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AVERIGÜEN SI ES POSIBLE VIVIR SIN MEDIR, LO QUE EQUIVALE A VIVIR SIN COMPARAR

   “… La meditación no es lo que todo el mundo hace: repetición de palabras, sentarse en una cierta postura, respirar de un determinado modo y repetir algunos sloka o mantram una vez y otra. Por su propia naturaleza, ello hará de la mente algo estúpido y torpe, y en esa estupidez y torpeza la mente se volverá silenciosa, lo cual nos hará pensar que hemos logrado el silencio. Ese tipo de meditación es simplemente una autohipnosis. No es en absoluto meditación. Esa es la más destructiva forma de meditar.

   … Estamos investigando todo esto a fin de poner orden en nuestra vida, orden en nuestra ‘casa’, que carece de orden. ¡Hay tanto desorden en nuestra vida! Y sin establecer un orden completo, íntegro, la meditación no tiene ningún sentido. Si nuestra ‘casa’ no está en orden podemos sentarnos a meditar con la esperanza de conseguir el orden a través de esa meditación, pero ¿qué sucede cuando vivimos en desorden y meditamos? Tenemos sueños fantasiosos, ilusiones y toda clase de resultados absurdos. Pero un hombre cuerdo, inteligente, lógico, debe primero establecer orden en su vida diaria y, a partir de ahí, puede penetrar en las profundidades de la meditación, en su significado y belleza, en su grandeza y excelencia.

   La meditación no está separada de la vida, es la esencia misma de la vida, es la verdadera esencia del vivir cotidiano. Escuchar esas campanas, oír la risa del campesino mientras pasea con su esposa, escuchar el timbre de la bicicleta de la niña cuando pasa a nuestro lado; esa totalidad de la vida y no sólo un fragmento de ella es lo que la meditación abre ante nosotros.

   Tenemos que cambiar la estructura de nuestra sociedad, su injusticia, su aterradora moralidad, las divisiones que ha creado entre los hombres, las guerras, la tremenda falta de afecto y de amor que está destruyendo el mundo. Si nuestra meditación es solo un asunto personal, algo que disfrutamos personalmente, entonces no es meditación. La meditación implica un completo cambio radical de la mente y el corazón, y eso sólo es posible cuando existe esta extraordinaria sensación de silencio interior, y tan sólo ese silencio es lo que da origen a una mente religiosa. Una mente así sabe lo que es sagrado.

   … La mayoría de vosotros se entrega a la meditación porque no se interesa en lo que hace a diario. La meditación pues, os aleja de la vida y no forma parte de vuestra diaria existencia. La concentración que llamáis ‘meditación’, por consiguiente, es implemente una evasión de la vida; y si podéis eludir completamente la vida, creéis haber ganado algo. Pero si examináis todo pensamiento, todo sentimiento a medida que surge, sin condenación, justificación ni resistencia, entonces, por esa comprensión y nuevo descubrimiento constantes, la mente llega a estar muy quieta, silenciosa y libre. De suerte que la meditación no es concentración ni es oración.

   … ¿Es, por tanto, posible vivir sin medir, sin comparar? Esta es una cuestión tremendamente complicada. Porque la palabra ‘mejor’ implica medida. La palabra ‘más’ implica medida. El mejoramiento de uno mismo implica medida. Averigüen si es posible vivir sin medir, lo que equivale a vivir sin comparar. Forma parte de la meditación investigar el significado del no devenir; el devenir, el llegar a ser, implica medida. ¿Es posible que, en nuestra relación de unos con otros, por intima que sea, no intervenga la medida? Eso quiere decir que nuestro cerebro debe estar activo en la relación, debe investigar nuestra relación, investigar si en esa relación hay heridas psicológicas, y ver que esas heridas producen más temor, más encierro en uno mismo y, por consiguiente, más aislamiento. Y mientras haya aislamiento, sea externa o internamente, tiene que haber conflicto.

   … Todo el mundo asiático habla de meditación, es uno de sus hábitos, como lo es creer en Dios o en alguna otra cosa. Se sientan durante diez minutos al día en una habitación tranquila y ‘meditan’, se concentran, fijan su mente en una imagen creada por ellos mismos o por otro que la ha ofrecido mediante la propaganda. Durante esos diez minutos tratan de controlar la mente, la mente quiere ir de un lado a otro y batallan con ella. Practican este juego interminablemente y a eso lo llaman meditación. Si uno no sabe nada de meditación, entonces tiene que descubrir lo que es realmente, no según otro, y eso puede conducirle a uno a todo o a nada. Uno debe indagar, plantear esa pregunta sin expectativa alguna.

   … Viviendo en este mundo con todos sus afanes, tan atrapados en la desdicha, el dolor y la violencia, ¿es posible producir en la mente un estado de altísima sensibilidad e inteligencia? Ese es el punto primero y esencial en la meditación. El segundo es una mente capaz de percibir con lógica y orden, de ninguna manera una mente distorsionada o neurótica. El tercero, una mente disciplinada en alto grado. La palabra ‘disciplina’ significa ‘aprender’; una mente disciplinada no es una mente adiestrada. La disciplina está en el acto de aprender, la propia raíz de la palabra lo indica. Una mente disciplinada lo ve todo muy claramente, objetivamente, no de manera emocional o sentimental. Esas son las necesidades básicas para descubrir aquello que está más allá de la medida de pensamiento, para descubrir algo que el pensamiento no ha producido, algo que es la más elevada forma de amor, una dimensión que no es la proyección de nuestra propia mente trivial y mezquina.

   … La meditación es siempre nueva. No tiene la sensación del pasado porque carece de continuidad. La palabra «nueva» no transmite la cualidad de una frescura que no ha existido antes. Es como la luz de una vela que ha sido apagada y encendida otra vez. La nueva luz no es la vieja, aunque la vela sea la misma. La meditación solo tiene continuidad cuando el pensamiento la tiñe, le da forma y le atribuye un propósito. El propósito y significado que el pensamiento le da a la meditación se convierten en un cautiverio del tiempo. Pero la meditación que no está afectada por el pensamiento posee su propio movimiento que no es del tiempo”. 

    J. Krishnamurti



TODA ACCIÓN, TODO PENSAMIENTO, TODA IDEA HA DE DIMANAR DE LA VERDAD QUE POR VOSOTROS MISMOS DESCUBRÁIS Y COMPRENDÁIS

   “… Debéis tener claramente entendido que nuestro único fin ha de ser el logro del íntimo convencimiento de una verdad incapaz de duda ni quebranto. No es posible infundiros esta Verdad; habéis de alcanzarla por vosotros mismos, y sólo la alcanzaréis si despertáis y escucháis la interna Voz. Toda acción, todo pensamiento, toda idea ha de dimanar de la Verdad que por vosotros mismos descubráis y comprendáis. Esta verdad no puede ser comunicada ni transmitida de uno a otro. Todos los grandes Instructores han insistido en este punto, en que habéis de hallar la Verdad por vosotros mismos, y que después de hallarla y comprenderla habéis de vivir de acuerdo con ella. Entonces seréis la personificación de esta Verdad y al propio tiempo el predicador, el signo indicador en el camino de la Eterna Felicidad.

   Para comprender esta idea, debéis vivir de acuerdo con los dictados de la Verdad y dignos de ella han de ser vuestros deseos. Debéis tener el impulso para crecer en vuestro natural ambiente como hermosa y naturalmente crece una flor, que mientras está en capullo seguramente conoce cuál ha de ser su plenitud, que un día verá el fulgor del sol y que perfumará al mundo. Así cada uno de vosotros, durante el periodo de crecimiento ha de pensar y meditar en la luz y verdad que os sobrevendrá en el momento de vuestra plena floración.

   Sólo podréis gozar de aquel fulgor, de aquella energía, de aquella delectación si escucháis la Voz y no aceptáis ciegamente la autoridad y la tradición ajenas, de las cuales habéis de prescindir. Dicho de otro modo, habéis de ser vuestro propio legislador y vivir de conformidad con vuestras ideas e intuiciones que son el resultado de la experiencias de esta y otras vidas. Sólo hay una ley, sólo un Nirvana, sólo un Reino de la Felicidad, sólo una Esencia; y si comprendéis esto cumplidamente actuaréis de conformidad con esta comprensión. Cuanto más adelantéis y más penséis y más sufráis, más cerca llegaréis de esta Esencia, de esta Unidad, de esta eterna Verdad. Estaréis propensos a dudar, a discutir, a una gran agitación interior hasta que por vosotros mismos escuchéis y adquiráis esta verdad.

   Mientras procuramos comprender, debemos tener la conciencia del sabio y no del loco; debemos tener la conciencia de quienes percibieron la Visión del más noble aspecto de la vida y no la conciencia de las gentes ruines e ignorantes con sus ideas y conceptos.

