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LA VIDA ES CONVIVENCIA. SER ES ESTAR RELACIONADO Y SIN RELACIONES NO HAY VIDA

   “… ¿Qué entendemos por miedo? ¿Miedo de qué? Hay diversos tipos de miedo y no necesitamos analizar cada uno. Pero podemos ver que el miedo surge cuando nuestra comprensión de la vida de relación no es completa. Relaciones existen no sólo entre personas, sino entre nosotros y la naturaleza, entre nosotros y los bienes, entre nosotros y las ideas; y mientras esas relaciones no sean plenamente comprendidas tiene que haber miedo. La vida es convivencia. Ser es estar relacionado y sin relaciones no hay vida. Nada puede existir en el aislamiento y mientras la mente busque aislamiento tiene que haber miedo. El miedo pues, no es una abstracción, sólo existe con relación a algo.

   … Cuando dice que el miedo está condicionando su vida, ¿se da cuenta de ese miedo? ¿O es porque ha leído sobre eso o me ha escuchado hablar al respecto y repite: el miedo es condicionante?" El miedo no puede existir por sí mismo, sino sólo en relación con algo.

   … Ahora bien, cuando usted dice que está consciente del miedo, ¿entiende que es causado por algo exterior, o por algo que está dentro de usted? Uno teme un accidente o le teme al vecino o a alguna relación cercana o a cierta reacción psicológica, etc. En algunos casos son las cosas externas de la vida las que nos atemorizan, y pensamos que si podemos librarnos de ellas ya no sentiremos temor.

   ¿Puede usted librarse de su prójimo? Quizá pueda escapar de una persona en particular, pero dondequiera que se encuentre siempre estará en relación con alguien. Puede crear una ilusión y refugiarse en ella, o construir un muro entre usted y su vecino y, de tal modo, protegerse. Puede separarse de otro mediante la división social, por medio de virtudes, creencias, adquisiciones, y así librarse de su prójimo. Pero esto no es libertad. Luego está el miedo a las enfermedades contagiosas, a los accidentes y demás, contra lo cual uno toma las precauciones naturales sin exagerarlas indebidamente.

   La voluntad de sobrevivir, de tener satisfacciones, de continuar..., esa es la verdadera raíz del miedo. Sabe usted que es así. Si lo sabe, ¿qué entiende entonces por “saber?” ¿Lo sabe tan sólo intelectualmente, como una imagen verbal, o se da cuenta de ello integralmente, incluido lo emocional?

    Conocemos el miedo como una reacción cuando se debilita nuestra resistencia, cuando se han derrumbado los muros con que nos protegemos; entonces tomamos conciencia del miedo y nuestra reacción inmediata es reparar nuevamente esos muros protectores, reforzarlos a fin de estar seguros.

   … También debemos considerar juntos en la investigación de un instrumento nuevo, si el hombre puede alguna vez verse libre del miedo. Siempre tenemos miedo de algo, sea del pasado o del futuro o del presente activo; estamos inseguros en nuestras actividades diarias, inseguros con respecto al proceso del presente. Siempre sentimos este miedo, el hombre jamás ha resuelto el problema, ha escapado de él. Tiene múltiples modos de reprimirlo, de negarlo, de evadirlo, pero jamás ha solucionado este problema. Cuando hay miedo, tienen lugar actividades terribles, ocurren toda clase de acciones erróneas. Todo nuestro cuerpo, toda nuestra mente se contraen cuando hay miedo al peligro. Este es un problema que debemos resolver, no teóricamente sino, de hecho, y tenemos que estar completamente libres del miedo. ¿Es eso posible?

   ¿Cuál es la causa del miedo? Donde hay una causa siempre hay un final para esa causa. Esto es lógico, es natural. Puedo experimentar dolor y la causa puede ser el cáncer. Si descubro la causa el dolor cesará o será el dolor final. Nosotros investigamos la causa a través del síntoma. Estamos mirando juntos no los síntomas del miedo, miedo a la oscuridad, miedo a nuestros padres o abuelos, miedo a la esposa o al marido, miedo al político, etc. Esos son todos síntomas, los objetos del miedo, pero nosotros nos preguntamos cuál es la raíz del miedo. Es como derribar un árbol, como ir a la raíz misma de las cosas.

   … Quiero descubrir cómo surge el temor. No sé si nos damos cuenta de nuestros propios temores y de cómo nos damos cuenta de ellos. ¿Somos conscientes meramente de una palabra o es que estamos en contacto directamente con lo que causa el temor? ¿Es fragmentaria la cosa que produce el temor? ¿O es una cosa total que tiene diversas expresiones de temor? Yo puedo temer la muerte, vosotros podéis temer a vuestro vecino, a la opinión pública, otro puede temer ser dominado por la esposa o ella por el marido,  pero la causa tiene que ser una sola. Por cierto, no hay varias causas distintas que produzcan diversos tipos de temor. ¿Y librará a la mente del temor el descubrir la causa de este? Saber, por ejemplo, que tengo miedo de la opinión pública, ¿libra eso del miedo a la mente? El descubrimiento de la causa del temor no nos libera del temor.

