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MEDITACIÓN ES DARSE CUENTA SIN ELECCIÓN DE TODO LO QUE HAY ALREDEDOR Y DENTRO DE UNO

   “… Si usted puede prestar atención completa sin estar absorto en algo y sin sentido alguno de exclusión, entonces descubrirá qué es meditar, porque en esa atención no hay esfuerzo, ni división, ni lucha, ni búsqueda de un resultado. De este modo, la meditación es un proceso por el cual la mente se libera de todos los sistemas, y puede conceder atención sin estar absorta en algo, y sin hacer esfuerzo alguno para concentrarse. 

   … La meditación significa ser consciente, darse cuenta de lo que uno está haciendo, de lo que está pensando, de lo que está sintiendo, darse cuenta sin opción alguna, observar y aprender. Meditar significa ser consciente del propio condicionamiento, cómo ha sido condicionado por la sociedad en la que vive, en la que se ha educado, por la propaganda religiosa; ser consciente sin elección alguna, sin distorsión, sin desear ser diferente. De ese darse cuenta surge la atención, la capacidad de estar completamente atento, entonces hay libertad para ver las cosas como realmente son; sin distorsión, la mente se vuelve lúcida, clara y sensible. Una meditación así genera una cualidad en la mente que permanece en completo silencio. Uno puede seguir hablando de esa cualidad, pero no tiene ningún sentido a menos que sea un hecho.

   … La verdadera meditación es la forma más alta de inteligencia; no consiste en sentarse en un rincón con las piernas cruzadas y los ojos cerrados, mantenerse con la cabeza y los pies arriba, o lo que sea que hagan. Meditar es estar completamente atento cuando uno camina, cuando viaja en autobús, cuando está trabajando o cuando está en la cocina; darse plena cuenta de las palabras que emplea, de los gestos que hace, de la manera en que habla, en que come, y de la forma en que manipula a la gente. Meditación es darse cuenta sin elección de todo lo que hay alrededor y dentro de uno. Si están así de atentos a la propaganda política y religiosa que se difunde sin cesar, a la infinidad de influencias que hay a su alrededor, verán como rápidamente las comprenden y se liberan de cualquier influencia en el momento en que aparece. Sin embargo, muy pocos son los que llegan tan lejos, porque están tremendamente condicionados por sus tradiciones.

   …Es necesario meditar para descubrir si la vida tiene algún significado. Y la meditación consiste también en echar los cimientos de una conducta recta, recta en el sentido de precisa, no conforme a un ideal, no según un patrón o alguna fórmula, sino una acción que tiene lugar cuando hay observación completa de aquello que ocurre dentro de uno mismo. Y a través de la meditación, tenemos que establecer una relación correcta entre los seres humanos, lo cual implica una relación exenta de conflicto. El conflicto existe cuando hay una división entre las dos imágenes, cosa que ya hemos discutido muchísimo, la imagen que uno tiene del otro y la que el otro tiene de uno. Y en la meditación no tiene que haber ninguna clase de temor psicológico y, por lo tanto, ello significa la terminación del dolor; y tiene que existir aquello de que hemos hablado anteriormente, compasión y amor. Esa es la base, esos son los cimientos de la meditación. Sin eso, pueden ustedes sentarse bajo un árbol con las piernas cruzadas por el resto de sus vidas, pueden respirar apropiadamente, ya conocen todos los trucos que uno juega, pero ninguna de estas cosas va a ayudarlos.

   …Probablemente han jugado ustedes con la meditación: la meditación trascendental, la meditación tibetana, la meditación hindú, la meditación budista, la meditación zen..., tal vez seriamente, tal vez con ligereza. Hasta donde puede uno entenderlo, todo el concepto de estas meditaciones es que el pensamiento debe ser controlado, que deben ustedes tener una disciplina, que deben someter sus propios sentimientos a algo diferente de ‘lo que es’, ejerciendo para ello el control, una constante vigilancia.

   … La percepción inteligente acerca de las modalidades del deseo es conocimiento propio. El conocimiento propio es el principio de la meditación.

   … Para mí la meditación es algo que nada tiene que ver con lo que sus libros y sus gurús le han enseñado; la meditación es el proceso de comprender la propia mente. Si no comprende su propio pensar, es decir, si no se conoce a sí mismo, cualquier cosa que piense tiene muy poco significado; sin los cimientos del conocimiento propio el pensar conduce a la desdicha. Cualquier pensamiento tiene un significado, y si la mente no es capaz de ver ese significado, no solo de uno o dos pensamientos, sino de cada pensamiento en el instante en que surge, entonces el simple hecho de concentrarse en una idea, en una imagen o en una serie de palabras concretas, a lo cual generalmente se llama «meditación», es una forma de autohipnosis.

   … Así, nuestro problema no estriba en buscar lo incognoscible, sino en comprender los procesos acumulativos de la mente, la cual siempre es lo conocido. Y esa es una ardua tarea, requiere atención, requiere una percepción, una captación constante en la que no haya sentido alguno de distracción, de identificación, de condenación; es estar con lo que es. Sólo entonces puede la mente estar serena, quieta. Ninguna clase de meditación o disciplina puede aquietar la mente, en el verdadero sentido de la palabra. Sólo cuando la brisa cesa, el lago entra en calma. No podéis aquietar el lago. Nuestra tarea no es pues, la de buscar lo incognoscible, sino la de comprender la confusión, la agitación, la desdicha que hay en nosotros. Y entonces surge misteriosamente ese ‘algo’ en el que hay júbilo, dicha.

   … Así pues, meditar es purificar la mente de su actividad egocéntrica. Y si usted ha llegado hasta aquí en la meditación, hallará que hay silencio, un vacío total. La mente ya no está contaminada por la sociedad, ya no se encuentra sujeta a ninguna influencia ni a la presión de deseo alguno. Está completamente sola y, al estar sola, nada la afecta, es inocente. En consecuencia, existe una posibilidad de que se manifieste aquello que es intemporal, eterno. Todo este proceso es meditación.”

    J. Krishnamurti

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