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LA INTELIGENCIA ES ESENCIAL PARA EL ORDEN, LA ARMONÍA Y EL BIENESTAR DEL HOMBRE

   DIÁLOGO: Día 27 de FEBRERO    Hora 18:00    Contacto: Angel2vv@hotmail.com

   “… ¿Por qué hablar de religión del porvenir? Veamos más bien lo que es la verdadera religión. Una religión organizada solo puede producir reformas sociales, cambios superficiales. Toda organización religiosa se sitúa necesariamente en el interior de una estructura social. Yo hablo de una revolución religiosa que solo puede producirse fuera de la estructura psicológica de una sociedad, cualquiera que ella sea. Un espíritu verdaderamente religioso está desprovisto de todo miedo, porque está libre de todas las estructuras que las civilizaciones han impuesto a lo largo de los milenios. Un espíritu semejante está vacío, en el sentido de que se ha vaciado de todas las influencias del pasado, colectivo y personal, así como de las presiones que ejerce la actividad del presente, la cual crea el futuro.

   … Es porque no tenemos el fervor del amor, que dependemos de las organizaciones; y en el momento en que tenemos organizaciones sin que haya amor, los sagaces y los astutos se encaraman y las utilizan. Ponemos en marcha una organización para el bienestar del hombre, y antes de que sepamos dónde nos hallamos, alguien ya la está utilizando para sus propios fines. Engendramos revoluciones, sangrientas y desastrosas revoluciones para traer orden al mundo, y antes de que nos demos cuenta, el poder ya está en manos de unos cuantos maniáticos del poder; y ellos se convierten en una nueva y poderosa clase, en un nuevo grupo dominante de comisarios con su policía secreta. Y el amor se ve desterrado. ¿Cómo, señores, puede el hombre vivir sin amor? Sólo podemos existir, y la existencia sin amor es control, confusión y dolor; y eso es lo que la mayoría de nosotros estamos engendrando. Nos organizamos para la existencia, y aceptamos el conflicto como inevitable porque nuestra existencia es una incesante demanda de poder. Cuando amamos, ciertamente, la organización tiene su propio lugar, su lugar legítimo; pero sin amor la organización se convierte en pesadilla, en algo puramente mecánico y eficiente, como el ejército. Cuando haya amor no habrá ejército alguno, mas como la sociedad moderna se basa en la mera eficiencia, necesitamos tener ejércitos, y el propósito de un ejército es producir la guerra.

   Aun en la llamada "paz'', cuanto más eficientes somos en el orden intelectual tanto más crueles, brutales y endurecidos nos volvemos. Por eso es que hay confusión en el mundo, que la burocracia es cada vez más poderosa, que más y más gobiernos se hacen totalitarios. Nos sometemos a todo eso como a algo inevitable porque vivimos en nuestro cerebro y no en nuestro corazón, y por lo tanto el amor no existe. El amor es el elemento más peligroso e incierto en la vida, y como no queremos estar en la incertidumbre, como no deseamos estar en peligro, vivimos en la mente. Un hombre que ama es peligroso, y no queremos vivir peligrosamente. Lo que queremos es vivir con eficiencia, vivir simplemente encuadrados en la organización, porque creemos que las organizaciones habrán de traer al mundo el orden y la paz. Jamás las organizaciones han traído el orden y la paz. Solo el amor, solo la buena voluntad, solo la misericordia puede traer orden y paz, finalmente y por lo tanto ahora.

   … Para mí, todas las organizaciones religiosas, ya se trate de la cristiana, la hindú, la budista o cualquier otra, no tienen absolutamente nada que ver con la verdadera religión. Suponga que yo creo en algún tipo de concepto religioso y deseo convertirlo a usted. Si tengo mi religión y en ella estoy yo solo, me siento solo, me siento perdido. El hinduismo dice una cosa y el islam otra, y a causa de ello libran una guerra santa, una jihad. Ambos usan la fuerza para convertir al máximo número de personas. Cuando alguien es dogmático, desea convertir a todos los que lo rodean. Para defenderse de este espíritu tan agresivo, el hinduismo se ha vuelto también agresivo. Así, una agresión intenta contrarrestar a la otra. Pero todo esto no está basado más que en opiniones, en dogmas, en creencias fijas y en los libros sagrados. Sin embargo, ningún libro de los que existen en esta tierra es sagrado. Si todos nos diéramos cuenta de que somos seres humanos y no meras etiquetas como hindú, musulmán o cristiano y si todos viéramos cómo estamos condicionados por la propaganda religiosa, el cambio sería total. Mientras exista ese condicionamiento basado en la propaganda, en el miedo y en las creencias habrá división, habrá guerras y habrá posturas defensivas. Yo les digo a ustedes: no sean hindúes, no sean musulmanes, no sean nacionales. Pero ustedes nunca abandonan ninguna de esas cosas. Sin embargo, es tonto y poco inteligente apegarse a esas divisiones. Ambos lados buscan la seguridad, pero no puede haber seguridad si están ustedes divididos a causa de sus opiniones. Fíjese qué estúpido es todo esto.

    … La cuestión es que, como la crisis es de carácter excepcional, para enfrentarla tiene que haber una revolución en el pensamiento; y esta revolución no puede producirse por intermedio de otra persona, de ningún libro, de ninguna organización. Debe llegar a través de nosotros mismos, de cada uno de nosotros. Sólo entonces podremos crear una nueva sociedad, una nueva estructura alejada de este horror, ajena a estas fuerzas extraordinariamente destructivas que se están acumulando, amontonando. Y esa transformación ocurre tan sólo cuando vosotros, como individuos, empezáis a daros cuenta de vosotros mismos en todo pensamiento, acción y sentimiento.

   … Es pues, de extrema importancia comprender el proceso que engendra estas limitaciones, estos odios y sufrimientos. La acción nacida de la comprensión integral será una fuerza liberadora, aunque los efectos de tal acción puedan no revelarse durante nuestra vida o dentro de un período determinado. El tiempo no tiene ninguna importancia. Una revolución sangrienta no produce paz duradera ni felicidad para todos. En lugar de limitarse a desear paz inmediata en este mundo de confusión y angustia, considere de qué modo usted, el individuo, puede ser un centro, no de paz sino de inteligencia. La inteligencia es esencial para el orden, la armonía y el bienestar del hombre.

    Hay muchas organizaciones para la paz, pero hay muy pocos individuos libres, inteligentes en el verdadero sentido de la palabra. Ustedes deben comenzar, como individuos, a comprender la realidad; entonces la llama de la comprensión se expandirá sobre la faz de la Tierra.”

        J. Krishnamurti