Translate

APRENDER IMPLICA AMAR LA COMPRENSIÓN Y AMAR HACER UNA COSA POR SÍ MISMA

   “… Nuestros cerebros se hallan ocupados, jamás están quietos. Para aprender cómo observar a nuestra esposa, a nuestro prójimo, a nuestro gobierno, cómo observar la brutalidad de la pobreza, los horrores de las guerras, tiene que haber libertad para observar. Sin embargo, nos oponemos a ser libres porque ello nos atemoriza, tenemos miedo de quedarnos solos.

   … Vamos a averiguar ahora si existe una forma diferente de aprender, que no consista en la acumulación de conocimientos. Permítanme decirlo de otro modo. Primero está la experiencia, y de la experiencia surge el conocimiento, del conocimiento, la memoria, y la respuesta de la memoria es el pensamiento. Luego actúa el pensamiento y de esa acción usted aprende más, y así se repite el ciclo. Esta es la secuencia de nuestra vida. Nosotros decimos que esa forma de aprender nunca resolverá nuestros problemas porque es una repetición. Es evidente que no los hemos resuelto. Ahora bien, ¿existe otra forma de aprender? Aprender, no en el contexto del conocimiento, sino de una forma distinta, una percepción-acción no acumulativa.

   … Aprender sobre uno mismo puede ser muy difícil debido a que uno está en constante movimiento. Uno cambia a cada momento; nadie es permanentemente codicioso, permanentemente sexual o violento. Uno está vivo, todo en él fluctúa, cambia, y es de ese ser vivo de quien se ha de aprender. Para ello hemos de observar con mirada siempre nueva, aprender todo de nuevo a cada instante. ¿Se dan cuenta de la dificultad que entraña? Uno es una entidad viva, no es un fósil, y es ese ser vivo al que tenemos que observar. Y lo que uno aprende acerca de él en un momento concreto, debe abandonarlo, para que al volver a mirarse un segundo después, lo que aprenda sea siempre nuevo; no es que uno haya aprendido y, con ese conocimiento que ahora tiene, observe lo que es un ser vivo. Descubrirán, si lo hacen, que es en verdad fascinante lo que sucede al mirar y aprender así; porque entonces es muy poca la información que la mente retiene, se reduce a los conocimientos técnicos esenciales, nada más. De ese modo, la mente está atenta al movimiento del "yo", que es una entidad tan compleja, no sólo en el nivel superficial, sino en los niveles más profundos.

   … La función de la mente es investigar y aprender. Por aprender no entiendo el mero cultivo de la memoria o la acumulación de conocimientos, sino la capacidad de pensar clara y sensatamente sin ilusión, partiendo de hechos y no de creencias e ideales. No existe el aprender, si el pensamiento se origina en conclusiones previas. Adquirir meramente información o conocimiento no es aprender. Aprender implica amar la comprensión y amar hacer una cosa por sí misma. El aprender sólo es posible cuando no hay coacción de ninguna clase. Y la coacción adopta muchas formas, ¿no es así? Hay coacción a través de la influencia, a través del apego o la amenaza, mediante la estimulación persuasiva o las sutiles formas de recompensa.

   … Pero el depender de alguien, por excelente que pueda ser, les impide aprender acerca de sí mismos, de lo que son. Y es muy, muy importante aprender lo que uno es, porque lo que uno es produce esta sociedad tan corrupta, tan inmoral, donde hay una extensión tan enorme de la violencia; esta sociedad tan agresiva, donde cada cual busca su propio éxito particular, su propia forma de realización. Aprendan lo que son, apréndanlo, no por intermedio de otra persona, sino observándose a sí mismos, sin condenar, sin decir: «esto está muy bien, soy así, no puedo cambiar», para seguir como antes. Cuando uno se observa a sí mismo sin ninguna forma de reacción o de resistencia, entonces ese mismo observar actúa; como una llama, quema las estupideces, las ilusiones que uno tiene.

   … Solo aprende la mente joven, no la mente que está atiborrada de conocimientos. Y aprender significa observarse uno mismo sin división, sin análisis, sin el censor, dividiendo lo bueno de lo malo, lo «que debe ser» de «lo que no debe ser». Esta es una de las cosas más importantes, porque si observamos de esa manera, la mente descubrirá que todo el conflicto termina. En eso hay bondad total. Solo una mente de esa clase puede actuar correctamente, y en ello hay gran júbilo, no el júbilo estimulado por el placer.

