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SOMOS UNA SOLA HUMANIDAD, AUNQUE NOS DIVIDAN LAS FRONTERAS ARTIFICIALES DE LA ECONOMÍA, LA POLÍTICA Y EL PREJUICIO

 

   “… Estamos observando juntos el fenómeno total de la existencia humana, que es nuestra existencia. Somos la humanidad, porque nuestra conciencia, sea la de un cristiano que vive en el mundo occidental, o la de un musulmán en el Medio Oriente, o la de un budista en el mundo asiático, es básicamente miedo, persecución del placer y la inacabable carga de angustia, heridas psicológicas y dolor. La conciencia de uno no es algo personal para uno mismo. Esto es muy difícil de aceptar, porque hemos sido condicionados, educados de tal manera que resistimos el hecho real de que no somos individuos en absoluto, de que somos el total de la humanidad. Esta no es una idea romántica, no es un concepto filosófico, no es en absoluto un ideal; examinado atentamente, es un hecho. Por lo tanto, tenemos que descubrir si el cerebro puede liberarse del contenido de su conciencia.

   … Yo y el mundo no somos dos entidades diferentes con problemas separados, yo y el mundo somos uno. Mi problema es el problema del mundo. Yo puedo ser el resultado de ciertas tendencias, de influencias ambientales, pero en lo fundamental no soy diferente de otro. Internamente somos todos muy semejantes, a todos nos impulsa la codicia, la mala voluntad, el miedo, la ambición, etc. Nuestras creencias, esperanzas, aspiraciones, tienen en todo una base común. Somos todos uno, somos una sola humanidad, aunque nos dividan las fronteras artificiales de la economía, la política y el prejuicio. Si mato a otro, me estoy destruyendo a mí mismo. Uno es el centro de lo total, si no se comprende a sí mismo, no puede comprender la realidad.

   Tenemos un conocimiento intelectual de esta unidad, pero mantenemos el conocimiento y el sentimiento en secciones diferentes; en consecuencia, jamás experimentamos la unidad extraordinaria del ser humano.

   … La verdadera educación es consecuencia de la transformación de nosotros mismos. Tenemos que reeducarnos para no matarnos los unos a los otros por cualquier causa, por buena que sea, o por cualquier ideología, no importa lo prometedora que aparentemente sea para la futura felicidad del mundo. Debemos aprender a ser misericordiosos, a contentarnos con poco y a buscar lo Supremo, porque sólo así se conseguirá la verdadera salvación de la humanidad.

   … Está el dolor global de la humanidad que se ha enfrentado a miles y miles de guerras por las cuales han llorado millones de personas. La maquinaria de la guerra sigue estando con nosotros, dirigida por los políticos, reforzada por nuestro nacionalismo, por nuestro sentimiento de separación con respecto a los demás, ‘nosotros’ y ‘ellos’, ‘tú’ y ‘yo’. Ese es un dolor global que los políticos fabrican, fabrican, fabrican... Estamos preparados para otra guerra, y cuando nos preparamos para algo, tiene que haber alguna clase de explosión en alguna parte, puede que no la haya en el Medio Oriente, puede que ocurra aquí. Toda vez que nos preparamos para algo, terminamos por conseguirlo, es como preparar la comida. Pero somos tan estúpidos que todo esto continúa, incluyendo el terrorismo.

   … Piensan, y el pensamiento se expresa en palabras o mediante un gesto, una mirada, o por algún movimiento corporal. Como las palabras son comunes a cada uno de nosotros, entendemos a través de esas palabras el significado de lo que se dice. Sin embargo, el pensamiento es común a toda la humanidad, es una cosa de lo más extraordinaria si uno ha descubierto eso, porque entonces ve que el pensamiento no es el pensamiento de uno, es pensamiento. Tenemos que aprender a ver las cosas como son realmente, no como ustedes están programados para mirarlas. Vean la diferencia. ¿Podemos estar libres de la programación y mirar? Si miramos como cristianos, demócratas, comunistas, socialistas, católicos o protestantes -que son todos prejuicios-, no podremos comprender entonces la enormidad del peligro, de la crisis que estamos afrontando.

   … Debemos pues, volver y averiguar por nosotros mismos por qué los seres humanos han reducido el mundo a lo que es ahora. ¿Cuál es la causa de todo esto? ¿Por qué hemos hecho tal confusión de todo lo que tocamos? ¿Por qué hay conflicto en nuestras relaciones personales? ¿Por qué hay conflicto entre dioses, el dios de ustedes y el dios de los otros? Debemos pues, investigar juntos si es posible terminar con el conflicto. De lo contrario, jamás tendremos paz en este mundo.

   Mucho antes del cristianismo se hablaba de paz en la tierra. Mucho antes del cristianismo se rendía culto a los árboles, a las piedras, a los animales, al relámpago, al sol; no había sentido alguno de dios, porque se consideraba a la tierra como la madre que debía ser adorada, preservada, tratada con suavidad, no destruida como ahora lo estamos haciendo.

   … Nuestra conciencia es nuestra esencia, constituye nuestra vida. Esa es la verdad y la compartimos con el resto de la humanidad, uno es el resto de la humanidad. Es tremendo darse cuenta de que uno es el resto de la humanidad. Uno puede creer en un salvador y otro creer en otra clase de ideología, pero el hecho de creer es común a todos. El miedo es común a todos, la agonía y la soledad es compartida por el resto de la humanidad. Cuando uno se da cuenta de esta verdad, el “llegar a ser”, que es cambiar “lo que es” por “lo que debería ser”, adquiere un significado del todo diferente. 

   … El cerebro ha nacido en el decurso del tiempo. Tal cerebro no es mi cerebro sino el de la humanidad, en el que está involucrado el principio hereditario, que es tiempo. Mi conciencia es la conciencia del hombre, es la de la humanidad, porque el hombre sufre, es orgulloso, cruel, ansioso, rudo; eso es lo que el hombre tiene en común. Para mí, no existe en absoluto lo individual. La corriente de sufrimiento es la humanidad, no es algo que se encuentra separado.”

     J. Krishnamurti

            Audiotexto:

           


ABORDAMOS LOS PROBLEMAS DE LA VIDA SEPARADAMENTE, NO COMO UN PROCESO UNITARIO

            

   “… Amigos: Nuestra búsqueda misma de una comprensión de la vida, de su significado, nuestra lucha por abarcar toda la esencia de la vida o de descubrir la verdad, destruye nuestra comprensión. En esta plática voy a tratar de explicar que donde existe una búsqueda con el fin de comprender la vida, de descubrir su significado, esa búsqueda misma pervierte nuestro juicio.

   … Para ver lo que realmente uno es, resulta vital que haya libertad, liberación de todo el contenido de nuestra conciencia, siendo el contenido de la conciencia todas las cosas acumuladas por el pensamiento; liberación del contenido de la propia conciencia, de los enojos y la brutalidad, del orgullo y la arrogancia; liberarse de todas estas cosas en las que estamos atrapados es meditación. El mismo ver lo que uno es constituye el principio de la transformación. La meditación implica el fin de toda lucha, de todo conflicto interno y, por tanto, externo. En realidad, no existe lo interno o externo, es como el mar con su flujo y reflujo.

   … Hasta que no abordemos el problema social y los problemas religiosos y económicos como una totalidad global, no como algo dividido, sino más bien viendo la sutil conexión que existe entre los problemas que llamamos religiosos, sociales o económicos; hasta que veamos esta real conexión, la íntima y sutil relación que hay entre los tres, cualquiera que sea el problema que podamos tener, no vamos a resolverlo. No haremos otra cosa sino incrementar la lucha. Aunque podamos pensar que hemos resuelto un problema, ese problema surge otra vez de una manera diferente, y así proseguimos durante toda la vida resolviendo problema tras problema, una lucha tras otra, sin comprender jamás totalmente el significado pleno de nuestro vivir.

   … Decimos que las religiones unifican. Al contrario. Miren el mundo fraccionado en sectas pequeñas y estrechas, luchando unas con otras para aumentar el número de sus miembros, sus riquezas, sus posiciones, sus autoridades, pensando cada una de ellas que es la verdad. Hay tan sólo una verdad, pero no podemos llegar a ella por medio de ninguna secta, de ninguna religión. Para descubrir qué es verdadero y qué es falso en la religión, ustedes no pueden ser máquinas, no pueden aceptar las cosas tal como son. Las aceptarán si están satisfechos con ellas, y en tal caso no me escucharán y mi plática será inútil. Pero si están insatisfechos, les ayudaré a cuestionar correctamente; gracias al cuestionamiento descubrirán qué es la verdad, y en ese descubrimiento de lo verdadero sabrán cómo vivir ricamente, completamente, extáticamente, no con esta constante lucha, batallando contra todo para la propia seguridad, a la cual llaman virtud.

