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SI NO NOS COMPRENDEMOS A NOSOTROS MISMOS, ¿CÓMO PODREMOS COMPRENDER LA VERDAD?

   “… ¿Qué es la meditación? Según el diccionario, la palabra meditar significa reflexionar, pensar sobre algo. También tiene un significado diferente tanto en sánscrito como en latín, que es el de medir, lo cual implica, desde luego, comparación. No hay medida sin que haya comparación. ¿Puede entonces el cerebro estar libre de la medida? No la medida de la regla, de las yardas, kilómetros, millas, etc., sino estar libre de toda medida que implique devenir y no devenir, comparar y no comparar. ¿Puede el cerebro liberarse de este sistema de medida? Necesito medir para hacerme un traje. Necesito la medida para ir de aquí a otro lugar; la distancia es medida, el tiempo es medida. ¿Puede pues, el cerebro liberarse de la medida, o sea, de la comparación? ¿No tener ninguna clase de comparación y, de ese modo, ser totalmente libre? ¿Es eso posible viviendo en el mundo moderno con todo el ruido, la vulgaridad, el circo que tiene lugar en el nombre de la religión, haciendo dinero, teniendo sexo, engendrando hijos? ¿Puede uno estar libre de todo eso? No con el fin de obtener algo, simplemente estar libre. 

   De modo que la meditación no es meditación consciente, no es meditación colectiva, meditación grupal, meditación solitaria, meditación según los sistemas zen, budistas e hindúes. La meditación no puede ser un sistema, porque entonces uno practica, practica y practica, y su cerebro se embota más y más, se vuelve más y más mecánico. ¿Existe pues, una meditación que no tenga dirección alguna, que no sea consciente, deliberada? Descúbranlo.

   Eso requiere gran energía, atención, pasión. Entonces, esa misma pasión, esa energía, su intensidad, es silencio. No un silencio ideado. Es el inmenso silencio en que no existen el tiempo y el espacio. Entonces existe aquello que es innominable, sagrado, eterno.

   … Casi todos nosotros estamos acostumbrados a los sistemas, a diversas formas de yoga, a diversas formas de gobierno, de normas burocráticas, todas las cuales se basan en los sistemas. El gurú que tienen les dará un sistema de meditación o bien tomarán ustedes un libro y de ese libro aprenderán un sistema. El sistema implica la comprensión del todo a través de la parte. Estudiando la parte esperan ustedes comprender la totalidad de la existencia. Nuestro cerebro, nuestra mente está adiestrada para seguir sistemas, sistemas de yoga o nuestros propios sistemas. Cuando uno sigue un sistema está metido en un surco y esa es la forma más cómoda de vivir. Un sistema es como una vía férrea, y los seguidores de un sistema no se dan cuenta de que son como el tren que marcha restringido a los rieles.

   Por lo tanto, todos los sistemas –el sistema zen, el sistema hindú o el sistema cristiano–, carecen por completo de sentido. Una mente que practica un sistema, un método, un mantra, es incapaz de percibir lo verdadero. Ustedes saben que están escuchando esa música –se oía el sonido de la música que llegaba desde la residencia vecina–. Hay una melodía y si la escuchan cuidadosamente, si le prestan atención, no a las palabras, sino a la totalidad, al sonido; es como si ese sonido se produjera dentro de ustedes. Y la mente puede cabalgar sobre esa melodía, sobre ese sonido y ello le da a uno una extraordinaria sensación de movimiento. Y a eso pueden llamarlo meditación, la repetición de un conjunto de palabras que producen el sonido, un sonido interno, y ustedes pueden moverse con el sonido o dejarse llevar por él o acompañarlo.

   Pero, ¿es meditación eso? ¿Jugar un truco así, hipnotizarse uno a sí mismo por medio de un sonido o de unas palabras? Semejantes formas de meditación son formas de autohipnosis, no conducen a ninguna parte. Por el contrario, tornan a la mente extraordinariamente torpe, la vuelven una mente que no es moral en el más profundo sentido de esa palabra, no en el sentido de la moralidad social que no es moralidad en absoluto.

  … Si el meditador no se conoce a sí mismo, su meditación tendrá poco valor e incluso se volverá un estorbo para la comprensión. Sin el conocimiento de sí mismo no es posible la meditación, y no hay conocimiento de sí mismo alguno si se carece de consciencia meditativa. Si no nos comprendemos a nosotros mismos, si no comprendemos nuestros deseos, nuestros motivos, nuestras contradicciones, ¿cómo podremos comprender la verdad?

