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LA INTELIGENCIA ES ESENCIAL PARA EL ORDEN, LA ARMONÍA Y EL BIENESTAR DEL HOMBRE

   DIÁLOGO: Día 27 de FEBRERO    Hora 18:00    Contacto: Angel2vv@hotmail.com

   “… ¿Por qué hablar de religión del porvenir? Veamos más bien lo que es la verdadera religión. Una religión organizada solo puede producir reformas sociales, cambios superficiales. Toda organización religiosa se sitúa necesariamente en el interior de una estructura social. Yo hablo de una revolución religiosa que solo puede producirse fuera de la estructura psicológica de una sociedad, cualquiera que ella sea. Un espíritu verdaderamente religioso está desprovisto de todo miedo, porque está libre de todas las estructuras que las civilizaciones han impuesto a lo largo de los milenios. Un espíritu semejante está vacío, en el sentido de que se ha vaciado de todas las influencias del pasado, colectivo y personal, así como de las presiones que ejerce la actividad del presente, la cual crea el futuro.

   … Es porque no tenemos el fervor del amor, que dependemos de las organizaciones; y en el momento en que tenemos organizaciones sin que haya amor, los sagaces y los astutos se encaraman y las utilizan. Ponemos en marcha una organización para el bienestar del hombre, y antes de que sepamos dónde nos hallamos, alguien ya la está utilizando para sus propios fines. Engendramos revoluciones, sangrientas y desastrosas revoluciones para traer orden al mundo, y antes de que nos demos cuenta, el poder ya está en manos de unos cuantos maniáticos del poder; y ellos se convierten en una nueva y poderosa clase, en un nuevo grupo dominante de comisarios con su policía secreta. Y el amor se ve desterrado. ¿Cómo, señores, puede el hombre vivir sin amor? Sólo podemos existir, y la existencia sin amor es control, confusión y dolor; y eso es lo que la mayoría de nosotros estamos engendrando. Nos organizamos para la existencia, y aceptamos el conflicto como inevitable porque nuestra existencia es una incesante demanda de poder. Cuando amamos, ciertamente, la organización tiene su propio lugar, su lugar legítimo; pero sin amor la organización se convierte en pesadilla, en algo puramente mecánico y eficiente, como el ejército. Cuando haya amor no habrá ejército alguno, mas como la sociedad moderna se basa en la mera eficiencia, necesitamos tener ejércitos, y el propósito de un ejército es producir la guerra.

   Aun en la llamada "paz'', cuanto más eficientes somos en el orden intelectual tanto más crueles, brutales y endurecidos nos volvemos. Por eso es que hay confusión en el mundo, que la burocracia es cada vez más poderosa, que más y más gobiernos se hacen totalitarios. Nos sometemos a todo eso como a algo inevitable porque vivimos en nuestro cerebro y no en nuestro corazón, y por lo tanto el amor no existe. El amor es el elemento más peligroso e incierto en la vida, y como no queremos estar en la incertidumbre, como no deseamos estar en peligro, vivimos en la mente. Un hombre que ama es peligroso, y no queremos vivir peligrosamente. Lo que queremos es vivir con eficiencia, vivir simplemente encuadrados en la organización, porque creemos que las organizaciones habrán de traer al mundo el orden y la paz. Jamás las organizaciones han traído el orden y la paz. Solo el amor, solo la buena voluntad, solo la misericordia puede traer orden y paz, finalmente y por lo tanto ahora.

   … Para mí, todas las organizaciones religiosas, ya se trate de la cristiana, la hindú, la budista o cualquier otra, no tienen absolutamente nada que ver con la verdadera religión. Suponga que yo creo en algún tipo de concepto religioso y deseo convertirlo a usted. Si tengo mi religión y en ella estoy yo solo, me siento solo, me siento perdido. El hinduismo dice una cosa y el islam otra, y a causa de ello libran una guerra santa, una jihad. Ambos usan la fuerza para convertir al máximo número de personas. Cuando alguien es dogmático, desea convertir a todos los que lo rodean. Para defenderse de este espíritu tan agresivo, el hinduismo se ha vuelto también agresivo. Así, una agresión intenta contrarrestar a la otra. Pero todo esto no está basado más que en opiniones, en dogmas, en creencias fijas y en los libros sagrados. Sin embargo, ningún libro de los que existen en esta tierra es sagrado. Si todos nos diéramos cuenta de que somos seres humanos y no meras etiquetas como hindú, musulmán o cristiano y si todos viéramos cómo estamos condicionados por la propaganda religiosa, el cambio sería total. Mientras exista ese condicionamiento basado en la propaganda, en el miedo y en las creencias habrá división, habrá guerras y habrá posturas defensivas. Yo les digo a ustedes: no sean hindúes, no sean musulmanes, no sean nacionales. Pero ustedes nunca abandonan ninguna de esas cosas. Sin embargo, es tonto y poco inteligente apegarse a esas divisiones. Ambos lados buscan la seguridad, pero no puede haber seguridad si están ustedes divididos a causa de sus opiniones. Fíjese qué estúpido es todo esto.

