“… Ustedes han escuchado a los expertos hablar sobre alguna nueva guerra; no hablan de los seres humanos que habrán de morir, sino de destruir campos de aviación, de volar esto o aquello. Existe esta confusión total en el mundo, y uno está completamente seguro de que todos somos conscientes de ella. ¿Qué hemos de hacer entonces? Como un amigo le dijo hace un tiempo a quien les habla: ‘Usted no puede hacer nada, se está dando de cabeza contra una pared. Las cosas continuarán como hasta ahora indefinidamente, seguiremos atrapados en múltiples formas de ilusión, luchando, compitiendo, destruyéndonos unos a otros. Esto habrá de continuar. No malgaste su tiempo y su vida’. Dense cuenta ustedes de la tragedia del mundo, de los terribles sucesos que podrían tener lugar si algún loco oprimiera un botón de la computadora que se está haciendo cargo de las capacidades humanas, pensando con mucha mayor exactitud y rapidez. ¿Qué va a ocurrir con el ser humano? Este es un enorme problema al que nos enfrentamos.
… Se aducen muchas razones para explicar por
qué es necesario matar, y también hay muchas razones para no matar. Pero no se
vean arrastrados por el razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón
para no matar, y mañana tendrán una razón mucho más poderosa para hacerlo.
Primero vean la verdad de esto, sientan cuán esencial es no matar. Sin importar
lo que digan otros, desde la más alta autoridad al más inferior, descubran por
ustedes mismos la verdad de la cuestión. Cuando tengan interiormente en claro esto,
entonces podrán razonar los detalles. Pero no comiencen con razones, porque
cada razón puede confrontarse con una contrarrazón y se verán atrapados en la
red del razonamiento. Lo importante es ver directamente por ustedes mismos qué
es la verdad y entonces podrán comenzar a usar la razón. Cuando perciban por
ustedes mismos qué es verdad, cuando sepan que matar a otro no es amor, cuando
sientan en su interior la verdad de que no debe haber enemistad en sus
relaciones con otros, entonces ningún razonamiento podrá destruir esa verdad.
Entonces ningún político, ningún sacerdote, ningún padre podrá sacrificarlos
por una idea o por su propia seguridad.
… El pensamiento está siempre buscando o
alimentando, o evitando el miedo; está además produciendo placer, continúa
nutriendo aquello que ha sido agradable. Siendo presa del temor y del placer,
que producen dolor, ¿cómo puede terminar todo esto? ¿Cómo puede cesar
naturalmente la maquinaria del pensamiento, que engendra todo este movimiento
del placer y del temor? Ese es el problema. ¿Qué hará uno con él? ¿Abandonarlo
o continuar como ha estado hasta ahora, viviendo en el placer y el sufrimiento,
que es la propia naturaleza de la mente burguesa, a pesar de que uno tenga el
cabello largo, aunque duerma sobre el puente y se rebele, arroje bombas, grite
‘paz’ mientras pelea la guerra predilecta? Haga uno lo que hiciere, el estar
atrapado en el miedo y el placer es parte de la propia naturaleza de la mente
burguesa. Afrontémoslo.
¿Cómo resolveremos este problema? Tenemos
que resolverlo, si deseamos una vida totalmente distinta, una sociedad
diferente, una moralidad diferente; tenemos que resolver este problema. Si uno
es joven puede que diga: ‘No es importante’, ‘tendré placer al instante, temor
al instante’. Pero es absolutamente lo mismo; el problema crece y un buen día
se encuentra uno atrapado. Es nuestro problema y ninguna autoridad puede
resolverlo por nosotros. Hemos recurrido a las autoridades, los sacerdotes y
las autoridades psicológicas, y no han sido capaces de resolverlo. Nos han
ofrecido escapes, tales como drogas, creencias, rituales, y todo el circo que
se desarrolla en nombre de la religión; ellos nos han ofrecido todo esto, pero
nunca han resuelto el problema básico del temor y del placer. A nosotros nos
corresponde resolverlo. ¿Cómo? ¿Qué vamos a hacer? Recordemos esto, pues
sabemos que nadie va a resolvernos el problema. Cuando nos damos cuenta de que
nadie podrá hacerlo por nosotros, estamos ya comenzando a ser libres del mundo
burgués.
… La regeneración del individuo no es en el
futuro, sino ahora; y si aplazáis para mañana vuestra regeneración, provocáis
confusión y quedáis atrapados en la ola de tinieblas. La regeneración es ahora,
no mañana, porque la comprensión es sólo en el presente. No comprendéis ahora
porque no dedicáis vuestro corazón y vuestra mente, toda vuestra atención a
aquello que deseáis comprender. Si consagráis vuestra mente y corazón a
comprender tendréis comprensión. Señor, si usted consagra su mente y su corazón
a descubrir la causa de la violencia, si se da plena cuenta de ella estará
libre de violencia ahora. Mas, por desgracia, habéis condicionado de tal modo
vuestra mente por el aplazamiento religioso y la ética social, que sois
incapaces de considerar la violencia directamente, y esa es nuestra dificultad.
La comprensión pues, es siempre en el presente, jamás en el futuro. La
comprensión es ahora, no en los días que vendrán.
… De modo que, por favor, comprendan que si
se aferran a sus opiniones y yo a la mía nunca nos encontraremos. Debemos estar libres de opiniones y valores
para no quedar atrapados en nuestras opiniones y utilizarlas como hachas para
golpear al otro, para matarnos unos a otros. Las opiniones son limitadas y, por
tanto, es inevitable que creen conflicto. Cuando uno se aferra a sus
conclusiones limitadas y otro se aferra a sus conclusiones y experiencias
limitadas, entonces debe haber conflicto, guerras y destrucción. Si vemos eso
con mucha claridad, entonces las opiniones se vuelven muy superficiales,
pierden su valor. No tengan opiniones, sean libres para investigar y dejen que
esa investigación actúe".
J. Krishnamurti