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De nuevo abrimos la sala, ¡Bienvenido Septiembre!


Recibimos bastantes consultas preguntando por los días exactos de re-apertura este mes de Septiembre.
Ya pasó la primera semana y os aseguramos que se regresa con mucho ánimo a la pequeña sala de Gran Vía, 33.

-- A partir de la semana del Lunes 14 de Septiembre retomamos con normalidad nuestros horarios. Hasta entonces sólo las sesiones del Miércoles dia 9 (Video) y el Jueves 10 de Septiembre (Observación Silenciosa) están garantizadas.--

Hemos hecho un cambio importante: ahora van a ser los MIÉRCOLES los días en los que ponemos videos de JK, DVD's en versión original subtitulados y posterior breve diálogo si se desea. Después de mas de quince años en esta sala poniendo los Videos de JK los Martes, hemos cambiado a los Miércoles para podernos adaptar a horarios de algunos colaboradores. Sin ellos no existiría esta sala y ¡desde aquí les damos de nuevo las gracias!

El Centro de Información Amigos de Krishnamurti de Madrid abierto en los años 80, es un lugar al que acudir con preguntas o dudas sobre la obra de JK, sugerencias y demás consultas. Desde aquí procuramos atender lo mejor posible las diferentes aproximaciones, a veces preguntas sobre el mundo entorno a JK y sus actuales escuelas o Fundaciones y sobre todo nos preguntáis cómo estar en contacto con más personas interesadas en nuestra ciudad y en muchos otros lugares de España.

Además hay muchos otros grupos a los que aprovechamos para saludar desde estas líneas.
Intentamos mantener información de todos ellos en este blog, aquí en el margen derecho podéis conocerlos y contactarlos, los nuevos grupos nos podéis enviar vuestros datos para incluirlos también, si no os conocemos aún.

En España existen varios pequeños grupos en diferentes ciudades, no hay jerarquías ni autoridades posibles, todos somos bienvenidos en este sencillo acto del diálogo y la investigación.

Diálogos en los que nadie sabe más que nadie... Acercando la obra de JK a todos los que no la conocen y para vosotros, lectores del mundo en Español, que os habéis encontrado con JK en vuestras vidas en muy diferentes momentos.

Pensamos que estando juntos y cercanos nos ayudamos, sin autoridad sobre las enseñanzas.

Nuestros horarios, GRAN VÍA, 33 :

- Lunes de 19:00 a 20:30h (un Lunes cada dos semanas) "Dialogando Juntos" 
- Miércoles 19:00h Proyección de DVD's
- Jueves de 20h a 20:30h Observación en Silencio
- Viernes desde las 19:30 Diálogos de Investigación


Cerramos los festivos y durante las vacaciones escolares a lo largo del año







Próximamente tendrá lugar el ENCUENTRO DE OTOÑO, como cada Octubre/Noviembre, en
 LA VID, concretamente en Monasterio situado en los alrededores de Arganda del Duero, Burgos.

Iremos informando sobre fechas aquí y en facebook. Podéis apuntaros enviándonos un email.

krishnamurtimadrid@gmail.com


Gracias a todos.

¡Feliz final del verano!


El Centro se financia con las donaciones. Todas las actividades son GRATUITAS. las cuentas están al alcance de todos, disponibles en la sala. Para más información contactad con nosotros. 

Otros interesados en la obra de Krishnamurti


¿Buscas personas interesadas en la obra de Jiddu Krishnamurti en tu región? 
Escríbenos a nuestro email y contactaremos enviándote más información. 

El diálogo y el pensamiento


Es importante que nos demos cuenta de que nuestras opiniones son el resultado del pensamiento pasado, de todas nuestras experiencias, de lo que otras personas han dicho o han dejado de decir. Y todo eso se halla inscrito en el programa de nuestra memoria. Podemos, pues, identificarnos con esas opiniones y reaccionar para defenderlas, aunque tal cosa carezca de sentido porque, si nuestra opinión es correcta, no necesitamos de tal reacción y ¿para qué habríamos de defenderla si estuviéramos equivocados? Sin embargo, cuando nos identificamos con nuestras creencias, no nos queda más remedio que defenderlas porque, en tal caso, experimentamos el ataque a nuestras creencias como una agresión personal. En tal caso, las opiniones tienden a ser experimentadas como «verdades», aunque sólo sean creencias sostenidas por usted y su entorno. Puede tratarse de creencias que nos ha transmitido un profesor, la familia, alguna lectura o lo que fuere pero, por una u otra razón, nos hemos identificado con ellas y nos sentimos en la obligación de defenderlas.