   Y si queréis evitar esta ruin coincidencia, este débil susurro de la voz, debéis comprender enteramente lo que significa el Reino de la Felicidad, lo que significa la ley, lo que significa la verdad.

   Así como la lluvia cae en la tierra y alimenta toda clase de árboles, toda especie de plantas y todas las flores, así esta única Esencia fluye por todas las cosas sin distinción. Las manos del alfarero moldean la arcilla y dan forma a hermosas y útiles vasijas, algunas de las cuales servirán de florero, otras para contener arroz o requesones, mientras que otras serán vasos de impureza. Pero todas salen de las mismas manos y son de la misma arcilla, el producto del mismo torno que incesantemente gira. Todos somos los mismos en esencia, pero diferentes en el mundo de las formas, y según esta diferencia varía nuestra comprensión de la Verdad. Cuanto más grandes seáis y más hayáis sufrido y más hayáis gozado, más cerca estaréis de la unidad de esta Esencia. Esta es la única Ley, la única aspiración que puede guiaros al Reino de la Felicidad. Únicamente podrá proporcionarnos duradera felicidad el reconocimiento de una misma Esencia en todas las cosas, diferentes en su externa forma, y de la vida a la luz de este conocimiento.

   … Todos hemos tenido la experiencia de la tremenda soledad, donde los libros, la religión, todo se ha ido y en lo interno nos sentimos tremendamente solos, vacíos. Muy pocos podemos enfrentarnos con esa vacuidad, esa soledad, y escapamos de ella. La dependencia es una de las cosas a las que acudimos; queremos depender de algo, porque no podemos permanecer a solas con nosotros mismos. Debemos tener la radio o los libros, o la charla, el parloteo incesante acerca de esto y aquello, acerca del arte y de la cultura. Así es como llegamos a ese punto en que conocemos esta sensación extraordinaria de autoaislamiento. Podemos tener un empleo muy bueno, trabajar furiosamente, escribir libros, pero dentro de nosotros existe este vacío tremendo. Queremos llenarlo, y uno de los recursos es la dependencia.

   Usamos la dependencia, el entretenimiento, la labor en la iglesia, las religiones, la bebida, las mujeres, muchísimas cosas para llenar ese vacío, para disimularlo.

  … Para poner fin a la guerra externa, debéis empezar por poner fin a la guerra en vosotros mismos. Algunos de vosotros moverán la cabeza y dirán “estoy de acuerdo”, y saldrán y harán exactamente lo mismo que han estado haciendo durante los últimos diez o veinte años. Vuestra conformidad es puramente verbal y carece de significación, pues las miserias y las guerras del mundo no van a ser detenidas por vuestro fortuito asentimiento. Sólo serán detenidas cuando os deis cuenta del peligro, cuando percibáis vuestra responsabilidad, cuando no dejéis eso en manos de otros. Si os dais cuenta del sufrimiento, si veis la urgencia de la acción inmediata y no la aplazáis, entonces os transformaréis; y la paz vendrá tan sólo cuando vosotros mismos seáis pacíficos, cuando vosotros mismos estéis en paz con vuestro prójimo”.

    J. Krishnamurti


 

UNA MENTE QUE SE RINDE CULTO A SÍ MISMA NO PUEDE CONOCER LA VERDAD

   “… Estamos manteniendo un diálogo, lo cual quiere decir una conversación entre personas que están interesadas por ciertos problemas de los seres humanos, y desean profundizar en ellos con cuidado y afecto, no con imposiciones y discusiones. Un método dialéctico trata de averiguar la verdad mediante opiniones.

   Pero aquí no estamos investigando dialécticamente. Más bien somos como dos amigos que hablan juntos sobre los problemas humanos, con la esperanza de poder resolverlos y descubrir la verdad.

   Me temo que existe una gran equivocación al tratar de encontrar una técnica para alcanzar la verdad, lo cual significa aprender, practicar un método que nos ayude a alcanzarla. Rechazamos el que exista tal técnica. Por favor, tengan esto muy claro. La técnica implica aprender un método. Evidentemente, para enviar una nave a Marte, lo que constituye una hazaña extraordinaria, se necesita mucha tecnología, una gran acumulación de conocimientos científicos. Pero como la verdad es una tierra sin caminos, no se puede trazar una vía, una dirección, un sendero hacia ella, y después practicar, establecer una disciplina, aprender una técnica.

   Aquí no se ofrece una técnica ni hablamos de técnicas, de métodos o de sistemas. Estamos mentalizados de una manera tan mecánica que creemos que, al practicar una técnica, una repetición verbal o un silencio, eso liberará de algún modo la mente de toda su actividad mecánica, y me temo que no es así. Lo que decimos es que debemos tener el interés, el impulso, la intensidad para averiguar, para averiguar por uno mismo, y no que sea otro quien le diga cómo hacerlo. Entonces lo que descubra será suyo; entonces estará libre de todos los gurúes, de todas las técnicas, de toda autoridad. Por favor, tenga esto presente mientras dialogamos sobre estos temas.

   … Creer que hay un camino que los «maestros» enseñan a sus «discípulos» es también algo fantástico, ¿no es cierto? Porque la sabiduría no se encuentra en el discípulo o en el maestro. La felicidad no se logra a menos que se abandone la idea de que nosotros estamos entre los pocos elegidos que caminan por una senda especial. Esta idea solo nos proporciona una sensación de seguridad, de engrandecimiento. La idea de que el suyo es el camino directo y de que el nuestro nos llevará más tiempo, es el resultado de una forma de pensar inmadura. ¿No se divide así a la humanidad en caminos sistematizados?

   Aquellos que son sensatos encontrarán la verdad. Aquel que es sensato nunca seguirá el camino de los «maestros», o el camino del conocimiento, de la ciencia, de la devoción o de la acción. Una persona que se ha comprometido con un determinado camino es inmadura, y tal persona jamás encontrará lo eterno, lo intemporal, porque ese determinado camino con el que se ha comprometido pertenece al tiempo. Mediante el tiempo nunca se podrá alcanzar lo eterno. Mediante el sufrimiento nunca se podrá alcanzar la felicidad. Hay que apartar el sufrimiento si se quiere que haya felicidad. Si uno ama, en ese amor no puede haber controversia ni conflicto. En medio de la oscuridad no hay luz, pero cuando uno se libera de la oscuridad obtiene la luz. De igual modo, hay amor cuando no existe posesión, cuando no existe condena, cuando no existe realización de las ambiciones personales.

   Aquellos de nosotros que se han comprometido con un camino tienen intereses personales, mentales, emocionales o físicos, y por ese motivo se nos hace extremadamente difícil llegar a ser personas sensatas. ¿Cómo podremos abandonar aquello a lo que hemos estado aferrados durante cincuenta o sesenta años? ¿Cómo podrá dejar uno su casa y convertirse nuevamente en un mendigo, que es lo que era cuando estaba realmente buscando? Ahora uno se ha comprometido con una organización de la cual es el jefe, el secretario o un simple afiliado. Para la persona que está buscando, esa misma búsqueda es amor, es devoción, es conocimiento. La persona que se ha comprometido con una determinada acción o con un determinado camino se ve atrapada en un sistema, y no encontrará la verdad. A través de la parte nunca se encontrará el todo. A través de una pequeña rendija de la ventana no podemos ver el cielo, el claro y maravilloso cielo; la persona que puede ver con claridad el cielo es la que está en campo abierto, lejos de todos los caminos, lejos de todas las tradiciones.

   … Así pues, no existen caminos hacia la verdad ni tampoco existen dos verdades. La verdad no pertenece al pasado ni al presente, es intemporal. El hombre que cita la verdad de Buda, de Shankara, de Cristo, o simplemente repite lo que digo, no encontrará la verdad porque la repetición no es la verdad, la repetición es mentira. La verdad es un estado de ser que surge cuando la mente, que trata de dividir, de excluir, que sólo es capaz de pensar en términos de resultados, de logros, deja de intervenir; únicamente entonces la verdad existe. La mente que se esfuerza, que se autodisciplina para alcanzar una meta, no puede conocer la verdad porque esa meta es su propia proyección, y perseguir esa proyección, por más noble que sea, es una forma de culto a sí misma. Una mente que se rinde culto a sí misma no puede conocer la verdad.

   La verdad sólo puede conocerse cuando uno comprende el proceso completo de la mente, es decir, cuando no hay conflicto. La verdad es un hecho, y el hecho sólo puede comprenderse cuando se han eliminado las diferentes interferencias entre el hecho y la mente. El hecho es la relación de uno con la propiedad, su esposa, los seres humanos, la naturaleza, las ideas; y mientras uno no comprenda el hecho de la relación, la búsqueda de Dios sólo incrementará la confusión porque es una sustitución, una forma de evasión y, por consiguiente, no tiene ningún valor.

   … La mente serena no es una mente que se condicione o que se entrene para serenarse. La quietud llega sólo cuando la mente comprende sus propios caminos que son los caminos de la personalidad”.

