Translate

El Esfuerzo es una distracción con respecto a lo que es


Debemos comprender el problema que implica el esforzarse. Si podemos entender el significado del esfuerzo, entonces podemos trasladar esa comprensión a la acción en nuestra vida cotidiana. El esfuerzo, ¿no implica una lucha por cambiar lo que es, transformándolo en lo que no es, o en lo que debe ser, o en lo que ello debería convertirse? Estamos constantemente escapando de lo que es, para transformarlo o modificarlo. El que está verdaderamente contento es aquel que comprende lo que es, que atribuye su significado exacto a lo que es. El verdadero contentamiento no radica en las pocas o muchas posesiones, sino en la comprensión del significado total de lo que es. Ese significado se comprende sólo en el estado de pasiva percepción alerta. Al hablar del esfuerzo, no me estoy refiriendo ahora al esfuerzo físico con la tierra, con la construcción o con un problema técnico, sino al esfuerzo psicológico. Los esfuerzos y los problemas psicológicos eclipsan siempre a los físicos. Podremos edificar una muy cuidada estructura social, pero en tanto no se comprendan la ceguera y la lucha psicológicas, éstas derribarán invariablemente la estructura cuidadosamente construida.

El esfuerzo es una distracción con respecto a lo que es. En la aceptación de lo que es cesa el esfuerzo, la lucha. No hay aceptación cuando existe el deseo de transformar o modificar lo que es. El esfuerzo, que indica distracción, debe existir mientras haya deseo de cambiar lo que es.

28 de Agosto, Libro de La Vida


Dos Cartas

Compartimos dos cartas recibidas para su publicación aquí tras el Encuentro de Segovia.


Reflexiones de Carlos, Encuentro de Segovia - 4 de Junio 2013 -
 
TRANSFORMACIÓN INDIVIDUAL

(Aquí y Ahora)

Igual (parecido, distinto), aquí y ahora, esta mañana del 4 de junio de 2013 que en el XXII encuentro de Segovia, con mis amigos de Krishnamurti:
me despierto hoy de una forma. Observo lo que ocurre en mí un día más. El aspecto externo e interno del cuerpo, su postura y procesos fisiológicos. Incluso imagino que mis órganos ya no son los mismos, han cambiado. El organismo entero se transforma continuamente, aunque no lo vea. Sé que es así. No hay conciencia del cambio de muchas de sus formas, pero el cambio se produce. También las formas mentales van apareciendo como todos los días. De manera automática, sin intervención de la voluntad, de repente una vez más están aquí. Las veo, pienso en ellas, las siento, observo la confusión, el conflicto.
Y entonces, también como todos los días, comienzo la transformación, es decir, la voluntad hacia otras formas. Empiezo a darme cuenta de aquellas formas que surgen inconscientes, mecánicamente. La conciencia se abre paso hacia formas diferentes (familiares y nuevas), internas y externas. Inicio la transformación un día más, fresca y alegre. Si hace un momento confusión y conflicto, ahora orden y armonía, si ansiedad e ignorancia, serenidad y conocimiento. Formas anteriores las transformo en otras distintas que, estas si que no aparecen indefectibles como aquellas, sino queriéndolas. Me levanto con el cuerpo entumecido, lo observo y delibero: ¿continuo con esa forma negativa o hago ejercicios físicos para transformar la rigidez en otras formas (posturas, movimientos) positivas, flexibles, indoloras?. O bien cuando me despierto invadido por pensamientos obsesivos, por ideas e imágenes que van y vienen a su antojo, ¿me abandono en ellas, al dolor que provocan, o las transformo una vez más mediante el análisis reflexivo, la atención, la escritura, el trabajo manual consciente...?
Así pues, el paso de unas formas a otras, mi propia transformación individual la experimento como un proceso permanente, una experiencia que trato de cultivar día tras día, capaz de cambiar las formas del egoismo, la tristeza, la pereza, la ignorancia... Sólo mediante la práctica diaria de la atención puedo transformar diariamente una mente distraída en una mente consciente. Tomar conciencia de lo que me ocurre significa transformar unas formas internas (externas) por otras. Cuando me dejo llevar por la ignorancia, la confusión, el conflicto, las formas dolorosas del cuerpo, las emociones y los pensamientos negativos, entonces la transformación no es posible, el cambio de esas formas por otras formas relacionadas con el orden, la flexibilidad, el conocimiento, la armonía, la serenidad, los pensamientos y las emociones positivas, no se produce.
En este momento, acordándome de vosotros, siento paz. Aquellos días estuvieron cargados de formas conflictivas, confusas, de ego, pero sobre todo, fueron transformadores. Como este mío de hoy. ¿Se acabó aquí y ahora, por fin, la transformación individual?, ¿estoy definitivamente transformado?, ¿se fueron para siempre las formas negativas, dolorosas, el conflicto, la confusión?: no. Dentro de un rato quizás me asalten otra vez formas negativas que tendré nuevamente que transformar. Mañana seguramente volverán a aparecer y nuevamente tendré ¿dos opciones?: abandonarme a ellas o transformarlas una vez más. Difícil, costoso y complejo proceso que finalmente concluye con la muerte del organismo: última transformación individual.

