“… Vamos a investigar juntos qué es la realidad, cuáles son las limitaciones del pensamiento y si el pensamiento puede alguna vez percibir la verdad. ¿O se encuentra la verdad más allá del ámbito del pensamiento?
… Hay que estar libre de la respuesta del condicionamiento que es el pensamiento. Cada problema se resuelve sólo cuando no existe la idea, la conclusión; la conclusión, la idea y el pensamiento son la agitación de la mente. ¿Cómo puede haber comprensión cuando la mente está agitada? El fervor debe estar atemperado con el veloz juego de la espontaneidad. Encontraréis, si habéis oído todo lo que se ha dicho, que la verdad vendrá en momentos en que no la estáis esperando. Si me permitís decirlo, sed abierto, sensible, daos plena cuenta de lo que es de instante en instante. La comprensión no es un don reservado a los pocos, sino que viene a los que son serios en su autoconocimiento. La comparación no trae comprensión; la comparación es otra forma de distracción, así como el juicio es evasión. Para que la verdad sea, la mente tiene que estar sin comparar y sin evaluar. Cuando la mente está comparando, evaluando, no está quieta, está ocupada. Una mente ocupada es incapaz de clara y sencilla percepción.
… Mire, el pensamiento es materia, el pensamiento es la respuesta de la memoria, y la memoria reside en las propias células cerebrales, es materia. Por tanto, solo si las células cerebrales están completamente quietas podrá averiguar la verdad. Pero decir que existe o que no existe algo no tiene ningún sentido. Para averiguarlo debe poner su vida en ello, entregarse por entero, igual que se entrega a un trabajo para ganarse la vida, al que dedica muchas horas día tras día durante cuarenta años...
Qué derroche tan espantoso. Cuando uno
necesita inmensa energía y una gran pasión para descubrir, lo que hace es beber
de la fuente de otras personas, de una fuente que está seca. Uno ha de ser luz
para sí mismo, pues en ello está la libertad.
… Si uno tiene un
determinado talento, cuide de él, pues le dará la oportunidad de desarrollar el
deseo de alcanzar poder, posición y prestigio. Ya lo han observado, ¿verdad?
Una persona con talento, ya sea para el piano o la política, que tiene el don
de la palabra o de lo que sea, lo utiliza para llegar a ser alguien. ¿No se han
dado cuenta de estas cosas? Si a un violinista de renombre mundial se le
despoja de su violín, no es nadie. Por tanto, si uno quiere averiguar qué es la
verdad debe estar muy atento a su talento y no emplearlo de forma indebida;
debe utilizar su talento con gran humildad. Y humildad significa no ascender
nunca por la escalera del éxito, nunca llegar a ser ‘alguien’ en este mundo.
Cuando se cuenta con esa humildad, el talento no es un peligro.
… Ahora bien, para
descubrir qué hay más allá, para saber si la vida es algo más que el hecho de
ser uno formado por la sociedad para la sociedad; para hallar la verdad al
respecto, todas las influencias tienen que terminar, toda experiencia, que es
la medida, debe cesar. Para descubrir la verdad no debe haber medición, porque
la medición es resultado de vuestro ‘condicionamiento’; y lo que es
condicionado solo puede percibir su propia proyección, y por lo tanto jamás
puede percibir aquello que es real. Es importante que halléis por vosotros
mismos la verdad acerca de este asunto, porque solo la verdad puede libertaros.
Y entonces seréis verdaderos revolucionarios, no meros repetidores de palabras.
… Todo tiene que ser considerado, por
consiguiente, para ver su verdad o su falsedad. Cuando veis la verdad de esto,
ella libera la conciencia del ayer. Podéis ponerlo a prueba por vosotros
mismos. Para ver la verdad acerca del nacionalismo y no ser atrapados por los
argumentos en pro o en contra, tendréis que examinarlo y estar abiertos a todas
las intimaciones de ese problema. Al daros cuenta del problema del nacionalismo
sin condenación ni justificación, al ver la verdad de que él es falso,
encontraréis que se produce una completa liberación del problema en su
totalidad. De suerte que solo la percepción de la verdad libera; y para ver,
para recibir la verdad, tiene que haber atención concentrada, lo cual significa
que debéis consagrar vuestro corazón y vuestra mente a ver y a comprender.
… El extraordinario estado que la verdad
revela, y la inmensidad de la realidad, nadie puede proporcionárselos. No
existe autoridad, no hay guía. Tienen que descubrirlo ustedes mismos y, con
ello, dar algo de sentido a todo este caos al que llamamos vida. Es un viaje
que hay que emprender completamente solo, sin compañero, sin marido ni esposa
ni libros. Sólo pueden iniciar este viaje cuando realmente ven la verdad de que
deben caminar completamente solos, Entonces están solos, no por amargura, no
por cinismo ni por desesperación, sino porque ven el hecho de que la soledad es
absolutamente necesaria. Este hecho y su percepción son lo que le liberan a uno
para caminar solo. Uno es el libro, el salvador y el maestro. Tienen pues, que
investigar, tienen que aprender de ustedes mismos, lo cual no significa acumular
conocimientos de uno mismo, y mirar con estos la actividad de su propio
pensamiento.
… La meditación, si la
comprende, es una de las cosas más extraordinarias; pero usted no puede
comprenderla en absoluto a menos que haya llegado al final de la búsqueda, del
tanteo, de anhelar aquello que considera ser la verdad, la cual es proyección
suya. Usted no puede llegar a ello a menos que ya no demande experiencia
alguna, a menos que comprenda la confusión en la que vive, el desorden de su
propia vida. El orden, que no es un patrón establecido, surge de la observación
de ese desorden. Cuando usted ha hecho esto, que en sí es meditación, entonces
no solo puede preguntar lo que es meditación, sino también lo que no es, porque
en la negación de lo falso se encuentra la verdad.
… Ver la verdad en un
instante es actuar de inmediato”.
J. Krishnamurti