   … A este proceso de ir de una escuela de pensamiento a otra, de un sistema de pensamiento a otro, de un Maestro a otro, lo llaman "búsqueda de la verdad". En otras palabras, van de una idea a otra idea, de un sistema de pensamiento a otro, acumulando, esperando comprender la vida, desentrañar su significado, sus luchas; y cada vez declaran que han encontrado algo. Y bien, espero que a final de mis pláticas no dirán que han encontrado algo, porque tan pronto han encontrado algo ya están perdidos; es un ancla a la que la mente se aferra. Por lo tanto, cesa ese movimiento eterno, esa búsqueda de la cual voy a hablar.

   Casi todas las mentes buscan con un fin definido, se mueven con este definido deseo de encontrar y, una vez establecido este deseo, ustedes encontrarán algo. Pero no será algo vivo, será una cosa muerta la que encontrarán; por consiguiente, la desecharán para volverse hacia otra. Y a este proceso de escoger continuamente, de descartar continuamente, ustedes lo llaman adquisición de sabiduría, de experiencia, o búsqueda de la verdad. Es probable que casi todos hayan venido aquí con esta actitud, consciente o inconscientemente; por eso dedican su pensamiento a la mera búsqueda de esquemas y confirmaciones, al deseo de afiliarse a un movimiento o formar grupos, sin la claridad de lo que es fundamental, sin tratar de comprender qué significan estas cosas esenciales de la vida. Por lo tanto, como dije, no estoy exponiendo un ideal para que lo imiten, una meta que deban encontrar, sino que mi propósito es más bien el de despertar ese pensamiento, mediante el cual la mente pueda liberarse de estas cosas que hemos establecido, que hemos dado por hecho que son verdaderas.

   … No puede haber una lucha entre la luz y la oscuridad. La ilusión da origen al conflicto, no entre ella misma y la realidad, sino entre sus propias creaciones. Jamás hay conflicto entre la inteligencia y la estupidez.

   … Ahora bien, me parece que lo que estamos haciendo la mayoría de nosotros es muy desafortunado. Tratando de comprender nuestras diarias luchas y miserias separadamente; es decir, por la gradual acumulación de conocimiento, creemos que comprenderemos la totalidad de la vida. Pero reuniendo muchas partes no se hace lo íntegro. Juntando hojas, ramas, un tronco y algunas raíces, no tendréis un árbol y, sin embargo, eso es lo que estamos haciendo. Abordamos los problemas de la vida separadamente, no como un proceso unitario; y lo íntegro no puede comprenderse mediante el conocimiento analítico, acumulativo. El conocimiento tiene su lugar, pero el conocimiento se convierte en un impedimento, en una completa barrera para el descubrimiento de la verdad en su totalidad, en su belleza, para lo cual la mente ha de ser extraordinariamente sencilla.

   … En el momento en que luchamos contra la esclavitud creamos otra esclavitud. Pero si somos capaces de comprender todo el proceso psicológico de esa lucha, no simplemente aquello que nos ata ahora, sino cómo se originaron los motivos, las implicaciones y todo su trasfondo, tanto consciente como inconsciente, en esa profunda comprensión encontraremos la libertad; no tenemos que «volvernos» libres.” 

    J. Krishnamurti

            Audiotexto:

           


TODA ESPECULACIÓN LA DESECHÁIS EN EL MOMENTO EN QUE TENÉIS UNA EXPERIENCIA DIRECTA

 

   “… No es lo eterno, si está dentro del cautiverio del tiempo; y tan pronto la mente piensa en lo eterno, ello está en el cautiverio del tiempo y por tanto no es lo real. De suerte que cuando percibáis todo este proceso de identificación, cuando veáis cómo el pensamiento da continuidad a las cosas para estar en seguridad; cómo el pensador se separa del pensamiento y de ese modo adquiere seguridad, cuando veáis todo ese proceso del tiempo y lo comprendáis, no sólo verbalmente sino profundamente, cuando lo sintáis y lo experimentéis íntimamente, entonces descubriréis que ya no pensáis en lo atemporal. Entonces la mente está quieta, no sólo superficial sino profundamente, entonces llega a estar tranquila, es tranquila. Entonces hay una experiencia directa de aquello que es inconmensurable. Pero el mero hecho de especular sobre lo que es atemporal es una pérdida de tiempo. Podríais lo mismo jugar al póker. Toda especulación la desecháis en el momento en que tenéis una experiencia directa. Y eso es lo que estamos dilucidando, cómo tener esa experiencia directa sin intervención de la mente.

   … En primer lugar, no podemos discutir qué es lo “atemporal”. Una mente que es el producto del tiempo no puede pensar en algo que es atemporal. Porque mi mente, vuestra mente, después de todo, es un resultado del pasado, el cual es tiempo. Y con ese instrumento tratamos de pensar en algo que no es del tiempo; y eso, ciertamente, no es posible. Podemos especular, escribir libros al respecto, podemos imaginárnoslo, hacer con ello toda clase de tretas; pero eso no será lo real. Así pues, no especulemos al respecto. No hablemos siquiera de eso. Especular sobre qué es el estado atemporal resulta absolutamente inútil, carece de sentido. Pero podemos hacer otra cosa, descubrir cómo libertar la mente de su propio pasado, de su propia autoproyección; podemos descubrir qué es lo que le da continuidad, una serie de acontecimientos como medio de progreso, como medio de comprensión, o lo que os plazca.

   … Antes, o tal vez en el proceso de comprender esta cosa extraordinaria llamada muerte, tendremos que comprender también el significado del tiempo, que es otro gran factor en nuestras vidas. El pensamiento crea el tiempo y el tiempo gobierna y moldea nuestro pensamiento. Uso la palabra “tiempo”, no sólo en el sentido cronológico de ayer, hoy y mañana, sino también en el sentido psicológico, el tiempo inventado por el pensamiento como medio de llegar, de lograr, de posponer. Ambos son factores en nuestras vidas, ¿no es así? Tiene uno que darse cuenta del tiempo cronológico, de lo contrario, vosotros y yo no podríamos encontrarnos aquí a las once en punto. El tiempo cronológico es evidentemente necesario en los eventos de nuestra vida. Esa es una cuestión sencilla y clara que no es necesario profundizar. Así, lo que tenemos que explorar, discutir y comprender es todo el proceso psicológico que llamamos tiempo. 

   … Mirad, sois un inglés, un italiano, un francés, un hindú, o lo que sea, y con ello van todas las actitudes hacia la vida que condicionan, que separan, que dividen. Y este condicionamiento se ha producido a través del tiempo, por la educación, la propaganda; durante dos mil años la iglesia os ha adoctrinado para que seáis cristianos. Y este condicionamiento de la religión, del nacionalismo, de la separatividad, tiene evidentemente que ser destruido por completo, porque todas esas cosas son fronteras, limitaciones de la mente. ¿Y es cuestión de tiempo la destrucción de todo esto?

   … Tanto que el cerebro haya sido condicionado por los comunistas, como por los católicos, los protestantes, los anglicanos o por cualquier otra secta, es lo mismo. Y es realmente una cuestión muy importante y vital considerar si es siquiera posible ir más allá de la conciencia limitada, condicionada; si la mente puede jamás ser libre, en el más hondo sentido de la palabra. Hay quienes dicen que la mente, como es resultado del tiempo y del ambiente, tiene que seguir siendo siempre esclava de esas influencias; pero nosotros estamos preguntando si es posible ir más allá de la mente, más allá del tiempo.

   … Es la mente, es el pensamiento, quien crea el tiempo. El pensamiento es tiempo, y cualquier cosa que el pensamiento proyecte debe pertenecer al tiempo; por tanto, el pensamiento no puede ir más allá de sí mismo. Para descubrir lo que está más allá del tiempo, el pensamiento debe cesar, lo cual resulta muy difícil porque el cese del pensamiento no viene a través de la disciplina, a través del control, del rechazo o la represión. El pensamiento sólo cesa cuando se comprende todo el proceso del pensar, y para comprender el pensar debe haber conocimiento propio. El pensamiento es el ego, el pensamiento es la palabra que se identifica a sí misma como el 'yo', y cualquier nivel, alto o bajo, en el que el ‘yo’ se sitúe, sigue siendo parte del campo del pensamiento.

   … ¿Comprendéis el problema? Esta entidad, el “yo”, es el producto del tiempo, de un millar de experiencias, un millar de contradicciones, combates, ansiedades, el resultado del sentimiento de culpa, del dolor, la desdicha, el placer. Es el residuo del pasado, con todos sus temores, y por lo tanto no puede en modo alguno descubrir lo nuevo. Lo nuevo no se puede poner en palabras, es algo inconmensurable, una energía que no tiene causa, ni fin, ni principio; y para que la mente se halle en ese estado de creación, lo viejo, el “yo”, tiene que terminar. Pero ¿cómo se ha de hacer eso? 

