos y sus métodos eficaces de asesinar a la gente. Ello implica ver vuestra responsabilidad en la convivencia, y esa responsabilidad en la convivencia sólo la veis realmente cuando amáis a alguien. Cuando vuestro corazón es pleno halláis el camino. Esto es urgente, debe ser inminente; no podéis aguardar que los expertos vengan a deciros cómo hay que educar a vuestro hijo.

    Sólo vosotros, los que amáis, hallaréis el camino; pues son vacuos los corazones que algo esperan de los expertos”. 

    J. Krishnamurti



EXISTE UNA REALIDAD ETERNA QUE PUEDE SER DESCUBIERTA SÓLO CUANDO LA MENTE ESTÁ LIBRE DE TODA ILUSIÓN

   “… Cada uno ha de preguntarse qué es lo que está buscando, o si sólo está siendo empujado por las circunstancias y las condiciones y, por lo tanto, si es irresponsable, irreflexivo. Aquellos de ustedes que de verdad están descontentos, que son críticos, deben haberse preguntado qué es lo que cada individuo está buscando. ¿Están ustedes buscando consuelo, seguridad, o buscan la comprensión de la vida? Muchos dirán que están buscando la verdad, pero si analizaran lo que anhelan, lo que buscan, verían que en realidad están buscando consuelo, seguridad, una manera de escapar del conflicto y el sufrimiento.

   Ahora bien, si están buscando consuelo, seguridad, esa búsqueda debe basarse en la adquisición y, por lo tanto, en la explotación y en la crueldad. Si dicen que buscan la verdad quedarán prisioneros de una ilusión, porque la verdad no puede ser perseguida, buscada, debe acaecer. O sea, el éxtasis de la verdad puede conocerse, solo cuando la mente está por completo despojada de todas las ilusiones que ha creado buscando su propia seguridad y su consuelo. Sólo entonces puede asomarse aquello que es la verdad.

   Para expresarlo de una manera diferente, tenemos que preguntarnos en qué se basan nuestra vida, nuestro pensamiento y nuestra acción. Si podemos responder a esto completamente, con verdad, entonces podremos descubrir por nosotros mismos quién es el creador de las ilusiones, de estas supuestas realidades que han llegado a convertirnos en sus prisioneros.

    Si reflexionan realmente sobre ello, verán que toda la vida de ustedes se basa en la persecución de la seguridad individual y el consuelo. Esta búsqueda de seguridad da origen, naturalmente, al temor. Cuando buscamos consuelo, cuando la mente trata de evadir la lucha, el conflicto, el dolor, tiene que crear diversas vías de escape, y estas vías de escape se convierten en nuestras ilusiones. De esa manera el temor, resultado de la búsqueda de seguridad, es el

engendrador de las ilusiones. Esto nos empuja de una secta religiosa a otra, de una filosofía a otra, de un maestro religioso a otro, siempre en busca de esa seguridad, de ese consuelo. A esto lo llaman ustedes la búsqueda de la verdad, de la felicidad.

   Y bien, no hay seguridad, no hay consuelo; sólo existe la claridad del pensar, la cual da origen a la comprensión de la causa fundamental del sufrimiento. Esta comprensión es lo único que liberará al hombre. En esta liberación se encuentra la bienaventuranza del presente. Yo digo que existe una realidad eterna que puede ser descubierta sólo cuando la mente está libre de toda ilusión. Así que cuídense de la persona que les ofrece consuelo, porque en esto tiene que haber explotación; esa persona crea un señuelo en el que ustedes quedan atrapados como peces en una red.

   … El descontento es esforzarse por conseguir ‘más’, y el contento es el cese de esa lucha; pero no puedes llegar al contento sin comprender todo el proceso del ‘más’, y el por qué la mente lo demanda. Estamos luchando por conseguir algo y nunca nos hemos detenido a investigar si vale la pena luchar por lo que perseguimos. Nunca nos hemos preguntado si merece el esfuerzo, así que todavía no hemos descubierto que no lo merece ni hemos rechazado la opinión de nuestros padres, de la sociedad, de todos los Maestros y gurúes. Solo cuando hayamos comprendido todo el significado del ‘más’, dejaremos de pensar en términos de éxito y fracaso.