    J. Krishnamurti

 



LA INVESTIGACIÓN ES LA LLAMA DE LA ATENCIÓN

   “… El descontento general que casi todos, jóvenes o viejos, experimentamos, pronto encuentra una vía de satisfacción y, de esa manera, nuestras mentes se echan a dormir. El descontento se despierta de vez en cuando a causa del sufrimiento, pero la mente vuelve a buscar una solución gratificadora. Se halla atrapada en esta rueda de la insatisfacción y la gratificación, y el constante despertar a través del dolor es parte de nuestro descontento. El descontento es la vía de la investigación, pero no puede haber investigación si la mente está atada a la tradición, a los ideales. La investigación es la llama de la atención. 

   Por descontento entiendo el estado en que la mente comprende ‘lo que es’, lo real e investiga constantemente para descubrir más. Es un movimiento para ir más allá de las limitaciones de lo que es, y si uno encuentra caminos y medios con los cuales sofocar o superar el descontento, entonces aceptará las limitaciones de la actividad egocéntrica y de la sociedad en que vive.

   El descontento es la llama que quema los desechos de la satisfacción, pero la mayoría de nosotros busca disiparla de diversas maneras. Nuestro descontento se convierte entonces en la persecución del ‘más’, en el deseo de una casa más grande, un automóvil mejor, etc., todo lo cual se halla dentro del campo de la envidia, y es la envidia la que sostiene un descontento semejante. Estoy hablando de un descontento en el que no existen la envidia ni la codicia del ‘más’, un descontento que no está alimentado por ningún deseo de satisfacción. Este descontento es un estado puro que existe en cada uno de nosotros, si no se lo apaga a causa de una mala educación, mediante soluciones gratificadoras, la ambición o la persecución de un ideal. Cuando comprendamos la naturaleza del verdadero descontento, veremos que la atención forma parte de esa llama ardiente que consume la pequeñez, y deja a la mente libre de las limitaciones que implican las búsquedas y gratificaciones que la encierran dentro de sí misma.

   Así, la atención surge solamente cuando existe una investigación que no se basa en el progreso propio o en la gratificación. Esta atención debe ser cultivada en el niño desde el comienzo mismo. Ustedes encontrarán que cuando hay amor, que se expresa mediante la humildad, la cortesía, la paciencia, la delicadeza, ya están libres de las barreras que erige la insensibilidad; de ese modo están ayudando a generar este estado de atención en el niño desde una edad muy temprana.

   La atención no es algo que pueda aprenderse, pero ustedes pueden ayudar a despertarla en el estudiante, no creando a su alrededor ese sentido de compulsión que produce una existencia contradictoria en sí misma. Entonces, la atención del niño puede ser enfocada en cualquier momento sobre un tema determinado, y no será la estrecha concentración producida por el impulso compulsivo de adquisición o logro.

   … Surge pues, la cuestión, ¿por qué estamos siempre buscando satisfacción? En todas nuestras relaciones y en cualquier cosa que hagamos siempre está el deseo de quedar satisfechos, de quedar complacidos y de seguir con esa satisfacción. Lo que llamamos descontento sólo surge cuando las cosas no nos complacen, y tal descontento no hace sino engendrar otra serie de reacciones.

   Pues bien, yo pienso que una persona que sea muy seria y vea todo esto, la forma en que los seres humanos han vivido durante miles de años en completa confusión y desdicha, nunca en una acción completa, tiene que descubrir por sí misma si es capaz de desenvolverse con una mente que no esté contaminada por la sociedad; y eso sólo lo puede averiguar cuando esté libre de la sociedad. Hablo de la liberación de la estructura psicológica de la sociedad, que es 1a codicia, la envidia, la ambición y el afán de engreimiento. Cuando se ha comprendido y desechado toda esa estructura psicológica, uno está libre de la sociedad y puede seguir yendo a la oficina, comprando pantalones, etc., pero uno está libre de la estructura psicológica que tanto distorsiona la mente.

   Llega uno pues, a un punto en que descubre por sí mismo que la completa liberación de la estructura psicológica de la sociedad es inacción total, y esa inacción completa es acción total que no crea contradicción y, por tanto, tampoco deterioro.

   … Es la investigación constante, la verdadera insatisfacción, lo que despierta la inteligencia creadora, pero mantener despierto el espíritu de investigación y descontento es extremadamente difícil, y la mayor parte de la gente no quiere que sus hijos tengan esa clase de inteligencia, porque es muy embarazoso vivir con alguien que constantemente está cuestionando los valores aceptados.

   …Sólo estimulando al niño a que cuestione el libro, cualquiera que sea, a que investigue la validez de los valores sociales existentes, de las tradiciones, de las formas de gobierno, de las creencias religiosas, etc., pueden los educadores y los padres de familia tener la esperanza de despertar y mantener la comprensión crítica y la profunda intuición del niño”

    J. Krishnamurti



O SEA, QUE LO PRIMERO QUE TIENE QUE HACER ES DETENERSE, INVESTIGAR, MIRAR, ESCUCHAR

   “… Miren lo que está sucediendo en el mundo, estamos condicionados por la sociedad, por la cultura en la cual vivimos, y la cultura es un producto de la humanidad; no hay nada sagrado, divino, eterno en la cultura. La cultura, la sociedad, los libros, la radio, todo eso que vemos y escuchamos, las múltiples influencias que recibimos, tanto conscientes como inconscientes, nos estimulan a vivir en un pequeño fragmento de este enorme campo de la mente.

   … Pero, como se puede ver, nuestra dificultad es que estamos tan fuertemente condicionados que nunca miramos, nunca preguntamos, nunca cuestionamos, nunca ponemos en duda. Somos todos seguidores, unos conformistas. Y la crisis actual requiere que usted no sea seguidor de nadie. Usted, debido a su confusión, no puede seguir a nadie, pues cuando está confuso y sigue a alguien lo está siguiendo debido a la confusión, no porque posee claridad. Si tiene las cosas claras no seguirá nunca a nadie. Y cuando siga a alguien porque está confuso ocasionará mayor confusión. O sea, que lo primero que tiene que hacer es detenerse, investigar, mirar, escuchar.

   … Así condicionados, somos agresivos. Los sociólogos, los antropólogos y los economistas explican esta agresión. Hay dos teorías: o ha heredado usted del animal este espíritu agresivo, o bien la sociedad que cada ser humano ha contribuido a establecer, le impele, le obliga, le fuerza a ser agresivo. Pero el hecho es más importante que la teoría. No importa si la agresión viene del animal o de la sociedad. Somos agresivos, brutales, no somos capaces de mirar y examinar imparcialmente las sugerencias, el punto de vista o el pensamiento de otro.

   … Desgraciadamente, este país tiene una larga historia en lo que respecta a su supuesta cultura. «Cultura» es una palabra excelente, pero ha sido desprestigiada por los políticos, por la gente que tiene muy poca capacidad de reflexión o muy poco que decir que sea original. Así que han empleado la palabra «cultura» para encubrir su propia falta de inteligencia. Pero para producir una cultura diferente, cultura significa crecer, florecer, no permanecer estancado, y para comprenderla uno tiene que empezar consigo mismo. Porque usted es el resultado de esta cultura, de la cultura de la India con todas sus tradiciones, con todas sus supersticiones, todos sus miedos; la cultura en la que existen la religión, las divisiones sociales y lingüísticas. Usted forma parte de todo eso, usted es eso, usted no es distinto de eso. De modo que en el momento en que se da cuenta y presta su total atención a lo que usted es, entonces verá que ha descartado todo eso instantáneamente. Entonces está por completo libre del pasado. Sólo cuando es consciente de su condicionamiento este se desprende de usted de forma natural, no mediante ningún acto de voluntad, ni por medio de hábito alguno, de ninguna reacción, sino que simplemente se desprende porque usted está prestando atención.

   … Sabiendo lo que es el mundo que ha creado cada uno de nosotros, con toda su fragmentación y su división, con sus brutalidades, trapacerías, engaños, con su violencia, sus guerras y todos los horrores que ocurren, tenemos dos problemas fundamentales. El primero, si es posible volver la espalda a este mundo, o sea, rechazar la cultura, la civilización, todo lo que el hombre ha producido a través de los siglos, y así liberar la mente de ese condicionamiento. Ese es un problema. El segundo es si en el proceso mismo de liberar la mente es posible vivir en este mundo y, sin embargo, no pertenecer a él, no estar involucrado en él.

   … Ahora bien, ¿puede la mente, nuestra mente, liberarse de esta cultura? Y, ¿qué quiere decir liberarse de la cultura? ¿Es una cuestión de análisis? ¿Es una cuestión de tiempo? ¿Es cuestión de conclusiones más racionales y lógicas del pensamiento? ¿O es un no-movimiento del pensar? Por favor, penetren un poquito en esto junto con quien les habla. Puede que sea algo difícil, puede que no estén habituados a esta clase de pensar, puede que no hayan pensado en ello para nada. Así que, por favor, tengan un poco de paciencia y compartamos juntos este interrogante extraordinario. El condicionamiento de la mente, que ha tenido su origen en el tiempo, en la experiencia y el conocimiento, ¿puede ser disuelto por el análisis? Ese es un punto.

