“… En
lo profundo, nuestra vida es confusión, desorden, desdicha, agonía; cuanto más
sensibles somos, más desesperación, más ansiedad, más sentido de culpa tenemos,
y como es natural, más queremos escapar porque no encontramos una respuesta, no
sabemos cómo liberarnos de esa confusión. Queremos alcanzar algún otro estado,
alguna otra dimensión, y escapamos a través de la música, del arte, de la
literatura, pero eso tan solo es escape, no tiene nada que ver con lo que
buscamos. Todos los escapes son parecidos, ya sea una iglesia, Dios, un
salvador, o bien la bebida u otras drogas. Por eso, no solo debemos comprender
qué y por qué buscamos, sino que también debemos comprender esta exigencia de
una experiencia profunda y duradera. Únicamente la mente que no busca nada, que
no pide ninguna clase de experiencia puede entrar en un estado, en una
dimensión totalmente nueva. Esto es lo que vamos a investigar esta tarde,
espero. Nuestras vidas son superficiales, muy limitadas en sí mismas, y queremos
algo más, una experiencia mayor y más profunda. Como nos sentimos tremendamente
solos, toda nuestra actividad, nuestros pensamientos, nuestro comportamiento,
todo nos conduce al aislamiento, a la soledad, y por eso queremos escapar de
ello.
… Decís que la mente es ocupación, lo que
significa, ¿verdad? que la mente que no esté ocupada, activa, pensando,
funcionando, inquiriendo, respondiendo, planteando cuestiones -todos estos son
síntomas de la mente-, no es una mente, ¿no es así? La palabra ‘puerta’ no es
la puerta, y la palabra ‘mente’ no es la mente. La mente se considera a sí
misma como ocupación, ¿o es que hay una mente que dice, ‘estoy ocupada’? Quiero
descubrir por qué insiste la mente en estar ocupada. ¿Por qué decimos que, si
la mente no está ocupada, activa, buscando, defendiendo, teniendo ansiedad,
miedo, culpa, no es una mente? Si todas esas cosas no están ahí, ¿no hay
entonces mente?
… La ansiedad, la culpa, el miedo, las
reacciones, eso es lo único que conocemos, ¿verdad? ¿Y qué es la totalidad de
la mente tal como la conocemos? La totalidad de la mente, como la conocemos, es
lo inconsciente y lo consciente. Retrocedamos un poco. ¿Por qué está la mente
ocupada? ¿Y qué pasaría si la mente no estuviera ocupada?
… Señores, os ruego que no respondáis. Por
favor, no le deis expresión verbal aún. Esperad, por favor. No lo expreséis ni
aun a vosotros mismos, porque es algo enteramente nuevo, ¿lo seguís? Y por lo
tanto no tenéis aún palabras para ello. Si ya tenéis las palabras, de hecho, no
estáis observando todavía. Como veis, ese estado es la revolución, ¿no es así?,
la rebelión que no es una reacción, la rebelión con respecto a toda la
tradición sobre la manera de ser libres, de conseguir, de llegar. No sé si
captáis esto. Vamos a cambiarlo un poquito, dejadlo cocer lentamente cierto
tiempo. Como sabéis, la mayoría de nosotros sabemos lo que es sentirse ansioso,
sentirse culpable; ponerse ropas nuevas, cuando hay millones en Oriente que no
tienen ropa alguna; tomar una buena comida cuando millones están hambrientos.
Quizá, viviendo en un país próspero donde estáis seguros desde antes de nacer
hasta la tumba, no sabéis lo que es ese sentimiento. Existe no solo la culpa
colectiva de la raza, sino también la culpa de la familia, el nombre, el gran
nombre y el pequeño nombre, la culpa de los personajes muy importantes y la de
los nadie, y la culpa del individuo, las cosas malas que hemos hecho, las que
hemos dicho y pensado, la desesperación por todo ello. Estoy seguro que todos
conocéis esto. Y partiendo de esta desesperación, hacemos las cosas más
extraordinarias. Corremos por acá y por allá, ingresamos en esto o lo otro, nos
hacemos esto y dejamos aquello, esperando todo el tiempo eliminar la íntima
desesperación. Y la desesperación también tiene sus raíces en el miedo y
engendra muchas filosofías; y de esa manera pasamos a través de muchas muertes.
No hablo en forma dramática ni romántica. Este es el estado común por el que
pasan todos, ya sea en forma intensa o muy superficialmente. Cuando es
superficial, acude uno a la radio, toma un libro, se va a un cine o a una
iglesia o a ver un desfile. Cuando es muy profundo, se llega a algún extremo y
se vuelve uno neurótico, o se suma a alguno de los movimientos intelectuales
nuevos y de moda.
Esto es lo que está pasando en todo el
mundo. Hemos negado a Dios, las iglesias han perdido su sentido, la autoridad
del sacerdote se ha terminado. Cuanto más piensa uno más depura la mente de
todos estos absurdos. Tenéis pues, que hacer frente al temor, tenéis que
comprenderlo. ¿Lo seguís? Tenéis que descubrir. Porque no solo existe el temor
de la muerte, el de las cosas que habéis hecho y las que no habéis hecho, sino
que está la desesperación, la ansiedad y la culpa que nacen del temor. Todas estas
son expresiones del miedo. De modo que, si la mente no ha de deteriorarse, si
ha de ser viviente, activa, rica, tiene que eliminar el temor. Hasta que no
hagamos eso, no creo que podamos saber lo que significa amar ni lo que
significa tener paz; no la paz política y todo eso, sino un verdadero sentido
de quietud interna, no afectado por el tiempo, incorruptible; esto no tiene
relación con esa cosa llamada paz, que es concebida por la mente del hombre.
Es pues imperativo que la mente esté libre
de miedo, porque es solo la mente libre la que puede descubrir si hay algo más
allá. Podéis llamarlo verdad, Dios o lo que queráis, eso es lo que el hombre ha
estado buscando por centurias, por milenios.
… Señor, un ser humano tiene innumerables
problemas. Primero tiene que resolverlos, ¿verdad? Tiene que poner orden en la
casa en que vive, la casa que es el "yo"; mis pensamientos, mis
sentimientos, mis ansiedades, mi culpa, mi dolor, tengo que poner orden ahí.
Sin ese orden, ¿cómo puedo proseguir?
…
¿Pueden ustedes liberarse de sí mismos? ¿Comprenden mi pregunta? No, no
comprenden esto; son demasiado ingeniosos; están cubiertos por un montón de
conocimientos, de experiencias, etc. Eso es lo que ocurre con todos ustedes,
demasiada erudición. No son lo suficientemente sencillos. Si son muy sencillos,
si son profundamente sencillos en lo interno, descubrirán algo extraordinario.”
J. Krishnamurti
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