“… Casi todos actúan de manera mecánica en un sistema, por eso es esencial que se enfrenten cara a cara con estos valores e impedimentos de los que son inconscientes. En esto radica el despertar de la verdadera inteligencia, lo único que puede dar origen a la plenitud de realización. Esta inteligencia, que es única, revelará lo eterno. Tal como el Sol asoma claro y radiante a través de las nubes oscuras, así, a través de nuestro propio discernimiento, y en la pureza de nuestra propia acción, surge la realización de esa vida que es renovación eterna.
¿Cuál es el incentivo
que hay tras la búsqueda de Dios? ¿Es real esa búsqueda? Para la mayoría de
nosotros es una manera de escapar de la realidad. Por lo tanto, debe estar muy
claro en nosotros si este ir en busca de Dios es un escape o si es una búsqueda
de la verdad en todo, la verdad en nuestras relaciones, la verdad en el valor
de las cosas, la verdad en las ideas. Si estamos buscando a Dios meramente
porque nos sentimos cansados de este mundo y sus desdichas, entonces esa
búsqueda es un escape. Entonces creamos a Dios, por consiguiente, eso no es
Dios. El Dios de los templos, de los libros, no es Dios obviamente, es un
escape maravilloso. Pero si tratamos de encontrar la verdad, no en una serie
exclusiva de acciones sino en todas nuestras acciones, ideas y relaciones; si
buscamos la correcta evaluación del alimento, la ropa y la vivienda que
necesitamos, entonces, debido a que nuestras mentes son capaces de tener
claridad y comprensión, cuando busquemos la realidad la encontraremos. No será
un escape.
… Confiar en los demás es absolutamente vano,
los demás no nos traerán la paz. Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni
patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna
que conducirá la acción externa. La transformación interna no es aislamiento,
no consiste en retirarse de la acción externa. Por el contrario, solo puede
haber acción verdadera cuando hay verdadero pensar, y no hay pensar verdadero
cuando no hay el conocimiento propio. Si no os conocéis a vosotros mismos no
hay paz.
… Es porque nuestra mente está llena de
tecnicismos y supersticiosas musitaciones, que nuestra vida es tan vacía, y es
por eso que buscamos un objeto más allá de nosotros mismos. Para encontrar el
objeto de la vida debemos pasar por la puerta de nosotros mismos, pero
consciente o inconscientemente evitamos enfrentar las cosas como son en sí
mismas, y de ese modo deseamos que Dios nos abra una puerta que está más allá.
Esta pregunta sobre el objeto de la vida la formula tan sólo aquel que no ama,
y el amor sólo puede hallarse en la acción, que es relación.
… La palabra sánscrita karma significa
acción. Usted puede actuar profunda y plenamente sólo cuando la mente y el
corazón no se hallan limitados. Cuando hay temor este engendra por fuerza
ilusión, limitación. Esta limitación crea insuficiencia en la acción y causa
sufrimiento. La mente busca escapar de este sufrimiento mediante alguna
ilusión, una creencia o un ideal, lo cual solo crea una limitación mayor en el
actuar y, por ende, más dolor. En este círculo vicioso se halla atrapada la
mente. Mientras la acción emane del temor, que se origina en el egoísmo, tiene
que haber insuficiencia. Toda acción que nazca de una mente y un corazón
cerrados debe crear conflicto y sufrimiento. Como nuestras mentes están llenas
de numerosas frustraciones causadas por el temor, es necesario darse cuenta de
esas limitaciones, y la mente debe liberarse con espontaneidad de ellas a
través de la acción. Entonces la acción es completa, hay plenitud de
realización.
… La acción surgida del
pensamiento integral, exento de identificación e interpretación, despertará la
inteligencia creativa. Si son profundamente observadores comenzarán a ver lo
que es verdadero, entonces despertarán la inteligencia, la cual se halla libre
del conflicto continuo de la opción. La mera conducta conforme a una norma es
imitativa, no creativa. La acción inteligente no es imitación. Solo la mente
condicionada está ajustándose siempre a normas, porque teme conocer ‘lo que es’.
Si uno percibe lo real con absoluta claridad, tal como es, sin interpretación
ni identificación, entonces, en el instante mismo de la percepción está el
amanecer de la nueva inteligencia. Solo esta inteligencia podrá resolver los
problemas tremendamente complicados, conflictivos y dolorosos de la vida.
… La acción, ¿no
implica pensamiento? ¿No es acción el pensamiento mismo? Usted no puede actuar
sin pensar. Sé que mucha gente lo hace, pero su acción no es inteligente, no es
armoniosa. El pensamiento es acción, la cual es también movimiento. Además,
nosotros pensamos aparte de nuestro sentimiento, estableciendo así a otra
entidad separada de nuestra acción. De este modo dividimos nuestras vidas en
tres partes distintas, pensar, sentir, actuar. Por eso usted pregunta: ¿Es la
acción puramente física? ¿Es puramente mental o es emocional? Para mí las tres
cosas son una sola: pensar-sentir-actuar, no hay distinción. En consecuencia,
puede usted estar solo y quieto por un rato o puede estar trabajando,
moviéndose, actuando; ambos estados pueden ser acción. Cuando comprenda esto no
separará entre el pensar, el sentir y el actuar.
… Por eso es importante, como ya lo dije,
que se comprenda el proceso, las modalidades de nuestro propio pensar. El
conocimiento propio no puede adquirirse por intermedio de nadie, ni de ningún
libro, ni de ninguna confesión, psicología o psicoanalista. Tiene que ser
descubierto por vosotros mismos, porque es nuestra vida; y sin ampliar y
ahondar ese conocimiento del “yo”, hagáis lo que hagáis, así alteréis
cualesquiera de las circunstancias e influencias externas o internas, ello será
siempre una fuente de desesperación, de pena y de dolor. Para ir más allá de
las actividades en que la mente se encierra a sí misma, tenéis que
comprenderlas, y el comprenderlas significa darse cuenta de la acción en la
vida de relación, relación con las cosas, con las personas y con las ideas. En
esa vida de relación, que es el espejo, empezamos a vernos a nosotros mismos
sin condenación ni justificación; y partiendo de ese conocimiento más amplio y
profundo de las modalidades de nuestra mente, es posible proseguir adelante.
Entonces es posible que la mente esté quieta y reciba aquello que es lo real.”
J. Krishnamurti