   Tenemos mucho miedo de fracasar, de cometer errores. Cometer un error se considera algo terrible porque seremos criticados por ello, alguien nos reñirá. Pero, después de todo, ¿por qué no habrías de cometer un error? ¿No están cometiendo errores todas las personas del mundo? ¿Y dejaría el mundo de estar en este horrible desorden si nunca cometieras un error?

   La imitación es una forma de robo, tú no eres nada, pero él es alguien, así que vas a obtener un poco de su gloria copiándole. Esta corrupción se extiende a toda la vida humana y muy pocos están libres de ella. De modo que lo importante es descubrir si la vacuidad interior puede llenarse alguna vez. Mientras la mente esté buscando llenarse estará siempre vacía. Cuando la mente ya no está preocupada por llenar su propia vacuidad, sólo entonces deja de existir ese vacío.

   … Cuando salimos de la escuela o de la universidad muchos de nosotros echamos a un lado los libros, y nos parece que ya hemos terminado con todo lo que sea aprendizaje, y hay otros que sienten el estímulo de continuar pensando con más amplitud, que se mantienen leyendo y captando lo que otras personas han dicho y se convierten en adictos al conocimiento. Mientras exista el culto por el conocimiento o por la técnica, como medio para llegar al triunfo y al poder, tiene que haber rivalidad despiadada, antagonismo y lucha incesante por el pan.

   … La educación convencional hace sumamente difícil el pensamiento independiente. La conformidad conduce a la mediocridad. Ser diferente del grupo o resistir el ambiente no es fácil, y a menudo es peligroso mientras rindamos culto al éxito. La urgencia de alcanzar éxito en la vida, que es la recompensa que esperamos por nuestro trabajo, ya sea en lo material o en la llamada esfera espiritual, la búsqueda de seguridad interna o externa, el deseo de conformidad; todo este proceso ahoga el descontento, pone fin a la espontaneidad y engendra el temor, y el temor obstruye la inteligente comprensión de la vida”.

    J. Krishnamurti






LA GUERRA ES EL PROBLEMA DE LA HUMANIDAD. ¿CÓMO VAMOS A TERMINAR CON LAS BARBARIDADES COLECTIVAS E INDIVIDUALES?

   “… Todos queremos llegar a ser algo, ser pacifista, ser un héroe de guerra, ser millonario, ser un hombre virtuoso, o lo que sea. El mismo deseo de llegar a ser implica conflicto y ese conflicto produce guerra. Sólo puede haber paz cuando no existe un deseo de llegar a ser algo, ese es el único estado verdadero, porque tan sólo en ese estado hay creación, hay realidad. Sin embargo, eso resulta algo muy extraño para toda la estructura de la sociedad, la cual es una proyección de uno mismo. Uno adora el éxito, Dios es éxito, es quien da los títulos, el doctorado, la posición y la autoridad. Dentro de uno está esa batalla constante, esa lucha por conseguir lo que se quiere; nunca hay un instante de paz, de paz en el corazón, porque siempre está presente el esfuerzo por llegar a ser algo, por progresar. Ahora bien, no se deje engañar por la palabra ‘progreso’; aunque las cosas mecánicas progresen, el pensamiento nunca puede progresar, a menos que sea dentro del ámbito de su propio devenir.

   … No sé si alguna vez habéis pensado en este problema de la adquisición de conocimientos, si el conocimiento nos ayuda fundamentalmente a amar, a estar libres de esas cualidades que producen conflicto en nosotros y con el prójimo, si el conocimiento jamás libera a la mente de la ambición. Porque, después de todo, la ambición es una de las cualidades que destruyen la vida de relación, que colocan al hombre contra el hombre. Y si quisiéramos vivir en paz unos con otros, la ambición debe, por cierto, terminar completamente no solo la ambición política, económica, social, sino también la ambición más sutil y perniciosa, la ambición espiritual, la de ser algo. ¿Será alguna vez posible que la mente esté libre de este proceso acumulativo del conocimiento, de este deseo de saber?