    … La cuestión es que, como la crisis es de carácter excepcional, para enfrentarla tiene que haber una revolución en el pensamiento; y esta revolución no puede producirse por intermedio de otra persona, de ningún libro, de ninguna organización. Debe llegar a través de nosotros mismos, de cada uno de nosotros. Sólo entonces podremos crear una nueva sociedad, una nueva estructura alejada de este horror, ajena a estas fuerzas extraordinariamente destructivas que se están acumulando, amontonando. Y esa transformación ocurre tan sólo cuando vosotros, como individuos, empezáis a daros cuenta de vosotros mismos en todo pensamiento, acción y sentimiento.

   … Es pues, de extrema importancia comprender el proceso que engendra estas limitaciones, estos odios y sufrimientos. La acción nacida de la comprensión integral será una fuerza liberadora, aunque los efectos de tal acción puedan no revelarse durante nuestra vida o dentro de un período determinado. El tiempo no tiene ninguna importancia. Una revolución sangrienta no produce paz duradera ni felicidad para todos. En lugar de limitarse a desear paz inmediata en este mundo de confusión y angustia, considere de qué modo usted, el individuo, puede ser un centro, no de paz sino de inteligencia. La inteligencia es esencial para el orden, la armonía y el bienestar del hombre.

    Hay muchas organizaciones para la paz, pero hay muy pocos individuos libres, inteligentes en el verdadero sentido de la palabra. Ustedes deben comenzar, como individuos, a comprender la realidad; entonces la llama de la comprensión se expandirá sobre la faz de la Tierra.”

        J. Krishnamurti




NADIE PUEDE DARLE VALORES ETERNOS. USTED TIENE QUE DESCUBRIRLOS POR SÍ MISMO

   “… ¿Por qué me pedís que os diga cuál es el sentido de la vida, el objeto de la vida? ¿Qué entendemos por vida? ¿Tiene la vida un sentido, un objeto? ¿Acaso el vivir no es en sí su propio objeto, su propio sentido? ¿Por qué queremos más? Como estamos tan descontentos de nuestra vida, como ella es tan vacía, tan inarmónica, tan monótona, hacer la misma cosa una y otra vez, deseamos algo más, algo que esté más allá de lo que hacemos. Puesto que nuestra vida diaria es tan hueca, tan insípida, tan sin sentido, tan aburrida, tan intolerablemente estúpida, decimos que la vida debe tener un sentido más amplio; y es por eso por lo que formuláis esa pregunta. No hay duda de que un hombre cuya vida es muy rica, un hombre que ve las cosas como son y está contento con lo que tiene, no está confuso; él tiene claridad y, por tanto, no pregunta cuál es el objeto de la vida. Para él, el hecho mismo de vivir es el comienzo y el fin.

   Nuestra dificultad pues, es que siendo vacía nuestra vida, deseamos hallarle un objeto y luchar por él. Tal objeto de la vida puede ser tan sólo idea, sin realidad alguna; y cuando el objeto de la vida es buscado por una mente estúpida, torpe, por un corazón vacío, ese objeto será también vacío. Nuestro problema, por lo tanto, es cómo hacer nuestra vida rica, no de dinero y todo lo demás, sino interiormente rica, lo cual no es cosa secreta. Cuando decís que el objeto de la vida es ser feliz, es encontrar a Dios, ese deseo de encontrar a Dios es por cierto una evasión de la vida, y vuestro Dios es simplemente una cosa conocida. Sólo podéis abriros camino hacia un objeto que conocéis; y si construís una escalera hacia eso que llamáis Dios, eso por cierto no es Dios. La realidad sólo puede comprenderse en el vivir, no en la evasión. Cuando le buscáis un objeto a la vida, en realidad os escapáis y no comprendéis qué es la vida. La vida es relación, acción en la relación; y cuando no comprendo mis relaciones, o cuando la relación es confusa, busco un sentido más completo. ¿Por qué es tan vacía nuestra vida?

   ¿Por qué somos tan solitarios, tan frustrados? Porque jamás hemos mirado dentro de nosotros mismos y no nos hemos comprendido a nosotros mismos. Nunca admitimos que esta vida es todo lo que conocemos, y que por lo tanto debiera ser comprendida plena y completamente. Preferimos huir de nosotros mismos, y es por eso por lo que buscamos el objeto de la vida lejos de la vida de relación. Mas si empezamos a comprender la acción, que es nuestra relación con la gente, con la propiedad, con las creencias e ideas, entonces hallaremos que la relación trae por sí su propia recompensa. No tenéis que buscar. Es como buscar el amor. ¿Podéis encontrar el amor buscándolo? El amor no puede ser cultivado. Sólo encontraréis el amor en la vida de relación, no fuera de ella; y es porque no tenemos amor que deseamos que la vida tenga un objeto. Cuando hay amor, que es su propia eternidad, entonces no hay busca de Dios, porque el amor es Dios.

