K " Diario II " - Brockwood Park - Septiembre 16, 1973



"El mar se extendía ante uno y en el aire se percibía el perfume de los eucaliptos. Era un hombre pequeño, delgado y de fuertes músculos; había venido de un país muy lejano, y estaba tostado por el sol. Después de unas pocas palabras de saludo, se lanzó a emitir críticas. ¡Qué fácil es criticar sin saber cuáles son realmente los hechos! Dijo: “Puede que usted sea libre y que viva real mente todo aquello de que habla, pero físicamente se halla en una prisión protegida por sus amigos. Usted no sabe lo que está pasando a su alrededor. Hay personas que han asumido la autoridad, aun cuando usted mismo no es autoritario”.
No estoy seguro de que usted esté en lo cierto res pecto de esta cuestión. Para conducir una escuela o cualquier otra cosa, tiene que haber cierta responsabili dad, y ésta puede y debe existir sin las implicaciones au toritarias. La autoridad es totalmente perjudicial para la cooperación, para que podamos discutir cosas juntos. Esto es lo que hacemos en todo el trabajo en que esta mos empeñados. Este es un hecho real. Si puedo señalar lo, nadie se interpone entre mí y otras personas.
“Lo que usted está diciendo es de la máxima impor tancia. Todo lo que usted escribe y dice debe ser impre so y hecho circular por un pequeño grupo de personas serias y consagradas. El mundo está estallando y a usted lo pasa por alto”.
Me temo otra vez que usted no se da cuenta totalmen te de lo que sucede. En un tiempo, un pequeño grupo tomó la responsabilidad de propagar lo que se había dicho. Ahora, también, un pequeño grupo ha asumido la misma responsabilidad. Si a uno se le permite señalarlo nuevamente, usted no se da cuenta de lo que está suce diendo.
Él hizo varias críticas más, pero éstas se basaban en presunciones y opiniones efímeras. Sin defender nada, uno indicó lo que realmente está ocurriendo. Pero...
Qué extraños son los seres humanos.
Los cerros retrocedían alejándose, y ya lo rodeaba a uno el ruido de la vida cotidiana, el ir y venir, el dolor y el placer. Un árbol solitario sobre un montecillo era la belleza de la tierra. Y a gran profundidad en el valle había un torrente, y junto a él corría un ferrocarril. Uno debe dejar el mundo para ver la belleza de ese torrente."