   … ¿Puede la mente dejar de ser? Ese es el problema. La mente tal como la conocemos tiene tras de sí la creencia, el deseo, el impulso de estar en seguridad, conocimiento y acumulación de fuerza. Y si con todo su poder y superioridad uno no puede pensar por sí mismo, no es posible que haya paz en el mundo. Podréis hablar acerca de la paz, podréis organizar partidos políticos, podréis gritar desde los techos de las casas, pero no podréis tener paz, porque en la mente está la base misma que crea contradicción que aísla y separa. Un hombre de paz, un hombre de fervor no puede aislarse y, sin embargo, hablar de fraternidad y paz. Ello resulta un simple juego, político o religioso, un sentido de logro y ambición. Un hombre que toma esto con verdadero fervor, que quiere descubrir, debe enfrentar el problema del conocimiento y la creencia; tiene que ir tras él, descubrir todo el proceso del deseo en acción, deseo de estar en seguridad, deseo de certeza. Una mente que quisiera hallarse en ese estado en que lo nuevo puede acontecer, sea ello la verdad, Dios o lo que os plazca debe, por cierto, dejar de adquirir, de acopiar; debe dejar de lado todo conocimiento. Una mente cargada de conocimientos no puede en modo alguno, por cierto, comprender aquello que es real, inconmensurable.

   … La guerra es el problema de la humanidad. ¿Cómo vamos a terminar con las barbaridades colectivas e individuales? Para despertar una acción de masas contra los horrores, las crueldades y los absurdos de la presente civilización, tiene que haber una comprensión individual.

   Empiece consigo mismo. Arranque de raíz los espantosamente crueles prejuicios y deseos, y conocerá un mundo feliz. Extirpe sus ambiciones personales y las sutiles explotaciones, la codicia y el ansia de poder. Entonces tendrá un mundo ordenado e inteligente. En tanto haya crueldad y violencia en el individuo, el odio colectivo, el patriotismo y la lucha deben continuar.

   Cuando comprenda su responsabilidad individual en la acción habrá una posibilidad de paz, amor y relación armoniosa con su prójimo. Así será posible terminar con el horror de la contienda, el horror de la matanza entre seres humanos. 

   … Debemos pagar el precio de la paz. Hay que pagarlo de forma voluntaria y con gusto, y el precio es la liberación del deseo, de la mala voluntad, de lo mundano y de la ignorancia, del prejuicio y del odio. Si este cambio fundamental se hiciera en nosotros, podríamos contribuir a que se generara un mundo sano y pacífico. Para tener paz debemos ser compasivos y precavidos.

   … Tratan de ser sinceros respecto de este nuevo opuesto, glorificándolo con los nombres de paz, humildad, servicio, como opuestos a la seguridad, al poder. Abandonan cierto grupo de ideas, de conceptos, y crean unos nuevos que se convierten en la seguridad que buscan. Y los protegen tan cuidadosamente como el rico guarda su tesoro, tanto por parte del grupo como del individuo. Por lo tanto, han cambiado, si a esto se le puede llamar cambio en absoluto, meramente de un grupo de ideas a otro con nombres diferentes, pero bajo la nueva envoltura son los mismos deseos, las mismas esperanzas de seguridad.

   … Aquellos de nosotros que seamos sinceros debemos regenerarnos, pero no puede haber regeneración, sino cuando nos separamos completamente de los valores que hemos creado con nuestros deseos agresivos de propia protección. El conocimiento de uno mismo es el principio de la libertad, y es solo cuando nos conocemos que podemos crear el orden y la paz.

