Meditar

Mario comparte hoy con nosotros esta reflexión sobre la meditación:

La meditación es un tema esencial a lo largo de la obra de Krishnamurti. En sus escritos, charlas, conferencias o diálogos aparece constantemente y le daba una importancia extraordinaria. La mayoría de las publicaciones que hoy tenemos en las librerías son transcripciones de sus conferencias que fueron innumerables a lo largo de su vida. De todas esas obras hay una, que podemos definir como un auténtico manual de meditación, el Diario I que escribió durante siete meses a comienzo de los años sesenta. En él Krishnamurti utiliza 
la palabra meditación unas 120 veces para decirnos lo que es la meditación, pero también lo que no es; y sólo en una ocasión el verbo meditar.


"Meditar es vaciar la mente de todo pensamiento" Krishnmaurti en el Diario I, pag.178, Ed.Edhasa, 1978



"Krishnamurti procedió a instruirnos en la forma correcta. Nos dijo que nos sentáramos tranquilamente, preferiblemente con las piernas cruzadas y la espalda recta, de forma que la
 sangre pudiera circular libremente al cerebro. Primero, debíamos comprobar si el cuerpo podía estar completamente quieto, lo que era absolutamente importante. Si se movía debíamos preguntarnos por qué, no forzarlo a estar quieto. Primero, debemos mirar todo y, habiendo mirado, mantener nuestros ojos cerrados y fijos en una posición, pues el movimiento del ojo induce al movimiento del pensamiento. Luego, la mente. Encontramos que no puede estar tranquila, estamos pensando sobre una y otra cosa, sobre la comida, el sexo, los exámenes, etc. Muchas de estas cosas podían estar ocupando nuestros pensamientos porque todavía las teníamos pendientes. Así que tenemos que terminar las cosas, ponerlas en el lugar correcto. No debemos intentar controlar este movimiento. Debemos observarlo sin decir que es bueno o malo. No hay pensamiento bueno o malo. Sólo hay pensamiento. No debemos identificar, justificar o condenarlo, sino simplemente seguirlo. Eso es mirarlo sin nombrarlo, sin el observador. El pensamiento es como una flor: nace, florece y muere. Cuando se le deja solo para que siga su camino natural, cada pensamiento se completa en sí mismo y llega a un final. Así que si a los pensamientos se les permite que mueran en esta conciencia sin elección, cada vez habrá menos pensamientos. Y si esto se mantiene, en cierto momento no hay pensamientos en absoluto y entonces la división entre lo interno y lo externo se disuelve causando el florecimiento de los sentidos y el despertar de la natural inteligencia del cuerpo" (Javier Gómez Rodríguez, The Link, nº 18, mayo 2000)