  … Como pueden ver, la investigación del conocimiento de sí mismo es un movimiento hacia el exterior, que luego se vuelve hacia el interior; primero miramos a las estrellas y luego miramos dentro de nosotros mismos. Del mismo modo, buscamos la realidad, Dios, la seguridad y la felicidad en el mundo objetivo, y cuando no se encuentra ahí nos volvemos hacia el interior. Esta búsqueda del Dios interno, del yo superior o lo que sea, cesa por completo mediante el conocimiento de uno mismo, y luego la mente se vuelve muy tranquila, no por medio de la disciplina, sino simplemente a través del entendimiento, de la observación, de la conciencia no selectiva de sí misma en todo momento. No diga: «tengo que estar atento en todo momento», porque esa es otra manifestación de nuestra idiotez cuando queremos llegar a alguna parte, cuando queremos alcanzar un determinado estado. Lo que importa es darse cuenta de uno mismo y seguir dándose cuenta sin acumular, porque en el momento en que se acumula, se juzga desde ese centro. La autognosis no es un proceso de acumulación, es un proceso de descubrimiento, de instante en instante, en la relación.

    … Si vemos que un problema no puede ser resuelto desde el pasado, que en ninguna circunstancia puede uno responder plenamente, totalmente, a este reto inmenso en términos del pasado; si vemos esto, la acción que emerge es completamente nueva. ¿Han comprendido? ¿Alcanzan a ver esa respuesta? ¿O sólo la ven intelectualmente, vale decir verbalmente? Si la ven verbalmente la están viendo de una manera fragmentaria y, por lo tanto, no es una respuesta total. Pero si realmente ven el peligro del propio condicionamiento, de la cultura en que fueron educados, hay una acción inmediata de la libertad.”

    J. Krishnamurti

    

LA VIDA ES INTERRELACIÓN. LA VIDA ES COOPERACIÓN

   “… Solamente el hombre que es libre es el que puede cooperar, y es el hombre libre el que dice no cooperaré. La cooperación, como generalmente se entiende, implica cooperar en torno de una persona, de una idea, o de una utopía alrededor de la autoridad de una persona o la autoridad de una idea, como la del Estado. Si lo observáis, esa clase de cooperación no es en absoluto cooperación, es un beneficio mutuo, y cuando cambia la autoridad cambiáis con el fin de derivar de ello vuestro beneficio, por lo cual es una forma compulsiva de ajuste. Hablamos de una cooperación que es enteramente distinta porque el hombre debe cooperar. No podemos vivir sin cooperación. La vida es interrelación, la vida es cooperación. No es posible que vos y yo podamos existir sin cooperación. Pero, para cooperar debe haber libertad. Vos debéis ser libre y yo debo ser libre para cooperar. Libertad no quiere decir hacer lo que a uno le place, ser despiadado y todo el resto de la reacción estúpida conectada con esa palabra. Solamente el hombre que es libre para amar, que no abriga celos ni odio, es el que no quiere nada para sí mismo, para su familia, para su raza, su grupo. Sólo el hombre que es libre y conoce la significación plena del amor y la belleza, es el que puede cooperar.

   Así, lo que es necesario es comprender esta libertad. El pensamiento no trae como resultado esta libertad, nunca es libre el pensamiento. El pensamiento es simplemente una reacción al conocimiento acumulado como memoria, como experiencia; por tanto, nunca puede libertar al hombre. No obstante, todo lo que hacemos, cada acción, cada motivo, cada apremio, está basado en el pensamiento. Así que uno tiene que ver por sí mismo la significación del pensamiento, dónde es necesario y cuándo es veneno.

   La mutación puede efectuarse únicamente cuando la mente está totalmente vacía de todo pensamiento. Es como la matriz; una criatura se concibe en la matriz porque está vacía, y de ello surge un nuevo nacimiento. Del mismo modo, la mente debe estar vacía; solamente en lo vacío es donde una cosa nueva puede efectuarse, una cosa totalmente nueva, no algo que ha continuado durante milenios.

   De modo que el asunto, entonces, es cómo vaciar la mente. No el sistema. Cuando uso la palabra ‘cómo’, no es ‘haced estas cosas y vaciaréis la mente’. No hay sistema, ninguna fórmula. Tenéis que ver la verdad de eso, que la mutación es absolutamente necesaria para la salvación del hombre, para vos y para mí, para nuestra salvación, para nuestra libertad, para estar por completo libres del dolor de la agonía de la vida.

   Debéis tener una mutación, una mente que sea por completo diferente, que no sea el producto del ambiente, de la sociedad, de la reacción, del conocimiento, de la experiencia; todo ello no produce inocencia, no trae libertad, no da ese amplio sentido de espacio en la mente. Solamente en ese espacio es donde el movimiento de la mutación tiene lugar, y solo esa mutación es lo que puede salvar al hombre, porque esa mutación es la que trae como consecuencia lo individual.

   … Es importante saber lo que es la cooperación y cuándo cooperar, o cuándo no hacerlo. Para conocer el estado de la mente que no quiere cooperar, tiene uno que aprender también lo que significa cooperar, ambas cosas son importantes. Seguramente la mayor parte de nosotros cooperamos cuando tenemos un interés personal, cuando vemos provecho, placer o ganancia en hacerlo. Entonces sí cooperamos generalmente, ponemos en ello nuestro corazón y nuestro entendimiento. Nos entregamos a un compromiso, a algo en que creemos; con esa autoridad, con ese ideal cooperamos en efecto. Pero también es muy importante aprender cuándo no cooperar. Muchos no estamos dispuestos a averiguar lo que es no cooperar, cuándo estamos en actitud de cooperar. Ambas cosas van juntas realmente.

   Es importante saber que, si cooperamos con una idea, con una persona, si adoptamos una actitud hacia aquello con que cooperamos, entonces cesa la cooperación. Cuando termina el interés por esa idea, por esa autoridad, rompemos con ella, y entonces tratamos de cooperar con otra idea o autoridad. Todo eso, seguramente, se basa en el propio interés, y cuando esa cooperación que es interés propio ya no trae ganancia, beneficio o placer, entonces dejamos de cooperar.

   Saber cuándo no cooperar es tan importante como saber cuándo hacerlo. La cooperación tiene realmente que surgir de una dimensión del todo distinta.

   … Cuando usted dice que quiere aprender en una comunidad, en una escuela como esta, existe un problema. Están las personas de mayor edad y la generación más joven, el maestro y los estudiantes, y otros que vienen aquí; debe haber un modo de vivir felizmente, inteligentemente, activamente, con muchísima energía. Uno debe tener este sentimiento, de otro modo todos tiraremos en diferentes direcciones. De manera que deseo aprender, y lo primero que haré al aprender será investigar a fin de descubrir si realmente quiero cooperar, si realmente tengo ese sentimiento. ¿Lo tiene usted? Si no es así averigüe por qué no lo tiene. Esta cualidad extraordinaria, este sentimiento de cooperación, de construir juntos, de hacer las cosas juntos, esto es lo que ha edificado este mundo".

    J. Krishnamurti



¿CÓMO PUEDE LA MENTE COMPRENDER LA REALIDAD SI ESTÁ DEFORMADA POR CREENCIAS, PREJUICIOS, DOGMAS Y TEMORES?

   “… Señores, sólo cuando empecemos a comprender este proceso total de nuestro ser, el estado real en el cual nos encontramos, sólo entonces hay la posibilidad de ser una persona equilibrada. Con toda seguridad, ese es el principio de la meditación, ¿no es así? La meditación no es la mera concentración en alguna idea, en alguna imagen o el deseo de ser algo, eso es inmaduro, infantil, no es meditación. La meditación es la comprensión total de este proceso, de observar, de darse cuenta de las respuestas del pensamiento condicionado en cada uno de los retos, de manera que la mente permanece atenta a su contenido, a su actividad, a sus búsquedas, a sus motivos ocultos; así, a través de ese constante darse cuenta sin elección hay libertad, hay equilibrio; todo este proceso es meditación.

   … En una sociedad corrupta como es esta, ya sea en Europa, en la India o en cualquier otra parte, tiene que haber cambios fundamentales en la propia estructura social. Pero si el hombre permanece siendo corrupto en sí mismo, en su actividad, se sobrepondrá a cualquier estructura por perfecta que sea. Por lo tanto, es imperativo, es absolutamente esencial que el hombre cambie. ¿Ha de efectuarse este cambio por medio de un proceso de tiempo, a través de logros graduales, de un cambio progresivo? ¿O el cambio sólo ocurre en el instante?