   … Vea, nosotros hemos sido educados de la manera más absurda. Nunca se nos ha enseñado el acto de aprender. Vierten en nuestras cabezas una gran cantidad de información, y desarrollamos una muy pequeña parte del cerebro, aquella que nos ayudará a ganarnos la subsistencia. El resto del cerebro lo descuidamos. Es como cultivar un pequeño rincón de un campo inmenso, mientras el resto del campo permanece cubierto de cizaña, cardos y abrojos.

   … Si no conoce el significado y la belleza de la meditación, usted no sabe nada de la vida. Puede que tenga el último modelo de auto, que pueda viajar libremente por todo el mundo, pero si no sabe lo que es la verdadera belleza, la libertad y la dicha de la meditación, usted se está perdiendo gran parte de la vida. El propósito no es que usted diga, «debo aprender a meditar». Esto es algo que sucede de forma natural. Una mente que está indagando debe inevitablemente llegar a esto; una mente que está despierta, que observa «lo que es» en su propio seno, es una mente que se comprende y se conoce a sí misma.

   … El conocimiento acerca de uno mismo pesa, lo ata a uno, lo restringe; no hay libertad para moverse, y uno actúa y se mueve dentro de los límites de ese conocimiento. Aprender acerca de uno mismo nunca es igual que acumular conocimientos acerca de uno mismo. Aprender implica el presente activo y el conocimiento es el pasado; si uno está aprendiendo con el fin de acumular, ello deja de ser un aprender; el conocimiento es estático, puede sumársele o puede restársele, pero el aprender es activo, nada puede sumársele o restársele porque no hay acumulación en ningún momento. El conocer, el aprender acerca de uno mismo no tiene principio ni fin, mientras que el conocimiento lo tiene. El conocimiento es finito, y el aprender, el conocer es infinito”.

        J. Krishnamurti



ES IMPORTANTE COMPRENDER EL MUNDO DE ARTIFICIO EN QUE VIVIMOS SI QUEREMOS ESTAR LIBRES DEL DOLOR

   “… Ustedes han escuchado a los expertos hablar sobre alguna nueva guerra; no hablan de los seres humanos que habrán de morir, sino de destruir campos de aviación, de volar esto o aquello. Existe esta confusión total en el mundo, y uno está completamente seguro de que todos somos conscientes de ella. ¿Qué hemos de hacer entonces? Como un amigo le dijo hace un tiempo a quien les habla: ‘Usted no puede hacer nada, se está dando de cabeza contra una pared. Las cosas continuarán como hasta ahora indefinidamente, seguiremos atrapados en múltiples formas de ilusión, luchando, compitiendo, destruyéndonos unos a otros. Esto habrá de continuar. No malgaste su tiempo y su vida’. Dense cuenta ustedes de la tragedia del mundo, de los terribles sucesos que podrían tener lugar si algún loco oprimiera un botón de la computadora que se está haciendo cargo de las capacidades humanas, pensando con mucha mayor exactitud y rapidez. ¿Qué va a ocurrir con el ser humano? Este es un enorme problema al que nos enfrentamos.

   … Se aducen muchas razones para explicar por qué es necesario matar, y también hay muchas razones para no matar. Pero no se vean arrastrados por el razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón para no matar, y mañana tendrán una razón mucho más poderosa para hacerlo. Primero vean la verdad de esto, sientan cuán esencial es no matar. Sin importar lo que digan otros, desde la más alta autoridad al más inferior, descubran por ustedes mismos la verdad de la cuestión. Cuando tengan interiormente en claro esto, entonces podrán razonar los detalles. Pero no comiencen con razones, porque cada razón puede confrontarse con una contrarrazón y se verán atrapados en la red del razonamiento. Lo importante es ver directamente por ustedes mismos qué es la verdad y entonces podrán comenzar a usar la razón. Cuando perciban por ustedes mismos qué es verdad, cuando sepan que matar a otro no es amor, cuando sientan en su interior la verdad de que no debe haber enemistad en sus relaciones con otros, entonces ningún razonamiento podrá destruir esa verdad. Entonces ningún político, ningún sacerdote, ningún padre podrá sacrificarlos por una idea o por su propia seguridad.

   … El pensamiento está siempre buscando o alimentando, o evitando el miedo; está además produciendo placer, continúa nutriendo aquello que ha sido agradable. Siendo presa del temor y del placer, que producen dolor, ¿cómo puede terminar todo esto? ¿Cómo puede cesar naturalmente la maquinaria del pensamiento, que engendra todo este movimiento del placer y del temor? Ese es el problema. ¿Qué hará uno con él? ¿Abandonarlo o continuar como ha estado hasta ahora, viviendo en el placer y el sufrimiento, que es la propia naturaleza de la mente burguesa, a pesar de que uno tenga el cabello largo, aunque duerma sobre el puente y se rebele, arroje bombas, grite ‘paz’ mientras pelea la guerra predilecta? Haga uno lo que hiciere, el estar atrapado en el miedo y el placer es parte de la propia naturaleza de la mente burguesa. Afrontémoslo.