   … Ello os es posible en el presente, no en el mañana; os es posible en el “ahora”. Lo podréis si os dais cuenta de lo que es falso, y lo falso es evidentemente el proceso analítico que es lo único que tenemos. Cuando el proceso analítico haya cesado completamente, no por coacción sino comprendiendo la inevitable falsedad de ese proceso, hallaréis que vuestra mente está completamente disociada del pasado. Ello no significa que no reconozcáis el pasado, sino que en vuestra mente ya no hay comunión directa con el pasado. La mente puede pues, librarse del pasado instantáneamente, ahora; y esta disociación del pasado, esta completa emancipación del ayer, no en un sentido cronológico sino psicológico, no sólo es posible, sino que es la única manera de comprender la realidad.”

    J. Krishnamurti

            Audiotexto:           

PARA PODER CREAR SE NECESITA RIQUEZA INTERIOR, Y ESA RIQUEZA SOLO PUEDE ADVENIR CUANDO COMPRENDEMOS LA VERDAD


   “… Es un hecho que existe un progreso en el sentido biológico, del pequeño arbolillo al árbol grandioso, del bebé al niño y al adolescente, ¿no es cierto? Bien, ¿es también cierto que con esa mentalidad, con esa idea, con ese hecho en mente, nos hemos desplazado al campo psicológico y hemos asumido igualmente como hecho que es posible progresar en él, lo cual constituye un movimiento falso? Me pregunto si estoy expresándome con claridad.

   … Entonces, ¿es esto una idea o es un hecho que usted mismo ha percibido? ¿Ve que el progreso del hombre mediante el conocimiento no es tal progreso? El hombre sólo puede progresar, tal vez, tecnológicamente, pero psicológicamente, si continúa acumulando conocimientos, está preso en la trampa. ¿Ve usted eso? ¿O lo convierte en una idea y dice: ¿qué quiere usted decir con eso, y cosas así?

   … Me pregunto si entendéis todo esto. Ahora bien, ¿qué es el mundo moderno? El mundo moderno está hecho de técnica y eficiencia en las organizaciones de masa. Hay extraordinario adelanto en tecnología, y una mala distribución de las cosas necesarias para la masa; los medios de producción están en manos de unos pocos; hay nacionalidades en conflicto, guerras que se repiten constantemente a causa de los gobiernos soberanos, etc. Eso es el mundo moderno, ¿no es así? Hay progreso técnico sin un progreso psicológico igualmente vital, y hay así un estado de desequilibrio; hay realizaciones científicas extraordinarias y al mismo tiempo miseria humana, corazones vacíos y mentes huecas.

   Muchas de las técnicas que hemos aprendido tienen relación con la construcción de aviones, el matarse unos a otros, etc. Eso pues, es el mundo moderno, es decir, vosotros mismos. El mundo no es diferente de vosotros. Vuestro mundo, que sois vosotros mismos, es un mundo del intelecto cultivado y del corazón vacío. Si os examináis a vosotros mismos, veréis que sois el mismísimo producto de la civilización moderna. Sabéis realizar unas cuantas proezas técnicas, físicas, pero no sois seres humanos creativos. Producís hijos, pero eso no es creativo. Para poder crear se necesita riqueza interior, y esa riqueza solo puede advenir cuando comprendemos la verdad, cuando somos capaces de recibir la verdad.

   … Para la mayoría de nosotros, la idea de la evolución implica una serie de logros, o sea, logros nacidos de la continua opción entre lo que llamamos no esencial y lo esencial. Implica vivir lo no esencial y moverse hacia lo esencial. A esta serie de logros continuos que resulta de optar, la llamamos evolución. Toda nuestra estructura de pensamiento se basa en esta idea de progreso y logro espiritual, en la idea de crecer más y más dentro de lo esencial, como resultado de la continua opción. Así pues, pensamos en la acción como en una serie de logros, ¿no es así?

   Ahora bien, cuando consideramos el crecimiento o la evolución como una serie de logros, es natural que nuestras acciones jamás sean completas; siempre crecen de lo inferior a lo superior, siempre trepando, avanzando. Por lo tanto, si vivimos bajo ese concepto, nuestra acción nos esclaviza; es un constante, incesante, infinito esfuerzo, y ese esfuerzo se vuelve siempre hacia la seguridad. Naturalmente, cuando existe esta búsqueda de seguridad hay temor, y este temor crea la conciencia continua de lo que llamamos el “yo”. ¿No es así?

   … En todo el mundo, las religiones han separado a los hombres. Individualmente, cada cual busca su propia pequeña seguridad y se interesa en su propio progreso; individualmente, cada cual busca crecer, expandirse, triunfar, lograr, y así acepta a cualquier maestro que le ofrezca ayudarlo en su progreso y crecimiento. Y como resultado de esta actitud de aceptación, han cesado el espíritu crítico y la verdadera investigación. Se ha instalado el estancamiento. Aunque se muevan a lo largo de un surco estrecho de pensamiento y de vida, ya no hay un verdadero pensar ni un vivir pleno, sino solo una reacción defensiva. Mientras la religión mantenga separados a los hombres, no puede haber hermandad, no más de lo que puede haberla en tanto haya nacionalidades, las cuales siempre tienen que causar, por fuerza, conflicto entre los hombres.

   … Si observan, verán que todos quieren experimentar algo por medio de un método; y un método supone no solo conformarse, amoldarse, no solo medir el progreso conseguido, sino que está implícita en él la idea de un sistema, de un sendero que conduce a una meta prefijada, ¿no es así? Creen que su gurú o aquellos que dicen haber experimentado la verdad, lo han hecho gracias a un sistema o método concretos. Para ellos la verdad es un punto fijo, y si pretenden llegar a él solo tienen que practicar. Es una idea tan ilógica, tan irracional, tan sinsentido; basta con que observen su vida para ver que no existe en ella nada estable, nada permanente. Puede que uno quiera que sea permanente la relación con su esposa, con sus hijos, con su vecino, con su sociedad; pero nada es permanente, ni su cuenta bancaria ni ninguna relación son permanentes; todo está en un flujo constante, en constante movimiento. Consciente o inconscientemente sabemos que es así; por tanto, buscamos algo estable, que perdure, algo en lo que nos podamos apoyar, y a eso lo llamamos "la verdad", "Dios", o como uno prefiera. Así pues, se dan cuenta, ven el hecho de que la verdad, la realidad, no tiene morada fija. Es como un océano inexplorado, tiene que encontrar la forma de salir, no su salida o la de alguien más, sino la salida.

    … Espero que estén dispuestos a investigarlo para que la mente se libere de la medida, de tal modo que pueda conocer un espacio y un silencio inmensos, que no son medibles ni son creados por el pensamiento. Siguiendo con lo que hablábamos, la cultura de la civilización occidental se fundamenta en el pensamiento, en la medida, y de esa medida surge todo el mundo de la tecnología, del arte de la guerra en este mundo; la religión es un asunto de creencias, de aceptar, de propaganda, de salvadores, etc. En Oriente utilizan el pensamiento para ir más allá del propio pensamiento, mientras que en Occidente han aceptado la medida, el progreso, y su forma de vida se basa en la tecnología, en lograr más y más disfrute, obtener gran placer en las posesiones, que incluyen la literatura y la poesía.”

    J. Krishnamurti

             Audiotexto:

           

¿ACASO LA RELIGIÓN NO ES ALGO MÁS GRANDE, MÁS PURO, MÁS INMENSO, MÁS EXPANSIVO QUE TODO LO CONCEBIDO EN LA MENTE?

 

   “… Los dioses y sus representantes los ha inventado el pensamiento, no tienen una realidad factual en nuestra vida cotidiana. Casi todas las religiones han dicho que matar seres humanos es el mayor de los pecados. Mucho antes del cristianismo, los hindúes decían esto, lo decían los budistas, y no obstante la gente mata a pesar de su creencia en un dios, o de su creencia en un salvador y cosas así; y continúa por la senda de la matanza humana. ¿Nos cambiará la recompensa del cielo o el castigo del infierno? Eso también se le ha ofrecido al hombre, y también eso ha fracasado. Ninguna imposición externa, ni leyes, ni sistemas detendrán jamás la matanza del hombre. Ninguna convicción intelectual o romántica pondrá tampoco fin a las guerras. Estas terminarán sólo cuando cada uno de nosotros, como los demás seres humanos, veamos la verdad de que mientras siga habiendo división en cualquiera de sus formas, tiene que haber conflicto, limitado o amplio, reducido o expansivo, tiene que haber lucha, dolor.