   … Ahora resulta claro que no podemos resolver ningún problema humano, externo o íntimo, sin entendernos a nosotros mismos; y la comprensión de nosotros mismos sólo es posible cuando no condenamos ni justificamos aquello de lo cual nos damos cuenta. Darse cuenta sin condenación, justificación ni comparación, de todo pensamiento, de toda disposición de ánimo, de toda reacción, no exige aproximación a una idea. Lo que sí exige es seriedad, un sentido de plena y completa penetración en el asunto. Pero la mayoría de nosotros no desea entender ningún problema profundamente, plenamente. Preferimos esquivarlo por medio de una idea, de una aproximación, comparación o condenación; y por ello jamás resolvemos el problema que se nos plantea.

   … No nos preocupemos acerca de lo que pueda ser la conciencia cósmica, la verdad, etc. Aquello que es real será conocido cuando hayan cesado las diversas formas de ilusión. Como la mente es capaz de contener tantos sutiles engaños y tiene el poder de crear para sí tantas ilusiones, nuestro interés no debe estar puesto en el estado que llamamos realidad, sino en disipar las múltiples ilusiones que surgen todo el tiempo, ya sea consciente o inconscientemente. Perteneciendo a una organización religiosa con sus dogmas, creencias y doctrinas, o siendo uno de estos nuevos nacionalistas dogmáticos, esperan ustedes realizar a Dios, la verdad o la felicidad humana. Pero, ¿cómo puede la mente comprender la realidad, si está deformada por creencias, prejuicios, dogmas y temores? Sólo cuando se disuelven estas limitaciones, puede manifestarse la verdad. No tengan preconceptos acerca de lo que ‘es’ para luego ajustar a ellos los propios deseos. Ustedes piensan que para amar al hombre deben pertenecer a alguna nacionalidad; piensan que para amar la realidad deben pertenecer a alguna religión organizada. Puesto que no somos capaces de discernir la verdad entre las múltiples ilusiones que se agolpan en nuestra mente, nos engañamos a nosotros mismos pensando que, tanto lo falso como lo verdadero, tanto el odio como el amor, son partes esenciales de la vida. Donde hay amor no puede existir el odio. Para comprender la realidad, uno no necesita pasar por todas las experiencias de la ilusión.

   … Para entendernos, pues, a nosotros mismos, resulta importante ¿no es así?, que nos demos cuenta de toda reacción, de todo sentimiento, a medida que surge; y esa alerta percepción no depende de ninguna fórmula, de ninguna doctrina o creencia, las cuales son, simplemente, escapatorias proyectadas por nosotros mismos. Para entender toda disposición de ánimo, todo sentido de reacción, es indudable que uno debe darse cuenta sin optar; porque, no bien optamos, ponemos en movimiento un proceso de conflicto. Es decir, cuando optamos hay resistencia, y en la resistencia no hay entendimiento. La opción consiste simplemente en fijar la mente en determinado interés, resistiendo a otros intereses, a otras exigencias, a otros empeños y, evidentemente, tal opción no nos ayudará a resolver ni a entender el proceso íntegro de nosotros mismos. Cada uno de nosotros está formado de muchas entidades, tanto conscientes como inconscientes; y optar por una de ellas, por determinado deseo, dedicándonos a esa entidad o deseo, es sin duda un impedimento para la comprensión de nosotros mismos.

   … Sin lugar a duda, debemos poner fin a este mundo de imitación y conformismo si queremos un mundo completamente diferente; eso significa que debe darse un verdadero cambio, un cambio fundamental en nuestras vidas, en nuestra forma de actuar, pensar y sentir. Sin embargo, a la mayoría no nos interesa; no estamos interesados en comprender nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras actividades, porque sólo nos preocupa qué creer o qué no creer, o a quién seguir; no sé qué asociación religiosa o partido político es mejor, y todo ese sinsentido; nunca nos preocupamos profundamente, internamente, por cambiar de forma radical nuestra vida cotidiana, cómo hablamos, la delicadeza cuando pensamos en otra persona; estas cosas no nos interesan. Cultivamos el intelecto y adquirimos conocimientos sobre innumerables temas, pero internamente seguimos siendo igual de ambiciosos, crueles, violentos, envidiosos, llenando la mente de toda la mezquindad posible. Si nos damos cuenta de todo esto, ¿puede la mente dejar de ser mezquina? Creo que este es el único y verdadero problema.

   … La guerra, la guerra dentro de uno, el odio hacia el vecino, hacia otras personas no puede ser vencido por ninguna forma de violencia. Si usted comienza a ver ahora mismo la necesidad absoluta de un profundo pensar y sentir al respecto –sus prejuicios, su condicionamiento– que son la causa del odio y el temor, habrán de revelarse. En esta revelación hay un despertar del afecto, del amor

    J. Krishnamurti



APRENDER IMPLICA AMAR LA COMPRENSIÓN Y AMAR HACER UNA COSA POR SÍ MISMA

   “… Nuestros cerebros se hallan ocupados, jamás están quietos. Para aprender cómo observar a nuestra esposa, a nuestro prójimo, a nuestro gobierno, cómo observar la brutalidad de la pobreza, los horrores de las guerras, tiene que haber libertad para observar. Sin embargo, nos oponemos a ser libres porque ello nos atemoriza, tenemos miedo de quedarnos solos.

   … Vamos a averiguar ahora si existe una forma diferente de aprender, que no consista en la acumulación de conocimientos. Permítanme decirlo de otro modo. Primero está la experiencia, y de la experiencia surge el conocimiento, del conocimiento, la memoria, y la respuesta de la memoria es el pensamiento. Luego actúa el pensamiento y de esa acción usted aprende más, y así se repite el ciclo. Esta es la secuencia de nuestra vida. Nosotros decimos que esa forma de aprender nunca resolverá nuestros problemas porque es una repetición. Es evidente que no los hemos resuelto. Ahora bien, ¿existe otra forma de aprender? Aprender, no en el contexto del conocimiento, sino de una forma distinta, una percepción-acción no acumulativa.

   … Aprender sobre uno mismo puede ser muy difícil debido a que uno está en constante movimiento. Uno cambia a cada momento; nadie es permanentemente codicioso, permanentemente sexual o violento. Uno está vivo, todo en él fluctúa, cambia, y es de ese ser vivo de quien se ha de aprender. Para ello hemos de observar con mirada siempre nueva, aprender todo de nuevo a cada instante. ¿Se dan cuenta de la dificultad que entraña? Uno es una entidad viva, no es un fósil, y es ese ser vivo al que tenemos que observar. Y lo que uno aprende acerca de él en un momento concreto, debe abandonarlo, para que al volver a mirarse un segundo después, lo que aprenda sea siempre nuevo; no es que uno haya aprendido y, con ese conocimiento que ahora tiene, observe lo que es un ser vivo. Descubrirán, si lo hacen, que es en verdad fascinante lo que sucede al mirar y aprender así; porque entonces es muy poca la información que la mente retiene, se reduce a los conocimientos técnicos esenciales, nada más. De ese modo, la mente está atenta al movimiento del "yo", que es una entidad tan compleja, no sólo en el nivel superficial, sino en los niveles más profundos.

   … La función de la mente es investigar y aprender. Por aprender no entiendo el mero cultivo de la memoria o la acumulación de conocimientos, sino la capacidad de pensar clara y sensatamente sin ilusión, partiendo de hechos y no de creencias e ideales. No existe el aprender, si el pensamiento se origina en conclusiones previas. Adquirir meramente información o conocimiento no es aprender. Aprender implica amar la comprensión y amar hacer una cosa por sí misma. El aprender sólo es posible cuando no hay coacción de ninguna clase. Y la coacción adopta muchas formas, ¿no es así? Hay coacción a través de la influencia, a través del apego o la amenaza, mediante la estimulación persuasiva o las sutiles formas de recompensa.

   … Pero el depender de alguien, por excelente que pueda ser, les impide aprender acerca de sí mismos, de lo que son. Y es muy, muy importante aprender lo que uno es, porque lo que uno es produce esta sociedad tan corrupta, tan inmoral, donde hay una extensión tan enorme de la violencia; esta sociedad tan agresiva, donde cada cual busca su propio éxito particular, su propia forma de realización. Aprendan lo que son, apréndanlo, no por intermedio de otra persona, sino observándose a sí mismos, sin condenar, sin decir: «esto está muy bien, soy así, no puedo cambiar», para seguir como antes. Cuando uno se observa a sí mismo sin ninguna forma de reacción o de resistencia, entonces ese mismo observar actúa; como una llama, quema las estupideces, las ilusiones que uno tiene.

   … Solo aprende la mente joven, no la mente que está atiborrada de conocimientos. Y aprender significa observarse uno mismo sin división, sin análisis, sin el censor, dividiendo lo bueno de lo malo, lo «que debe ser» de «lo que no debe ser». Esta es una de las cosas más importantes, porque si observamos de esa manera, la mente descubrirá que todo el conflicto termina. En eso hay bondad total. Solo una mente de esa clase puede actuar correctamente, y en ello hay gran júbilo, no el júbilo estimulado por el placer.