   … El miedo es producto del pensamiento. El miedo en cualquiera de sus formas es un pensamiento en acción relacionado con el pasado, que cruza a través del presente hacia el futuro. Le tengo miedo a lo que sucederá, y le tengo miedo a lo que he hecho en el pasado y que quiero ocultar. Al igual que el pensamiento, el miedo es el movimiento del tiempo; y si queremos liberarnos del miedo, es muy importante entender este movimiento del tiempo, que es esencialmente el proceso del pensamiento.

   … La observación desde el silencio es pasión, es energía, y uno puede observar sus miedos. La mayoría de las personas tiene miedo, miedo a la muerte, miedo a esta vida vacía e inútil, y debemos afrontar ese miedo, observarlo sin ningún movimiento, sin intentar trascenderlo ni oponer resistencia, sin intentar liberarnos de él. El intentar eliminarlo, superarlo o reprimirlo es un derroche de energía, mientras que, si uno observa el movimiento completo del miedo, esa observación desde el silencio aporta la energía necesaria y el problema del miedo desaparece.”

        J. Krishnamurti



UNA MENTE QUE PIENSA SEGÚN LAS LÍNEAS TRADICIONALES NO PUEDE DESCUBRIR LO NUEVO

DIÁLOGO: Día 27 de FEBRERO    Hora 18:00    Contacto: Angel2vv@hotmail.com

   “… Yo no sé si ustedes han advertido que, cuanto más se aferran a alguna clase de conclusión, una conclusión razonable, una conclusión lógica, o las conclusiones de ciertas autoridades, tanta menos energía tienen. Donde hay una conclusión tiene que haber falta de energía, porque cuando uno llega a alguna conclusión, o sea, que después de discutir, de argüir, llega a un punto que supone correcto, cierra la puerta a toda investigación ulterior. Y eso es lo que está ocurriendo en el mundo. Todos queremos conclusiones, si Dios existe, si va a haber alguna clase de paz, etc. Faltándonos seguridad interna y externa, faltándonos algo en que podamos confiar plenamente, algo con que podamos contar, que nos dé consuelo, un sentimiento de bienestar, nos aferramos a algunas conclusiones tradicionales y, de tal modo, perdemos esa energía creativa de la investigación. Investigar significa penetrar, indagar, explorar, abrir la puerta y descubrir qué hay más allá. Pero la mayoría de nosotros carece de esa energía y así recurrimos a algo que llamamos tradición o a uno que otro libro.

   A quien les habla le parece que no estamos liberando energía creativa como para dar origen a una nueva cultura, a un nuevo estilo de vida, porque la antigua cultura brahmánica de este país ha desaparecido completamente; una cultura que no decimos que fuera buena o mala; una cultura que ha existido quizá por cinco mil años ha muerto totalmente de la noche a la mañana, ha desaparecido por completo. Y uno se pregunta por qué ha desaparecido por completo una cultura particular con la cual los seres humanos han vivido durante tanto tiempo. Tal vez no era una cultura en absoluto. Quizás era nada más que una serie de palabras, de tradiciones sin ninguna vida tras de ellas. Por tanto, al explorar juntos la condición de nuestra mente y de nuestro corazón, al investigar la naturaleza del cerebro que es el centro de todas nuestras acciones, de todos nuestros sentimientos y pensamientos, veremos si es posible liberar esa energía creativa.

   Aunque resulte doloroso, estar insatisfecho es algo magnífico, sin extinguir esa llama con conocimientos, con tradición, con esperanza, con logros.

   … Para examinar, uno debe tener una mente libre, no una mente llena de opiniones, no una mente tradicional; no debe pertenecer a ninguna secta, a ninguna orden, institución o grupo religioso. Están las amenazas de la guerra, de la guerra nuclear o convencional; está la decadencia de todas las religiones; no hay actividad moral. Casi todos nosotros vivimos superficialmente, intelectualmente; jamás examinamos, jamás cuestionamos, jamás dudamos; todo eso está ocurriendo en el mundo. Y para examinar, inquirir, observar, se requieren una mente y un corazón muy claros, un cerebro que no esté apegado a ninguna tradición. El cerebro se ha desarrollado a través de milenios y ya viene condicionado. Si no nos damos cuenta de las actividades de nuestras propias respuestas sensorias, se vuelve casi imposible examinar y observar lo que está sucediendo en el mundo.

