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EL DESEO DE SEGURIDAD CREA DIVISIONES Y AUMENTA EL ANTAGONISMO

   “… Con el anhelo de seguridad aquí o en el más allá, creamos instituciones e ideologías que garanticen esa seguridad; pero mientras más luchemos por la seguridad, menos la tendremos. El deseo de seguridad crea divisiones y aumenta el antagonismo. Si nosotros sentimos y entendemos la verdad de esto, no sólo verbal o intelectualmente, sino con todo nuestro ser, entonces comenzaremos a cambiar fundamentalmente nuestras relaciones con nuestros semejantes en el mundo inmediato que nos rodea; y sólo entonces existe la posibilidad de alcanzar unidad y fraternidad.

   … Mientras usted sea neozelandés y yo hindú, es absurdo hablar de unidad del género humano. ¿Cómo vamos a unirnos como seres humanos, si usted en su país y yo en el mío, conservamos nuestros prejuicios religiosos y formas económicas? ¿Cómo puede haber fraternidad mientras el patriotismo separa al hombre del hombre, y millones de seres están restringidos por condiciones económicas deprimentes, en tanto que otros gozan de la abundancia? ¿Cómo puede haber unidad entre los hombres cuando las creencias nos dividen, cuando hay dominio de un grupo por otro, cuando los ricos son poderosos y los pobres tratan de alcanzar ese mismo poder, cuando hay mala distribución de las tierras, cuando unos pocos están bien nutridos mientras las multitudes se mueren de hambre?

    … Una de nuestras dificultades es que nosotros no tratamos estos asuntos con sinceridad, porque no queremos que se nos perturbe. Preferimos alterar las cosas solamente en forma ventajosa para nosotros; y es por eso que no sentimos profunda preocupación con nuestra propia vaciedad y crueldad.

   Esta cuestión de la creencia y el conocimiento es en realidad un problema muy interesante. ¡Cuán extraordinario es el papel que ella desempeña en nuestra vida! ¡Cuántas creencias tenemos! Ciertamente, cuanto más inteligente, cuanto más culta, cuanto más espiritual -si es que puedo emplear esa palabra-, una persona es, menor es su capacidad de comprender. Los salvajes tienen innumerables supersticiones, aun en el mundo moderno. Los más reflexivos, los más despiertos, los más alertas, son tal vez los menos creyentes. Eso es porque la creencia ata, la creencia aísla; y eso lo vemos a través del mundo, del mundo económico y político, y también en el mundo llamado espiritual. Vosotros creéis que hay Dios, y tal vez yo creo que no hay Dios; o vosotros creéis en el completo control de toda cosa y de todo individuo por el Estado, y yo creo en la empresa privada y todo lo demás; vosotros creéis que sólo hay un Salvador, y que por su intermedio podéis lograr vuestro fin, y yo no lo creo. De suerte que vosotros con vuestra creencia y yo con la mía, nos estamos imponiendo. Y sin embargo ambos hablamos de amor, de paz, de la unidad del género humano, de una sola vida, lo cual nada significa, absolutamente; porque de hecho la creencia misma es un proceso de aislamiento. Vosotros sois brahmanes y yo un ‘no brahmán’; vosotros sois cristianos, yo musulmán, y así sucesivamente. Pero habláis de fraternidad y yo también hablo de la misma fraternidad, amor y paz. En la realidad de los hechos, estamos separados y nos dividimos. Un hombre que quisiera la paz y deseara crear un mundo nuevo, un mundo feliz, no puede ciertamente aislarse mediante forma alguna de creencia. ¿Está claro? Puede que ello sea verbal, pero si veis su significado, su validez y su verdad, ello empezará a actuar.

   … El espíritu patriótico, la conciencia de nacionalismo de clase y de raza son cosas de la personalidad, y por lo tanto separativas. Después de todo, ¿qué es una nación sino un grupo de individuos que viven juntos por razones económicas y de protección? La idea de ‘mi país’, con sus fronteras y sus barreras arancelarias, surge del miedo y de la codiciosa defensa de sí mismo, haciendo imposible la fraternidad y la unidad del género humano.”