     … Para mí, el verdadero individuo es el que descubre los verdaderos valores, los valores eternos de todas las cosas; y yo digo que existen valores eternos que ni yo ni ningún otro puede darle. Nadie puede darle valores eternos. Usted tiene que descubrirlos por sí mismo, y cuando haya descubierto el verdadero valor de todas las cosas, entonces actuará en su creadora soledad, en su suficiencia, en su integridad. En eso hay éxtasis. Pero si está meramente satisfecho con vivir como el diente en el engranaje de una máquina, entonces no hay nada que decir. Yo no quiero estimularlo a que se ajuste a cierto patrón, no es lo que deseo. Usted puede descubrir los verdaderos valores sólo cuando se encuentra realmente en una crisis, cuando hay una verdadera exigencia. Casi todas las personas espirituales, al menos las que piensan que son espirituales, lo que tratan de exigir es satisfacción. Están eludiendo todo el tiempo esta exigencia que muestra el verdadero significado de sus acciones y de sus pensamientos. Esta solo puede darse si hay un tremendo descontento, no cuando la mente se echa a dormir embotada por la satisfacción o por la imagen de paz que ustedes llaman verdad.

   Ahora no dé vuelta a la cosa diciendo: “Si me doy cuenta de esta prisión, ¿tendrá eso influencia en el mundo? ¿Será el mundo algo mejor porque yo, como individuo, haya descubierto el verdadero valor? ¿Se beneficiará el mundo con ello?” Si dice eso, no descubre el verdadero valor. Sólo está descubriendo lo que será útil para el mundo. Si descubre el verdadero valor, él estará mucho más allá de esto, será eterno y, por lo tanto, aplicable a todos los hombres.

   … Los jóvenes se dejan persuadir muy fácilmente por el sacerdote o por el político, por el rico o por el pobre, a pensar de una manera determinada; pero la verdadera clase de educación debe ayudarles a vigilar estas influencias para no repetir como loros los estribillos partidistas, ni caer en astutas trampas de ambición, ya sea la propia o la ajena. No deben permitir los jóvenes que la autoridad les sofoque el corazón, la mente. Seguir a otro, por grande que sea, o adherirse a una ideología lisonjera, no ha de contribuir a la paz mundial.” 

        J. Krishnamurti



POR MEDIO DE ESTOS SISTEMAS DE EDUCACIÓN HEMOS SIDO ALENTADOS A OBTENER Y ADORAR EL ÉXITO

   “… Un cambio es posible solo de lo conocido a lo desconocido, no de lo conocido a lo conocido. Por favor, reflexione sobre esto conmigo; en el cambio de lo conocido a lo conocido está la autoridad, hay una perspectiva jerárquica de la vida, ‘usted sabe, yo no sé’. Por consiguiente, yo lo venero, creo un sistema, voy tras un gurú, lo sigo porque usted me da lo que quiero saber, me da una certidumbre acerca de la conducta que habrá de producir el resultado que deseo, el éxito. El éxito es lo conocido. Sé qué es lo que debe tener éxito. Eso es lo que deseo. Procedemos pues, de lo conocido a lo conocido, y en eso debe existir la autoridad, la autoridad de la sanción, la autoridad del líder, del gurú, de la jerarquía, del que sabe frente al que no sabe; y el que sabe debe garantizarme el éxito, el éxito en mi esfuerzo, en mi cambio, de modo que seré feliz, tendré lo que deseo. ¿No es ese el motivo que la mayoría de nosotros tiene para cambiar? Observe, por favor, su propio pensar, y verá las modalidades de su propia vida y conducta. Cuando lo mira bien, ¿es cambio eso? El cambio, la revolución, es algo de lo conocido a lo desconocido, en lo cual no hay autoridad, en lo cual puede haber un completo fracaso. Pero si a usted le aseguran que lo logrará, que tendrá éxito, que será feliz, que tendrá una vida eterna, entonces no tiene problema. Entonces continúa el consabido curso de acción, el cual consiste en que usted mismo está siempre en el centro de las cosas.

   … Mientras el éxito sea nuestra meta no podemos liberarnos del temor, porque el deseo de triunfar inevitablemente engendra el temor al fracaso. Por eso a los jóvenes no se les debe inculcar el culto al éxito. La mayor parte de la gente busca el triunfo en una u otra forma, ya sea en una cancha de tenis, en el mundo de los negocios o en la política. Todos queremos estar en primer puesto, y ese deseo crea constante conflicto en nosotros mismos y con nuestros vecinos, nos lleva a la rivalidad, la envidia, la animosidad y finalmente a la guerra.

   … Por medio de nuestros diversos sistemas de educación, que pueden ser la enseñanza universitaria o el seguimiento de un gurú o la dependencia respecto del pasado en la forma de una tradición o un hábito, sistemas que crean insuficiencia en el presente; por medio de estos sistemas de educación hemos sido alentados a obtener y adorar el éxito. Todo nuestro sistema de pensamiento, así como toda nuestra estructura social, se basan en la idea de la ganancia. Acudimos al pasado porque no podemos comprender el presente. Para comprender el presente, que es la experiencia, la mente debe descargarse de las tradiciones y los hábitos del pasado. En tanto nos abrume el peso del pasado no podemos captar plenamente el perfume de una experiencia. Por consiguiente, en tanto haya búsqueda de ganancia tiene que haber insuficiencia. No es mera suposición hipotética de mi parte afirmar que todo nuestro sistema de pensamiento se basa en la ganancia, es un hecho. Y la idea central de toda nuestra estructura social es la ganancia, el logro, el éxito.