    ¿Cómo resolveremos este problema? Tenemos que resolverlo, si deseamos una vida totalmente distinta, una sociedad diferente, una moralidad diferente; tenemos que resolver este problema. Si uno es joven puede que diga: ‘No es importante’, ‘tendré placer al instante, temor al instante’. Pero es absolutamente lo mismo; el problema crece y un buen día se encuentra uno atrapado. Es nuestro problema y ninguna autoridad puede resolverlo por nosotros. Hemos recurrido a las autoridades, los sacerdotes y las autoridades psicológicas, y no han sido capaces de resolverlo. Nos han ofrecido escapes, tales como drogas, creencias, rituales, y todo el circo que se desarrolla en nombre de la religión; ellos nos han ofrecido todo esto, pero nunca han resuelto el problema básico del temor y del placer. A nosotros nos corresponde resolverlo. ¿Cómo? ¿Qué vamos a hacer? Recordemos esto, pues sabemos que nadie va a resolvernos el problema. Cuando nos damos cuenta de que nadie podrá hacerlo por nosotros, estamos ya comenzando a ser libres del mundo burgués.

   … La regeneración del individuo no es en el futuro, sino ahora; y si aplazáis para mañana vuestra regeneración, provocáis confusión y quedáis atrapados en la ola de tinieblas. La regeneración es ahora, no mañana, porque la comprensión es sólo en el presente. No comprendéis ahora porque no dedicáis vuestro corazón y vuestra mente, toda vuestra atención a aquello que deseáis comprender. Si consagráis vuestra mente y corazón a comprender tendréis comprensión. Señor, si usted consagra su mente y su corazón a descubrir la causa de la violencia, si se da plena cuenta de ella estará libre de violencia ahora. Mas, por desgracia, habéis condicionado de tal modo vuestra mente por el aplazamiento religioso y la ética social, que sois incapaces de considerar la violencia directamente, y esa es nuestra dificultad. La comprensión pues, es siempre en el presente, jamás en el futuro. La comprensión es ahora, no en los días que vendrán.

   … De modo que, por favor, comprendan que si se aferran a sus opiniones y yo a la mía nunca nos encontraremos. Debemos estar libres de opiniones y valores para no quedar atrapados en nuestras opiniones y utilizarlas como hachas para golpear al otro, para matarnos unos a otros. Las opiniones son limitadas y, por tanto, es inevitable que creen conflicto. Cuando uno se aferra a sus conclusiones limitadas y otro se aferra a sus conclusiones y experiencias limitadas, entonces debe haber conflicto, guerras y destrucción. Si vemos eso con mucha claridad, entonces las opiniones se vuelven muy superficiales, pierden su valor. No tengan opiniones, sean libres para investigar y dejen que esa investigación actúe".

        J. Krishnamurti






LA MENTE CREYENTE NO ES INQUISITIVA, Y POR ESO PERMANECE DENTRO DE LOS LÍMITES DE LA FÓRMULA O DEL PRINCIPIO

   “… ¿Cómo se miran a sí mismos y cómo miran el mundo? Les ruego que observen, que estén atentos a lo que sucede en ustedes cuando hago esta pregunta. ¿Cómo se ven a sí mismos? ¿Desde dónde miran el mundo? Si lo miran como hindúes o comunistas no están observando el hecho, están mirando desde sus prejuicios, desde un determinado punto de vista o desde su conclusión particular y, por tanto, son incapaces de mirar de verdad este inmenso problema. Y si miran esta inmensidad que es la vida desde su estrecha perspectiva de hindúes, musulmanes o budistas, serán incapaces de ver la extraordinaria belleza de la vida con toda su complejidad. Así pues, ¿cómo lo miran?, ¿desde el punto de vista de su tradición?, ¿con mirada de científico, de ingeniero o de miembro de una determinada secta?, ¿cómo? Deben ustedes ver la falta de lógica, el sinsentido de identificarse con algo. La casa está en llamas, el mundo entero está en llamas y siguen empeñados en apagar el fuego como hindúes, musulmanes, parsis o Dios sabe qué. De manera que antes de preguntar qué pueden hacer como seres humanos respecto a la locura del mundo, lo más importante es que comprendan lo que significa mirar el mundo. ¿Seguimos caminando juntos o se han quedado en su territorio hindú o comunista?

