Una forma de vida

Pregunta: En Holanda hay mucha gente de buena voluntad. ¿Qué podemos hacer realmente para trabajar por la paz en el mundo?

Krishnamurti: ¿Por qué limita usted a Holanda la gente de buena voluntad? (Risas) ¿No cree usted que hay gente de bien en todo el mundo?

Pero mire, la paz no viene dada por la buena voluntad, la paz es algo enteramente diferente. No es el cese de la guerra. La paz es un estado de la mente, la paz es el cese del esfuerzo por ser algo, la paz es la negación de la ambición, el final del deseo de conseguir, de llegar a ser, de tener éxito. Nosotros pensamos que la paz es meramente un paréntesis, el intervalo entre dos guerras. Y probablemente a traves del terror de la bomba de hidrógeno, tendremos paz de uno u otro tipo. Pero seguramente eso no es la paz. Hay paz solo cuando no tienes nacionalidades separadas ni soberanías, cuando no consideras a cualquier otro como inferior en raza, o cualquier otro como superior, cuando no hay divisiónes en religiones -tu eres cristiano, y otro es hindú o budista o musulmán.

La paz sólo puede darse cuando uno como individuo trabaja por la paz. Lo que no significa que se reúnan en grupos y trabajen por la paz; porque en este caso crearían un cierto patrón al que llamarían paz. El descubrir una paz duradera es algo completamente diferente.

¿Cómo puede un hombre ambicioso, luchador, competitivo, brutal, traer la paz al mundo? Puede que se pregunte: ¿qué me pasaría si no fuese ambicioso? ¿No me echaría a perder? ¿Debería no luchar?

Es como consecuencia de nuestra ambición, de nuestra lucha, del forzarnos unos a otros por nuestro deseo de éxitos y logros, que hemos creado un mundo en el que hay guerras.
Me pregunto si es posible entender realmente lo que significa vivir sin ambición, sin el eterno deseo de éxito (en los negocios, en la escuela, en la familia…). Si podríamos realmente comprender el contenido psicológico de la ambición, con todas y cada una de las implicaciones que conlleva, para así desprendernos de esta actividad sin sentido.

Un hombre ambicioso no es feliz, vive temeroso del fracaso, vive con la carga miserable del esfuerzo y la lucha. Un hombre así no puede traer la paz al mundo.

Igualmente, aquellos que tienen una creencia en particular: el comunista, el católico, el protestante, el hindú…, no son personas pacíficas. No pueden traer paz al mundo porque están entre ellos divididos, deteriorados, enfrentados. Tan sólo un ser humano íntegro, que haya comprendido esta división y toda su corrupción, sólo él puede traer la paz.

Pero no queremos abandonar nuestras esperanzas, nuestros anhelos, nuestras creencias. Deseamos llevarnos todo eso al mundo de la paz. Queremos crear un mundo en paz con todos estos elementos que son destructivos. Así nunca tendremos paz.

Tan sólo la mente que se ha entendido así misma, que esta inmóvil, que carece de demandas, que no busca el éxito, que no esta intentando llegar a ser algo o alguien; sólo una mente así puede crear un mundo donde haya paz. 


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