   … Siempre estamos luchando, en la oficina, en el hogar, en todos los campos; dondequiera que nos encontremos, cualquier cosa que hagamos, siempre estamos en conflicto y no parecemos capaces de salirnos de él. Al no poder salirnos del conflicto, creamos la imagen de un estado perfecto, la imagen del cielo, de Dios; otra vez una imagen hecha por la mente. Tenemos otras imágenes mucho más en lo profundo, las que siempre se hallan en conflicto unas con otras. Así, cuanto más en conflicto estemos -y el conflicto existirá siempre en tanto tengamos imágenes, opiniones, conceptos, ideas acerca de nosotros mismos- mayor será la lucha.

   … El comportamiento indica el contenido de la conciencia, tanto si este se basa en el placer, en el dolor o en la recompensa, que son parte de la conciencia. Los psicólogos dicen que, hasta ahora, el hombre ha sido educado en el principio del premio y del castigo, del cielo y del infierno. Ahora aseguran que debe educarse solo en el principio del premio. No lo castigues, recompénsalo..., que viene a ser lo mismo. Van de lo uno a lo otro, pensando que lo están resolviendo todo. Ver lo absurdo del premio y del castigo es ver la totalidad. Cuando se ve la totalidad, entonces está actuando la inteligencia, la cual funciona cuando uno se comporta adecuadamente, pues entonces el comportamiento no depende del premio o del castigo.

   … Miramos hacia el futuro como medio de evitar el presente, y el hombre que elude el presente yendo hacia el pasado o hacia el futuro, no vive. Él no conoce la vida tal como es vivida, sólo conoce la vida con relación al pasado o al futuro. La vida es dolorosa, tortuosa, por eso buscamos evadirnos de ello; y si se nos promete el cielo, somos perfectamente felices. Por eso es que el partido, de izquierda o de derecha, termina por vencer. Los partidos siempre prometen algo para mañana o para cinco años después, y ello nos seduce y le acordamos fe, y al final resultamos destruidos.

   … El devenir es lo peor, es el tiempo, es el origen real de este conflicto. Estamos tratando de averiguar qué sucede cuando el “yo”, que es tiempo, ha llegado completamente a su fin. Creo que Buda, según se supone, ha dicho, “Nirvana”. Y los hindúes lo llaman “Moksha”. No sé si los cristianos lo llaman “Cielo”.

   … El hecho de que tú creas de una manera y yo de otra, depende mayormente de dónde hayamos nacido, ya sea en Inglaterra, en la India, en Rusia o en América. De modo que la creencia no es religión, es solamente el resultado de nuestro condicionamiento. Luego está la búsqueda de la salvación personal. Quiero estar a salvo, quiero alcanzar el nirvana o el cielo; tengo que encontrar un sitio cerca de Jesús, cerca de Buda o a la diestra de un Dios en particular. Tu creencia no me proporciona una satisfacción profunda, no me da consuelo; por lo tanto, tengo mi propia creencia que sí lo hace. ¿Es religión eso? Por cierto, nuestra mente debe estar libre de todas estas cosas para descubrir lo que es la verdadera religión. Y, ¿es la religión meramente una cuestión de hacer el bien, de servir o de ayudar a otros? ¿O es algo más? Lo cual no quiere decir que no podamos ser generosos o amables. ¿Pero eso es todo? ¿Acaso la religión no es algo más grande, más puro, más inmenso, más expansivo que todo lo concebido en la mente?

   … Se le ha educado para que crea en Dios, y hay millones de personas a las que se ha condicionado para que no crean en él. Pero el condicionamiento es el mismo, el suyo que cree y el de la persona que no cree, ambos están condicionados, y mientras uno esté condicionado jamás podrá averiguar la verdad. Para descubrir la verdad, uno debe abandonar sus creencias. Pregunta si es usted su mente. ¿Acaso no lo es? Uno es lo que piensa; si piensa que es sikh, budista, cristiano, católico o comunista, uno es exactamente eso; si piensa que un día alcanzará el cielo, esa es su idea, es decir, eso es lo que uno es. Luego, ¿por qué se separa a sí mismo de lo que es? Por favor, ponga toda su atención en tratar de comprender esto. ¿Por qué? ¿Por qué cree que es algo separado?

   … Así es que la creación solo surge cuando hay comprensión completa de la vida total, no de una parte de ella. Ahora bien, si el cerebro ha llegado hasta ahí y ha comprendido todo el proceso de la existencia, y ha desechado todos los dioses fabricados por el hombre, sus salvadores, sus símbolos, su infierno y su cielo, entonces, cuando hay completa ‘unitotalidad’, hay una jornada muy distinta que emprender. Pero es necesario llegar a eso antes de poder negar o afirmar si hay Dios o no lo hay. A partir de entonces, hay verdadero descubrimiento porque la mente, el cerebro, ha destruido por completo todo lo que ha conocido. Sólo entonces es posible entrar en lo desconocido; entonces allí está lo Incognoscible. No es el dios de las iglesias, de los templos, de las mezquitas; ni el dios de vuestros temores y creencias. Hay una realidad que puede hallarse solamente en la comprensión completa del proceso total de la existencia, y no de una parte de él.

   … Así que no pregunte qué es lo infinito, sino descubra por sí mismo las limitaciones que mantienen cautiva a la mente-corazón, impidiéndole vivir dentro de este movimiento ilimitado de la vida.”

    J. Krishnamurti

                
            Audiotexto:

           


¿QUÉ HAY DETRÁS DEL DESEO DE SER GUIADOS?

 

   “… Ante todo, la verdad, o esa realidad, no puede ser encontrada corriendo tras de ella, porque cuando buscamos algo, eso indica que nuestra mente, todo nuestro ser está tratando de escapar de ese conflicto en el que la mente y el corazón están atrapados. Mientras que si podemos volvernos conscientes, alerta a los muchos obstáculos que creamos a causa del temor y, de tal modo, liberamos a la mente de ese temor, de esos obstáculos, descubriremos qué es la vida eterna. O sea, en vez de tratar de descubrir qué es la verdad, descubramos cuáles son los obstáculos que hemos creado a causa del miedo, y en la comprensión de la causa del miedo y de sus numerosos obstáculos, descubriremos entonces qué es esa cosa indescriptible. De nada sirve hablarle de la libertad a un prisionero, a un hombre que se encuentra en la cárcel; él sabrá qué es la libertad en el momento en que salga de la cárcel. Pero casi todos estamos deseosos de averiguar qué es la libertad antes de tener conciencia de lo que son las cárceles; y en tanto estemos buscando meramente la libertad, la realidad, la riqueza de la vida, no podremos comprender de qué se trata; tiene que ser algo imaginario, irreal, ideado por una limitada mente consciente. Mientras que si podemos descubrir qué son los muros de la cárcel que encierran a la mente y al corazón y, de ese modo, liberamos a la mente de sus obstáculos, entonces, por cierto, podremos descubrir "lo que es".

   … Un hecho real nunca está quieto, está en movimiento, vive. Pero nosotros queremos fijarlo para captarlo con una opinión, con un juicio. Así pues, una mente alerta, sensible, ve la futilidad de todo esfuerzo. Aun en nuestra educación, el niño, el estudiante que hace un esfuerzo para aprender, nunca aprende realmente. Puede adquirir conocimientos, puede obtener un grado, pero el aprender es algo que está más allá del esfuerzo. Acaso esta noche podamos aprender juntos, sin esfuerzo y sin quedar atrapados dentro de los campos del conocimiento.

   … Y bien, no hay seguridad, no hay consuelo; sólo existe la claridad del pensar, la cual da origen a la comprensión de la causa fundamental del sufrimiento. Esta comprensión es lo único que liberará al hombre. En esta liberación se encuentra la bienaventuranza del presente. Yo digo que existe una realidad eterna que puede ser descubierta sólo cuando la mente está libre de toda ilusión. Así que cuídense de la persona que les ofrece consuelo, porque en esto tiene que haber explotación; esa persona crea un señuelo en el que ustedes quedan atrapados como peces en una red.

   … He estado hablando acerca de la autoridad y de la influencia destructiva que ejerce sobre la inteligencia, ya se trate de la autoridad de los vivos o la de los muertos. La autoridad, la compulsión, destruyen la realización humana, tanto si son ejercidas por la religión, por la sociedad o por los médiums. ¿Qué hay detrás del deseo de ser guiados? Tenemos miedo de que por nuestros propios actos quedemos atrapados en el sufrimiento; por lo tanto, a fin de evitarlo -en realidad eso es no vivir- decimos: debo seguir, debo ser guiado. El movimiento de la verdad existe solo cuando la mente ya no está atrapada en el temor con todas sus ilusiones, cuando ya no busca ser guiada. Esta unicidad de la mente no es exclusividad, surge a la existencia cuando hay discernimiento de lo falso.