   … Cuanto más os conocéis a vosotros mismos más claridad existe. El conocimiento propio no tiene fin, no alcanzáis una realización, no llegáis a una conclusión. Es un río sin fin. Y a medida que se lo estudia, que en él se ahonda de más en más, encuéntrase la paz. Sólo cuando la mente está tranquila mediante el conocimiento propio, no mediante una autodisciplina impuesta, sólo entonces, en esa quietud, en ese silencio, puede advenir la realidad. Es sólo entonces cuando puede existir la beatitud, cuando puede haber acción creadora”.

    J. Krishnamurti 



¿PERO SERÁ POSIBLE UNIR A LAS PERSONAS DE UN MODO INTELIGENTE POR MEDIO DEL AFECTO?

   “… Para lograr una acción colectiva recurrimos a la fuerza o al autoritarismo, o a una forma de temor, amenaza o recompensa, con lo cual estamos todos familiarizados. El Estado, o un grupo de individuos, establece cierto propósito y entonces compele, coacciona o persuade a los demás para que cooperen, dándoles recompensas o castigos, todas las diversas formas de lograr la acción coordinada que conocemos. Y el interlocutor quiere saber si el énfasis en el individuo, implícito en la pregunta, impide la acción coordinada. Ello significa si hay un propósito común con el cual todos estamos de acuerdo, no debemos someternos a él, ¿dejando de lado nuestra propia voluntad?

   ¿Cómo es posible la cooperación? Eso es realmente lo esencial del asunto, ¿no es así? La cooperación, la acción coordinada, son obra del miedo o de la inteligencia y el amor. Cuando tal o cual nación está en guerra hay cooperación basada en el miedo y, al parecer, el miedo, el odio, los celos, unen a los hombres con más rapidez que la inteligencia y el amor. Los estadistas y políticos perspicaces se dan cuenta de ello y lo instigan, lo cual, asimismo, nos resulta familiar. ¿Pero será posible unir a las personas de un modo inteligente por medio del afecto? Ese es realmente el problema, ¿no es así? En efecto, vemos cada vez más que la gente se une por obra del odio, del miedo, de la coacción, movimientos de masa, uso de medios psicológicos para persuadir, propaganda y todo lo demás. Y si ese es el camino, entonces resulta vano todo lo que estamos discutiendo. Pero si no cooperáis, si no os unís por medio de la codicia, ¿hay alguna otra manera de hacerlo? Y si existe un medio, ¿no debéis subordinar la voluntad del individuo a un propósito más elevado?

   Digamos, por ejemplo, todos estamos de acuerdo en que debe haber paz en el mundo. ¿Y cómo es posible esa paz? La paz solo es posible cuando no hay egoísmo, por cierto, cuando el ‘yo’ no es importante. Como soy pacífico en mí mismo, mis actos serán pacíficos, no seré por lo tanto antisocial. Y alejaré de mí todo lo que contribuya al antagonismo. Por consiguiente, tengo que pagar el precio de la paz, ¿no es así? Pero la paz debe originarse en mí mismo. Y cuanto mayor sea el número de nosotros que tenga esa actitud, mayor será, por cierto, la posibilidad de paz en el mundo, lo cual no significa subordinación de la voluntad individual al todo, a un propósito, a un plan, a una utopía. Veo, en efecto, que no puede haber paz mientras yo no sea pacífico. Ello significa, nada de nacionalismo, nada de clase. Conocéis todas las cosas que implica el hecho de ser pacíficas, el cual significa ser completamente exento de egoísmo. Cuando eso exista, entonces cooperaremos. Entonces será inevitable que haya cooperación. Cuando hay coacción extraña para obligarme a cooperar con el Estado, con un grupo, puede que yo coopere, pero en mi fuero íntimo estaré en lucha, no habrá alivio alguno. O puede que yo me valga de la utopía como medio de hallar plena satisfacción, lo cual es también expansión de uno mismo.

   … La verdad no es algo que pueda seguirse, tiene que ser descubierta. Ustedes no pueden encontrar la verdad por medio de ningún libro, de ninguna acumulación de experiencias. Como lo discutimos el otro día, cuando la experiencia se convierte en un recuerdo, ese recuerdo destruye la comprensión creadora. Cualquier sentimiento de malicia o envidia, por leve que sea, es también destructivo de esta comprensión creadora sin la cual no existe la felicidad. La felicidad no puede comprarse ni llega cuando uno la persigue, está ahí cuando no hay conflicto.

   Ahora bien, ¿no es muy importante, especialmente cuando todavía estamos en la escuela, comenzar a comprender la significación de las palabras? La palabra, el símbolo, se ha vuelto para todos nosotros una cosa extraordinariamente destructiva y no nos percatamos de esto. ¿Saben qué entiendo por símbolo? El símbolo es la sombra de la verdad. El disco fonográfico, por ejemplo, no es la voz real, pero la voz ha sido registrada en el disco y eso es lo que escuchamos. La palabra, el símbolo, la imagen, la idea no es la verdad, pero adoramos la imagen, veneramos el símbolo, asignamos una gran significación a la palabra, y todo esto es muy destructivo, porque entonces la palabra, el símbolo, la imagen se vuelve sumamente importante. Así es como los templos, las iglesias y las distintas religiones organizadas con sus símbolos, creencias y dogmas se convierten en factores que impiden a la mente ir más allá y descubrir la verdad. De modo que no queden presos en las palabras, en los símbolos, que automáticamente cultivan el hábito. El hábito es un factor extremadamente destructivo, porque cuando quieren pensar creativamente, el hábito se pone en medio”. 

    J. Krishnamurti

    


AQUELLO QUE ES REAL SERÁ CONOCIDO CUANDO HAYAN CESADO LAS DIVERSAS FORMAS DE ILUSIÓN

   “… Lo que llamamos religión es simplemente la organización de creencias, con sus dogmas, sus rituales, sus misterios y sus supersticiones. Cada religión posee su propio libro sagrado, su mediador, sus sacerdotes y sus formas de tratar y conservar a la gente. La mayoría de nosotros hemos sido condicionados para todo ello, y esto se considera como educación religiosa; pero este condicionamiento pone a los hombres uno contra otro, crea antagonismos, no solamente entre los creyentes, sino también contra los de otras creencias. Si bien todas las religiones afirman que adoran a Dios y dicen que debemos amarnos los unos a los otros, infunden miedo a través de sus doctrinas de recompensa y castigo, y a través de sus dogmas de competencia que perpetúan la desconfianza y el antagonismo.

   … Las religiones del mundo han perdido por completo su significación. Todos los intelectuales las rehúyen, escapan de ellas; por eso, cuando uno usa las palabras ‘mente religiosa’, tal como quien les habla lo hace con mucha frecuencia, ellos preguntan: ¿por qué utiliza usted esa palabra ‘religiosa’? Etimológicamente no está muy claro cuál es la raíz de esa palabra. Originalmente significaba un estado del ser vinculado a aquello que es noble, que tiene grandeza, y por eso uno tenía que vivir una vida diligente, escrupulosa, honesta. Pero todo eso ha desaparecido, hemos perdido nuestra integridad. Por lo tanto, si descartamos todo aquello en que han llegado a convertirse las actuales tradiciones religiosas con sus imágenes y sus símbolos; ¿qué es, entonces, la religión? Para descubrir qué es una mente religiosa, tenemos que descubrir qué es la verdad; la verdad no tiene senderos que conduzcan a ella. No hay sendero alguno. Cuando uno tiene compasión, la compasión es inteligencia, dará con aquello que es eternamente verdadero. Pero no existe una dirección, no hay capitán que nos dirija en este océano de la vida. Como ser humano, uno ha de descubrir esto. Uno no puede pertenecer a ningún culto, a ningún grupo, cualquiera que sea, si es que ha de dar con la verdad. La mente religiosa no pertenece a ninguna organización, a ningún grupo, a ninguna secta, y tiene la cualidad de una mente global.

