Translate

UNA MENTE QUE PIENSA SEGÚN LAS LÍNEAS TRADICIONALES NO PUEDE DESCUBRIR LO NUEVO

DIÁLOGO: Día 27 de FEBRERO    Hora 18:00    Contacto: Angel2vv@hotmail.com

   “… Yo no sé si ustedes han advertido que, cuanto más se aferran a alguna clase de conclusión, una conclusión razonable, una conclusión lógica, o las conclusiones de ciertas autoridades, tanta menos energía tienen. Donde hay una conclusión tiene que haber falta de energía, porque cuando uno llega a alguna conclusión, o sea, que después de discutir, de argüir, llega a un punto que supone correcto, cierra la puerta a toda investigación ulterior. Y eso es lo que está ocurriendo en el mundo. Todos queremos conclusiones, si Dios existe, si va a haber alguna clase de paz, etc. Faltándonos seguridad interna y externa, faltándonos algo en que podamos confiar plenamente, algo con que podamos contar, que nos dé consuelo, un sentimiento de bienestar, nos aferramos a algunas conclusiones tradicionales y, de tal modo, perdemos esa energía creativa de la investigación. Investigar significa penetrar, indagar, explorar, abrir la puerta y descubrir qué hay más allá. Pero la mayoría de nosotros carece de esa energía y así recurrimos a algo que llamamos tradición o a uno que otro libro.

   A quien les habla le parece que no estamos liberando energía creativa como para dar origen a una nueva cultura, a un nuevo estilo de vida, porque la antigua cultura brahmánica de este país ha desaparecido completamente; una cultura que no decimos que fuera buena o mala; una cultura que ha existido quizá por cinco mil años ha muerto totalmente de la noche a la mañana, ha desaparecido por completo. Y uno se pregunta por qué ha desaparecido por completo una cultura particular con la cual los seres humanos han vivido durante tanto tiempo. Tal vez no era una cultura en absoluto. Quizás era nada más que una serie de palabras, de tradiciones sin ninguna vida tras de ellas. Por tanto, al explorar juntos la condición de nuestra mente y de nuestro corazón, al investigar la naturaleza del cerebro que es el centro de todas nuestras acciones, de todos nuestros sentimientos y pensamientos, veremos si es posible liberar esa energía creativa.

   Aunque resulte doloroso, estar insatisfecho es algo magnífico, sin extinguir esa llama con conocimientos, con tradición, con esperanza, con logros.

   … Para examinar, uno debe tener una mente libre, no una mente llena de opiniones, no una mente tradicional; no debe pertenecer a ninguna secta, a ninguna orden, institución o grupo religioso. Están las amenazas de la guerra, de la guerra nuclear o convencional; está la decadencia de todas las religiones; no hay actividad moral. Casi todos nosotros vivimos superficialmente, intelectualmente; jamás examinamos, jamás cuestionamos, jamás dudamos; todo eso está ocurriendo en el mundo. Y para examinar, inquirir, observar, se requieren una mente y un corazón muy claros, un cerebro que no esté apegado a ninguna tradición. El cerebro se ha desarrollado a través de milenios y ya viene condicionado. Si no nos damos cuenta de las actividades de nuestras propias respuestas sensorias, se vuelve casi imposible examinar y observar lo que está sucediendo en el mundo.

   … Usted, como ser humano, ¿sigue psicológicamente a alguien? No estamos hablando de la obediencia externa, la obediencia a la ley, sino en lo interno, en lo psicológico, ¿sigue a alguien? Si lo hace, usted es esencialmente un ser de 'segunda mano'. Puede que haga buenas obras, que lleve una vida muy fructífera, pero todo eso carece de importancia. Existe además la autoridad de la tradición. Tradición significa 'transmitir algo del pasado al presente'. Tradición religiosa, tradición familiar, tradición racial. También está la tradición de la memoria. Vemos que en determinados niveles es útil seguir la tradición, mientras que en otros no lo es en absoluto. Los buenos modales, la cortesía, la consideración, que nacen de una mente alerta y vigilante, pueden gradualmente convertirse en tradición; una vez establecido el patrón, la mente lo repite. Se le abre la puerta a alguien, se es puntual en las comidas, etc. Pero ello se ha convertido en una tradición y ya no nace de la atención, de la delicadeza y la cualidad.

   La mente, que ha cultivado la memoria, funciona por tradición, como una computadora, repitiendo las cosas una y otra vez. No puede recibir nada nuevo, no puede escuchar nada de forma totalmente diferente. Nuestros cerebros son como cintas magnetofónicas; a lo largo de los siglos hemos cultivado ciertos recuerdos y seguimos repitiéndolos. El ruido de esa repetición nos impide escuchar algo nuevo. Uno se pregunta pues, ''¿qué he de hacer? ¿Cómo he de librarme de la vieja maquinaria, de la vieja grabación?" Lo nuevo se puede oír sólo cuando la vieja grabación se ha silenciado completamente, sin esfuerzo alguno, sólo cuando uno tiene seriedad para escuchar, para investigar, y le presta toda su atención. Así pues, existe la autoridad de otro del cual dependemos, la autoridad de la tradición y la autoridad de la experiencia pasada como memoria, como conocimiento.

   También existe la autoridad de la experiencia inmediata, que uno reconoce en sí mismo a partir de los conocimientos acumulados del pasado y que, al ser reconocida ya no es nada nueva. ¿Cómo puede escuchar algo completamente nuevo una mente, un cerebro que se halla tan condicionado por la autoridad, la imitación y la adaptación? ¿Cómo puede verse la belleza del día si la mente, el corazón y el cerebro se hallan tan nublados por la autoridad del pasado? Si verdaderamente puede uno darse cuenta del hecho de que la mente está agobiada por el pasado, y condicionada por las diversas formas de autoridad, si se da cuenta de que no es libre y que, por lo tanto, es incapaz de ver de forma completa, entonces el pasado se desecha sin esfuerzo.

   … Cuando somos internamente dependientes la tradición ejerce gran influencia sobre nosotros; y una mente que piensa según las líneas tradicionales no puede descubrir lo nuevo. Así nos volvemos imitadores mediocres, piezas de una cruel maquinaria social. Lo que importa es lo que nosotros pensamos, no lo que los demás quieren que pensemos. Cuando nos ceñimos a una tradición, rápidamente nos volvemos simples copias de lo que debiéramos ser.” 

        J. Krishnamurti