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LA INVESTIGACIÓN ESCÉPTICA ES EL AUTÉNTICO PROCESO ESPIRITUAL

   “… Tal vez no las vivan, pero son muy rápidos en captar las cosas con el intelecto, en analizarlas y explicarlas, aunque no en actuar de acuerdo a ellas. Si mi observación es correcta, no relacionan sus percepciones intelectuales con sus actividades diarias.

   … Yo no me atrevería a llamarlos hipócritas, pero no son religiosos. El occidental es más escéptico, más argumentador. Pero cuando capta algo, aunque lo capte con lentitud, lo lleva a la práctica. Debido a la frialdad de los climas en los que vive, debe estar haciendo algo. Tiene que excavar y trabajar. No puede recostarse dedicándose a interminables análisis, como ocurre en la India en la época de los monzones. Durante la estación lluviosa, varios meses seguidos cada año, es imposible trabajar a cielo abierto. Tal vez las diferencias existentes entre el oriental y el occidental tengan mucho que ver con el clima.

   … El cerebro hindú ha estudiado filosofía. Los hindúes son un pueblo mucho más antiguo, pues tiene entre tres y cinco mil años de antigüedad. Y entre ellos siempre hubo un grupo muy especial, los brahmanes, que cultivaron su cerebro. Para ellos lo importante era el conocimiento. Lo importante era aprender y la llamada vida espiritual.

   … Por supuesto. Pero aquí, en Occidente, en cuestiones religiosas, la duda, el escepticismo y el cuestionamiento son absolutamente negados. La fe es lo más importante aquí. En la religión india, en el budismo y demás, la duda, el cuestionamiento, la investigación, adquieren absoluta importancia.

   … ¿Existe una acción que no provenga del deseo? Si formulamos una pregunta así, y raramente lo hacemos, podremos inquirir sin motivo alguno y descubrir una acción que sea de la inteligencia. La acción del deseo no es inteligente, lleva a toda clase de problemas con sus secuelas. ¿Existe una acción de la inteligencia? Uno tiene que ser siempre algo escéptico en estas cuestiones; la duda es un extraordinario factor de purificación del cerebro, del corazón. La duda, cuidadosamente aplicada, trae una gran claridad, libera. En las religiones orientales, dudar, cuestionar, es una de las necesidades para encontrar la verdad, pero en la cultura religiosa de la civilización occidental, la duda es una abominación del demonio. No obstante, en la libertad, en una acción que no es del deseo, tiene que existir la chispa de la duda.

   … La búsqueda escéptica, la investigación escéptica es el auténtico proceso espiritual. Esto es verdadera religión. Estamos preguntando, ¿es esa la causa básica de nuestro conflicto? ¿Está el hombre condenado, mientras viva en esta maravillosa tierra, al conflicto perpetuo? Uno puede racionalizar el conflicto, decir que la naturaleza está en conflicto, que el esfuerzo del árbol para alcanzar el sol es conflicto, y que el conflicto es parte de nuestra naturaleza porque mediante el conflicto, mediante la competitividad hemos evolucionado, hemos crecido hasta convertirnos en este maravilloso ser humano que somos, no lo digo de forma sarcástica. Nuestro cerebro está programado para el conflicto. Tenemos un problema que nunca hemos sido capaces de resolver. Puede que escapen neuróticamente hacia alguna fantasía y se sientan del todo satisfechos en esa fantasía, puede que imaginen que en lo interno han logrado algo y se sientan del todo satisfechos con ello; una mente inteligente debe cuestionar todo eso, debe dudar, debe ser escéptica. ¿Por qué los seres humanos durante millones de años, desde el principio del ser humano hasta nuestros días han vivido en conflicto? Aceptamos el conflicto, lo toleramos, decimos que está en nuestra naturaleza competir, ser agresivos, imitar, amoldarse; decimos que el conflicto es una parte del eterno patrón de la vida.

   … Por lo general, dar una conferencia significa impartir o explicar cierta materia para que usted se instruya, aprenda. Esta no es una conferencia. Aquí estamos manteniendo una conversación juntos, como dos amigos que tal vez caminan por un sendero tranquilo, lleno de árboles y de la belleza de las flores, del canto de muchos pájaros; amigos que se sientan en un banco poco frecuentado, solitario, y que sostienen un diálogo porque nos preocupa a usted y al que habla, no algo más allá, romántico y fantástico, sino nuestra vida diaria. Porque si no aclaramos nuestras propias vidas, si no las hacemos imperturbables, no caóticas, hagamos lo que hagamos no tendrán sentido alguno.

   … El tercer punto de esta pregunta, ¿verdad?, es este: ¿cómo sabéis que yo ‘camino en la luz?’ Presumís que lo hago pero, ¿cómo podéis saber algo al respecto? Este extraordinario deseo de aceptar las cosas, y darlas por sentadas, es uno de los indicios de una mente torpe. Por el contrario, deberíais ser escépticos. El escepticismo no es cinismo ni negación; es el estado de una mente que no concuerda prontamente, que no acepta ni da por supuestas las cosas. Una mente que acepta no busca esclarecimiento o sabiduría, sino refugio. Lo que importa saber, por cierto, no es si yo camino en la luz, sino si vosotros lo hacéis. Es vuestra vida, no la mía; es vuestra felicidad, vuestra lucha, vuestra miseria. ¿De qué sirve pensar que otra persona camina en la luz? Puede o no que lo haga; ¿y qué valor tiene ello para vosotros cuando vosotros mismos sufrís desdicha? Si sólo creéis en la luz de otro, os convertís en un secuaz, en un copista, en un imitador, lo cual significa que sois un disco fonográfico que repite una y otra vez alguna tonada, sin una canción en vuestro corazón.”

        J. Krishnamurti