Carlos Hernández
(aecuj.blogspot.com)


--

Carta de Aniceto 

Encuentro en Segovia

La belleza del lugar, el marco incomparable, y la sutileza de J. Krishnamuti.
Me explicaré:

Llegamos en busca de la deidad, de lo poderoso, de lo bendito, de lo innombrable. Bien eso iba con nosotros.
Nos encontramos amigos, porque el mero hecho de ir al encuentro ya nos proporciona ese titulo, aunque en lo externo pudiésemos parecerdesconocidos, (algunos de nosotros).
El encuentro se realizó en el instante que nos fueron asignando nuestros aposentos.Acto seguido nos reunimos para conocernos e intercambiar experiencias y la asignación de grupos.
Era mi primera vez,solo había acudido a una reunión de K. en Barcelona, no me sentí extraño en ningún momento.
La belleza que pude observar desde el primer día, me hizo reflexionar y decirme ;¡ este es mi lugar¡ , pude observar cuanto sufrimiento a veces con tanta sutilidad, otras no,llevamos en
nuestro interior, lo cual me lleva a la comprensión de las enseñanzas rogadas de K.
El siempre nos imparte sus conocimientos en forma de pregunta, a fin de que nosotros reflexionemos a través de la observación, con la permanente atención hacia nosotros mismos.
Pude observar que la mayoría de nosotros seguíamos haciendo las mismas preguntas de K. y, ¿no será que tal vez tengamos que encontrar las respuestas en nuestro interior y tratar sobre ellas? ¿no será que nos movemos en el terreno del intelecto y no vemos lo sutil? ¿o tal vez estamos tan impacientes en encontrar el camino de la salvación que somos incapaces de verlo en este momento, ahora?. La sutileza es un camino exquisito que esta ahí, bien mediante la atención, la observación , la comprensión, el entendimiento, la compasión y el final del sufrimiento.El AMOR.
El amor, no tiene nombre,no existe, solo Es, eso somos nosotros, con eso llegamos a Segovia, solo había que dejar que se expresase . Eso se percibía cuando manifestábamos nuestros temores, ya que al hacerlo de una forma sutil los liberábamos, solo sutil, ya que al momento los hacíamos participes de nuestro pensamiento y quedábamos atrapados en la forma y el mensaje.
El camino puede ser largo pero también puede ser breve, está en nosotros, en la forma que afrontamos la cotidianidad , el momento. Para mi está en la compasión de todos los seres de este mundo, en la gran belleza que desprendemos cuando somos totalmente libres, hasta de nosotros mismos, ahí reside lo majestuoso en la COMPASION, la LIBERTAD y el AMOR.