   … Ante todo, ¿cómo me observo a mí mismo? ¿Me miro de acuerdo con lo que han dicho las autoridades, los especialistas y psicólogos, lo cual obviamente ha condicionado mi mente? Puede que no me gusten Freud, Jung, Adler y los psicólogos y psicoanalistas más recientes, pero como sus afirmaciones han penetrado en mi cerebro, me miro a mí mismo con los ojos de ellos. ¿Puedo verme de manera objetiva, sin ninguna reacción emocional, simplemente viendo lo que soy? Y para ver lo que soy, ¿es necesario el análisis?

   … Y la meditación no es devoción a una idea, a una imagen o a un principio, porque las cosas de la mente siguen perteneciendo a la idolatría. Puede que uno no adore una estatua por considerarlo idolátrico y una tontería, una superstición; pero uno ciertamente adora, como casi todo el mundo, las cosas de la mente, y eso es también idolatría. Ser devoto de una imagen o de una idea, de un Maestro, no es meditación. Es evidentemente una forma de huir de uno mismo. Es una evasión muy reconfortante, pero no por eso deja de ser una evasión.

  … Así pues, la mente que desea comprender la meditación debe empezar por comprenderse a sí misma, comprenderse a sí misma en sus relaciones, no en el aislamiento. Una mente que es el producto del tiempo puede estar libre del tiempo, no eventualmente sino de inmediato; y esa libertad sólo adviene cuando hay enfoque correcto, y la meditación es el enfoque correcto de todos los problemas humanos. El enfoque positivo está condicionado por una norma de acción. La meditación es el enfoque negativo, y es por lo tanto la más elevada forma del pensar, que es el no pensar. Todo pensar es del tiempo. Si queréis comprender un problema humano no tiene que haber proceso de pensamiento, y el librar a la mente del proceso de pensar es meditación; y no podéis meditar sin conocimiento propio. Sólo cuando hay conocimiento propio, del que la meditación es el comienzo, la realidad se manifiesta y es la realidad lo que libera.” 

    J. Krishnamurti



        



GRACIAS AL DISCERNIMIENTO LLEGARÁN LA COMPRENSIÓN Y LA FELICIDAD

   “… Me temo que el interlocutor no ha comprendido lo que he estado diciendo. He dicho que hay una energía, una fuerza que es única para cada individuo. No la he calificado, no he dicho que es superinteligente o divina. He dicho que, mediante su propio desarrollo autónomo, crea su propia sustancia. A causa de su ignorancia, crea por sí misma limitación y dolor. No es cuestión de permitir que algo superinteligente actúe a través de su creación, el individuo. Sólo existe la conciencia como individuo, y la conciencia es creada por esa fricción entre la ignorancia, el deseo y el objeto de su deseo. Cuando usted considere esto, discernirá que es totalmente responsable por sus pensamientos y acciones, y que no hay ninguna otra cosa actuando a través de usted. Si se considera a sí mismo y a otros seres humanos como meros instrumentos en manos de otras energías y fuerzas desconocidas para usted, entonces me temo que será juguete de ilusiones y engaños, confusión y dolor.

   ¿Cómo puede una fuerza de inteligencia superior actuar a través de un hombre cuya mente-corazón es limitada y tortuosa? ¿Sabe?, esta es una idea sumamente engañosa que ha sido desarrollada a fin de que no ahondemos en nosotros mismos y descubramos así nuestro propio ser. Para conocernos a nosotros mismos necesitamos constante reflexión y esfuerzo, pero somos pocos los que sentimos ansias de discernir; por eso tratamos vanamente de convertirnos en instrumentos convenientes para alguna superinteligencia, para Dios. Este concepto existe, en diversas formas, a lo largo de todo el mundo. Si de veras piensa fundamentalmente al respecto verá que, si eso fuera cierto, el mundo no se encontraría en esta condición caótica y nada inteligente, de odio e infelicidad. Hemos creado esta confusión y este dolor debido a la ignorancia acerca de nosotros mismos, al anhelo egoísta y a las resistencias autoprotectoras, y sólo nosotros mismos podemos acabar con estas limitaciones y barreras que generan odio, desdicha y falta de ajuste a la acción de la vida.

   Como esta es mi última plática aquí, me gustaría hacer un breve resumen de lo que he estado diciendo durante las últimas semanas. Aquellos de ustedes que realmente se interesan pueden reflexionar sobre ello y poner a prueba su verdad por sí mismos, de modo tal que no sigan a nadie, ningún dogma, ninguna explicación, ninguna teoría. Gracias al discernimiento llegarán la comprensión y la felicidad.