   … Que usted explote, o no, depende de lo que entienda por ayudar y por esparcir la felicidad. Puede ayudar a otro y así esclavizarlo, o puede ayudar a otro a comprenderse a sí mismo y, de ese modo, a realizarse profundamente. Puede esparcir la felicidad fomentando la ilusión, brindando bienestar y seguridad superficiales que parezcan ser algo duradero. O puede ayudar a otro a discernir las muchas ilusiones que lo aprisionan; si es capaz de hacer esto, entonces no está explotando. Pero, a fin de no explotar, debe liberarse fundamentalmente de esas ilusiones y esos consuelos en que usted u otro se hallan atrapados. Debe discernir sus propias limitaciones antes de que pueda ayudar verdaderamente a otro. En todo el mundo hay muchas personas que desean intensamente ayudar a los demás, pero por lo general, esta ayuda consiste en convertirlas a su propia creencia o religión, o a su sistema particular. Eso no es sino sustituir una clase de prisión por otra. Este canje no genera comprensión, sino tan solo mayores confusiones.

   En la profunda comprensión de uno mismo reside la felicidad que cada ser humano busca a tientas y se esfuerza por lograr. ¿En qué se interesa la mayoría de nosotros? Si tenemos dinero, nos inclinamos hacia las cosas así llamadas espirituales o a los entretenimientos intelectuales, o discutimos sobre arte, o nos dedicamos a la pintura para expresarnos a nosotros mismos. Si no tenemos dinero ocupamos nuestro tiempo, día tras día, en ganarlo, y estamos atrapados en esa desdicha, en la interminable rutina y el tedio que implica. La mayoría de nosotros se ha adiestrado para funcionar mecánicamente durante años en algún empleo. Tenemos responsabilidades, esposa e hijos que mantener, y prisioneros de este mundo demente tratamos de ser serios, de volvernos religiosos; vamos a la iglesia, ingresamos en esta o aquella organización religiosa; o quizás hayamos escuchado acerca de estas reuniones y, como estamos en periodo de vacaciones, llegamos hasta aquí. Pero nada de eso originará esta extraordinaria transformación de la mente.

     … Ustedes saben, la vida es un tremendo misterio, y casi todos nosotros creamos un misterio falso, una ilusión, y tratamos de penetrar esa ilusión esperando que sea real. Preferimos el misterio de una ilusión al misterio de la realidad, y la vida es un misterio que no puede ser comprendido si el corazón y la mente se hallan atrapados en una ilusión. Por lo tanto, toda ilusión tiene que llegar a su fin antes de que uno pueda penetrar ese santuario profundísimo al que llamamos vida. Trato de mostrar la manera como puede ser penetrado, no el método, porque no creo que exista tal cosa como un método. No hay sendero hacia la verdad. La verdad es una tierra desconocida. Es una tierra inexplorada y tenemos que acercarnos a ella completamente desnudos, desprevenidos, no podemos haberla cartografiado, trazado previamente; tenemos que llegar a ella totales, libres, puros. Entonces la comprenderemos.”

     J. Krishnamurti

            Audiotexto:

           


CUANDO USTEDES APRENDEN POR SÍ MISMOS ACERCA DE SÍ MISMOS, DESDE ESE APRENDER ADVIENE LA SABIDURÍA

 

   “… Una mente que está aprendiendo nunca dice: «yo sé», porque el conocimiento es siempre parcial, mientras que el aprender es completo todo el tiempo. El aprender no implica empezar con cierta cantidad de conocimientos y agregarle nuevos conocimientos. Eso no es aprender, en absoluto; es un proceso puramente mecánico. Para mí, el aprender es algo por completo diferente. Estoy aprendiendo acerca de mí mismo, de instante en instante, y el «sí mismo» es extraordinariamente vital. Es algo vivo, en movimiento, no tiene comienzo ni final. Cuando digo: «me conozco a mí mismo», el aprender ha llegado a su término en el conocimiento acumulado. El aprender nunca es acumulativo, es un movimiento de conocer que no tiene comienzo ni final. 

   … Parece que no aprendemos en absoluto. Esta palabra «aprender» tiene gran significación. Hay dos clases de aprendizaje. Para la mayoría, aprender significa acumulación de conocimiento, de experiencia, de tecnología, de habilidad, de un idioma. Hay también el aprendizaje psicológico, el aprender a través de la experiencia, ya sean las experiencias inmediatas de la vida que dejan cierto residuo, un almacén de conocimientos, o el residuo psicológico de la tradición, de la raza, de la sociedad. Existen estas dos formas de aprender; cómo hacer frente a la vida psicológica y fisiológica; habilidad interna y habilidad externa. No hay en realidad una línea de demarcación entre las dos, pues ellas se interponen. No estamos considerando por el momento la habilidad que adquirimos mediante la práctica, el conocimiento tecnológico que adquirimos por el estudio. 

   … Señor, tiene que ponerse activo para aprender, de lo contrario, no puede aprender. Si está dormido y dice: "creo en mi prejuicio, me gusta mi prejuicio, mi condicionamiento es maravilloso", en tal caso usted está dormido, no despierto. Pero tan pronto cuestiona, empieza a aprender, empieza a estar activo.

   … La ignorancia es una cosa y el estado de no saber es otra muy distinta, las dos no están relacionadas en forma alguna. Podéis ser muy instruido, hábil, eficiente, talentoso, y sin embargo ser ignorante. Hay ignorancia cuando no hay conocimiento de uno mismo. El ignorante es el que no se da cuenta de sí mismo, el que no conoce sus propios engaños, vanidades, envidias, etc. El conocimiento de sí mismo es libertad. Podéis saberlo todo sobre las maravillas de la tierra y de los cielos y, sin embargo, no estar aún libre de envidia, de dolor. Pero cuando decís: “no sé”, estáis aprendiendo. Aprender no es acumular, ya sea conocimientos, cosas o relaciones. Ser inteligente es ser sencillo, pero ser sencillo es extraordinariamente arduo.

   … ¿Es necesario creer para descubrir? Aprender es mucho más importante que saber; aprender lo que es la creencia es terminar con la creencia, y cuando la mente está libre de creencias, entonces puede mirar. Lo que ata es el creer o el no creer, porque ambos son iguales, son el anverso y el reverso de la misma moneda; por tanto, podemos descartar completamente la creencia positiva y la negativa, porque el creyente y el no creyente son lo mismo. Si realmente hacemos esto, la pregunta de si Dios existe tiene un significado muy distinto. La palabra dios, con toda su tradición, sus memorias, sus connotaciones intelectuales y sentimentales, no es Dios; la palabra no es lo real. Así pues, ¿puede la mente estar libre de la palabra?

   … ¿Entiende usted que la gente necesita ser guiada? Yo digo que la gente no necesita guía, necesita despertar. Si usted es guiado hacia ciertas acciones virtuosas, esas acciones dejan de ser virtuosas, son meramente imitativas, obligadas. Pero si usted mismo cuestiona, si está continuamente alerta y descubre los valores genuinos, y eso sólo usted mismo puede hacerlo y nadie más, entonces toda la cuestión del seguir, del ser guiado, pierde su significación. La sabiduría no es una cosa que adviene por medio de la guía, del seguimiento, de la lectura de libros. Uno no puede aprender sabiduría de segunda mano, si bien esto es lo que ustedes tratan de hacer. Dicen: “guíeme, ayúdeme, libéreme”. Pero yo digo que se cuiden del hombre que los ayuda, que los libera.

El aprender no tiene fin, y esa es la belleza ..., lo sagrado de la vida. La acción no está separada de la comprensión, de la percepción o del aprender.

   … Uno de nuestros condicionamientos es la idea de que debemos analizarnos nosotros mismos, observarnos a nosotros mismos introspectivamente. En este análisis existe siempre el censor, el que controla, guía, modela; y existe siempre el conflicto entre el analizador y la cosa a ser analizada. Por lo tanto, tenemos que ver eso, no como una teoría, no como algo que hemos acumulado en calidad de conocimiento. El conocimiento es excelente en su propio lugar, pero no cuando tratamos de comprender la estructura total de nuestro ser. Si usamos el conocimiento a través de la asociación, la acumulación y el análisis como medio de comprendernos, entonces hemos dejado de aprender sobre nosotros mismos. A fin de aprender tiene que haber libertad para observar sin el censor.

   … En el momento en que alguien dice que sabe, es que no sabe. La verdad no es para conocerse. Lo conocido es una cosa del pasado, ya está muerto. La verdad es algo viviente, no estático; por lo tanto, ustedes no pueden conocer la verdad. Esta es un movimiento constante, no tiene morada fija; y una mente atada a una creencia, al conocimiento, a un condicionamiento particular, es incapaz de comprender qué es la verdad.

