"El Arte de Vivir"

El Arte de Vivir. Cap XVII

Hemos estado examinando los diversos factores que originan deterioro en nuestras vidas, en nuestras actividades, en nuestros pensamientos; y hemos visto que el conflicto es uno de los principales factores de ese deterioro. Y la paz, tal como se la entiende generalmente, ¿no es, acaso, también un factor destructivo? ¿Puede la paz ser creada por la mente? Si la paz proviene de la mente, ¿no conduce esto al deterioro y a la corrupción? Si no estamos muy atentos y alertas, esa palabra ‘paz‘ llega a ser como una pequeña ventana a través de la cual miramos al mundo y tratamos de entenderlo. A través de una pequeña ventana vemos sólo una parte del cielo y no toda su vastedad, su magnificencia. No es posible tener paz buscando simplemente la paz, lo cual es por fuerza un proceso de la mente.

Puede que sea un poco difícil entender esto, pero trataré de hacerlo tan simple y claro como pueda. Si podemos entender lo que significa vivir en paz, quizás entendamos el verdadero significado del amor.

Pensamos que la paz debe alcanzarse por medio de la mente, a través de la razón. ¿Puede la paz llegar jamás mediante cualquier tipo de aquietamiento, control o dominio del pensamiento? Todos queremos paz, y para la mayoría de nosotros la paz significa que nos dejen tranquilos, que no nos perturben …; de ese modo construimos un muro alrededor nuestro, un muro de ideas.

Es muy importante que entiendan esto, porque a medida que vayan creciendo habrán de afrontar los problemas de la guerra y de la paz. ¿Es la paz algo para ser perseguido, atrapado y dominado por la mente?

Lo que la mayor parte de nosotros llama paz es un proceso de estancamiento, de paulatino deterioro. Pensamos que conseguiremos la paz aferrándonos a una serie de ideas, protegiéndonos internamente, blindándonos con hábitos y creencias. Pensamos que es cuestión de seguir unos principios, de cultivar unas tendencias, una moda determinada, o un deseo particular. Queremos que no nos perturben, de modo que buscamos un rincón al que arrastrarnos para vivir en la oscuridad de nuestro encierro. Eso es lo que buscamos la mayoría; ya sea en la relación con el esposo o la esposa, con los padres, con los amigos… Inconscientemente buscamos la paz a cualquier precio, y así es como la conseguimos.

Pero la cuestión es: ¿puede la mente encontrar la paz? ¿No es la mente misma una fuente de perturbación? La mente sólo puede acumular, almacenar, aceptar o rechazar, recordar, desear.

La paz es esencial, porque sin ella no podemos vivir creativamente. Pero, ¿puede la paz ser comprendida por medio del esfuerzo, de la renuncia, del sacrificio?

¿Comprenden de lo que estoy hablando?

Puede que ahora que son jóvenes estén descontentos, pero conforme crecemos, a menos que estemos muy alertas y seamos muy sensatos, ese descontento se canalizará hacia alguna forma de vida de mansa resignación.

La mente siempre esta buscando un hábito, una creencia, un deseo, algo con que poder vivir en paz con el mundo. Pero la mente no puede encontrar la paz, porque ella sólo puede pensar en términos de tiempo; atada al pasado, al presente o al futuro… Esta constantemente condenando, juzgando, sopesando, comparando, persiguiendo sus propias vanidades, sus hábitos, sus creencias; y esa mente jamás puede estar en paz.

Puede engañarse a sí misma con un estado al que llame ‘paz’, pero eso no es la paz. Puede hipnotizarse mediante la repetición de palabras, siguiendo a alguien, acumulando conocimiento. Pero no es pacífica, porque ella misma es el centro de perturbación, es por su propia naturaliza la esencia del tiempo. Por tanto, la mente con la que pensamos, con la que calculamos, con la que ideamos y examinamos, no puede encontrar la paz.La paz no es el resultado de la razón; sin embargo, puedes ver como la religiones organizadas están, todas ellas, atrapadas en este alcanzar la paz por medio de la mente. La paz es tan pura y creativa como destructiva es la guerra, y para encontrar esa paz uno tiene que comprender qué es la belleza. Por esto, es tan importante, desde muy jóvenes, tener belleza a nuestro alrededor. la belleza de los edificios bien proporcionados, del estar aseados, del hablar sosegado de los mayores. En la comprensión de la belleza, conoceremos el amor, porque la comprensión de la belleza es la paz del corazón.

La paz es del corazón, no de la mente. Para conocer la paz tienes que descubrir lo que es la belleza.

El modo en que hablas, las palabras que usas, los gestos que utilizas…, todas estas cosas son muy importantes, porque a través de ellas descubriremos el refinamiento de nuestro corazón.

La belleza no puede definirse, no puede explicarse en palabras. Sólo puede ser entendida cuando la mente esta inmóvil.

Por eso, mientras sean jovenes y sensibles, es fundamental que ustedes, y aquellos que son responsables de ustedes, creen una atmosfera de belleza. El modo en que visten, la forma en que caminan, como se sientan, la manera en que comen… todas esas cosas son muy importantes. Cuando sean mayores se encontrarán con las cosas feas de la vida: edificios feos, personas feas con su malicia, con su envidia, son su ambición, con su crueldad; y si no han cimentado y establecido la percepción de la belleza en sus corazones, entonces, serán fácilmente arrastrados por la enorme corriente del mundo. Se encontrarán atrapados en la lucha interminable de buscar la paz con la mente. La mente proyecta una idea de lo que es la paz y trata de conseguirla, encontrándose atrapada en la red de las palabras, de las modas y las ilusiones.

La paz sólo puede darse cuando hay amor. Si tu paz proviene de tu seguridad económica, de ciertos dogmas, rituales, repeticiones verbales, entonces no hay creatividad y por tanto no hay urgencia alguna para traer una revolución fundamental al mundo. Una paz semejante solo lleva al contento y la resignación. Pero si en ti esta el entendimiento del amor y la belleza, entonces descubrirás esa paz que no es una proyección de la mente. Es esta paz la que es creativa, la que remueve la confusión y trae orden dentro de uno mismo. Esta paz no surge por medio de esfuerzo alguno por descubrirla. Surge cuando estas constantemente observando, cuando eres sensible a la belleza y a la fealdad, a lo bueno y a lo malo, a todos los cambios de la vida.

La paz no es algo pequeño, creado por la mente, es inmensamente grande, infinitamente extensa, y sólo puede entenderse cuando hay plenitud de corazón.