        J. Krishnamurti



CUANDO COMPRENDA ESTO NO SEPARARÁ ENTRE EL PENSAR, EL SENTIR Y EL ACTUAR

   “… Casi todos actúan de manera mecánica en un sistema, por eso es esencial que se enfrenten cara a cara con estos valores e impedimentos de los que son inconscientes. En esto radica el despertar de la verdadera inteligencia, lo único que puede dar origen a la plenitud de realización. Esta inteligencia, que es única, revelará lo eterno. Tal como el Sol asoma claro y radiante a través de las nubes oscuras, así, a través de nuestro propio discernimiento, y en la pureza de nuestra propia acción, surge la realización de esa vida que es renovación eterna.

   ¿Cuál es el incentivo que hay tras la búsqueda de Dios? ¿Es real esa búsqueda? Para la mayoría de nosotros es una manera de escapar de la realidad. Por lo tanto, debe estar muy claro en nosotros si este ir en busca de Dios es un escape o si es una búsqueda de la verdad en todo, la verdad en nuestras relaciones, la verdad en el valor de las cosas, la verdad en las ideas. Si estamos buscando a Dios meramente porque nos sentimos cansados de este mundo y sus desdichas, entonces esa búsqueda es un escape. Entonces creamos a Dios, por consiguiente, eso no es Dios. El Dios de los templos, de los libros, no es Dios obviamente, es un escape maravilloso. Pero si tratamos de encontrar la verdad, no en una serie exclusiva de acciones sino en todas nuestras acciones, ideas y relaciones; si buscamos la correcta evaluación del alimento, la ropa y la vivienda que necesitamos, entonces, debido a que nuestras mentes son capaces de tener claridad y comprensión, cuando busquemos la realidad la encontraremos. No será un escape.

   … Confiar en los demás es absolutamente vano, los demás no nos traerán la paz. Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna que conducirá la acción externa. La transformación interna no es aislamiento, no consiste en retirarse de la acción externa. Por el contrario, solo puede haber acción verdadera cuando hay verdadero pensar, y no hay pensar verdadero cuando no hay el conocimiento propio. Si no os conocéis a vosotros mismos no hay paz. 

   … Es porque nuestra mente está llena de tecnicismos y supersticiosas musitaciones, que nuestra vida es tan vacía, y es por eso que buscamos un objeto más allá de nosotros mismos. Para encontrar el objeto de la vida debemos pasar por la puerta de nosotros mismos, pero consciente o inconscientemente evitamos enfrentar las cosas como son en sí mismas, y de ese modo deseamos que Dios nos abra una puerta que está más allá. Esta pregunta sobre el objeto de la vida la formula tan sólo aquel que no ama, y el amor sólo puede hallarse en la acción, que es relación.

   … La palabra sánscrita karma significa acción. Usted puede actuar profunda y plenamente sólo cuando la mente y el corazón no se hallan limitados. Cuando hay temor este engendra por fuerza ilusión, limitación. Esta limitación crea insuficiencia en la acción y causa sufrimiento. La mente busca escapar de este sufrimiento mediante alguna ilusión, una creencia o un ideal, lo cual solo crea una limitación mayor en el actuar y, por ende, más dolor. En este círculo vicioso se halla atrapada la mente. Mientras la acción emane del temor, que se origina en el egoísmo, tiene que haber insuficiencia. Toda acción que nazca de una mente y un corazón cerrados debe crear conflicto y sufrimiento. Como nuestras mentes están llenas de numerosas frustraciones causadas por el temor, es necesario darse cuenta de esas limitaciones, y la mente debe liberarse con espontaneidad de ellas a través de la acción. Entonces la acción es completa, hay plenitud de realización.

   … La acción surgida del pensamiento integral, exento de identificación e interpretación, despertará la inteligencia creativa. Si son profundamente observadores comenzarán a ver lo que es verdadero, entonces despertarán la inteligencia, la cual se halla libre del conflicto continuo de la opción. La mera conducta conforme a una norma es imitativa, no creativa. La acción inteligente no es imitación. Solo la mente condicionada está ajustándose siempre a normas, porque teme conocer ‘lo que es’. Si uno percibe lo real con absoluta claridad, tal como es, sin interpretación ni identificación, entonces, en el instante mismo de la percepción está el amanecer de la nueva inteligencia. Solo esta inteligencia podrá resolver los problemas tremendamente complicados, conflictivos y dolorosos de la vida.