7 de Junio 2013



Mas comentarios después del encuentro de SEGOVIA

Reflexiones SEGOVIA, enviado por Pedro:
--

Mayo se fue llorando.
Y al igual que en otras XXI ocasiones nos encaminamos, desde diferentes lugares a compartir unas horas intensas con los amigos y con los que aspiraban a serlo.
Algo se respiraba en el ambiente a bullicio y alegría en los bajos del convento, con pocos frailes dentro, algo que desde la ortodoxia más pura se cortó sin mediar otras consideraciones. Y ya en el silencio de voces discordantes y a través de las formas, fueron apareciendo los púgiles frente a frente con unos árbitros, primeros espadas, que desgranaban lo que se supone debe ser el ideario de los sin ideario. Y la noche transcurría con naturalidad sosegada agotando los últimos recursos de aquellos, que por el viaje, la cena y las circunstancias nos arrancaría del lugar la voz fuerte y sonora del amigo Enrique diciendo: Señores me voy a dormir. Pistoletazo de salida y de entrada en sueños más o menos reparadores.
Cada vez que me enfrento a un púgil y le golpeo, a mí me golpeo. En el interior de una gran bolsa aparecen los números que servirán para agruparnos en torno a los otros púgiles, algunos muy bellos, otros magullados por la vida muestran con una sonrisa su dolor y sufrimiento. Hasta el sol se hizo cómplice de nuestras andanzas. Y como en otras ocasiones cada cual aporta lo que trae. ¿Nos unimos en el pensamiento? Difícil misión la de escuchar y esquivar los golpes del contrario, pues al final solos ya cada uno en su lugar de residencia los luchadores han desaparecido y solo yo me encuentro otra vez con lo mismo, mi sufrimiento, el conflicto, la crisis del mundo, de la hablamos en los encuentros.
Se pone el disco y comienza el desgranar de las mazorcas como en veces anteriores, pero con manos nuevas en las que aparecen las mismas llagas con el paso del tiempo. Se echan en falta las ausencias de algunos amigos y puntuales los rituales se hacen presentes, incluso en el programa casi todo se repite. Seguimos metidos en el mismo calcetín y ya huele. ¿Seremos capaces de dar vuelta al calcetín y enterrar todo lo que nos ha traído hasta aquí?
Todo o casi todo lo pasamos por el filtro de la memoria, comparándolo, interpretándolo, juzgándolo, rechazándolo, aceptándolo y muchos otros dolo. Más después de la tormenta, los chistes, los dolores, vacíos y sinsabores llega lo desconocido que barre todo lo que rezuma pasado y me mantiene en el presente activo, vacío, observando y sintiendo como el calcetín se dio la vuelta. Yo no hice nada. Más al escuchar atento las palabras, argumentos, rechazos y cabreos veo de lo que me he desprendido, al menos por estas primeras horas conflicto incluido.
Permite vivir y permíteles vivir como quieran y como te salga de ahí. Escucha, no respondas, deja que transcurra la vida y las argumentaciones, los grandes discursos, los desengaños y los rechazos. El presente lo entierra todo, sobre todo cuando uno le deja actuar y deja de actuar. Sigue lloviendo, pero nadie es responsable de ellos. Las leyes naturales se cumplen sí o sí.
Cuando te ves rodeado de personas que observan, que se cuestionan el método, la forma de investigación, que son críticos con lo desconocido, que han integrado en su corazón más que un discurso una forma de vivir, invocar a “lo que es” visible o invisible, se hace menos que absurdo. Y alejado ahora del laboratorio, cuando van llegando casi por primera vez las comunicaciones con una cierta soltura me cuestiono otra vez las rigideces que se dan en los encuentros. Hubo pocas felicitaciones, casi ninguna, quitando a Marta la organización casi ni estuvo presente, el tema se las traía, y se mostraron pocas salidas de este laberinto teñido de color.
Y ahora sigo adelante, viviendo cada instante como si fuera el último, sin esperar al futuro pues se van cayendo las telas de araña que como algo necesario y adaptado me acompañan. Lo mejor será esperar un poco más, entablar comunicación con algunas de las personas que allí estuvimos, intercambiar opiniones, estados, sensaciones, percepciones, resultados, acciones y quizá después pueda sacar algo interesante que exponer y exponerme a los ojos de los demás.
Los discursos bonitos, terminados, con olor a rancio ya no sirven. Nuestros devaneos y misas de niños o misas mayores a veces y sin saberlo, ni darnos cuenta, tienen una acción en nuestro interior tan poderosa que haciendo una comparación con situaciones anteriores nos damos cuenta de lo que ha cambiado, en el fondo, muy en el fondo. Una frase, una palabra, una expresión puede generar en nosotros un proceso de abertura de ojos que sin percatarnos de ello, se manifiesta en los pasos sucesivos.
Somos adultos, o debiéramos serlo y cuando esto no sucede y nos dejamos arrastrar por los primeros espadas y nos saltamos las normas de ir y venir a un grupo en función de nuestros deseos, como se diría no se ha entendido nada. Reforzamos aquello que despreciamos. Somos cómplices de ese movimiento de “buenismo”, movimiento mental que huye del conflicto, que sigue fielmente las premisas que a modo de condicionantes, se agolpan en los labios secos de la ignorancia.
Lo conocido no nos lleva a ningún sitio. Nos atrapa en el pasado y repetimos como papagayos las lecciones aprendidas, sino ¿porque siguen repitiéndose los mismo movimientos? Me quedo con la frase de un amigo, Iñigo. Lo verdadero brota, no se invoca.
Sigo pongo en marcha.
Pedro Calvo


--


MIREN


El pasado fin de semana del 24 al 26 de Mayo 2013, celebramos el Encuentro de Amigos Krishnamurti en Segovia, como venimos haciendo cada año a lo largo de bastantes años.

En Segovia, al ser un Encuentro más numeroso de asistentes que otros, se establece la formación de varios grupos para que tengan lugar nuestros Diálogos después de visionar los Videos, donde se recogen los momentos en que Krishnamurti impartía la Enseñanza.

Se hicieron 4 grupos. Yo estuve en el grupo nº 4, en el jardín (dejando la Tebaida atrás) tomando el caminito de la izquierda, donde al fondo hay una mesa redonda de piedra rodeada por bancos de metal y arboles cuyas generosas ramas nos guarecían a la sombra.

Un Encuentro implica apertura, estar juntos involucrados en lo mismo, en aquello que se dé. Implica la posibilidad de mirar, de observar, indagar (penetrar) en nosotros mismos con autenticidad, es decir, de manera plena, total.