   … A causa de las constantes afirmaciones hechas por los líderes acerca de lo que es y lo que no es, hay contradicción de ideas, de teorías, y mucha confusión. Algunos dicen que Dios existe, algunos dicen que no; algunos sostienen que el individuo vive después de la muerte; los espiritistas afirman haber probado por sí mismos que hay una continuación de la mente individual, y otros dicen que solo hay aniquilación. Algunos creen en la reencarnación y otros la niegan. Se amontonan teoría sobre teoría, incertidumbre sobre incertidumbre, afirmación sobre afirmación. El resultado de todo esto es que uno se siente totalmente inseguro; o si no, está uno tan obstruido, tan atado por determinados conceptos y formas de creencia, que se niega a considerar lo que es realmente verdadero. Es decir, o bien está uno inseguro, confundido, o está seguro en su propia creencia, en su propia forma particular de pensamiento. Ahora bien, para un hombre que de verdad está inseguro, hay esperanza; pero para el que está atrincherado en la creencia, en lo que llama intuición, hay muy poca esperanza, porque ha cerrado la puerta a la incertidumbre, a la duda, y encuentra apoyo y consuelo en la seguridad.

   Casi todos los que vienen aquí se sienten, creo, inseguros, confusos, y por eso desean profundamente comprender qué es la realidad, qué es la verdad. La incertidumbre engendra temor, el cual da origen a la depresión y la ansiedad. Entonces, consciente o inconscientemente, uno comienza a escapar de estos temores y de sus consecuencias. Observen sus propios pensamientos y percibirán cómo funciona este proceso. Debido a que anhelan estar seguros acerca del propósito de la vida, del más allá, de Dios, empiezan a darse cuenta de sus deseos y, a causa de esta investigación, surgen la duda y la incertidumbre.

   Entonces, esa incertidumbre misma, esa duda, crean temor, un sentimiento de soledad, un vacío dentro y alrededor de uno. Es necesario que la mente se encuentre en este estado, porque entonces está dispuesta a afrontar y comprender la realidad. Pero el sufrimiento que implica este proceso es tan grande, que la mente busca refugio y crea para sí misma lo que llama intuiciones, crea conceptos, creencias y se aferra desesperadamente a todo eso en la esperanza de lograr la certidumbre. Este proceso de escapar de la realidad, de la incertidumbre, debe por fuerza derivarse en ilusión, anormalidad, neurosis y desequilibrio. Aun cuando acepten estas intuiciones, estas creencias, y encuentren amparo en ellas, si las examinan a fondo por sí mismos verán que sigue habiendo temor, porque la incertidumbre continúa.

   … Sería muy interesante y valioso que pudiéramos compartir juntos una mente no torturada, una mente que, en lo fundamental sea libre, que no tenga barreras, que vea las cosas como son, que vea el intervalo de tiempo que separa al hombre de la naturaleza y de otros seres humanos, que vea el significado del temible tiempo-espacio, que sepa cuál es realmente la cualidad del amor. Si pudiéramos compartir esto, no intelectualmente, no de un modo astuto, elaborado, filosófico o metafísico, sino en verdad participar de ello, si pudiéramos hacerlo pienso que terminarían todos nuestros problemas. Pero esto no puede compartirse con otro si uno no lo tiene primero. Entonces, cuando ustedes lo tienen, lo tienen en abundancia. Y cuando existe esta abundancia, el uno y los muchos son la misma cosa, como un árbol que está lleno de hojas y en el cual una hoja es perfecta y es parte del árbol total.”

    J. Krishnamurti










VER LA VERDAD EN UN INSTANTE ES ACTUAR DE INMEDIATO

   “… Vamos a investigar juntos qué es la realidad, cuáles son las limitaciones del pensamiento y si el pensamiento puede alguna vez percibir la verdad. ¿O se encuentra la verdad más allá del ámbito del pensamiento?

   … Hay que estar libre de la respuesta del condicionamiento que es el pensamiento. Cada problema se resuelve sólo cuando no existe la idea, la conclusión; la conclusión, la idea y el pensamiento son la agitación de la mente. ¿Cómo puede haber comprensión cuando la mente está agitada? El fervor debe estar atemperado con el veloz juego de la espontaneidad. Encontraréis, si habéis oído todo lo que se ha dicho, que la verdad vendrá en momentos en que no la estáis esperando. Si me permitís decirlo, sed abierto, sensible, daos plena cuenta de lo que es de instante en instante. La comprensión no es un don reservado a los pocos, sino que viene a los que son serios en su autoconocimiento. La comparación no trae comprensión; la comparación es otra forma de distracción, así como el juicio es evasión. Para que la verdad sea, la mente tiene que estar sin comparar y sin evaluar. Cuando la mente está comparando, evaluando, no está quieta, está ocupada. Una mente ocupada es incapaz de clara y sencilla percepción.