   … La acción, ¿no implica pensamiento? ¿No es acción el pensamiento mismo? Usted no puede actuar sin pensar. Sé que mucha gente lo hace, pero su acción no es inteligente, no es armoniosa. El pensamiento es acción, la cual es también movimiento. Además, nosotros pensamos aparte de nuestro sentimiento, estableciendo así a otra entidad separada de nuestra acción. De este modo dividimos nuestras vidas en tres partes distintas, pensar, sentir, actuar. Por eso usted pregunta: ¿Es la acción puramente física? ¿Es puramente mental o es emocional? Para mí las tres cosas son una sola: pensar-sentir-actuar, no hay distinción. En consecuencia, puede usted estar solo y quieto por un rato o puede estar trabajando, moviéndose, actuando; ambos estados pueden ser acción. Cuando comprenda esto no separará entre el pensar, el sentir y el actuar.

   … Por eso es importante, como ya lo dije, que se comprenda el proceso, las modalidades de nuestro propio pensar. El conocimiento propio no puede adquirirse por intermedio de nadie, ni de ningún libro, ni de ninguna confesión, psicología o psicoanalista. Tiene que ser descubierto por vosotros mismos, porque es nuestra vida; y sin ampliar y ahondar ese conocimiento del “yo”, hagáis lo que hagáis, así alteréis cualesquiera de las circunstancias e influencias externas o internas, ello será siempre una fuente de desesperación, de pena y de dolor. Para ir más allá de las actividades en que la mente se encierra a sí misma, tenéis que comprenderlas, y el comprenderlas significa darse cuenta de la acción en la vida de relación, relación con las cosas, con las personas y con las ideas. En esa vida de relación, que es el espejo, empezamos a vernos a nosotros mismos sin condenación ni justificación; y partiendo de ese conocimiento más amplio y profundo de las modalidades de nuestra mente, es posible proseguir adelante. Entonces es posible que la mente esté quieta y reciba aquello que es lo real.”

        J. Krishnamurti



PERO EN LO PSICOLÓGICO, EL TIEMPO Y EL PENSAMIENTO GENERAN MIEDO

   “… No podemos ser nosotros mismos cuando amamos a instancias del miedo; entonces es miedo, no amor; miedo que se expresa de muchas maneras, aunque podamos disimularlo llamándolo amor. El miedo no puede permitirnos ser nosotros mismos. El intelecto tan solo guía al miedo, lo controla, pero jamás puede destruirlo, porque el intelecto es la causa misma del miedo.

   Como el miedo no puede permitir que seamos nosotros mismos, ¿de qué modo podremos, entonces, vencer este miedo, toda clase de miedos, no un tipo de miedo en particular? ¿Cómo ha de liberarse uno mismo de este miedo del cual puede o no estar consciente? Si no tienen conciencia del miedo tórnense conscientes de él, dense cuenta de sus pensamientos y acciones, y pronto tendrán conciencia del miedo. Y si están conscientes del miedo, ¿cómo van a liberarse de él? ¿Van a liberarse del miedo mecánicamente, por medio de la voluntad? ¿O el miedo comenzará a disolverse por su cuenta, espontáneamente? El proceso mecánico o volitivo no puede sino ocultar el miedo más y más, vigilarlo y restringirlo cuidadosamente, permitiendo solo las reacciones de la moralidad controlada. Debajo de estos patrones controlados de conducta el miedo debe, por fuerza, continuar siempre. Este es el resultado inevitable del proceso mecánico de la voluntad, con sus disciplinas, deseos, controles y demás.

   … Cuando digo que conozco los efectos del miedo, ¿qué significa? Los conozco verbalmente, es decir, intelectualmente; los conozco como recuerdo, como algo que ha sucedido en el pasado y digo: ‘esto sucedió’. De modo que el pasado me informa cuáles son sus efectos, pero no los veo en el momento del hecho. Por lo tanto, se trata de algo recordado y no real. Por el contrario, ‘conocer’ significa ver sin acumulación, sin reconocer, sino ver el hecho. ¿He logrado comunicarles esto? Cuando digo: ‘tengo hambre’, ¿me lo informa el recuerdo de haber tenido hambre ayer o el hecho real del hambre ahora? Ser realmente consciente de que tengo hambre ahora es del todo diferente de la respuesta de un recuerdo que me dice: has tenido hambre y, por tanto, quizás puedas tenerla ahora. ¿Está el pasado informándome de los efectos del temor o se da cuenta de los efectos reales del temor? Las acciones en ambos casos son enteramente distintas, ¿no? Una, dándose cuenta completamente de los efectos del temor ahora actúa instantáneamente. Pero, si es la memoria la que me habla de los efectos, entonces la acción es distinta. ¿Me he explicado con claridad? Ahora bien, ¿de cuál se trata? 