   … Vea, nosotros hemos sido educados de la manera más absurda. Nunca se nos ha enseñado el acto de aprender. Vierten en nuestras cabezas una gran cantidad de información, y desarrollamos una muy pequeña parte del cerebro, aquella que nos ayudará a ganarnos la subsistencia. El resto del cerebro lo descuidamos. Es como cultivar un pequeño rincón de un campo inmenso, mientras el resto del campo permanece cubierto de cizaña, cardos y abrojos.

   … Si no conoce el significado y la belleza de la meditación, usted no sabe nada de la vida. Puede que tenga el último modelo de auto, que pueda viajar libremente por todo el mundo, pero si no sabe lo que es la verdadera belleza, la libertad y la dicha de la meditación, usted se está perdiendo gran parte de la vida. El propósito no es que usted diga, «debo aprender a meditar». Esto es algo que sucede de forma natural. Una mente que está indagando debe inevitablemente llegar a esto; una mente que está despierta, que observa «lo que es» en su propio seno, es una mente que se comprende y se conoce a sí misma.

   … El conocimiento acerca de uno mismo pesa, lo ata a uno, lo restringe; no hay libertad para moverse, y uno actúa y se mueve dentro de los límites de ese conocimiento. Aprender acerca de uno mismo nunca es igual que acumular conocimientos acerca de uno mismo. Aprender implica el presente activo y el conocimiento es el pasado; si uno está aprendiendo con el fin de acumular, ello deja de ser un aprender; el conocimiento es estático, puede sumársele o puede restársele, pero el aprender es activo, nada puede sumársele o restársele porque no hay acumulación en ningún momento. El conocer, el aprender acerca de uno mismo no tiene principio ni fin, mientras que el conocimiento lo tiene. El conocimiento es finito, y el aprender, el conocer es infinito”.

        J. Krishnamurti



ES IMPORTANTE COMPRENDER EL MUNDO DE ARTIFICIO EN QUE VIVIMOS SI QUEREMOS ESTAR LIBRES DEL DOLOR

   “… Ustedes han escuchado a los expertos hablar sobre alguna nueva guerra; no hablan de los seres humanos que habrán de morir, sino de destruir campos de aviación, de volar esto o aquello. Existe esta confusión total en el mundo, y uno está completamente seguro de que todos somos conscientes de ella. ¿Qué hemos de hacer entonces? Como un amigo le dijo hace un tiempo a quien les habla: ‘Usted no puede hacer nada, se está dando de cabeza contra una pared. Las cosas continuarán como hasta ahora indefinidamente, seguiremos atrapados en múltiples formas de ilusión, luchando, compitiendo, destruyéndonos unos a otros. Esto habrá de continuar. No malgaste su tiempo y su vida’. Dense cuenta ustedes de la tragedia del mundo, de los terribles sucesos que podrían tener lugar si algún loco oprimiera un botón de la computadora que se está haciendo cargo de las capacidades humanas, pensando con mucha mayor exactitud y rapidez. ¿Qué va a ocurrir con el ser humano? Este es un enorme problema al que nos enfrentamos.

   … Se aducen muchas razones para explicar por qué es necesario matar, y también hay muchas razones para no matar. Pero no se vean arrastrados por el razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón para no matar, y mañana tendrán una razón mucho más poderosa para hacerlo. Primero vean la verdad de esto, sientan cuán esencial es no matar. Sin importar lo que digan otros, desde la más alta autoridad al más inferior, descubran por ustedes mismos la verdad de la cuestión. Cuando tengan interiormente en claro esto, entonces podrán razonar los detalles. Pero no comiencen con razones, porque cada razón puede confrontarse con una contrarrazón y se verán atrapados en la red del razonamiento. Lo importante es ver directamente por ustedes mismos qué es la verdad y entonces podrán comenzar a usar la razón. Cuando perciban por ustedes mismos qué es verdad, cuando sepan que matar a otro no es amor, cuando sientan en su interior la verdad de que no debe haber enemistad en sus relaciones con otros, entonces ningún razonamiento podrá destruir esa verdad. Entonces ningún político, ningún sacerdote, ningún padre podrá sacrificarlos por una idea o por su propia seguridad.

   … El pensamiento está siempre buscando o alimentando, o evitando el miedo; está además produciendo placer, continúa nutriendo aquello que ha sido agradable. Siendo presa del temor y del placer, que producen dolor, ¿cómo puede terminar todo esto? ¿Cómo puede cesar naturalmente la maquinaria del pensamiento, que engendra todo este movimiento del placer y del temor? Ese es el problema. ¿Qué hará uno con él? ¿Abandonarlo o continuar como ha estado hasta ahora, viviendo en el placer y el sufrimiento, que es la propia naturaleza de la mente burguesa, a pesar de que uno tenga el cabello largo, aunque duerma sobre el puente y se rebele, arroje bombas, grite ‘paz’ mientras pelea la guerra predilecta? Haga uno lo que hiciere, el estar atrapado en el miedo y el placer es parte de la propia naturaleza de la mente burguesa. Afrontémoslo.

    ¿Cómo resolveremos este problema? Tenemos que resolverlo, si deseamos una vida totalmente distinta, una sociedad diferente, una moralidad diferente; tenemos que resolver este problema. Si uno es joven puede que diga: ‘No es importante’, ‘tendré placer al instante, temor al instante’. Pero es absolutamente lo mismo; el problema crece y un buen día se encuentra uno atrapado. Es nuestro problema y ninguna autoridad puede resolverlo por nosotros. Hemos recurrido a las autoridades, los sacerdotes y las autoridades psicológicas, y no han sido capaces de resolverlo. Nos han ofrecido escapes, tales como drogas, creencias, rituales, y todo el circo que se desarrolla en nombre de la religión; ellos nos han ofrecido todo esto, pero nunca han resuelto el problema básico del temor y del placer. A nosotros nos corresponde resolverlo. ¿Cómo? ¿Qué vamos a hacer? Recordemos esto, pues sabemos que nadie va a resolvernos el problema. Cuando nos damos cuenta de que nadie podrá hacerlo por nosotros, estamos ya comenzando a ser libres del mundo burgués.

   … La regeneración del individuo no es en el futuro, sino ahora; y si aplazáis para mañana vuestra regeneración, provocáis confusión y quedáis atrapados en la ola de tinieblas. La regeneración es ahora, no mañana, porque la comprensión es sólo en el presente. No comprendéis ahora porque no dedicáis vuestro corazón y vuestra mente, toda vuestra atención a aquello que deseáis comprender. Si consagráis vuestra mente y corazón a comprender tendréis comprensión. Señor, si usted consagra su mente y su corazón a descubrir la causa de la violencia, si se da plena cuenta de ella estará libre de violencia ahora. Mas, por desgracia, habéis condicionado de tal modo vuestra mente por el aplazamiento religioso y la ética social, que sois incapaces de considerar la violencia directamente, y esa es nuestra dificultad. La comprensión pues, es siempre en el presente, jamás en el futuro. La comprensión es ahora, no en los días que vendrán.

   … De modo que, por favor, comprendan que si se aferran a sus opiniones y yo a la mía nunca nos encontraremos. Debemos estar libres de opiniones y valores para no quedar atrapados en nuestras opiniones y utilizarlas como hachas para golpear al otro, para matarnos unos a otros. Las opiniones son limitadas y, por tanto, es inevitable que creen conflicto. Cuando uno se aferra a sus conclusiones limitadas y otro se aferra a sus conclusiones y experiencias limitadas, entonces debe haber conflicto, guerras y destrucción. Si vemos eso con mucha claridad, entonces las opiniones se vuelven muy superficiales, pierden su valor. No tengan opiniones, sean libres para investigar y dejen que esa investigación actúe".

        J. Krishnamurti






LA MENTE CREYENTE NO ES INQUISITIVA, Y POR ESO PERMANECE DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA FÓRMULA O DEL PRINCIPIO

   “… ¿Cómo se miran a sí mismos y cómo miran el mundo? Les ruego que observen, que estén atentos a lo que sucede en ustedes cuando hago esta pregunta. ¿Cómo se ven a sí mismos? ¿Desde dónde miran el mundo? Si lo miran como hindúes o comunistas no están observando el hecho, están mirando desde sus prejuicios, desde un determinado punto de vista o desde su conclusión particular y, por tanto, son incapaces de mirar de verdad este inmenso problema. Y si miran esta inmensidad que es la vida desde su estrecha perspectiva de hindúes, musulmanes o budistas, serán incapaces de ver la extraordinaria belleza de la vida con toda su complejidad. Así pues, ¿cómo lo miran?, ¿desde el punto de vista de su tradición?, ¿con mirada de científico, de ingeniero o de miembro de una determinada secta?, ¿cómo? Deben ustedes ver la falta de lógica, el sinsentido de identificarse con algo. La casa está en llamas, el mundo entero está en llamas y siguen empeñados en apagar el fuego como hindúes, musulmanes, parsis o Dios sabe qué. De manera que antes de preguntar qué pueden hacer como seres humanos respecto a la locura del mundo, lo más importante es que comprendan lo que significa mirar el mundo. ¿Seguimos caminando juntos o se han quedado en su territorio hindú o comunista?