   … Mire, el pensamiento es materia, el pensamiento es la respuesta de la memoria, y la memoria reside en las propias células cerebrales, es materia. Por tanto, solo si las células cerebrales están completamente quietas podrá averiguar la verdad. Pero decir que existe o que no existe algo no tiene ningún sentido. Para averiguarlo debe poner su vida en ello, entregarse por entero, igual que se entrega a un trabajo para ganarse la vida, al que dedica muchas horas día tras día durante cuarenta años...

   Qué derroche tan espantoso. Cuando uno necesita inmensa energía y una gran pasión para descubrir, lo que hace es beber de la fuente de otras personas, de una fuente que está seca. Uno ha de ser luz para sí mismo, pues en ello está la libertad.

   … Si uno tiene un determinado talento, cuide de él, pues le dará la oportunidad de desarrollar el deseo de alcanzar poder, posición y prestigio. Ya lo han observado, ¿verdad? Una persona con talento, ya sea para el piano o la política, que tiene el don de la palabra o de lo que sea, lo utiliza para llegar a ser alguien. ¿No se han dado cuenta de estas cosas? Si a un violinista de renombre mundial se le despoja de su violín, no es nadie. Por tanto, si uno quiere averiguar qué es la verdad debe estar muy atento a su talento y no emplearlo de forma indebida; debe utilizar su talento con gran humildad. Y humildad significa no ascender nunca por la escalera del éxito, nunca llegar a ser ‘alguien’ en este mundo. Cuando se cuenta con esa humildad, el talento no es un peligro.

   … Ahora bien, para descubrir qué hay más allá, para saber si la vida es algo más que el hecho de ser uno formado por la sociedad para la sociedad; para hallar la verdad al respecto, todas las influencias tienen que terminar, toda experiencia, que es la medida, debe cesar. Para descubrir la verdad no debe haber medición, porque la medición es resultado de vuestro ‘condicionamiento’; y lo que es condicionado solo puede percibir su propia proyección, y por lo tanto jamás puede percibir aquello que es real. Es importante que halléis por vosotros mismos la verdad acerca de este asunto, porque solo la verdad puede libertaros. Y entonces seréis verdaderos revolucionarios, no meros repetidores de palabras.

   … Todo tiene que ser considerado, por consiguiente, para ver su verdad o su falsedad. Cuando veis la verdad de esto, ella libera la conciencia del ayer. Podéis ponerlo a prueba por vosotros mismos. Para ver la verdad acerca del nacionalismo y no ser atrapados por los argumentos en pro o en contra, tendréis que examinarlo y estar abiertos a todas las intimaciones de ese problema. Al daros cuenta del problema del nacionalismo sin condenación ni justificación, al ver la verdad de que él es falso, encontraréis que se produce una completa liberación del problema en su totalidad. De suerte que solo la percepción de la verdad libera; y para ver, para recibir la verdad, tiene que haber atención concentrada, lo cual significa que debéis consagrar vuestro corazón y vuestra mente a ver y a comprender.

   … El extraordinario estado que la verdad revela, y la inmensidad de la realidad, nadie puede proporcionárselos. No existe autoridad, no hay guía. Tienen que descubrirlo ustedes mismos y, con ello, dar algo de sentido a todo este caos al que llamamos vida. Es un viaje que hay que emprender completamente solo, sin compañero, sin marido ni esposa ni libros. Sólo pueden iniciar este viaje cuando realmente ven la verdad de que deben caminar completamente solos, Entonces están solos, no por amargura, no por cinismo ni por desesperación, sino porque ven el hecho de que la soledad es absolutamente necesaria. Este hecho y su percepción son lo que le liberan a uno para caminar solo. Uno es el libro, el salvador y el maestro. Tienen pues, que investigar, tienen que aprender de ustedes mismos, lo cual no significa acumular conocimientos de uno mismo, y mirar con estos la actividad de su propio pensamiento.

   … La meditación, si la comprende, es una de las cosas más extraordinarias; pero usted no puede comprenderla en absoluto a menos que haya llegado al final de la búsqueda, del tanteo, de anhelar aquello que considera ser la verdad, la cual es proyección suya. Usted no puede llegar a ello a menos que ya no demande experiencia alguna, a menos que comprenda la confusión en la que vive, el desorden de su propia vida. El orden, que no es un patrón establecido, surge de la observación de ese desorden. Cuando usted ha hecho esto, que en sí es meditación, entonces no solo puede preguntar lo que es meditación, sino también lo que no es, porque en la negación de lo falso se encuentra la verdad. 

   … Ver la verdad en un instante es actuar de inmediato”.

         J. Krishnamurti