El verdadero objetivo del diálogo es el de penetrar en el proceso del pensamiento y transformar el proceso del pensamiento colectivo. Ciertamente, no hemos prestado mucha atención al pensamiento como proceso. Hemos participado del pensamiento y hemos prestado atención al contenido, pero no al proceso. ¿Y por qué deberíamos prestar atención al proceso del pensamiento? Porque, en realidad, todo requiere atención y hasta si manejamos una máquina sin prestarle la atención debida, terminaremos estropeándola. El pensamiento también es un proceso y, en consecuencia, exige toda nuestra atención, de otro modo terminaremos utilizándolo inadecuadamente. 

Veamos ahora algunos ejemplos de las dificultades del pensamiento. Una de ellas es la tendencia a la fragmentación. Todas las divisiones que hacemos se originan en el pensamiento, ya que el mundo, de hecho, es de una sola pieza. Somos nosotros quienes seleccionamos ciertas cosas, las separamos de otras y terminamos dando importancia a esa separación. Es nuestro pensamiento el que establece las fronteras entre las naciones y el que otorga una importancia suprema a esa separación. También es nuestro pensamiento el que divide a las religiones y el que establece las diferencias existentes en el seno de la familia. La estructura de la familia se debe a la forma en que pensamos sobre ella.

La fragmentación, una de las dificultades fundamentales del pensamiento, se asienta en una raíz más profunda porque, aunque creamos que no estamos haciendo nada en especial y que simplemente estamos describiendo las cosas como son, el hecho es que el proceso de nuestro pensamiento es muy activo. Casi todo lo que nos rodea, casi todo lo que podemos mencionar —los edificios, las fábricas, las granjas, los caminos, las escuelas, las naciones, la ciencia, la tecnología, la religión, etcétera— ha sido creado por el pensamiento. El problema ecológico que asola a nuestro mundo se debe al pensamiento, porque creemos que el mundo está aquí para explotarlo, creemos que es inagotable y que podemos hacer todo lo que queramos porque la contaminación terminará diluyéndose.

Cuando nos damos cuenta de la existencia de un «problema», la polución, el dióxido de carbono o lo que fuere, solemos decir: «Tenemos que resolver este problema». Pero el hecho es que la forma en que opera nuestro pensamiento está generando de continuo no sólo ese problema concreto sino todo tipo de problemas. Si creemos que el mundo está a nuestro servicio seguiremos explotándolo de una u otra manera y no haremos más que trasladar el problema a otra parte. Y, si no afrontamos adecuadamente las cosas, tal vez solucionemos el problema de la contaminación pero terminemos generando otro. La ingeniería genética, por ejemplo, puede solucionar determinados problemas, pero si la tecnología ordinaria genera tantos problemas, qué no ocurrirá si seguimos pensando del mismo modo con una tecnología tan sofisticada. Si no estamos suficientemente atentos, las personas terminarán recurriendo a la ingeniería genética para llevar a cabo cualquiera de sus más desbocadas fantasías. 

El hecho es que el pensamiento —aunque afirme que no ha estado activo— tiene sus efectos y que algunos de ellos son muy importantes y valiosos. El pensamiento, por ejemplo, dio lugar a las naciones y otorga un valor supremo al concepto de nación. Y lo mismo podríamos decir con respecto a la religión. Pero todo ello interfiere con la libertad de pensamiento porque el pensamiento de que la nación es lo más importante nos condicionará a seguir pensando del mismo modo. En tal caso, haremos todo lo posible para que todo el mundo piense lo mismo que nosotros sobre la nación, la religión, la familia o cualquier otra cosa a la que atribuyamos un valor supremo. Y además pondremos también todo nuestro empeño en defenderlo.

Pero no es posible defender algo sin pensar antes en la defensa y, para ello, tendremos que dejar de lado todos aquellos pensamientos que pongan en tela de juicio lo que tanto deseamos defender, lo cual puede conducir fácilmente al autoengaño, a eludir muchas cosas diciendo que son incorrectas, a distorsionar otras, etcétera. El pensamiento defiende con uñas y dientes sus creencias fundamentales ante cualquier evidencia de que pueda estar equivocado. 

Así pues, para hacer frente a esta situación, que se origina en el pensamiento, debemos prestar mucha atención al proceso del pensamiento. Normalmente, cuando tenemos un problema solemos decir: «Tengo que pensar en la forma de resolverlo», pero lo que yo estoy diciendo es que el pensamiento mismo es el problema. ¿Qué es, pues, lo que, en tal caso, deberíamos hacer? Convendría comenzar considerando la existencia de dos tipos de pensamiento, el pensamiento individual y el pensamiento colectivo. Es cierto que, individualmente, puedo pensar en varias cosas, pero la mayor parte de nuestro pensamiento procede de nuestro sustrato colectivo. El lenguaje es colectivo y también lo son la mayoría de nuestras creencias básicas (incluidas las creencias sobre el funcionamiento de nuestra sociedad, sobre la forma en que se supone que deben ser las personas, las relaciones, las instituciones, etcétera). Debemos, por tanto, prestar atención tanto al pensamiento individual como al pensamiento colectivo.

David Bohm