   … De la misma manera que los mayores, la juventud busca éxito y seguridad, aunque al principio esté descontenta pronto se torna respetable y no se atreve a ir en contra de la sociedad. Los muros de sus propios deseos empiezan a encerrarlos, se alinean con los demás y finalmente asumen las riendas de la autoridad. Su descontento, que es la propia llama de la investigación, de la búsqueda, de la comprensión, se apaga y muere; y en su lugar aparece el deseo de encontrar un puesto mejor, un matrimonio ventajoso o una carrera de porvenir, todo lo cual es la manifestación del ansia de mayor seguridad.

   … Habiendo obtenido lo que deseamos, ya sea la felicidad, la solución a un problema o la satisfacción del logro o del éxito, deseamos propagarlo a otros, forzándolos dentro de ese patrón al que hemos llegado. Queremos obligar a otras personas a que adopten ese punto de vista. Llamamos a eso ayudar al mundo, atraer a otro hacia un punto de vista particular en el que hemos encontrado satisfacción, que nos ha producido cierto contentamiento, ciertas sensaciones, un sentimiento de éxito. Así, habiendo obtenido algo ustedes se preguntan: ¿Qué haré con esto? ¿Cómo lo usaré? ¿De qué manera puedo emplearlo para atraer a otros a la misma actitud mental?

   … La civilización moderna ha contribuido a adiestrar nuestra mente y nuestro corazón para que no sientan con intensidad. La sociedad, la educación, la religión nos han alentado a buscar el éxito, a confiar en la ganancia. Y en este proceso de éxito y ganancia, en este proceso de logro y crecimiento espiritual, hemos destruido esmerada y diligentemente la inteligencia, la profundidad en el sentir.

   Cuando ustedes sufren realmente, como ocurre cuando muere alguien a quien de verdad amaban, ¿cuál es su reacción? Están tan presos en sus emociones, en su sufrimiento, que momentáneamente se encuentran paralizados por el dolor. ¿Qué sucede entonces? Anhelan tener de regreso nuevamente al amigo muerto. Por lo tanto, persiguen todos los medios y recursos para llegar a esa persona, el estudio del más allá, la creencia en la reencarnación, el uso de un médium..., persiguen todas estas cosas a fin de entrar en contacto con el amigo que han perdido. ¿Qué ha sucedido pues? La agudeza de la mente y del corazón que percibieron en medio de su dolor se ha embotado, ha muerto. Por favor, traten de seguir inteligentemente lo que estoy diciendo. Aun cuando puedan creer en el más allá, tengan la bondad de no cerrar la mente y el corazón a lo que he de decir.

   … Desean tener al amigo que han perdido, y ese deseo mismo destruye la agudeza, la plenitud de percepción. Porque después de todo, ¿qué es el sufrimiento? El sufrimiento es una conmoción para despertarnos, para ayudarnos a comprender la vida. Cuando ustedes experimentan la muerte de alguien, sienten una soledad absoluta, la pérdida de un apoyo; son como el hombre al que han privado de sus muletas. Pero si buscan inmediatamente las muletas de nuevo en la forma de consuelo, compañía, seguridad, despojan a la conmoción de su significado. Llega otra conmoción y pasan otra vez por el mismo proceso. Así, aunque tengan muchas experiencias durante su vida, conmociones de sufrimiento que deberían despertar su inteligencia, su comprensión, ustedes mitigan gradualmente esas conmociones al desear y perseguir el consuelo.”

        J. Krishnamurti



CADA UNO DE USTEDES, COMO INDIVIDUO, TIENE QUE DESCUBRIR POR SÍ MISMO LA VERDAD


   
“… Del mismo modo, tomemos la palabra ‘cooperación’. El Estado quiere que ustedes cooperen con él. Si cooperan con algo sin comprenderlo están meramente imitando, copiando. Pero si comprenden, si descubren la verdad de algo, entonces al cooperar están viviendo, moviéndose con ello y ello forma parte de ustedes. Es entonces muy necesario percatarnos de las palabras, de los símbolos e imágenes que mutilan nuestro pensar. Percatarnos de eso y descubrir si podemos ir más allá es esencial, si hemos de vivir creativamente sin desintegrarnos.

   ¿Saben?, permitimos que la palabra ‘deber’ nos mate. La idea de que tienen un deber hacia sus padres, hacia sus relaciones, hacia el país, los sacrifica. Hace que salgan y vayan a pelear, a matar y a ser muertos o lisiados. El político, el líder dice que es necesario destruir a otros para proteger la comunidad, el país, la ideología o el estilo de vida; así el matar se vuelve una parte de nuestro deber y pronto nos vemos envueltos en el espíritu militar. El espíritu militar les vuelve obedientes, hace que sean físicamente muy disciplinados; pero en lo interno sus mentes son destruidas poco a poco porque están imitando, siguiendo, copiando. Se convierten en una herramienta de los mayores, del político, en un instrumento de la propaganda. Llegan a aceptar la matanza para proteger a su país como algo inevitable porque alguien dice que es necesaria. Pero sin importar quién lo diga, ¿no deberían examinarlo muy claramente por sí mismos?