   … Cuando uno está aprendiendo tiene la mente despejada, abierta, no es una mente vieja, marchita, deteriorada. Sin importar la edad que uno tenga, cuando aprende, la suya es una mente inmaculada, una mente que acaba de nacer. Por eso la costumbre, la tradición, es una carga tan letal porque impide que uno aprenda. Así pues, ¿qué es el amor? No se formen ninguna opinión al respecto, no lleguen a ninguna conclusión, ya que en ese caso habrán dejado de aprender.

   … Este país, casi todos los países, está agobiado por el peso de la tradición, que se atrinchera en lugares de alto rango y en la choza de la aldea. No hay nada sagrado en la tradición, ya sea antigua o moderna. El cerebro contiene la memoria del ayer, que es la tradición, y teme perderla porque no puede enfrentarse a algo nuevo. La tradición se convierte en nuestra seguridad y cuando la mente se siente segura está deteriorándose. Uno debe emprender el viaje sin carga alguna, con gusto y sin esfuerzo; jamás ha de detenerse ante ningún altar, ante monumento alguno, o por ningún héroe social o religioso, sólo acompañado de la belleza y el amor.

   … La creencia jamás puede conducir a la realidad. La creencia es el producto del condicionamiento, o consecuencia del miedo, o el resultado de una autoridad externa o interna que conforta. La realidad no es ninguna de estas cosas. Es algo totalmente distinto, y no hay tránsito de una a la otra. El teólogo parte de una posición fija. Cree en Dios, en un Salvador, o en Krishna, o en Cristo, y entonces hilvana teorías de acuerdo con su condicionamiento y con la destreza de su mente. Como el teórico comunista, está atado a un concepto, a una fórmula, y lo que discurre es el resultado de sus propias deliberaciones. Los incautos son apresados en ello, de igual manera que la mosca imprudente es atrapada en la tela de araña. La creencia nace del temor o de la tradición. De dos mil a diez mil años de propaganda, está hecha la estructura religiosa de palabras, con sus rituales, dogmas y creencias. La palabra llega a ser entonces extremadamente importante, y su repetición hipnotiza al crédulo. Este siempre desea creer, aceptar, obedecer, sea malo o bueno lo que se le ofrezca, dañino o beneficioso. La mente creyente no es inquisitiva, y por eso permanece dentro de los límites de la fórmula o del principio. Es como el animal que, atado a un poste, camina sólo hasta el límite que le fija la soga.

   … La libertad está fuera de los muros, fuera del patrón de la sociedad; sin embargo, para liberarse de ese patrón uno tiene que comprender todo su contenido, lo cual significa comprender la propia mente. La mente ha creado la civilización actual, esa cultura y esa sociedad esclavas de la tradición, y sin comprender la mente misma, el simple hecho de rebelarse como comunista, socialista, esto o aquello, tiene muy poco valor. Por esa razón es tan importante conocerse uno mismo, darse cuenta de todas las actividades, de nuestros pensamientos y sentimientos; en esto consiste la educación, ¿verdad? Porque si uno se da plena cuenta de sí mismo, la mente se vuelve muy sensible y atenta. Haga la prueba, no algún día en un futuro lejano, sino mañana o esta tarde.

   … El hombre que dice «lo intentaré» está perdido porque el tiempo no existe, únicamente existe el ahora. En caso de que lo estén haciendo en este momento verán que, si entregan su corazón, eso es una acción total, no una acción fragmentaria, forzada, ni una acción conforme a determinado patrón, modelo o fórmula. Si entrega todo su corazón a algo verá que lo comprende de inmediato, al instante, lo cual no tiene nada que ver con el sentimentalismo, la emotividad o la devoción, todo eso es demasiado pueril. Para entregar el corazón se necesita inmensa comprensión, energía, mucha claridad, y uno no puede ver con claridad si no está libre de su tradición, autoridad, cultura, civilización y de todos los modelos de la sociedad. No se trata de escapar de la sociedad, de retirarse a las montañas o hacerse ermitaño si quiere comprender la vida, todo lo contrario. Para comprender hasta el final el extraordinario movimiento de la vida, el cual es relación, acción, uno debe tener esa libertad que sólo llega cuando entrega su mente, su corazón y todo su ser. En ese estado hay comprensión, y cuando hay comprensión no hay esfuerzo, es un acto instantáneo.

   … Ver lo falso como falso es empezar a comprenderlo, ¿no es así? ¿Cómo podemos ver la verdad o lo falso si nuestras mentes están atrincheradas en la tradición, en palabras y explicaciones? Si la mente está atada a una creencia, ¿cómo puede llegar lejos? Para viajar lejos, la mente tiene que estar libre. La libertad no es algo que deba ganarse al fin de un largo esfuerzo, tiene que estar en el principio mismo del viaje”.

        J. Krishnamurti




LA CONCIENCIA DEL HOMBRE ES EL RESULTADO DEL TIEMPO

   “… La conciencia del hombre es el resultado del tiempo. Es el resultado de la cultura en la que vive, la cual incluye la literatura, la música, la religión; todo eso lo ha condicionado. Y ha constituido una sociedad de la que ahora es esclavo. ¿Está claro? De modo que el hombre está condicionado por la sociedad que él ha creado, y esa sociedad lo condiciona todavía más. El hombre le está siempre buscando una salida a esto, ya sea consciente o inconscientemente. Usted medita conscientemente, lee, asiste a ceremonias religiosas y todo lo demás, tratando de escapar de este condicionamiento. Inconsciente o conscientemente hay un tantear a ciegas, una búsqueda de algo más allá de las limitaciones de la conciencia.

   ¿Significa algo la religión para ustedes? No las ceremonias, sino el sentimiento religioso, la bendición de lo religioso, el carácter sagrado de algo. Religión, miedo, amor, ¿no están acaso muy relacionados entre sí? No es posible comprender lo uno sin lo otro. Existe el miedo, existe esta espantosa carencia de amor, quiero decir la pasión del amor, su intensidad, y luego está este sentimiento de bendición que no es mera recompensa, que no es un premio en pago de alguna acción virtuosa, que nada tiene que ver con las organizaciones religiosas.

   En tanto exista este espíritu adquisitivo, esta búsqueda de seguridad propia, habrá guerras, habrá distinciones de castas. Ustedes no pueden librarse del veneno mediante la mera discusión, hablando, organizando. Cuando, como individuos, despierten al absurdo, a la falsedad, a lo horrible de todas estas cosas, cuando realmente sientan dentro de ustedes la vulgar crueldad de todo esto, sólo entonces crearán organizaciones de las que no se convertirán en esclavos. Pero si no despiertan, nacerán organizaciones que habrán de esclavizarles. Eso es lo que está sucediendo en todo el mundo. Por Dios, estén despiertos a la percepción de estas cosas. Al menos háganlo aquellos de ustedes que piensan. No inventen nuevas ceremonias, no creen nuevos templos, nuevas órdenes secretas, que son meramente otras formas de exclusividad. No puede haber comprensión, sabiduría, mientras exista este espíritu de exclusividad, mientras están buscando seguridad, ganancia. La sabiduría no es proporcional al progreso, existe en la plenitud de la realización.

   … No soy duro con ustedes, honestamente les digo que no me importa si practican ceremonias. Es lo que quiero decir. No es que sea tolerante, porque comprendo, al menos así lo pienso, por qué practican ceremonias, por qué las ceremonias son tan importantes para ustedes, al igual que la búsqueda del Maestro, el discipulado y todas esas cosas. Comprendo que es porque les proporciona cierta clase de sensación esta idea de que son cuidados, de que tienen un Dios personal, seguridad, certidumbre, consuelo.

   … Nuestro pensar se basa actualmente en el miedo, en la ganancia, en la recompensa, en la autoridad; pensamos de acuerdo con una fórmula, y ese pensar es positivo, con sus propias negaciones. Pero nosotros estamos hablando de negar lo falso sin saber qué es verdadero. ¿Podemos decirnos: ‘sé que el análisis es falso, que no destruirá las limitaciones de la conciencia ni producirá una mutación, de modo que no lo consentiré’? O bien: ‘Sé que el nacionalismo es un veneno, tanto si es el de Francia como el de Rusia o la India, de modo que lo rechazo. Sin saber qué otra cosa puede haber, puedo ver que el nacionalismo es un mal’. Y para ver que los dioses, los salvadores, las ceremonias que el hombre ha inventado, tanto si son de hace diez mil años, de dos mil años, o de los últimos cuarenta años, para ver que carecen de validez y para rechazarlos por completo, para eso hace falta una mente, un cerebro muy claro, que no tengan miedo en su negación. Y entonces, al negar lo que es falso, estáis ya empezando a ver lo que es verdadero, ¿no es así? Para ver lo verdadero tiene que haber primero negación, la negación de lo que es falso. No sé si estáis siguiendo todo esto.

   Lo total deben abordarlo completamente y sus acciones tienen que ser completas. Eso significa que pensar es actuar, no pueden separarlos, sentir es actuar. No es posible dividirlos y decir: ‘Sentiré una cosa y haré otra’, o ‘pensaré una cosa y sentiré otra’. En una acción así hay siempre una finalidad y, en consecuencia, hay miedo a la muerte, a las oportunidades no realizadas; por lo tanto, hay un permanente mirar hacia el futuro.

   Pero cuando uno actúa completamente, esa acción es infinita, y ustedes no comprenderán qué es esa acción hasta que sus vidas en los negocios, en lo social y en lo religioso estén completamente armonizadas. Tal vez no teman a lo que pueda haber en el más allá o a la autoridad espiritual, puede que hayan abandonado todas sus religiones y sus ceremonias, pero tienen miedo de lo que pueda pasar cuando envejezcan; por lo tanto, dicen: ‘Tengo que guardar para el futuro’. O temen inconscientemente a lo que otro pueda decir. Vean, cuando abordan el temor como algo total, este desaparece. No lo dividan en temor espiritual, social y económico. Es temor. Así, cuando aborden el temor y traten de comprenderlo, sus acciones no serán separativas.

   Por lo tanto, amigos, la verdad no es una cosa que pueda ser encontrada, obtenida o realizada. Puedo haber utilizado esas palabras en el pasado, y las he utilizado, pero no implicaban que la verdad fuera un objetivo que debía lograrse, tal como ustedes las interpretaron. No estaba en mi mente o en mi corazón darles el significado de que es una meta por alcanzar. Además, mi deseo es que ustedes desechen todo el pasado y empiecen de nuevo. Esa plenitud de la vida tampoco puede ser descubierta por medio de una acción, sino que ese perfume, esa riqueza, ese éxtasis, sólo puede ser descubierto en la plenitud de la acción; no por medio de la acción, sino en la acción misma, cualquiera que sea esa acción, sus ganancias, sus ceremonias, sus problemas sexuales. Es en la acción misma donde radica toda la gloria de la vida. No a través de la acción. La gloria se encuentra intrínsecamente en la acción misma, cuando ustedes la encaran, con plena percepción alerta, en el movimiento de la experiencia".

    J. Krishnamurti


¿ESTÁ EL CEREBRO DE USTEDES PROGRAMADO PARA PENSAR DE UNA MANERA CONVENCIONAL, ESTRECHA, LIMITADA?

   “… Vamos a considerar juntos por qué el hombre ha llegado a ser lo que es, cruel, destructivo, violento, idealista, mientras que en el mundo de la tecnología realiza cosas sorprendentes que la mayoría de nosotros desconoce. Veremos por qué después de miles de años de guerras, de derramar tantas lágrimas, el ser humano se comporta actualmente de esta manera. El hombre ha dividido el mundo en nacionalidades; lo ha dividido religiosamente en católico, protestante, hindú, musulmán y así sucesivamente. Donde hay división como árabe y judío, hindú y musulmán, etc., tiene que haber conflicto. Esta es una ley natural y eso es lo que de hecho ocurre en el mundo. ¿Por qué existe esta división? ¿Quién ha producido esto? ¿Por qué el hombre ha llegado a ser lo que es, no obstante, su gran experiencia, sus enormes conocimientos y su inmenso progreso tecnológico? ¿Por qué ha permanecido siendo más o menos lo que ha sido por 40.000 años? ¿Por qué? ¿Es porque nuestra mente, nuestro cerebro está programado igual que una computadora?

   La computadora es programada por profesionales, y puede repetir quizá más rápidamente, más velozmente que el hombre, ofreciendo infinita información. ¿Es que todos los seres humanos de este mundo han sido programados para ser bengalíes, musulmanes, hindúes y así sucesivamente? ¿Está el cerebro de ustedes programado para pensar de una manera convencional, estrecha, limitada? El cerebro contenido en el cráneo es limitado. Pero la capacidad que tienen de inventar, de progresar tecnológicamente es extraordinaria. Tal vez la mayoría de nosotros desconoce lo que actualmente está ocurriendo en el campo biológico, en el campo tecnológico, en el campo de los armamentos, porque casi todos nosotros nos interesamos en nuestra existencia cotidiana, en nuestros propios problemas particulares, en nuestros propios logros. Y así, olvidamos generalmente que el inmenso progreso de la humanidad se está haciendo en una sola dirección, la del mundo tecnológico, y que el mundo psicológico, el mundo del comportamiento humano, el mundo de la conciencia se descuida completamente, de manera total. ¿Cuáles son las causas de todo esto? ¿Por qué los seres humanos han sido programados como cristianos por 2000 años, creyendo en ciertas doctrinas, profesando ciertas creencias, buscando un único Salvador; y los musulmanes, programados también por los últimos 1000 años o más, para creer en ciertos principios y llamarse a sí mismos ‘musulmanes’; y los hindúes, programados como tales quizá por los últimos tres o cinco mil años? Nuestros cerebros están pues, condicionados. ¿Se da cuenta uno de cómo su cerebro actúa, piensa, mira? Donde hay limitación hay conflicto.

   Nuestros cerebros están condicionados para ser esto o aquello, para conducirse de cierta manera, para gozar, para sufrir, para soportar una gran carga de temor, incertidumbre, confusión, y el miedo final a la muerte. Estamos condicionados para eso, y hay todo un grupo de personas, profesores, eruditos, escritores, incluidos los comunistas con su gurú Marx, que sostienen que el cerebro humano estará siempre condicionado, que jamás podrá ser libre, que uno puede modificar ese condicionamiento mediante la influencia ambiental o por medio de la ley. Siempre puede modificarse, cambiar aquí y allá, pero de hecho el cerebro humano –dicen– jamás puede ser libre. Por favor, comprendan la implicación que eso tiene. En consecuencia, los gobiernos totalitarios controlan el pensamiento humano no permitiendo que la gente piense con libertad; y quienes piensan libremente son remitidos a pabellones psiquiátricos o a campos de concentración. Es sumamente importante descubrir por uno mismo si el cerebro humano, que ha sido condicionado por la experiencia, por el conocimiento; si ese cerebro puede alguna vez ser libre, si puede no tener miedo, si puede no estar condicionado. Donde hay condicionamiento tiene que haber conflicto, porque todo condicionamiento es limitado.

   Mientras consideramos juntos todo esto, podemos percibir nuestro propio pensar, nuestras propias reacciones y respuestas, lo limitadas, lo condicionadas que están y cómo dependemos del conocimiento pasado. Vemos cómo nuestra vida se vuelve muy estrecha, bastante desordenada, confusa, y cómo hay miedo a la inseguridad. Si uno se da cuenta de todas sus propias actividades internas, de sus pensamientos y sentimientos, de sus reacciones, entonces descubre por sí mismo lo condicionado que se encuentra, lo limitado que es. Cuando reconocemos ese hecho, comprendemos las consecuencias de ese condicionamiento, de esa limitación. Dondequiera que exista una limitación como hindú o musulmán, tiene que haber conflicto. Dondequiera que haya una división entre esposo y esposa, tiene que haber conflicto.

   … No sé si lo habéis observado en vosotros mismos, como seres humanos, no como seres fragmentarios en un mundo fragmentado; un ser humano no tiene nacionalidad, sea indio, hindú, musulmán, sikh, cristiano, comunista o socialista. Y como seres humanos no pertenecéis a ninguna religión, partido político o ideología. Si os habéis observado como seres humanos veréis en vosotros, y por consiguiente en los demás, que la fuente de nuestro ser, de nuestra existencia, el sentido de nuestra vida, la lucha que llevamos diariamente, todo ello no tiene ya ningún sentido. Por lo tanto, tenemos que encontrar por nosotros mismos la fuente que se ha secado, y también si es posible hallar de nuevo las aguas de esa inmensa realidad, y actuar desde esa realidad.

   La verdadera educación es consecuencia de la transformación de nosotros mismos. Tenemos que reeducarnos para no matarnos los unos a los otros por cualquier causa, por buena que sea, o por cualquier ideología no importa lo prometedora que aparentemente sea para la futura felicidad del mundo. Debemos aprender a ser misericordiosos, a contentarnos con poco y a buscar lo Supremo, porque sólo así se conseguirá la verdadera salvación de la humanidad”.

        J. Krishnamurti