   … Usted, como ser humano, ¿sigue psicológicamente a alguien? No estamos hablando de la obediencia externa, la obediencia a la ley, sino en lo interno, en lo psicológico, ¿sigue a alguien? Si lo hace, usted es esencialmente un ser de 'segunda mano'. Puede que haga buenas obras, que lleve una vida muy fructífera, pero todo eso carece de importancia. Existe además la autoridad de la tradición. Tradición significa 'transmitir algo del pasado al presente'. Tradición religiosa, tradición familiar, tradición racial. También está la tradición de la memoria. Vemos que en determinados niveles es útil seguir la tradición, mientras que en otros no lo es en absoluto. Los buenos modales, la cortesía, la consideración, que nacen de una mente alerta y vigilante, pueden gradualmente convertirse en tradición; una vez establecido el patrón, la mente lo repite. Se le abre la puerta a alguien, se es puntual en las comidas, etc. Pero ello se ha convertido en una tradición y ya no nace de la atención, de la delicadeza y la cualidad.

   La mente, que ha cultivado la memoria, funciona por tradición, como una computadora, repitiendo las cosas una y otra vez. No puede recibir nada nuevo, no puede escuchar nada de forma totalmente diferente. Nuestros cerebros son como cintas magnetofónicas; a lo largo de los siglos hemos cultivado ciertos recuerdos y seguimos repitiéndolos. El ruido de esa repetición nos impide escuchar algo nuevo. Uno se pregunta pues, ''¿qué he de hacer? ¿Cómo he de librarme de la vieja maquinaria, de la vieja grabación?" Lo nuevo se puede oír sólo cuando la vieja grabación se ha silenciado completamente, sin esfuerzo alguno, sólo cuando uno tiene seriedad para escuchar, para investigar, y le presta toda su atención. Así pues, existe la autoridad de otro del cual dependemos, la autoridad de la tradición y la autoridad de la experiencia pasada como memoria, como conocimiento.

   También existe la autoridad de la experiencia inmediata, que uno reconoce en sí mismo a partir de los conocimientos acumulados del pasado y que, al ser reconocida ya no es nada nueva. ¿Cómo puede escuchar algo completamente nuevo una mente, un cerebro que se halla tan condicionado por la autoridad, la imitación y la adaptación? ¿Cómo puede verse la belleza del día si la mente, el corazón y el cerebro se hallan tan nublados por la autoridad del pasado? Si verdaderamente puede uno darse cuenta del hecho de que la mente está agobiada por el pasado, y condicionada por las diversas formas de autoridad, si se da cuenta de que no es libre y que, por lo tanto, es incapaz de ver de forma completa, entonces el pasado se desecha sin esfuerzo.

   … Cuando somos internamente dependientes la tradición ejerce gran influencia sobre nosotros; y una mente que piensa según las líneas tradicionales no puede descubrir lo nuevo. Así nos volvemos imitadores mediocres, piezas de una cruel maquinaria social. Lo que importa es lo que nosotros pensamos, no lo que los demás quieren que pensemos. Cuando nos ceñimos a una tradición, rápidamente nos volvemos simples copias de lo que debiéramos ser.” 

        J. Krishnamurti






LA INTELIGENCIA ES ESENCIAL PARA EL ORDEN, LA ARMONÍA Y EL BIENESTAR DEL HOMBRE

   DIÁLOGO: Día 27 de FEBRERO    Hora 18:00    Contacto: Angel2vv@hotmail.com

   “… ¿Por qué hablar de religión del porvenir? Veamos más bien lo que es la verdadera religión. Una religión organizada solo puede producir reformas sociales, cambios superficiales. Toda organización religiosa se sitúa necesariamente en el interior de una estructura social. Yo hablo de una revolución religiosa que solo puede producirse fuera de la estructura psicológica de una sociedad, cualquiera que ella sea. Un espíritu verdaderamente religioso está desprovisto de todo miedo, porque está libre de todas las estructuras que las civilizaciones han impuesto a lo largo de los milenios. Un espíritu semejante está vacío, en el sentido de que se ha vaciado de todas las influencias del pasado, colectivo y personal, así como de las presiones que ejerce la actividad del presente, la cual crea el futuro.

   … Es porque no tenemos el fervor del amor, que dependemos de las organizaciones; y en el momento en que tenemos organizaciones sin que haya amor, los sagaces y los astutos se encaraman y las utilizan. Ponemos en marcha una organización para el bienestar del hombre, y antes de que sepamos dónde nos hallamos, alguien ya la está utilizando para sus propios fines. Engendramos revoluciones, sangrientas y desastrosas revoluciones para traer orden al mundo, y antes de que nos demos cuenta, el poder ya está en manos de unos cuantos maniáticos del poder; y ellos se convierten en una nueva y poderosa clase, en un nuevo grupo dominante de comisarios con su policía secreta. Y el amor se ve desterrado. ¿Cómo, señores, puede el hombre vivir sin amor? Sólo podemos existir, y la existencia sin amor es control, confusión y dolor; y eso es lo que la mayoría de nosotros estamos engendrando. Nos organizamos para la existencia, y aceptamos el conflicto como inevitable porque nuestra existencia es una incesante demanda de poder. Cuando amamos, ciertamente, la organización tiene su propio lugar, su lugar legítimo; pero sin amor la organización se convierte en pesadilla, en algo puramente mecánico y eficiente, como el ejército. Cuando haya amor no habrá ejército alguno, mas como la sociedad moderna se basa en la mera eficiencia, necesitamos tener ejércitos, y el propósito de un ejército es producir la guerra.

   Aun en la llamada "paz'', cuanto más eficientes somos en el orden intelectual tanto más crueles, brutales y endurecidos nos volvemos. Por eso es que hay confusión en el mundo, que la burocracia es cada vez más poderosa, que más y más gobiernos se hacen totalitarios. Nos sometemos a todo eso como a algo inevitable porque vivimos en nuestro cerebro y no en nuestro corazón, y por lo tanto el amor no existe. El amor es el elemento más peligroso e incierto en la vida, y como no queremos estar en la incertidumbre, como no deseamos estar en peligro, vivimos en la mente. Un hombre que ama es peligroso, y no queremos vivir peligrosamente. Lo que queremos es vivir con eficiencia, vivir simplemente encuadrados en la organización, porque creemos que las organizaciones habrán de traer al mundo el orden y la paz. Jamás las organizaciones han traído el orden y la paz. Solo el amor, solo la buena voluntad, solo la misericordia puede traer orden y paz, finalmente y por lo tanto ahora.

   … Para mí, todas las organizaciones religiosas, ya se trate de la cristiana, la hindú, la budista o cualquier otra, no tienen absolutamente nada que ver con la verdadera religión. Suponga que yo creo en algún tipo de concepto religioso y deseo convertirlo a usted. Si tengo mi religión y en ella estoy yo solo, me siento solo, me siento perdido. El hinduismo dice una cosa y el islam otra, y a causa de ello libran una guerra santa, una jihad. Ambos usan la fuerza para convertir al máximo número de personas. Cuando alguien es dogmático, desea convertir a todos los que lo rodean. Para defenderse de este espíritu tan agresivo, el hinduismo se ha vuelto también agresivo. Así, una agresión intenta contrarrestar a la otra. Pero todo esto no está basado más que en opiniones, en dogmas, en creencias fijas y en los libros sagrados. Sin embargo, ningún libro de los que existen en esta tierra es sagrado. Si todos nos diéramos cuenta de que somos seres humanos y no meras etiquetas como hindú, musulmán o cristiano y si todos viéramos cómo estamos condicionados por la propaganda religiosa, el cambio sería total. Mientras exista ese condicionamiento basado en la propaganda, en el miedo y en las creencias habrá división, habrá guerras y habrá posturas defensivas. Yo les digo a ustedes: no sean hindúes, no sean musulmanes, no sean nacionales. Pero ustedes nunca abandonan ninguna de esas cosas. Sin embargo, es tonto y poco inteligente apegarse a esas divisiones. Ambos lados buscan la seguridad, pero no puede haber seguridad si están ustedes divididos a causa de sus opiniones. Fíjese qué estúpido es todo esto.

    … La cuestión es que, como la crisis es de carácter excepcional, para enfrentarla tiene que haber una revolución en el pensamiento; y esta revolución no puede producirse por intermedio de otra persona, de ningún libro, de ninguna organización. Debe llegar a través de nosotros mismos, de cada uno de nosotros. Sólo entonces podremos crear una nueva sociedad, una nueva estructura alejada de este horror, ajena a estas fuerzas extraordinariamente destructivas que se están acumulando, amontonando. Y esa transformación ocurre tan sólo cuando vosotros, como individuos, empezáis a daros cuenta de vosotros mismos en todo pensamiento, acción y sentimiento.

   … Es pues, de extrema importancia comprender el proceso que engendra estas limitaciones, estos odios y sufrimientos. La acción nacida de la comprensión integral será una fuerza liberadora, aunque los efectos de tal acción puedan no revelarse durante nuestra vida o dentro de un período determinado. El tiempo no tiene ninguna importancia. Una revolución sangrienta no produce paz duradera ni felicidad para todos. En lugar de limitarse a desear paz inmediata en este mundo de confusión y angustia, considere de qué modo usted, el individuo, puede ser un centro, no de paz sino de inteligencia. La inteligencia es esencial para el orden, la armonía y el bienestar del hombre.

    Hay muchas organizaciones para la paz, pero hay muy pocos individuos libres, inteligentes en el verdadero sentido de la palabra. Ustedes deben comenzar, como individuos, a comprender la realidad; entonces la llama de la comprensión se expandirá sobre la faz de la Tierra.”

        J. Krishnamurti