   Matar es, obviamente, la más destructiva y corrupta de las acciones en la vida, especialmente matar a otro ser humano, porque cuando uno mata está lleno de odio, por mucho que pueda racionalizarlo, y crea también antagonismo en los demás. Podemos matar con una palabra igual que con una acción, y matar a otros seres humanos jamás ha resuelto ninguno de nuestros problemas. La guerra jamás ha curado ninguna de nuestras enfermedades económicas o sociales, ni ha dado origen a una comprensión mutua en las relaciones humanas; no obstante, todo el mundo está preparándose perpetuamente para la guerra. Son muchas las razones que se exponen para explicar por qué es necesario matar gente, y también hay muchas razones para no matar. Pero no se dejen arrastrar por ningún razonamiento, porque hoy pueden tener una buena razón para no matar, y mañana podrán tener una razón mucho más fuerte para matar.

   Primero vean la verdad de ello, perciban lo esencial que es no matar. Sin tener en cuenta lo que puedan haber dicho otros, desde la más alta a la más baja de las autoridades, descubran por sí mismos la verdad de la cuestión; y cuando estén internamente claros al respecto, entonces podrán analizar los detalles. Pero no empiecen razonando, porque cada razón puede ser enfrentada por una razón contraria y quedan atrapados en la red de los razonamientos. Lo importante es que vean directamente por sí mismos cuál es la verdad, y entonces pueden empezar a usar la razón. Cuando perciben por sí mismos lo verdadero, cuando saben que matar a otro no es amor, cuando internamente sienten la verdad de que no debe haber antagonismo en la relación con otro, ninguna cantidad de razonamientos puede destruir esa verdad. Entonces no hay político, ni sacerdote, ni padre que puedan sacrificarles por una idea o por la propia seguridad de ellos.

   Los viejos siempre han sacrificado a los jóvenes. Cuando ustedes sean mayores, ¿sacrificarán a su vez a los jóvenes? ¿No quieren poner fin a este sacrificio? Porque esta es la más destructiva forma de vivir, es uno de los mayores factores de deterioro humano. Para terminar con ello, cada uno de ustedes, como individuo, tiene que descubrir por sí mismo la verdad. Sin pertenecer a ninguna organización, tienen que descubrir la verdad que hay en no matar, en sentir amor, en no tener antagonismo. Entonces, ninguna cantidad de palabras, de agudos razonamientos, podrán persuadirles para que maten o sacrifiquen a otro ser humano.

   … ¿Entiende usted que la gente necesita ser guiada? Yo digo que la gente no necesita guía, necesita despertar. Si usted es guiado hacia ciertas acciones virtuosas, esas acciones dejan de ser virtuosas, son meramente imitativas, obligadas. Pero si usted mismo cuestiona si está continuamente alerta y descubre los valores genuinos, y eso sólo usted mismo puede hacerlo y nadie más, entonces toda la cuestión del seguir, del ser guiado, pierde su significación. La sabiduría no es una cosa que adviene por medio de la guía, del seguimiento, de la lectura de libros. Uno no puede aprender sabiduría de segunda mano, si bien esto es lo que ustedes tratan de hacer. Dicen: ‘Guíeme, ayúdeme, libéreme’. Pero yo digo que se cuiden del hombre que los ayuda, que los libera.

   … El amor solo puede surgir cuando la mente no interviene. Es solo cuando sabemos amarnos los unos a los otros, cuando puede haber cooperación, cuando puede funcionar la inteligencia, cuando puede haber acuerdo sobre cualquier cuestión. Solo entonces resulta posible descubrir qué es Dios, qué es la Verdad.”

        J. Krishnamurti


CUANDO VE ALGO VERDADERO, ESA MISMA PERCEPCIÓN ES ACCIÓN

   “… No es posible producir la sabiduría, la sabiduría es algo natural, espontáneo, libre. No es una mercancía que se pueda comprar a un gurú o a un maestro con la disciplina como precio. La sabiduría no tiene nada que ver con el conocimiento.

   … La observación implica que no haya acumulación de conocimientos, aun cuando el conocimiento sea evidentemente necesario en cierto nivel: El conocimiento de un médico, de un científico, el de la historia de todas las cosas que han sido. Después de todo eso es el conocimiento, información sobre las cosas que han sido. No hay conocimiento del mañana, solo conjeturas sobre lo que puede ocurrir mañana basadas en vuestro conocimiento de lo que ha sido. Una mente que observa con conocimiento es incapaz de seguir velozmente la corriente del pensamiento. Es sólo observando sin la pantalla del conocimiento que comenzáis a ver toda la estructura de vuestro propio pensar. Y mientras observáis, cosa que no es condenar ni aceptar, sino sólo estar atento, hallaréis que el pensamiento termina. Observar ocasionalmente un pensamiento no conduce a ninguna parte. Pero si observáis el proceso del pensar sin convertiros en un observador separado de lo observado, si veis todo el movimiento del pensamiento sin aceptarlo ni condenarlo, entonces esa misma observación pone fin inmediatamente al pensamiento, y por lo tanto la mente es compasiva, se halla en estado de constante mutación.