   … Nos agrada repetir y seguir lo que dicen y hacen otras personas, porque esa es la forma más cómoda de obrar en la vida, ajustarse al viejo modelo o a uno nuevo. Nosotros hemos de descubrir qué significa no amoldarse jamás, y qué significa vivir sin temor. Esta es la vida de ustedes, y nadie va a enseñarles a vivir, ningún libro, ningún gurú. Eso han de aprenderlo por sí mismos, no de los libros. Es una gran cosa aprender acerca de uno mismo, es algo que no cesa jamás, algo fascinante, y cuando ustedes aprenden por sí mismos acerca de sí mismos, desde ese aprender adviene la sabiduría. Entonces pueden vivir una vida de lo más extraordinaria, bella y feliz.”

    J. Krishnamurti


            Audiotexto:

           


PREFERIMOS SER GUIADOS ANTES QUE DESCUBRIR POR NOSOTROS MISMOS, PERO NADIE PUEDE GUIARNOS HACIA LA VERDAD

 

   “… Si la mente quiere encontrar la verdad, encontrar a Dios, encontrar esa extraordinaria belleza, la profundidad de la vida y la plenitud del amor, primero debe ser libre; no tiene sentido que una mente moldeada, condicionada, prisionera de las restricciones de la tradición, diga: «estoy buscando la verdad, estoy buscando a Dios». Esa mente es como un asno atado a un poste, no puede moverse más allá de la longitud de la cuerda. Por tanto, si queremos descubrir ese extraordinario estado más allá de los caprichos de la mente, experimentarlo de verdad, vivirlo y comprender su pleno significado, es evidente que debe haber libertad, y libertad significa trabajar mucho más arduo de lo que la mayoría están dispuestos a hacer; preferimos ser guiados antes que descubrir por nosotros mismos, pero nadie puede guiarnos hacia la verdad. Por favor, comprendan este hecho tan simple: ningún swami, ningún sistema de yoga, ninguna organización religiosa, ninguna doctrina o creencia; nada puede guiarnos para descubrir la verdad; sólo una mente libre puede hacerlo, eso es obvio. No es posible descubrir la verdad de algo por el simple hecho de que alguien se lo diga, porque en ese caso el descubrimiento no será de uno. Si alguien le dice lo que es la felicidad, ¿es eso felicidad?

   Para descubrir lo que es la vida, para conocer todo su contenido y no sólo las capas superficiales que llamamos vida, para darse cuenta de su dicha, de sus extraordinarias profundidades, de su inmensidad y belleza, lo cual incluye la miseria, la desdicha, los conflictos, la degradación; para comprender el significado de todo eso es indudable que la mente debe ser libre. Si comprende eso con claridad, entonces su relación conmigo y mi relación con usted no se basarán en la autoridad. Yo no puedo guiarle hacia la verdad, nadie puede hacerlo.

   Tiene que descubrirla en cada momento del día, mientras viva; encontrarla mientras camina por la calle o viaja en el metro, mientras discute con su esposa o su esposo, mientras está solo sentado tranquilamente o contemplando las estrellas. Cuando descubra lo que es la verdadera meditación sabrá lo que es la verdad; pero una mente que está preparada, supuestamente educada, condicionada para creer o no creer, que se autodenomina hindú, cristiana, comunista o budista, esa mente nunca descubrirá lo que es la verdad, aunque busque durante mil años. Así, ahora bien, lo importante es que la mente sea libre. ¿puede la mente ser libre?

   … Supongamos que usted jamás hubiese leído un libro, religioso o filosófico, y tuviera que descubrir el sentido, el significado de la vida. ¿Cómo procedería al respecto? Suponga que no hubiese Maestros, ni organizaciones religiosas, ni el Buda, ni Cristo, y usted tuviera que empezar desde el principio, ¿cómo emprendería esa tarea? Ante todo, tendría que comprender su proceso del pensar, ¿no es así?, y no proyectarse a sí mismo, no proyectar sus pensamientos hacia el futuro, creando a un Dios de su agrado, eso sería demasiado infantil. Así que primero tendría que comprender el proceso de su propio pensar. Ese es el único modo de descubrir algo nuevo, ¿verdad? Cuando decimos que el aprendizaje o el conocimiento es una traba, un obstáculo, no estamos incluyendo el conocimiento tecnológico, cómo conducir un auto, cómo hacer funcionar una maquinaria, o la eficiencia que trae el conocimiento.

   Tenemos en mente algo muy distinto, ese sentido de felicidad creadora que ninguna cantidad de conocimiento o estudio puede traer consigo. Ser creativo en el más genuino sentido de esa palabra es estar libre de instante en instante, porque el pasado es lo que continuamente ensombrece el presente. Aferrarse tan sólo a la información, a las experiencias de otros, a lo que alguien ha dicho, por importante que sea, y tratar de aproximar a eso la propia acción, todo ello es conocimiento, ¿verdad? Pero para descubrir algo nuevo, uno debe empezar por sí mismo, debe emprender un viaje, haciéndolo completamente desnudo, en especial de conocimientos, porque es muy fácil experimentar gracias a la creencia y al conocimiento; pero estas experiencias no son sino los productos de nuestra propia proyección y, por lo tanto, son completamente falsas, irreales.

   … El individuo se compone de diferentes entidades, pero el acentuar esas diferencias y el estimular el desarrollo de un tipo definido, lleva a muchas complejidades y contradicciones. La educación debe efectuar la integración de estas entidades separadas, porque sin integración la vida se convierte en una serie de conflictos y sufrimientos. ¿De qué vale que nos hagamos abogados, si perpetuamos los pleitos? ¿De qué vale el conocimiento, si continuamos en la confusión? ¿De qué valen las habilidades técnicas e industriales si las usamos para destruirnos? ¿Cuál es el valor de la existencia si nos ha de llevar a la violencia y a la completa desdicha? Aunque tengamos dinero o podamos ganarlo, aunque disfrutemos de nuestros placeres y tengamos nuestras organizaciones religiosas, estamos en conflicto con nosotros mismos.

   Debemos establecer la diferencia entre lo personal y lo individual. Lo personal es accidental; y entiendo por accidental las circunstancias de nacimiento, el ambiente en que nos hemos criado, con su nacionalismo, sus supersticiones, sus diferencias de clase y sus prejuicios. Lo personal o accidental es sólo momentáneo, aunque ese momento dure toda la vida. Y como los actuales sistemas educativos están basados en lo personal, accidental o momentáneo, tienen como resultado la perversión del pensamiento y la inculcación de temores para la propia defensa.

   … Lo «desconocido» no es algo extraordinario. Al vivir con lo «conocido» se convierte lo «desconocido» en su opuesto, algo que es contradictorio. Mas cuando usted comprende la naturaleza de lo «conocido», las pasadas experiencias, las imágenes que uno ha creado del mundo, como las naciones, las razas, la diferenciación entre las distintas creencias religiosas dogmáticas -todas esas cosas componen lo conocido-, y si la mente no está presa en ello, puede haber amor; de lo contrario, haga usted lo que haga, y aunque tenga innumerables organizaciones para traer la paz al mundo, no habrá paz.”

    J. Krishnamurti

            Audiotexto:

           


DEBEMOS TENER UNA MENTE Y UN CEREBRO QUE ESTÉN LIBRES PARA EXAMINAR, LIBRES DE PREJUICIOS

 

    “… Tal vez esta mañana podamos inquirir juntos algo que el hombre ha estado buscando durante siglos y siglos, y que, al parecer, muy pocos han encontrado. A través de su inquietud y dolor, de su pasajera felicidad, de toda su confusión y desdicha, el hombre ha creado innumerables dogmas y creencias relativos a ese algo al que, en Occidente y en Oriente, ha dado diferentes nombres. Llámeselo Dios, realidad, o lo que queráis, cada uno de nosotros lo está buscando; y si hemos de explorar y descubrir por nosotros mismos si existe o no algo que está más allá de las cosas creadas por la mente, vamos a necesitar cierta destreza, la destreza que viene en el movimiento mismo de la exploración. No es que primero hayáis de tener la destreza y luego exploréis, sino que, en el proceso mismo de explorar, de descubrir, de profundizar, llega la destreza, la habilidad, la claridad con la cual mirar. Mas para eso debéis tener obviamente un profundo escepticismo, un cierto elemento de duda.

   Tiene que haber duda, no solo de las religiones organizadas, sino también de todas las cosas que descubrís dentro de vosotros mismos en el movimiento de exploración. No podéis aceptar cosa alguna. No podéis aceptar lo que la sociedad y las religiones organizadas han impuesto a la mente, ni podéis aceptar ninguna de las reacciones que se producen al explorar, las reacciones que tenéis porque queréis algo permanente, estable, seguro. Si por vuestro anhelo de seguridad, de permanencia, tenéis ciertas experiencias, y con esas experiencias estáis satisfechos, contentos, inevitablemente permaneceréis en un estado de estancamiento. Mas si desde el principio hay una actitud de interrogación, de duda, de escepticismo en todo lo que veis, en todo lo que sentís, entonces ese mismo escepticismo produce una destreza en la observación, que es absolutamente necesaria para una mente que quiera explorar o inquirir algo que no puede ser concebido ni formulado.