   La mente religiosa es una mente que se halla por completo libre de toda atadura, de cualquier clase de conclusiones o conceptos, sólo trata con lo que realmente es, no con lo que ‘debería ser’. Es una mente que aborda, en todos los días de nuestra existencia cotidiana, lo que de hecho está sucediendo tanto interna como externamente, y comprende todo el complejo problema del vivir. La mente religiosa está libre de prejuicio, de tradición, de todo sentido de dirección. Para dar con la verdad uno necesita gran claridad de la mente, no una mente confusa.

   … Aunque pertenecer a algo nos hace sentirnos seguros, invariablemente genera inseguridad debido al carácter intrínsecamente separativo de cualquier organización. Usted tiene su gurú, su autoridad, otro es católico o protestante, un tercero es adepto a un grupo distinto, y pese a que todas las religiones sistematizadas dicen estar trabajando juntas por la verdad, jamás coinciden. Así que, ¿podemos, al escucharnos uno a otro y escuchar este hecho, erradicar de nuestro pensamiento toda aceptación de autoridad, de autoridad psicológica, y por consiguiente todas las organizaciones creadas en torno a ella? ¿Qué sucede entonces? ¿He abandonado la autoridad porque usted lo ha dicho, o porque veo la naturaleza destructiva de las llamadas organizaciones? ¿Lo veo como un hecho, es decir, con inteligencia, o lo acepto con sentimiento de vaguedad? No sé si me siguen. Si uno ve el hecho, la misma percepción del hecho es inteligencia, y es en esa inteligencia donde hay seguridad, no en alguna absurda superstición. ¿Lo ven ustedes? Me gustaría que me respondieran, ¿estamos comunicándonos uno con otro?

   … Solo el amor puede crear la comprensión de los demás. Donde hay amor hay comunión instantánea con los otros, en el mismo nivel y al mismo tiempo. Por ser nosotros mismos tan secos, tan vacíos, tan faltos de amor, hemos permitido que los gobiernos y los sistemas se encarguen de la educación de nuestros hijos y de la dirección de nuestras vidas; mas los gobiernos quieren técnicos eficientes, y no seres humanos, porque los seres humanos son peligrosos para los gobiernos, así como también para las religiones organizadas. Por esto es que los gobiernos y las organizaciones religiosas buscan el dominio sobre la educación.

   … La educación no es meramente asunto de adiestrar la mente. La instrucción contribuye a la eficiencia, pero no produce integración. Una mente educada de esta manera es la continuación del pasado, y no está en condiciones de descubrir lo nuevo. Es por eso que para averiguar en qué consiste la verdadera educación tenemos que examinar la total significación de la vida.

   … No nos preocupemos acerca de lo que pueda ser la conciencia cósmica, la verdad, etc. Aquello que es real será conocido cuando hayan cesado las diversas formas de ilusión. Como la mente es capaz de contener tantos sutiles engaños y tiene el poder de crear para sí tantas ilusiones, nuestro interés no debe estar puesto en el estado que llamamos realidad, sino en disipar las múltiples ilusiones que surgen todo el tiempo, ya sea consciente o inconscientemente. Perteneciendo a una organización religiosa con sus dogmas, creencias y doctrinas, o siendo uno de estos nuevos nacionalistas dogmáticos, esperan ustedes realizar a Dios, la verdad o la felicidad humana. Pero, ¿cómo puede la mente comprender la realidad si está deformada por creencias, prejuicios, dogmas y temores? Solo cuando se disuelven estas limitaciones puede manifestarse la verdad. No tengan preconceptos acerca de lo que es para luego ajustar a ellos los propios deseos.

    Ustedes piensan que para amar al hombre deben pertenecer a alguna nacionalidad, piensan que para amar la realidad deben pertenecer a alguna religión organizada. Puesto que no somos capaces de discernir la verdad entre las múltiples ilusiones que se agolpan en nuestra mente, nos engañamos a nosotros mismos pensando que, tanto lo falso como lo verdadero, tanto el odio como el amor, son partes esenciales de la vida. Donde hay amor no puede existir el odio. Para comprender la realidad uno no necesita pasar por todas las experiencias de la ilusión”.

    J. Krishnamurti