   … Cuando uno está aprendiendo tiene la mente despejada, abierta, no es una mente vieja, marchita, deteriorada. Sin importar la edad que uno tenga, cuando aprende, la suya es una mente inmaculada, una mente que acaba de nacer. Por eso la costumbre, la tradición, es una carga tan letal porque impide que uno aprenda. Así pues, ¿qué es el amor? No se formen ninguna opinión al respecto, no lleguen a ninguna conclusión, ya que en ese caso habrán dejado de aprender.

   … Este país, casi todos los países, está agobiado por el peso de la tradición, que se atrinchera en lugares de alto rango y en la choza de la aldea. No hay nada sagrado en la tradición, ya sea antigua o moderna. El cerebro contiene la memoria del ayer, que es la tradición, y teme perderla porque no puede enfrentarse a algo nuevo. La tradición se convierte en nuestra seguridad y cuando la mente se siente segura está deteriorándose. Uno debe emprender el viaje sin carga alguna, con gusto y sin esfuerzo; jamás ha de detenerse ante ningún altar, ante monumento alguno, o por ningún héroe social o religioso, sólo acompañado de la belleza y el amor.

   … La creencia jamás puede conducir a la realidad. La creencia es el producto del condicionamiento, o consecuencia del miedo, o el resultado de una autoridad externa o interna que conforta. La realidad no es ninguna de estas cosas. Es algo totalmente distinto, y no hay tránsito de una a la otra. El teólogo parte de una posición fija. Cree en Dios, en un Salvador, o en Krishna, o en Cristo, y entonces hilvana teorías de acuerdo con su condicionamiento y con la destreza de su mente. Como el teórico comunista, está atado a un concepto, a una fórmula, y lo que discurre es el resultado de sus propias deliberaciones. Los incautos son apresados en ello, de igual manera que la mosca imprudente es atrapada en la tela de araña. La creencia nace del temor o de la tradición. De dos mil a diez mil años de propaganda, está hecha la estructura religiosa de palabras, con sus rituales, dogmas y creencias. La palabra llega a ser entonces extremadamente importante, y su repetición hipnotiza al crédulo. Este siempre desea creer, aceptar, obedecer, sea malo o bueno lo que se le ofrezca, dañino o beneficioso. La mente creyente no es inquisitiva, y por eso permanece dentro de los límites de la fórmula o del principio. Es como el animal que, atado a un poste, camina sólo hasta el límite que le fija la soga.

   … La libertad está fuera de los muros, fuera del patrón de la sociedad; sin embargo, para liberarse de ese patrón uno tiene que comprender todo su contenido, lo cual significa comprender la propia mente. La mente ha creado la civilización actual, esa cultura y esa sociedad esclavas de la tradición, y sin comprender la mente misma, el simple hecho de rebelarse como comunista, socialista, esto o aquello, tiene muy poco valor. Por esa razón es tan importante conocerse uno mismo, darse cuenta de todas las actividades, de nuestros pensamientos y sentimientos; en esto consiste la educación, ¿verdad? Porque si uno se da plena cuenta de sí mismo, la mente se vuelve muy sensible y atenta. Haga la prueba, no algún día en un futuro lejano, sino mañana o esta tarde.

   … El hombre que dice «lo intentaré» está perdido porque el tiempo no existe, únicamente existe el ahora. En caso de que lo estén haciendo en este momento verán que, si entregan su corazón, eso es una acción total, no una acción fragmentaria, forzada, ni una acción conforme a determinado patrón, modelo o fórmula. Si entrega todo su corazón a algo verá que lo comprende de inmediato, al instante, lo cual no tiene nada que ver con el sentimentalismo, la emotividad o la devoción, todo eso es demasiado pueril. Para entregar el corazón se necesita inmensa comprensión, energía, mucha claridad, y uno no puede ver con claridad si no está libre de su tradición, autoridad, cultura, civilización y de todos los modelos de la sociedad. No se trata de escapar de la sociedad, de retirarse a las montañas o hacerse ermitaño si quiere comprender la vida, todo lo contrario. Para comprender hasta el final el extraordinario movimiento de la vida, el cual es relación, acción, uno debe tener esa libertad que sólo llega cuando entrega su mente, su corazón y todo su ser. En ese estado hay comprensión, y cuando hay comprensión no hay esfuerzo, es un acto instantáneo.

   … Ver lo falso como falso es empezar a comprenderlo, ¿no es así? ¿Cómo podemos ver la verdad o lo falso si nuestras mentes están atrincheradas en la tradición, en palabras y explicaciones? Si la mente está atada a una creencia, ¿cómo puede llegar lejos? Para viajar lejos, la mente tiene que estar libre. La libertad no es algo que deba ganarse al fin de un largo esfuerzo, tiene que estar en el principio mismo del viaje”.

        J. Krishnamurti