   … La acción no está separada de la percepción. Cuando ve algo verdadero, esa misma percepción es acción. No se trata de percibir o comprender y luego actuar, eso es tener un concepto intelectual y posteriormente actuar en base a ese concepto. Ver es actuar. Ver que el mundo está fragmentado por el tribalismo: El inglés, el alemán, el suizo, el hindú, el budista; todo son tribus. Veréis el hecho de que somos tribus glorificadas como naciones, y ese tribalismo hace estragos y genera guerras en todo el mundo. Cada tribu piensa en su propia cultura como opuesta a otra cultura, pero la raíz es el tribalismo y no la cultura. Observar ese hecho es la acción que libera el cerebro de la condición del tribalismo. Se trata de ver realmente el hecho de que el tribalismo glorificado como nación es una de las causas de la guerra; verlo de verdad y no teórica o ideológicamente. Eso es un hecho. Existen otras causas de la guerra: La economía, etc., pero una de las causas es el tribalismo. Cuando uno se da cuenta, cuando lo percibe y ve que eso no puede traer la paz, esa misma percepción libera el cerebro de su condicionamiento tribal.

   … En tanto tenga uno renuencia a ser nada, que es lo que ocurre con ustedes, debe inevitablemente engendrar dolor y antagonismo. La buena disposición a ser nada no es una cuestión de renunciamiento, de esfuerzo interno o externo, sino de ver la verdad de ‘lo que es’. El hecho de ver la verdad de lo que es nos libera del miedo a la inseguridad, del miedo que engendra apego y nos lleva a la ilusión del desapego, de la renunciación. El amor a ‘lo que es’, es el principio de la sabiduría. Sólo el amor comparte, sólo en el amor hay comunión, pero el renunciamiento y el autosacrificio son los caminos del aislamiento y de la ilusión.

   … Vamos a ver qué entendemos por condicionamiento. ¿Cuándo nos damos cuenta de que estamos condicionados? ¿Alguna vez nos damos cuenta? ¿Se da cuenta de que está condicionado o tan sólo se da cuenta del conflicto, de la lucha en los diferentes niveles de su ser? De hecho, no podemos darnos cuenta de nuestro condicionamiento; sólo es posible darse cuenta del conflicto, del dolor y del placer.

   … No lo traduzcan rápidamente en términos de lo que ahora creen o no creen, porque todo eso forma parte del ‘yo’; y el pensamiento, que es la reacción del ‘yo’, no puede actuar sobre el ‘yo’ sin agrandarlo, ¿entienden? Sin embargo, eso es lo que hacemos todo el tiempo; si perciben la verdad de que el pensamiento no puede eliminar ese condicionamiento, porque todo pensamiento, análisis, verificación e introspección son una simple reacción al estado actual de uno, entonces sólo observarán el condicionamiento. En la observación no hay elección, porque si hay elección, de nuevo se introduce el pensamiento. Es decir, darse cuenta del condicionamiento significa que no hay elección, condena, justificación ni comparación, sino tan solo observación. Si observan de ese modo la mente se libera del condicionamiento. Con el simple hecho de darse cuenta de todo el proceso del condicionamiento, verán que surge algo completamente nuevo, algo que no se identifica ni se opone al ‘yo’; ese algo libera, termina con todo el condicionamiento. Por eso les sugiero que lo experimenten hasta que volvamos a reunirnos, que observen de esa manera, que se den cuenta.

   … Cuando ves lo que eres no hay aburrimiento. El aburrimiento surge solo cuando uno rechaza lo que ve y desea ser alguna otra cosa. De igual manera, cuando puedes mirarte internamente y ver exactamente lo que eres, el verlo no es aburrido. Es extraordinariamente interesante porque cuanto más ves, más hay para ver. Más puedes avanzar, entonces, en profundidad y anchura, y eso es algo que no termina nunca. En ello no existe el aburrimiento. Si puedes hacerlo, entonces amas lo que haces, y cuando uno ama lo que hace el tiempo no existe. Cuando plantas árboles y lo haces con amor porque te gusta hacerlo, los riegas, los cuidas, los proteges. Cuando sepas qué es lo que realmente te gusta hacer en la vida, verás que los días son demasiado cortos.

   … La mente puede inquirir si hay en la vida permanencia psicológica, puede tratar de descubrir si de algún modo es posible tal estado. ¿O no puede ser que descubra que la vida es un constante movimiento, un estado en que siempre está ocurriendo lo nuevo? Pero la mente no puede ver lo nuevo porque constantemente está viviendo en el pasado. El pasado, que es el sistema. Cuando usted dice: ‘soy cristiano’ o ‘soy hindú’, el que habla es el pasado y usted no puede ver nada nuevo. Y la vida puede ser algo extraordinario en su movimiento mismo, precisamente ese movimiento que es lo nuevo y que nosotros rechazamos. Este movimiento es la libertad.”