La sintonía entre los asistentes al Encuentro en cada grupo, facilita el estar juntos involucrados en lo mismo. Facilita también, la posibilidad de cuestionar todo lo personal, no de manera superficial, para observarlo juntos.

En nuestro grupo nº 4, hubo sintonía entre nosotros y facilitó el diálogo, el plantear preguntas, el dejar muchas de ellas sin respuestas, e incluso indagar. Alguno de nosotros, según nos adentrábamos en los Diálogos, iniciaron una indagación a mayor profundidad. Otros nos quedamos simplemente observando en silencio, escuchando hacía dónde otros penetraban. Seguir la escucha en quietud me hizo ver a donde no podía llegar.

Sin embargo, a veces puede ocurrir que no haya la misma apertura entre los asistentes y la sintonía no se dé, lo cual no facilita el diálogo, ni el estar juntos involucrados en lo mismo. Entonces, si no estamos muy atentos y no comprendemos lo que está ocurriendo en ese momento,se da una energía divisoria que crea una frustración y conflicto entre los asistentes , porque no podemos expresarnos y nuestras expectativas no están siendo satisfechas.

Si ante una situación dada, se origina un malestar a causa de que nuestro interés propio de obtener una satisfacción a nuestra necesidad de dialogar, observar, e indagar no está siendo posible, y comprendo la totalidad de lo que está ocurriendo, podré afrontarlo y la respuesta será un compartir con los demás con compasión, que es la acción que surge. Si, por el contrario, no puedo comprender lo que está ocurriendo porque no estoy atento y surge la ira con el hecho divisorio:"esto no, lo otro si", manifestaré la frustración apuntando y desplazando mi ira en los otros. Este resultado es una reacción dónde no habrá ninguna posibilidad de observar ni rescatar nada. (Esta reflexión la aprendí, la comprendí de un participante del Encuentro con el que fui en Dialogo en mi viaje de vuelta a Bilbao en coche).

Teniendo en cuenta que el conflicto en esencia es la distorsión por el interés propio, por el proceso divisorio de la dualidad: " el bien y el mal" base de nuestra moral.
"el debe ser y lo que es"
" el ideal y el hecho" (opuestos del pensamiento),
y teniendo en cuenta también que el motivo controla la percepción (cuando tengo un motivo, un perseguir un interés propio pierdo la percepción de la realidad y de ahí el problema psicológico), quiero resaltar aquí, como de enorme importancia de este Encuentro: el preguntarnos "¿podemos vivir sin conflicto?" como semilla en forma de pregunta, (no su pensamiento), como nos sugiere Krishnamurti, y dejarla germinar dentro de la tierra sin hacer nada más, sin preocuparnos de la respuesta, pues en si la pregunta ya tiene su enorme fuerza.

Por tanto, de la misma manera que hemos sido invitados a plantar esa semilla en forma de pregunta con el hecho real de ello: "el de vivir sin ningún conflicto", ¿podríamos plantar más semillas en forma de preguntas y dejarlas germinar en nuestros corazones?. Propongo unas cuantas, si os parece considerarlas:

¿Puedo percibir con motivo? o ¿Puedo percibir cuando no tengo motivo?
¿Que relación existe entre la observación y el amor?
¿Puede el cerebro ser libre de interés propio?
¿Cual es la relación entre el interés personal y el pensamiento?
¿Hay libertad dónde hay interés personal?
¿Que es el sufrimiento?
¿Que es el amor?
¿Puede el amor ser comprensión?

Y tantas otras preguntas que nos surjan y como semillas plantemos en nuestros corazones.

Para terminar, quisiera añadir una reflexión al comentario que hizo una asistente al Encuentro el último día (domingo) en la reunión final de todos los grupos. Era lo siguiente: dijo que "llevábamos muchos años asistiendo a los Encuentros de Amigos de Krishnamurti (20 o más) y que seguíamos igual de verdes, pues no nos dábamos cuenta de que llevamos un condicionamiento en nosotros (ego) que es como estar dentro de una cárcel", en un tono un tanto enérgico y matiz recriminatorio (aunque ella se incluía en la misma observación).
En primer lugar, el tiempo que llevemos es lo de menos, pues hemos visto que el ahora, el presente contiene todo el tiempo. En segundo lugar, tampoco tiene importancia que prestemos atención al resultado, pero tiene mucha importancia que prestemos atención a conocernos a nosotros mismos en profundidad instante a instante, y plantar semillas en forma de preguntas en nuestros corazones. Esto es para toda la vida, para todo momento sin tiempo. Somos transmisores del legado vivo de la Enseñanza.

Muchísimas gracias a los organizadores del Encuentro.

Con todo afecto,

Miren.