“… Me temo que el interlocutor no ha comprendido lo que he estado diciendo. He dicho que hay una energía, una fuerza que es única para cada individuo. No la he calificado, no he dicho que es superinteligente o divina. He dicho que, mediante su propio desarrollo autónomo, crea su propia sustancia. A causa de su ignorancia, crea por sí misma limitación y dolor. No es cuestión de permitir que algo superinteligente actúe a través de su creación, el individuo. Sólo existe la conciencia como individuo, y la conciencia es creada por esa fricción entre la ignorancia, el deseo y el objeto de su deseo. Cuando usted considere esto, discernirá que es totalmente responsable por sus pensamientos y acciones, y que no hay ninguna otra cosa actuando a través de usted. Si se considera a sí mismo y a otros seres humanos como meros instrumentos en manos de otras energías y fuerzas desconocidas para usted, entonces me temo que será juguete de ilusiones y engaños, confusión y dolor.
¿Cómo puede una fuerza de inteligencia superior actuar a través de un hombre cuya mente-corazón es limitada y tortuosa? ¿Sabe?, esta es una idea sumamente engañosa que ha sido desarrollada a fin de que no ahondemos en nosotros mismos y descubramos así nuestro propio ser. Para conocernos a nosotros mismos necesitamos constante reflexión y esfuerzo, pero somos pocos los que sentimos ansias de discernir; por eso tratamos vanamente de convertirnos en instrumentos convenientes para alguna superinteligencia, para Dios. Este concepto existe, en diversas formas, a lo largo de todo el mundo. Si de veras piensa fundamentalmente al respecto verá que, si eso fuera cierto, el mundo no se encontraría en esta condición caótica y nada inteligente, de odio e infelicidad. Hemos creado esta confusión y este dolor debido a la ignorancia acerca de nosotros mismos, al anhelo egoísta y a las resistencias autoprotectoras, y sólo nosotros mismos podemos acabar con estas limitaciones y barreras que generan odio, desdicha y falta de ajuste a la acción de la vida.
Como esta es mi última plática aquí, me
gustaría hacer un breve resumen de lo que he estado diciendo durante las
últimas semanas. Aquellos de ustedes que realmente se interesan pueden
reflexionar sobre ello y poner a prueba su verdad por sí mismos, de modo tal
que no sigan a nadie, ningún dogma, ninguna explicación, ninguna teoría.
Gracias al discernimiento llegarán la comprensión y la felicidad.
… A causa de las constantes afirmaciones
hechas por los líderes acerca de lo que es y lo que no es, hay contradicción de
ideas, de teorías, y mucha confusión. Algunos dicen que Dios existe, algunos
dicen que no; algunos sostienen que el individuo vive después de la muerte; los
espiritistas afirman haber probado por sí mismos que hay una continuación de la
mente individual, y otros dicen que solo hay aniquilación. Algunos creen en la
reencarnación y otros la niegan. Se amontonan teoría sobre teoría, incertidumbre
sobre incertidumbre, afirmación sobre afirmación. El resultado de todo esto es
que uno se siente totalmente inseguro; o si no, está uno tan obstruido, tan
atado por determinados conceptos y formas de creencia, que se niega a
considerar lo que es realmente verdadero. Es decir, o bien está uno inseguro,
confundido, o está seguro en su propia creencia, en su propia forma particular
de pensamiento. Ahora bien, para un hombre que de verdad está inseguro, hay
esperanza; pero para el que está atrincherado en la creencia, en lo que llama
intuición, hay muy poca esperanza, porque ha cerrado la puerta a la
incertidumbre, a la duda, y encuentra apoyo y consuelo en la seguridad.
Casi todos los que vienen aquí se sienten,
creo, inseguros, confusos, y por eso desean profundamente comprender qué es la
realidad, qué es la verdad. La incertidumbre engendra temor, el cual da origen
a la depresión y la ansiedad. Entonces, consciente o inconscientemente, uno
comienza a escapar de estos temores y de sus consecuencias. Observen sus
propios pensamientos y percibirán cómo funciona este proceso. Debido a que
anhelan estar seguros acerca del propósito de la vida, del más allá, de Dios,
empiezan a darse cuenta de sus deseos y, a causa de esta investigación, surgen
la duda y la incertidumbre.
Entonces, esa incertidumbre misma, esa duda,
crean temor, un sentimiento de soledad, un vacío dentro y alrededor de uno. Es
necesario que la mente se encuentre en este estado, porque entonces está
dispuesta a afrontar y comprender la realidad. Pero el sufrimiento que implica
este proceso es tan grande, que la mente busca refugio y crea para sí misma lo
que llama intuiciones, crea conceptos, creencias y se aferra desesperadamente a
todo eso en la esperanza de lograr la certidumbre. Este proceso de escapar de
la realidad, de la incertidumbre, debe por fuerza derivarse en ilusión,
anormalidad, neurosis y desequilibrio. Aun cuando acepten estas intuiciones,
estas creencias, y encuentren amparo en ellas, si las examinan a fondo por sí
mismos verán que sigue habiendo temor, porque la incertidumbre continúa.
… Sería muy interesante y valioso que pudiéramos compartir juntos una mente no torturada, una mente que, en lo fundamental sea libre, que no tenga barreras, que vea las cosas como son, que vea el intervalo de tiempo que separa al hombre de la naturaleza y de otros seres humanos, que vea el significado del temible tiempo-espacio, que sepa cuál es realmente la cualidad del amor. Si pudiéramos compartir esto, no intelectualmente, no de un modo astuto, elaborado, filosófico o metafísico, sino en verdad participar de ello, si pudiéramos hacerlo pienso que terminarían todos nuestros problemas. Pero esto no puede compartirse con otro si uno no lo tiene primero. Entonces, cuando ustedes lo tienen, lo tienen en abundancia. Y cuando existe esta abundancia, el uno y los muchos son la misma cosa, como un árbol que está lleno de hojas y en el cual una hoja es perfecta y es parte del árbol total.”
J. Krishnamurti