        J. Krishnamurti





  
        

EL DESEO DE SEGURIDAD CREA DIVISIONES Y AUMENTA EL ANTAGONISMO

   “… Con el anhelo de seguridad aquí o en el más allá, creamos instituciones e ideologías que garanticen esa seguridad; pero mientras más luchemos por la seguridad, menos la tendremos. El deseo de seguridad crea divisiones y aumenta el antagonismo. Si nosotros sentimos y entendemos la verdad de esto, no sólo verbal o intelectualmente, sino con todo nuestro ser, entonces comenzaremos a cambiar fundamentalmente nuestras relaciones con nuestros semejantes en el mundo inmediato que nos rodea; y sólo entonces existe la posibilidad de alcanzar unidad y fraternidad.

   … Mientras usted sea neozelandés y yo hindú, es absurdo hablar de unidad del género humano. ¿Cómo vamos a unirnos como seres humanos, si usted en su país y yo en el mío, conservamos nuestros prejuicios religiosos y formas económicas? ¿Cómo puede haber fraternidad mientras el patriotismo separa al hombre del hombre, y millones de seres están restringidos por condiciones económicas deprimentes, en tanto que otros gozan de la abundancia? ¿Cómo puede haber unidad entre los hombres cuando las creencias nos dividen, cuando hay dominio de un grupo por otro, cuando los ricos son poderosos y los pobres tratan de alcanzar ese mismo poder, cuando hay mala distribución de las tierras, cuando unos pocos están bien nutridos mientras las multitudes se mueren de hambre?

    … Una de nuestras dificultades es que nosotros no tratamos estos asuntos con sinceridad, porque no queremos que se nos perturbe. Preferimos alterar las cosas solamente en forma ventajosa para nosotros; y es por eso que no sentimos profunda preocupación con nuestra propia vaciedad y crueldad.

   Esta cuestión de la creencia y el conocimiento es en realidad un problema muy interesante. ¡Cuán extraordinario es el papel que ella desempeña en nuestra vida! ¡Cuántas creencias tenemos! Ciertamente, cuanto más inteligente, cuanto más culta, cuanto más espiritual -si es que puedo emplear esa palabra-, una persona es, menor es su capacidad de comprender. Los salvajes tienen innumerables supersticiones, aun en el mundo moderno. Los más reflexivos, los más despiertos, los más alertas, son tal vez los menos creyentes. Eso es porque la creencia ata, la creencia aísla; y eso lo vemos a través del mundo, del mundo económico y político, y también en el mundo llamado espiritual. Vosotros creéis que hay Dios, y tal vez yo creo que no hay Dios; o vosotros creéis en el completo control de toda cosa y de todo individuo por el Estado, y yo creo en la empresa privada y todo lo demás; vosotros creéis que sólo hay un Salvador, y que por su intermedio podéis lograr vuestro fin, y yo no lo creo. De suerte que vosotros con vuestra creencia y yo con la mía, nos estamos imponiendo. Y sin embargo ambos hablamos de amor, de paz, de la unidad del género humano, de una sola vida, lo cual nada significa, absolutamente; porque de hecho la creencia misma es un proceso de aislamiento. Vosotros sois brahmanes y yo un ‘no brahmán’; vosotros sois cristianos, yo musulmán, y así sucesivamente. Pero habláis de fraternidad y yo también hablo de la misma fraternidad, amor y paz. En la realidad de los hechos, estamos separados y nos dividimos. Un hombre que quisiera la paz y deseara crear un mundo nuevo, un mundo feliz, no puede ciertamente aislarse mediante forma alguna de creencia. ¿Está claro? Puede que ello sea verbal, pero si veis su significado, su validez y su verdad, ello empezará a actuar.

   … El espíritu patriótico, la conciencia de nacionalismo de clase y de raza son cosas de la personalidad, y por lo tanto separativas. Después de todo, ¿qué es una nación sino un grupo de individuos que viven juntos por razones económicas y de protección? La idea de ‘mi país’, con sus fronteras y sus barreras arancelarias, surge del miedo y de la codiciosa defensa de sí mismo, haciendo imposible la fraternidad y la unidad del género humano.”

        J. Krishnamurti



CUANDO COMPRENDA ESTO NO SEPARARÁ ENTRE EL PENSAR, EL SENTIR Y EL ACTUAR

   “… Casi todos actúan de manera mecánica en un sistema, por eso es esencial que se enfrenten cara a cara con estos valores e impedimentos de los que son inconscientes. En esto radica el despertar de la verdadera inteligencia, lo único que puede dar origen a la plenitud de realización. Esta inteligencia, que es única, revelará lo eterno. Tal como el Sol asoma claro y radiante a través de las nubes oscuras, así, a través de nuestro propio discernimiento, y en la pureza de nuestra propia acción, surge la realización de esa vida que es renovación eterna.

   ¿Cuál es el incentivo que hay tras la búsqueda de Dios? ¿Es real esa búsqueda? Para la mayoría de nosotros es una manera de escapar de la realidad. Por lo tanto, debe estar muy claro en nosotros si este ir en busca de Dios es un escape o si es una búsqueda de la verdad en todo, la verdad en nuestras relaciones, la verdad en el valor de las cosas, la verdad en las ideas. Si estamos buscando a Dios meramente porque nos sentimos cansados de este mundo y sus desdichas, entonces esa búsqueda es un escape. Entonces creamos a Dios, por consiguiente, eso no es Dios. El Dios de los templos, de los libros, no es Dios obviamente, es un escape maravilloso. Pero si tratamos de encontrar la verdad, no en una serie exclusiva de acciones sino en todas nuestras acciones, ideas y relaciones; si buscamos la correcta evaluación del alimento, la ropa y la vivienda que necesitamos, entonces, debido a que nuestras mentes son capaces de tener claridad y comprensión, cuando busquemos la realidad la encontraremos. No será un escape.

   … Confiar en los demás es absolutamente vano, los demás no nos traerán la paz. Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria, va a darnos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación interna que conducirá la acción externa. La transformación interna no es aislamiento, no consiste en retirarse de la acción externa. Por el contrario, solo puede haber acción verdadera cuando hay verdadero pensar, y no hay pensar verdadero cuando no hay el conocimiento propio. Si no os conocéis a vosotros mismos no hay paz. 

   … Es porque nuestra mente está llena de tecnicismos y supersticiosas musitaciones, que nuestra vida es tan vacía, y es por eso que buscamos un objeto más allá de nosotros mismos. Para encontrar el objeto de la vida debemos pasar por la puerta de nosotros mismos, pero consciente o inconscientemente evitamos enfrentar las cosas como son en sí mismas, y de ese modo deseamos que Dios nos abra una puerta que está más allá. Esta pregunta sobre el objeto de la vida la formula tan sólo aquel que no ama, y el amor sólo puede hallarse en la acción, que es relación.

   … La palabra sánscrita karma significa acción. Usted puede actuar profunda y plenamente sólo cuando la mente y el corazón no se hallan limitados. Cuando hay temor este engendra por fuerza ilusión, limitación. Esta limitación crea insuficiencia en la acción y causa sufrimiento. La mente busca escapar de este sufrimiento mediante alguna ilusión, una creencia o un ideal, lo cual solo crea una limitación mayor en el actuar y, por ende, más dolor. En este círculo vicioso se halla atrapada la mente. Mientras la acción emane del temor, que se origina en el egoísmo, tiene que haber insuficiencia. Toda acción que nazca de una mente y un corazón cerrados debe crear conflicto y sufrimiento. Como nuestras mentes están llenas de numerosas frustraciones causadas por el temor, es necesario darse cuenta de esas limitaciones, y la mente debe liberarse con espontaneidad de ellas a través de la acción. Entonces la acción es completa, hay plenitud de realización.

   … La acción surgida del pensamiento integral, exento de identificación e interpretación, despertará la inteligencia creativa. Si son profundamente observadores comenzarán a ver lo que es verdadero, entonces despertarán la inteligencia, la cual se halla libre del conflicto continuo de la opción. La mera conducta conforme a una norma es imitativa, no creativa. La acción inteligente no es imitación. Solo la mente condicionada está ajustándose siempre a normas, porque teme conocer ‘lo que es’. Si uno percibe lo real con absoluta claridad, tal como es, sin interpretación ni identificación, entonces, en el instante mismo de la percepción está el amanecer de la nueva inteligencia. Solo esta inteligencia podrá resolver los problemas tremendamente complicados, conflictivos y dolorosos de la vida.

   … La acción, ¿no implica pensamiento? ¿No es acción el pensamiento mismo? Usted no puede actuar sin pensar. Sé que mucha gente lo hace, pero su acción no es inteligente, no es armoniosa. El pensamiento es acción, la cual es también movimiento. Además, nosotros pensamos aparte de nuestro sentimiento, estableciendo así a otra entidad separada de nuestra acción. De este modo dividimos nuestras vidas en tres partes distintas, pensar, sentir, actuar. Por eso usted pregunta: ¿Es la acción puramente física? ¿Es puramente mental o es emocional? Para mí las tres cosas son una sola: pensar-sentir-actuar, no hay distinción. En consecuencia, puede usted estar solo y quieto por un rato o puede estar trabajando, moviéndose, actuando; ambos estados pueden ser acción. Cuando comprenda esto no separará entre el pensar, el sentir y el actuar.

   … Por eso es importante, como ya lo dije, que se comprenda el proceso, las modalidades de nuestro propio pensar. El conocimiento propio no puede adquirirse por intermedio de nadie, ni de ningún libro, ni de ninguna confesión, psicología o psicoanalista. Tiene que ser descubierto por vosotros mismos, porque es nuestra vida; y sin ampliar y ahondar ese conocimiento del “yo”, hagáis lo que hagáis, así alteréis cualesquiera de las circunstancias e influencias externas o internas, ello será siempre una fuente de desesperación, de pena y de dolor. Para ir más allá de las actividades en que la mente se encierra a sí misma, tenéis que comprenderlas, y el comprenderlas significa darse cuenta de la acción en la vida de relación, relación con las cosas, con las personas y con las ideas. En esa vida de relación, que es el espejo, empezamos a vernos a nosotros mismos sin condenación ni justificación; y partiendo de ese conocimiento más amplio y profundo de las modalidades de nuestra mente, es posible proseguir adelante. Entonces es posible que la mente esté quieta y reciba aquello que es lo real.”

        J. Krishnamurti