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LO IMPORTANTE ES CÓMO MIRAMOS EL PROBLEMA, CON LA VIEJA MIRADA O CON OJOS NUEVOS

  “… ¿Por qué no lo sabe? ¿Por qué no es consciente del estado de su mente si ha abandonado en realidad el enfoque tradicional? Tanto si lo ha abandonado como si no lo ha hecho, ¿por qué no lo sabe? Si lo ha abandonado debe saberlo; si lo ha hecho, su mente se ha vuelto inocente y puede mirar el problema como si fuese la primera vez; si realmente es así, ¿existe realmente el problema del conflicto? Debido a que mira el problema con los ojos del pasado, no sólo lo fortalece, sino que también se mueve en un camino muy conocido. Por tanto, lo importante es cómo miramos el problema, con la vieja mirada o con ojos nuevos. Los ojos nuevos están libres de las reacciones condicionadas que le damos al problema, pero reconocer el problema y nombrarlo es encararlo de forma tradicional. La justificación, la condena o interpretar el problema en términos de placer y dolor, todo ello está relacionado con el habitual enfoque tradicional de actuar sobre él. Eso se considera generalmente una acción positiva en relación con el problema; sin embargo, cuando la mente descarta todo eso como algo ineficaz y poco inteligente, se vuelve altamente sensible, ordenada y libre.

   … Lo sensorio es lo dominante, y mientras la estructura social esté erigida sobre eso, los medios de subsistencia tórnanse extraordinariamente difíciles.

   ¿Cuáles son pues, los buenos medios de subsistencia? A esta pregunta podrá responderse tan sólo cuando haya una revolución completa en la presente estructura social, no de acuerdo con la fórmula de la derecha ni de la izquierda, sino una completa revolución en los valores, que no se basarán en lo sensorio. Ahora bien, si los que disponen de tiempo, como las personas de edad que cobran sus pensiones, que han pasado sus años jóvenes buscando a Dios o entregadas a diversas formas de destrucción, consagrarán realmente su tiempo y su energía a descubrir la verdadera solución, actuarían como intermediarios o instrumentos para producir la revolución en el mundo. Pero ellos no se interesan. Quieren seguridad. Han trabajado muchos años para jubilarse y desean vivir cómodamente el resto de su existencia. Tienen tiempo, pero son indiferentes; sólo se interesan por alguna abstracción a la que llaman Dios, y que nada tiene que ver con lo real. Su abstracción no es Dios sino una forma de evasión. Y los que llenan su vida con incesante actividad están imposibilitados, no disponen de tiempo para encontrar respuesta a los diversos problemas de la vida. De suerte que sólo es posible cifrar esperanzas en los que se interesan por estas cosas, por producir una transformación radical en el mundo mediante la comprensión de sí mismos.

   … Digo pues, que no busquen un camino, un método. No hay método ni camino hacia la verdad. No busquen un camino, más bien tomen conciencia de los impedimentos. La percepción alerta no es algo meramente intelectual, es tanto mental como emocional, es integridad en la acción. Entonces, en esa llama de la percepción alerta, se disuelven todos estos impedimentos porque uno los penetra. Al hacerlo puede percibir directamente, sin opción, aquello que es verdadero. Nuestra acción nacerá entonces de esa integridad, no de la insuficiencia de la seguridad; y en esa integridad, en esa armonía de mente y corazón, está la realización de lo eterno.

   … Digamos ahora, por ejemplo, que quien les habla dice: «No hay técnicas para alcanzar la verdad, la verdad es una tierra sin caminos». Hace esa afirmación, ya la hizo hace cincuenta años, ¿y cómo la reciben ustedes? Sigamos.

   ¿Cómo reciben esa afirmación? Esto es un diálogo. La reciben con su opinión, diciendo: «Eso no puede ser verdad porque todo el mundo habla de una técnica, de un método, de un sistema», y ahora este hombre viene y dice: «No hay caminos, no hay técnicas para alcanzar la verdad». Así que ustedes se preguntan: «Bien, ¿quién tiene razón, la tiene este o la tiene aquel otro?». ¿Se ponen ustedes a discutir, a comparar, a juzgar o a escuchar esa afirmación sin saber si es verdadera o falsa? Porque, en realidad, ustedes no lo saben, ¿no es cierto? Diez personas o un millón de personas han dicho: «Hay una técnica», y ahora viene alguien y dice: «No existe técnica alguna». Este hombre puede estar completamente equivocado.

   Pero él explica lo que quiere decir. Una técnica implica práctica, tiempo, un proceso mecánico. Nuestra mente es ya suficientemente mecánica y esto la hace todavía más. De modo que él explica todo eso, pero usted sigue diciendo: «Un millar de personas tienen técnicas».

   Sopesa ambas cosas y dice: «Bien, prefiero esto a aquello» ¿O recibe lo que él ha dicho con un objetivo y completo silencio, sin saber lo que es verdadero? Cuando ha escuchado con auténtico silencio, es decir, con completa atención, entonces descubre, tiene una percepción directa de lo que se está diciendo, y de esa manera eso ya es suyo, no mío. No sé si ven esto. Es decir, averiguar lo que es verdadero y lo que es falso, encontrar la verdad en lo falso. La mente ha de ser extraordinariamente abierta y vulnerable. ¿Nos comprendemos?

   … Señor, ¿cómo podéis inquirir si tenéis la mente sujeta? Esto no es más que cuestión de simple razón, de sentido común. Si vuestro gurú dice: ‘Este es el camino’, y eso os sujeta, ¿cómo podéis mirar más allá? Vais al gurú para inquirir y quedáis presos de sus palabras, hipnotizados por su personalidad, envueltos en todas las cosas que él sostiene. Vuestro impulso original es inquirir, pero este impulso se basa en vuestro deseo de alguna clase de esperanza, satisfacción y todo lo demás. Digo pues, que para inquirir tiene que haber primero libertad. No tenéis que buscar la libertad.”


    J. Krishnamurti