   … Así que debemos empezar muy cerca para ir muy lejos. Lo cercano es lo que somos. Por favor, si me permiten señalarlo, es su responsabilidad pensar juntos, no aceptar, porque uno debe tener mucho escepticismo, un escepticismo que no esté trabado por el temor; una duda, de manera que uno empieza a cuestionar no solo lo que dice el que habla, sino lo que él mismo piensa, lo que cree, su fe, sus conclusiones, su religión. Uno debe tener un tremendo cuestionamiento, duda e investigación, mediante la exploración profunda, sin aceptar, porque por todo el mundo la religión ha jugado un papel extraordinario en la cerrazón de la mente, en la reducción del campo de la investigación. Juntos vamos a examinar muchas cosas a las que nos enfrentamos en nuestra vida diaria. No vamos a hablar de ninguna filosofía, de ningún dogma, ni a promover ninguna fe, sino que con una mente que está cuestionando, dudando, exigiendo, vamos a descubrir por nosotros mismos lo que es verdad, lo que es ilusorio, lo que es fantástico y lo que es falso.

   Hay ciertas cosas que deben darse por sentadas. Primero debemos comprender lo que entendemos por comunicación, lo que la palabra significa para cada uno de nosotros, lo que implica, cuál es su estructura, su naturaleza. Si dos de nosotros, usted y yo, vamos a comunicarnos el uno con el otro, tiene que haber no solo comprensión verbal de lo que se dice en el nivel intelectual, sino también, en consecuencia, el acto de escuchar y de aprender. Estas dos cosas son esenciales para que podamos comunicarnos el uno con el otro: escuchar y aprender.

   … No sé si ustedes lo habrán intentado alguna vez; quiero decir, escuchar las palabras y ver si es verdad cualquier afirmación que haga este que les habla, no solo con el intelecto, no solo con considerable escepticismo, sino también sin ninguna resistencia..., lo cual no significa aceptar, sino escuchar con total seriedad, con gran atención, de manera que el mismo acto de escuchar produzca una completa desintegración de las pautas del cerebro.

   … Y durante todos estos milenios, nuestros cerebros han sido condicionados por el conocimiento. Por favor, no se limiten a aceptar o rechazar cualquier cosa que diga quien les habla. Cuestiónenlas, duden de ellas, sean escépticos. Sobre todo, no se dejen influir por él, porque nos dejamos influir muy fácilmente, somos muy crédulos. Y si vamos a hablar seriamente acerca de estas cuestiones, debemos tener una mente y un cerebro que estén libres para examinar, libres de prejuicios, de cualquier conclusión u obstinación, de todo tipo de opiniones. Debemos tener un cerebro que esté constantemente investigando, dudando. Solo entonces podremos relacionarnos unos con otros y, de este modo, podremos comunicarnos.

   … Cuando uno observa detenidamente todo lo que está sucediendo, no solo en el campo mecánico o técnico, sino también en nuestra relación con las demás personas; cuando uno observa que en todo el mundo el progreso niega la libertad, cuando observa la fuerza de la sociedad en la que el individuo ha quedado por completo relegado, y cuando observa cómo las nacionalidades dividen cada vez más, especialmente en este desafortunado país, queda patente que debe producirse una revolución profunda.

   … La mayoría de nosotros queremos cambiar, reformar la sociedad; pero cada reforma necesita una reforma posterior, y todo cambio engendra desintegración porque es la negación de la mutación completa. Yo hablo de la revolución psicológica, y cuando existe esa revolución hay también acción total, no la acción parcial que arranca de los diferentes niveles de nuestra conciencia. Es solo la acción total, que parte de la totalidad de nuestro ser, la que tiene un efecto inmenso sobre el mundo. Así pues, una mente que busca la realidad ha de hallarse en un estado de constante observación, lo que significa que no hay acumulación ni autoridad. Ha de estar también en un estado de interrogación, de duda. Tiene que haber un sano escepticismo con respecto a todo lo que piensa o siente, a todo lo que considera importante o sin importancia, de modo que se despoje de todos sus consoladores apoyos y se mantenga solo por completo. Tan solo una mente así es inocente, y solo ella puede descubrir si hay o no hay realidad.”

    J. Krishnamurti

                
            Audiotexto:

           


NO TIENE SENTIDO QUE NOS CUBRAMOS MERAMENTE DE POSESIONES, DE PODER Y POSICIÓN, PORQUE SEGUIREMOS SIENDO INFELICES

   

   “… Deseamos el éxito, que se nos respete, que se nos ame, que se nos estime, queremos tener poder, queremos ser poetas, santos, oradores famosos, primeros ministros, presidentes. ¿Por qué? ¿Lo han examinado alguna vez? ¿Por qué queremos todo esto? No es que debamos estar satisfechos con lo que somos, no quiero decir eso. Sería torpe, tonto. ¿Pero por qué este anhelo constante de más, y más y más? El anhelo indica que estamos insatisfechos, descontentos, pero, ¿con qué? ¿Con lo que somos? Soy esto, no me gusta y quiero ser eso otro. Pienso que me veré mucho más hermoso con una nueva chaqueta o que me veré más bella con un nuevo sari, de modo que lo deseo. Esto significa que estoy insatisfecho con lo que soy, y pienso que puedo escapar de mi descontento adquiriendo más ropa, más poder, etc. Pero la insatisfacción sigue ahí, ¿verdad? Sólo la he tapado con ropas, con poder, con automóviles. Tenemos pues, que comprender lo que somos. No tiene sentido que nos cubramos meramente de posesiones, de poder y posición, porque seguiremos siendo infelices.

   … Nuestra educación desde la infancia se ha estructurado alrededor de esta idea, de llegar a ser alguien, de alcanzar éxito, y muy pocos de nosotros hemos aprendido jamás a amar lo que estamos haciendo. Ya sabéis, cuando amáis lo que estáis haciendo trabajáis sin motivo, sin el impulso a tener éxito. Cuando amáis a alguien, no pensáis qué vais a conseguir de esa persona. No amáis a esa persona porque él o ella os dé dinero, o posición, o alguna otra forma de satisfacción. Simplemente amáis, si es que existe tal amor. Ahora bien, si yo amo realmente lo que estoy haciendo, no hay ambición. Entonces nunca me comparo con otro, nunca digo que algún otro lo está haciendo mejor o peor que yo. Amo mi trabajo, y por lo tanto mi mente, mi corazón, todo mi ser está en él. Pero no estamos educados de esa manera.

   … Vemos pues, al hombre como un prisionero, encerrado dentro de las murallas de su propia creación, de su propia hechura; dentro de estos encierros, de estas murallas del medio en que vive, dentro de la limitación de sus ideas, ambiciones y aspiraciones, trata de funcionar, a veces exitosamente y a veces en medio de una lucha espantosa. Y al hombre que tiene éxito en obtener comodidades en la prisión lo llamamos triunfador, mientras que al que sucumbe en la prisión lo llamamos un fracasado. Pero tanto el éxito como el fracaso se encuentran dentro de los muros de la prisión. Cuando miramos el mundo de ese modo, vemos al hombre en esa limitación, en ese encierro. Y, ¿qué es ese hombre, ¿qué es esa individualidad? ¿Qué es su medio y qué son sus acciones?

   …Todavía trata usted con los resultados. Yo quiero atacar el problema de la mente misma. Tal vez las analogías sean aburridas. La semilla de un roble no puede transformarse en un pino. Usted dice: «no sé qué clase de semilla soy, pero deseo convertirme en pino, o en fresno, o en roble». Nosotros no conocemos la semilla o el estado de la mente en sí, pero nos preocupa lo que ella debería ser.

   Experimentemos la cosa antes que verbalizarla. Nosotros competimos, adoramos el éxito porque sentimos que, si no compitiéramos, nos estancaríamos. Esa es una respuesta meramente especulativa, no es un hecho real. Usted no sabe qué es lo que ocurriría. Cuando ve lo que usted es, sea ello lo que fuere, entonces comienza a aprender. El agua es agua en todas las circunstancias, sea que esté en el río o en una simple copa. Actualmente no tenemos base desde la cual aprender. Lo que hacemos es meramente añadir. A este proceso aditivo lo llamamos aprender. Eso no es aprender.