   … Eso era lo que estaba tratando de explicar. La acción en los dos casos es del todo diferente. ¿Lo ve? Por favor, si no lo ve no diga ‘sí’, no juguemos. Es muy importante comprender esto. ¿Está el pasado informándole de los efectos del temor o hay una percepción directa, un darse cuenta de los efectos del temor ahora? Si el pasado le está diciendo cuáles son los efectos del temor la acción es incompleta y, por lo tanto, contradictoria, engendra conflicto. Pero si uno se da cuenta completamente de los efectos del temor ahora, la acción es total.  

   …Si tengo miedo busco valor. Entonces mi valor es lo opuesto del miedo, lo cual no me libra del miedo. Sólo escapo hacia lo que llamo valor. Pero si estoy libre del miedo, del miedo mismo, entonces estoy libre tanto del miedo como del valor. Por eso, donde hay opción, todo el tiempo hay conflicto como ayer, hoy y mañana; y donde la acción está exenta de opciones, el tiempo es una totalidad, no existen el ayer, el hoy y el mañana. Eso es eternidad, es inmortalidad.

   … Ahora ustedes están buscando constantemente opuestos; cuando tienen miedo buscan valor como un sustituto para el miedo, pero ese sustituto no los libera realmente del miedo. En lo fundamental siguen atemorizados, ese miedo básico lo han tapado meramente con la idea del valor. El hombre que persigue el valor o cualquier otra virtud está actuando superficialmente, mientras que si tratara de comprender inteligentemente esta persecución del valor, ello lo conduciría al descubrimiento de la verdadera causa del miedo, descubrimiento que lo liberaría tanto del miedo como de su opuesto. Y ese no es un estado negativo, es el único modo dinámico y positivo de vivir.

   ¿Cuál es, por ejemplo, nuestro interés inmediato cuando experimentamos un dolor físico? Queremos alivio instantáneo, ¿no es así? No pensamos en los momentos en que no sentíamos dolor ni en los momentos en que no sentiremos dolor. Solo nos interesa el alivio inmediato de ese dolor. Buscamos el opuesto. Estamos tan consumidos por ese dolor que anhelamos librarnos de él. La misma actitud existe cuando todo nuestro ser se halla consumido por el miedo. Cuando ese miedo surja no escapen de él. Afróntenlo completamente con todo el ser, no traten de desarrollar valor. Solo entonces comprenderán su causa fundamental y con eso liberarán del miedo a la mente y al corazón.

   … ¿Cómo voy a deshacerme del miedo? Por favor, señores, presten atención. Este es nuestro problema, suyo y mío, de todo ser humano que desee librarse del miedo, porque si puedo deshacerme de él, entonces el yo, el ego que está creando tanto desorden, tanta desdicha en el mundo, puede desaparecer. ¿No es el ego en su naturaleza misma la causa del miedo? Porque quiero sentirme seguro si no tengo seguridad económica, quiero estar seguro en el ámbito político, social, en mi reputación; quiero sentirme seguro en el otro mundo; quiero tener el respaldo de Dios, que me dé una palmadita en el hombro y me diga: ‘tendrás una mejor oportunidad en la próxima vida’; quiero que alguien me diga lo que tengo que hacer, que me anime, que me dé amparo, que me ofrezca un refugio. Así que, en tanto siga buscando seguridad en cualquiera de sus formas tiene que haber miedo, del cual surgen todos los impulsos básicos. De modo que, si puedo comprender lo que es el miedo, tal vez entonces pueda haber un desprendimiento de esa constante elección.

   … El pasado está siempre deseando dar nacimiento al presente, y eso se convierte en la memoria que identifica al ‘yo’ y ‘lo mío’. El ‘yo’ es la raíz de todo miedo.”

        J. Krishnamurti