¿Por qué el diálogo?


El diálogo se propone ofrecer un espacio en el que se pueda prestar dicha atención. Permite un despliegue del pensamiento y del significado que facilita una especie de propiocepción colectiva o reflejo inmediato tanto del contenido del pensamiento como de las menos evidentes estructuras dinámicas que lo gobiernan. En el diálogo esto se puede experimentar tanto colectiva como individualmente. Cada oyente puede reflejar al que tiene la palabra y al resto del grupo algunos de los supuestos e implicaciones tácitas de lo que está siendo abordado junto con lo que se está evitando. Crea una oportunidad para que los participantes examinen sus supuestos, sus prejuicios y las pautas características que subyacen sus pensamientos, opiniones, creencias y sentimientos, junto con los papeles que tienden a interpretar habitualmente. 

La derivación de la palabra ‘diálogo’ consiste de dos raíces: ‘dia’, que significa ‘a través’, y ‘logos’, que significa ‘palabra’ o, más concretamente, ‘el significado de la palabra’. La imagen a que da lugar es la de una corriente de significado fluyendo alrededor y a través de los participantes. En el diálogo puede participar cualquier número de personas. Uno incluso puede sostener un diálogo consigo mismo. Pero el tipo de diálogo que estamos sugiriendo comprende un grupo de entre veinte y cuarenta personas sentadas en círculo y conversando entre sí. 

Cierta noción del significado de esta clase de diálogo puede encontrarse en informes referentes a grupos de cazadores y recolectores de un tamaño parecido quienes cuando se reunían para conversar aparentemente no tenían ningún programa ni ningún propósito determinados. No obstante, tales reuniones parecían proporcionar y reforzar cierto vínculo cohesivo o de hermandad que permitía a sus distintos integrantes saber lo que se esperaba de ellos sin necesidad de instrucción o de mucho intercambio verbal adicional. Dicho de otro modo, en el seno del grupo surgía lo que podría llamarse una cultura coherente de significado compartido.

Una labor pionera en el mismo sentido y en condiciones modernas ha sido llevada a cabo por el doctor Patrick de Maré, psiquiatra que practica en Londres. Estableció grupos de aproximadamente el mismo tamaño, cuyo valor describió en términos de terapia social. Desde su punto de vista, la causa primordial de la dolencia profunda y generalizada de nuestra sociedad puede encontrarse en el nivel sociocultural y sostiene que tales grupos pueden servir de micro-culturas a partir de las cuales se puede esclarecer la fuente de la enfermedad de nuestra civilización en su contexto más amplio. Nuestra experiencia nos ha llevado a extender esta noción de diálogo recalcando y prestando especial atención al papel fundamental de la actividad del pensamiento en la generación y mantenimiento de esta condición de la sociedad. 

Como microcosmo de la cultura en general, el diálogo permite un amplio abanico de posibles relaciones a descubrir. Puede revelar el impacto de la sociedad sobre el individuo y el impacto del individuo sobre la sociedad. Puede demostrar cómo se asume o se delega el poder y cuán ubicuas son las reglas por lo general inexplícitas del sistema constitutivo de nuestra cultura. Pero su propósito más profundo es comprender la dinámica de la manera en que el pensamiento concibe dichas conexiones. 

Sin embargo, uno de sus aspectos cruciales es que no se propone deliberadamente alterar o cambiar la conducta ni conseguir que los participantes se orienten hacia ningún objetivo predeterminado. Porque cualquier intento de ese estilo sólo tergiversaría y oscurecería los propios procesos que el diálogo explora. No obstante, sí ocurren cambios porque el pensamiento observado tiende a comportarse de otra manera que el pensamiento no observado. El diálogo puede pues convertirse en una oportunidad para que el pensamiento y el sentimiento se desplieguen libre y lúdicamente en un movimiento continuamente participativo. Tópicos de carácter específico o personal se entrelazarán con áreas de significado más profundo o más general. Se puede incluir cualquier tema y no se excluye ningún contenido. Es muy raro encontrar una actividad de este estilo en nuestra cultura.

David Bohm, Donald Factor, Peter Garrett
Una propuesta de diálogo