   … Es obvio que la mente se aferra a la autoridad porque le da miedo la incertidumbre y la inseguridad, le da miedo lo desconocido, lo que pueda pasar mañana. Pero, ¿podemos ustedes y yo vivir sin la más mínima autoridad, autoridad en el sentido de dominación, aserción, dogmatismo, agresividad, querer tener éxito, querer ser famoso, querer ser alguien? ¿Podemos vivir en este mundo, ir a la oficina, etc., en un estado de completa humildad? Es algo muy difícil de descubrir, ¿verdad? Aunque yo creo que solo en dicho estado de completa humildad, que es el estado de una mente que está siempre dispuesta a no saber, puede uno aprender. De lo contrario, siempre se estaría acumulando y, por tanto, dejando de aprender.

   … La meditación no es la simple vivencia de algo que está más allá del pensamiento y las emociones cotidianas, ni es la búsqueda de fantasías y deleites. Una mente mediocre, inmadura y miserable, puede tener, y de hecho tiene visiones cuando la conciencia se desborda, así como experiencias que luego reconoce según su propio condicionamiento. Esa inmadurez puede perfectamente lograr éxitos en este mundo, conseguir fama y notoriedad. De igual forma, los gurús que acostumbramos a seguir tienen esa misma habilidad y condición. Pero la meditación no tiene nada que ver con estas personas o esta inmadurez; no es posible buscarla, porque el buscador encuentra lo que quiere, y la satisfacción que obtiene de ello es la base de sus propios temores.

   … Investiguen, señoras y señores. ¿Es el amor deseo? ¿Es el amor algo que uno recuerda? ¿Es una imagen que uno ha creado de la otra persona y ama esa imagen? ¿Es eso amor? ¿Puede haber amor si hay conflicto, ambición, la necesidad de éxito? Por favor, investiguen todo esto, mírenlo en sus propias vidas. Conocemos el amor a la naturaleza, a los libros, el amor a la poesía, el amor a esto o aquello, pero estamos hablando de lo psicológico, que es mucho más importante, porque eso distorsiona nuestras vidas, y por tanto distorsiona nuestras actividades y nuestras acciones. Y sin amor no hay nada.

   … Existe entonces una posibilidad de tener una experiencia directa de la realidad, que es lo único que disolverá todos nuestros problemas, pues no los disolverán nuestros astutos esfuerzos, nuestro gran intelecto, nuestro profundo y amplio saber.”

    J. Krishnamurti 

            Audiotexto:

           


CUANDO SEAMOS CONOCEDORES DE NUESTRAS ESCAPATORIAS, SÓLO ENTONCES PODREMOS CONOCER NUESTRO CONDICIONAMIENTO

    

   “… ¿Cómo va uno a darse cuenta de su propio condicionamiento? Solamente es posible mediante la comprensión de otro proceso, el del apego. Si podemos comprender por qué estamos apegados, entonces acaso podamos darnos cuenta de nuestro condicionamiento.

   … Trate simplemente de darse cuenta de su condicionamiento. Solo lo podrá conocer indirectamente, en relación con otra cosa. No puede percibir su condicionamiento como una abstracción, porque entonces será meramente verbal, sin mucho sentido. Solo percibimos el conflicto. El conflicto existe cuando no hay integración entre el reto y la respuesta. Este conflicto es el resultado de nuestro condicionamiento. El condicionamiento es apego, apego al trabajo, a la tradición, a la propiedad, a las personas, a las ideas y a todo lo demás. Si no hubiera apego, ¿habría condicionamiento? Desde luego que no. Entonces, ¿por qué estamos apegados? Estoy apegado a mi país porque, mediante la identificación con él, consigo ser alguien. Me identifico con mi trabajo, y el trabajo se vuelve importante. Yo soy mi familia, mi propiedad, estoy apegado a ellas. El objeto al que me apego me proporciona el medio de evadirme de mi propia vacuidad. El apego es evasión y es la evasión lo que fortalece el condicionamiento. Si estoy apegado a usted es porque usted se ha convertido en el medio de escaparme de mí mismo, por eso es usted muy importante para mí y yo tengo que poseerlo, aferrarme a usted. Usted se convierte en el factor condicionante, y la evasión es el condicionamiento. Si podemos darnos cuenta de nuestras evasiones, entonces podremos percibir los factores, las influencias que contribuyen al condicionamiento.

   … El apego al trabajo es su forma de evasión. Hay evasiones a todos los niveles de nuestro ser. Usted se evade por medio del trabajo y otros lo hacen mediante la bebida, las ceremonias religiosas, el conocimiento, Dios, y la adicción a las diversiones. Todas las evasiones son iguales. No hay evasiones superiores o inferiores. Dios y la bebida están al mismo nivel, mientras sean formas de evadirnos de lo que somos. Cuando seamos conocedores de nuestras escapatorias, solo entonces podremos conocer nuestro condicionamiento.

   … Sin posesiones, el ‘yo’ no existe; el ‘yo’ es la posesión, los muebles, la virtud, el nombre. En su miedo a no ser, la mente se apega al nombre, a los muebles, al mérito; y abandonará estas cosas con el fin de alcanzar un nivel superior, siendo eso superior lo más gratificante, lo más permanente. El miedo a la incertidumbre, a no ser, contribuye al apego, a la posesión. Cuando la posesión es insatisfactoria o penosa, renunciamos a ella por un apego más placentero. La máxima posesión satisfactoria es la palabra Dios, o su sustituto, el Estado.

   … Asumo que usted está interesado en los apegos psicológicos internos. Mientras más apegado está uno, mayor es la dependencia. El apego no es solo a personas, sino también a cosas y a ideas; uno se apega a un ambiente en particular, a un país concreto, etc., y de ahí surge la dependencia y, en consecuencia, la resistencia.

   … Cualquier usurpación de mis posesiones conduce a la violencia, sea de forma legal o psicológica, de manera que el apego es violencia, resistencia, aislamiento, el aislamiento de uno mismo y del objeto al que estamos apegados. El apego significa «esto es mío y no suyo, no se acerque». Esa relación es resistencia contra otros. El mundo entero está dividido entre lo mío y lo suyo, mi opinión, mi conclusión, mi consejo, mi Dios, mi país y una infinidad de tonterías similares. Viendo cómo todo eso sucede, no de forma abstracta, sino como un hecho en la vida diaria, nos preguntamos por qué existe ese apego a personas, a cosas e ideas, por qué dependemos. Toda persona está relacionada y toda relación se basa en esa dependencia, con su violencia, resistencia y dominación. Hemos convertido el mundo entero en eso, y donde hay posesión tiene que haber opresión. Aunque nos encontremos con algo bello y surja el amor, de inmediato lo convertimos en apego y comienza toda esa desdicha, mientras el amor se esfuma por la ventana; entonces es cuando nos preguntamos: ¿qué ha sucedido con nuestro gran amor? Esto es exactamente lo que ocurre en nuestra vida diaria, y al ver todo esto preguntamos ahora: ¿por qué el hombre siempre se apega, no solo a lo que es agradable, sino también a toda forma de ilusión y a tantas fantasías estúpidas? La libertad no es un estado de no dependencia, es un estado positivo en el cual no hay ninguna dependencia. La libertad no es un resultado, no tiene causa. Debemos comprender esto de forma muy clara antes de que podamos investigar la cuestión de por qué el hombre depende, o cae en la trampa del apego con todas sus desdichas. Porque al estar apegados tratamos de cultivar un estado de no dependencia, que es otra forma de resistencia.

   … Uno vive lo que llamamos una vida individual, preocupado por sí mismo y por sus problemas particulares. Esos problemas nunca terminan, todo lo contrario, aumentan. Así es como uno vive. He crecido, he sido educado y condicionado a esa clase de vida. Llega usted como amigo, le agrado o siente afecto por mí, y me dice: «mire, su conciencia no es suya, sufre como cualquier otra persona». Al escuchar eso, no rechazo lo que me dice porque es sensato, cuerdo, y veo que eso que me dice, tal vez, puede generar paz en el mundo. De modo que me pregunto: «ahora mismo, ¿puedo liberarme del miedo?». Veo que soy completamente responsable de toda la conciencia. Veo que, si investigo el miedo, estoy ayudando a la totalidad de la conciencia a reducir el miedo. Entonces la muerte tiene un significado muy diferente. He dejado de tener fantasías, de que voy a sentarme cerca de Dios, o de que iré al cielo a través de alguna nebulosa peculiar. Vivo una vida que no es mía particular. Vivo una vida que pertenece a toda la humanidad, y si comprendo la muerte, si comprendo el dolor, estoy limpiando toda la conciencia humana. Por eso es tan importante comprender el significado de la muerte, y descubrir que la muerte tiene una enorme importancia, una gran relación con el amor, porque donde usted pone fin a algo, ahí está el amor. Cuando pone un fin definitivo al apego, entonces hay amor.”

    J. Krishnamurti

            Audiotexto: